lunes, 30 de agosto de 2010

Cinco

Siempre creí que la vida era como un cuento de hadas, desde pequeños la frase “y fueron felices y comieron perdices” nos transmitía todo lo que queríamos; hallar el amor y formar una familia sin ninguna preocupación ya que los “malos” fueron vencidos. La realidad es bien distinta, ni somos tan felices, ni comemos perdices que, por otro lado no sé a que precio estarán tal y como esta la economía...

A mí, el paso del tiempo, me demostró que la vida es dura, que si quieres salir adelante tienes que hacerlo por ti misma, no te va a aparecer un hada madrina que te va a solucionar todo. Los golpes duros y secos de la vida me demostraron que echarle cara es lo mejor que se puede hacer.

-Mamá, Alex me ha quitado la barbie- grito
-Alex, devuélvele la Barbie a tu hermana- dice mi madre, casi sin hacerme caso, como es costumbre en ella.

Nos encontramos en la parte trasera de la mansión, todos los domingos hacemos la comida en el jardín, al terminar de comer mi padre siempre se pone a leer el periódico a la sombra de la sombrilla, mi madre se pone a calcetar o a hablar por teléfono con alguna amiga y yo y mi hermano nos ponemos a jugar. Por lo general yo estoy con las barbies y mi hermano con el balón, pero los días en los que se aburre juega conmigo: me quema las barbies, les corta el pelo... como lo odio, tiene 10 años y aún no ha madurado o como se diga lo que tienen que hacer los hombres.
-Alex, dale la muñeca a tu hermana- dice mi padre

Alex le hace caso, sabe que mi padre siempre me defiende, soy como la hija preferida. Desde que tengo uso de razón, mi madre siempre ha preferido a Alex, nunca me ha dado una muestra de cariño, ni siquiera un beso cuando iba para el cole, ni un achuchón cuando caía, ni un abrazo cuando estaba enferma... Me críe prácticamente con la única figura materna de Thayssa.

Alex me devuelve la muñeca, se acerca a mi padre y se sienta en su rodillas:
-Papá- le dice en un tono demasiado cariñoso para ser el
-Dime Alex,¿que quieres?- mi padre ya ve sus intenciones
-Es que... ha salido a la venta.... un nuevo juego para la Game Boy...
-No, no te lo vamos a comprar
-Porque??
-Por quitarle la Barbie a tu hermana, por meterte siempre con ella, solo tiene 5 años
-Pero yo quiero el nuevo juego

Mi madre se mete en la conversación:
-Tranquilo Alex, te lo compraré yo
-Ni hablar, Gloria, si digo que no es que no- mi padre le grita a mi madre
-No le compraste el otro día la nueva casita de muñecas para Abi?- le reprocha a mi padre
-Y tu no le compraste el nuevo actio man y mas de 20 juegos?- le contesta a mi madre

Mi madre se queda callada, no sabe lo que contestar:
-Asique Alex, te quedas sin el juego- le dice mi padre a mi hermano
-No me importa, lo dibujaré y jugaré con el- mi hermano se enfada y baja de las rodillas de papá

Esta todo cabreado, se acerca a mí y me susurra en el oído:
-Olvídate de la casa de muñecas de Pinypon

Así éramos yo y mi hermano, siempre haciéndonos putadas. Si el cortaba el pelo a la Barbi, poniendo como escusa un nuevo cambio de look, yo le liquidaba su action man. Si por accidente su pie caía en mi casa de muñecas, a mí por accidente se me caían sus juegos de la Game Boy en el cubo de fregar...

Menos mal que ahora todo ha cambiado...
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Me despierto, esos recuerdos de la infancia me traen una sensación inexplicable, noto como tengo un brazo sobre mi, sé de quien es, suelto una leve sonrisa, me doy un poco la vuelta como puedo, veo su cara, esta dormido, se paso la noche agarrado a mí, recordándome a mi padre. Lo quiero mucho, por fin ha vuelto, cuanto lo he extrañado estos años, la ultima vez que lo vi, fue el día en el que me quedé invalida. Desde entonces no lo volví a ver, me acerco y le doy un beso en la mejilla: mi hermano, mi dulce hermano, está nuevamente en casa.

Miro un rato a mi hermano, moreno, ojos azules como los de mi padre, cuerpo atlético... sigue igual que antes, bueno, algo mas guapo y con 26 años.
Noto como mi hermano hace signos en la cara de estar despertando.
-Buenos días- le digo
-Buenos días- me responde
-Que tal has dormido? He dado muchas vueltas?- intento bromear
-Si, eres incomoda hasta en la cama- suelta una sonrisa
-Debe de ser porque estas acostumbrado a chicas demasiado sosas- le saco la lengua para hacerle un poco de burla

Alex se levanta, se estira y mira a su alrededor, se dirige a la ventana y la abre un poco para que ventile la habitación.
-Hermana no entiendo como no quieres salir de aquí
-Por que es el único lugar en el que estoy segura
-Segura? Con mama no estas segura
-Y que quieres que haga? Que le diga: Mamá vísteme que hoy me voy de casa

Mi hermano se empieza a reír
-No eso no, pero puedes empezar por poner un pestillo en la puerta
-Claro y voy volando para abrir y cerrarlo
-No, yo me encargaré de abrir y cerrarlo
-Gracias- le hago un gesto para que se acerque y me abrace
-Bueno hermanita, me voy a duchar y a cambiarme de ropa, vuelvo dentro de un rato.

Mi hermano coge su chaqueta y sus zapatos y se larga por la puerta. Yo vuelvo a quedarme sola en mi habitación, pero no tardo en tener compañía, alguien hace tocar la puerta:
-Adelante- le digo
-Hola, buenos días señorita- suelta una voz que no es la de Thayssa
-Buenos días

La persona entra, veo que se trata de Tomas:
-Le traigo un ramo de rosas arrancado del jardín- me enseña un ramo con doce rosas rojas
-Oh que bonitas- se acerca a mí y me da el ramo, lo huelo- Um que bien huele
-Normal que huelan bien, huele a ti, las he cogido en el jardín para disculparme por lo de ayer
-No tienes porque disculparte, la culpa es de mi madre no tuya- paso desapercibido el “piropo”
-De todos modos me siento culpable
-No seas tonto, si nos conocemos desde que éramos pequeños
-Lo bueno de ser hijo de una de tus sirvientas

Tomas es el hijo de Clara, una de nuestras sirvientas, desde que nació vive en la mansión, en el cuarto del servicio. Ahora mismo debe de tener 23 años, sigue tan rubio como cuando era pequeño y sus ojos marrones e inocentes llenaron de alegría nuestras travesuras.
-Bueno me tengo que ir al jardín, a trabajar, si me pilla aquí Gloria... me mata
-Gracias por venir a visitarme
-De nada- se acerca y me da un beso en la mejilla, como cuando éramos pequeños
Cierra la puerta al irse, me vuelvo a quedar sola, pero esta vez con un ramo de rosas recién cortados del jardín que huelen a mí.
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Siento el agua en mi piel;
-Que caliente- giro la rueda para ponerla un poco mas fría

Cojo el champú, lo pongo en el pelo y empiezo a frotar.
-Mi hermana, cuantas ganas tenía de volver a verla.

Cierro el agua, cojo una toalla y me seco. Cierro la puerta de mi baño, cojo la ropa que tengo en la cama y empiezo a vestirme, no soy capaz de sacarla de la cabeza, es inevitable, desde que llegué, pienso en ella, en una chica, no es mi hermana, es otra, una que me robo el corazón y que todavía no me lo ha devuelto.
-Que será de ella?- me pregunto en alto- Tengo que buscarla
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-En que estas pensando?- me dice mi compañero
-En nada, ¿en que voy a estar pensando?- le contesto de una manera muy poco convincente
-Nosé, pero acabas de cortar la manguera...

Miro la manguera y veo el agua derramándose, mierda, tenia que cortar el arbusto
-Un fallo técnico- le digo
-Pues evita los fallos técnicos

Sigo con mi trabajo, cortando hierba, regando flores, limpiando la piscina... pero esta vez con una sonrisa, con la sonrisa típica de un adolescente cuando está enamorado, pero ya pase de la adolescencia, tengo 23 años... y me he enamorado. Bueno hace tiempo que estoy enamorado, pero volver a verla ha reabierto mi corazón, desde que se encerró no la volví a ver. ¿Le gustaría el ramo? Espero que sí... ¿y si se lo tomo a mal? No... ella no es como su madre. Si Gloria supiera que le he dado un ramo de rosas a su hija me mataría, soy un inferior, ¿como me puedo atrever a entrar en su cuarto? Maldigo la persona que invento las clases sociales.
Sigo en el jardín, me alejo un poco hasta el bosque que se encuentra en la parte mas trasera de la casa. Me acerco al árbol y lo veo, la marca sigue ahí
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-Estarás contenta?- grita mi madre al entrar en la habitación
-Si madre, estoy contentísima
-Y aún lo dices- se acerca a mí, ya sé lo que va a hacer
-Ni se te ocurra madre- aparece Alex por la puerta- Es tu hija
-Por eso cariño, la tengo que educar
-Así es como la educas? Tiene 21 años, no es tu juguete
-No se como eres capaz de defenderla después de todo lo que hizo- recordando el pasado
-La defiendo por que es mi hermana, sangre de mi sangre
-Me voy, tengo muchas cosas que hacer, pero tranquila volveré- lo dice dirigiéndose a mí

Sus ojos están llenos de rabia, de rencor, de odio, sabe que ahora mi hermano me prefiere a mí

-Lo ves, me odia- le digo a mi hermano nada mas irse mi madre
-No te odia... es así ella
-No, siempre me ha odiado, jamás me dejara en paz
-Ya te dije que ahora estoy yo para defenderte
-Pero tu no estarás siempre, por las noches vendrá, o por la mañana temprano... cojera cualquier momento en el que no estés.
-Tengo una idea...- la cara de Alex se ilumina de alegría
-Que idea?- le pregunto
-Tu tranquila, te he dicho que estoy aquí para defenderte y eso es lo que haré
Mi hermano sale por la puerta todo contento, ¿que estará planeando? Al paso de unos minutos entra con Tomas:
-Tienes que ayudarme- le dice mi hermano
-Eso esta hecho-le contesta Tomas
-Oye de que habláis?- les digo
-Nada... es una sorpresa- me dice Tomas

Mi hermano se acerca a mí y me tapa los ojos con un pañuelo:
-Que haces?
-Es una sorpresa hermanita, Tomas llama a Thayssa y a alguien mas, necesitamos ayuda.

Mi hermano me coge de los brazos y me sienta en una silla cómoda, que no era la silla de ruedas. No sé donde me encuentro, pero en alguna esquina de la habitación estoy. Escucho entrar y salir gente, escucho muebles arrastrándose, sillas cayendo, ruido y mas ruido... ¿que estarán haciendo?
-Falta mucho?- les digo cansada de esperar
-Si un poco- suelta mi hermano desde algún lugar de la habitación

El tiempo pasa y pasa, ya no se los minutos que llevo esperando... hasta que por fin escucho la voz de satisfacción de mi hermano:
-Podéis salir, gracias por todo- les dice a los sirvientes

Se acerca a mi, me coge en sus brazos y me lleva a mi cama, me sienta y me quita la venda...
-Sorpresa!!!!

Miro la habitación, no me lo puedo creer... que hermano mas bueno tengo. La habitación esta totalmente cambiada, parece que no es la mía, hay cortinas nuevas de un color blanco, hay una televisión enorme de pantalla plana, me encuentro con dos escritorios y en uno de ellos hay un ordenador, hay dos armarios y lo mas importante... al lado de mi cama de matrimonio hay otra cama, igualita ala mía, están casi juntas como si fueran gemelas, lo único que las separa es una mesita de noche.
-Hermano...- los ojos se me iluminan- es lo mejor que han hecho por mi
-Ahora sí que no estarás sola
-Pero hay un problema- le digo
-Cual?
-Que tendremos que compartir baño
Mi hermano se empieza a reír y me tira un cojín:
-Estas lista para ver lo mejor de todo?
-Aún hay mas?- le digo toda feliz
-Si- se acerca a mi y me coge nuevamente en sus brazos, me acerca a la puerta... no puedo creer lo que estoy viendo... La puerta tiene pestillo- Ahora mamá no nos va a molestar
-Te quiero hermanito- lo beso y lo abrazo con mas cariño que nunca
-Venga no seas tonta, prepárate que ahora voy a llamar a Thayssa para que te ayude a ducharte, tienes que cambiar ese camisón lleno de sangre y tenemos que ponerte alcohol en las heridas

Al cabo de unos minutos llega Thayssa y mi hermano sale de la habitación cerrando la puerta con llave, para evitar que mi madre pueda entrar. Thayssa me ayuda a quitar el camisón, esta roto y con sangre, la maldad de mi madre no tiene limites. Thayssa coge el algodón y le pone alcohol, lo pasa por todas las marcas de los látigos que tengo en mi cuerpo, me escuece siente dolor y rabia, me vengaré, todo lo que me esta haciendo mi madre... tiene que tener un castigo, y juro que algún día recibirá su propio castigo.
Thayssa me ayuda a ducharme y a vestirme con un camisón de seda, me da por las rodillas, es mas fresco y de color azul cielo, mejor que el otro negro de lana. Thayssa llama a mi hermano y este me lleva a la cama, en sus brazos puedo notar ese perfume que me recuerda a cuando éramos mas jóvenes...
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-Papá!!! Alex me ha cogido el juego de la barbie
-Grita grita, que papá hoy no está- me dice mi hermano haciéndome muecas
-Te vas a enterar

Alex empieza a correr por toda la mansión y yo lo persigo, salimos al jardín, mi hermano no ha cambiado nada, tiene 13 años y todavía me sigue tratando como su juguete de diversión.
Llegamos al final del jardín, principio del bosque. Yo me detengo porque tengo miedo entrar en el bosque, además nuestros padres nos dicen que no nos metamos, bueno mayormente me lo dice mi padre, mi madre estaría contenta si entrara y me perdiese.
-Vuelve aquí!!!- le digo a mi hermano
-Jamás me pillaras!!
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En ese momento, alguien que se encuentra dentro del bosque:
-Terminado- recojo el cuchillo y miro mi obra de arte

Me da pena el árbol, le he clavado el cuchillo en la corteza, pero ha merecido la pena, me ha quedado bien el corazón y los nombres, si ella lo supiera... pero no lo sabe, una relación entre el criado y su ama estaría mal visto...

Me alejo del bosque, dejando mi obra de arte atrás en aquel árbol: Tomas y Abi, los nombres rodeados con un corazón...

A medida que me aproximo a la salida la veo, tan guapa como siempre, su melena morena, sus ojos verdes...
-Que salgas del bosque!!- Le grita a su hermano

Que guapa esta cuando se enfada... quizás algún día nos casemos... quizás

Cuatro

-Sientes algo?- me dice tocándome la pierna
-No
-Y en esta parte?- baja su mano a los dedos del pie
-No
-Nada, de la cintura para abajo no tienes movilidad
-De verdad?, por eso necesito una silla de ruedas... ahora lo entiendo- le suelto en un tono irónico

El Fisioterapeuta deja de tocarme las piernas. Sigue sentado en su silla, al lado de mi cama, rellenando unos papeles. Yo aprovecho para tapar mis piernas con la sabana. Mi habitación esta iluminadísima. Desde que mi madre casi me arrancase los ojos el otro día, la habitación no volvió a ser la misma, todas las mañanas viene acompañando a Thayssa, mientras me sirven el almuerzo, ella se encarga personalmente de abrir las cortinas y dar paso al sol.

En mi cuarto estoy acompañada por el fisioterapeuta y por mi madre que se encuentra de pie en la puerta mirando para nosotros:
-Quiere algo de beber doctor?- le dice mi madre al fisioterapeuta
-Si me hace el favor de traer un poco de agua se lo agradecería
-Voy a avisar al servicio para que le traigan su vaso de agua y algo para picar- al terminar la frase, sale de la habitación cerrando la puerta.

Yo me acomodo en la cama, el fisioterapeuta sigue escribiendo en sus hojas, parece que está escribiendo la biblia. Estiro la mano hasta la mesita de noche y cojo mi vaso de agua, pego un trago y vuelvo a poner el vaso en la mesita.
-Y cuántos años tienes?- me dice el fisioterapeuta
-21- le contesto a la pregunta que me dejó algo desorientada

Tras la respuesta, el fisioterapeuta siguió apuntando en sus hojas, supongo que estará rellenando algo sobre mí y necesita saber mi edad.
-Tienes unos ojos preciosos- ahora sí que estoy perdida
-Esto también lo vas a apuntar en las hojas?- intento bromear

No contesta a mi pregunta, se pone a escribir nuevamente en sus hojas, me pregunto qué coño hace en mi cuarto, su trabajo ya está hecho.

-Porque te has tapado las piernas? Si son preciosas como tus ojos
-Oye para de hablar así que me estás dando miedo- decido cortarle el rollo antes de que me diga que mis pechos también son preciosos o a saber qué cosa
-Miedo? Por decirte que eres la mujer más guapa que he visto en mi vida

Ahora sí que tengo miedo, lo miro de arriba abajo, debe de tener unos 60 años, podría ser su nieta y además es feo: lleva gafas, tiene la cara llena de arrugas, está casi sin pelo, el poco que tiene es blanco. Lleva puesto una bata blanca que lo tapa hasta las piernas, tiene una chapa con su nombre: Germán
-Por que te las tapas con la sabana?- me quita la sabana de las piernas- Tienes que mostrarlas, no tienes nada que envidiarle a las modelos
-Lo sé, pero soy muy tímida, me gusta taparlas- intento acercarme a la sabana con la mano para taparme, pero el fisioterapeuta la alejo bastante para que no pudiera cogerla.

Pone sus manos en mis piernas, empieza tocándome los dedos de los pies y poco a poco sube. Cada poco que sube, me pongo más nerviosa, me siento indefensa, no puedo hacer nada. El viejo empieza a babear, debe de estar gozando, con la emoción se levanta y se sienta en la cama, en mi cama, sigue con su mano subiendo, ha llegado al camisón, pero no se detiene, sigue mas para arriba, intenta tocar algo sagrado para mí. De mis ojos empiezan caer lagrimas, me siendo débil... algo tengo que hacer, se me viene una idea a la cabeza, cojo el vaso de cristal de mi mesita de noche y lo rompo en su cabeza, los cristales le hacen un corte y el fisioterapeuta empieza a sangrar, sus manos de separan de mis piernas para situarse en su cabeza, en la herida. Al verme libre, toco el botón para avisar al servicio.

Alguien abre la puerta, aparece mi madre y detrás de ella Thayssa con la bandeja. Mi madre al ver la escena, no da crédito a lo que ve:
-Estás loca? Que has hecho- se acerca a mí y me abofetea, sin pedirme explicaciones

Pongo la mano en mi cara como un acto reflejo, tengo la cara caliente, me duele. Mi madre le pide a Thayssa que traiga unas gasas.
-Está usted bien?
-Si- contesta
-Ha intentada tocarme mamá
-Hija es su profesión, es FISIOTERAPEUTA- la voz de mi madre va elevándose cada vez mas
-Me intento tocar otra cosa que no eran las piernas
En ese momento mi madre queda callada, me mira con los ojos abiertos como platos, acto seguido mira al fisioterapeuta que está arrodillado en el suelo tocándose la cabeza y manchando de sangre las manos y las sabanas.
-Que intentaba hacer depravado?- mi madre empieza a pegarle finas patadas en la espalda
-Tranquila mamá, no consiguió tocarme, su cabeza estaba demasiado ensangrentada
-Váyase inmediatamente de mi casa y da gracias que no lo vamos a denunciar que en estos momentos no queremos escándalos en nuestra mansión- señala con el dedo la puerta de salida de mi cuarto

El fisioterapeuta se levanta como puede, creo que esta mareado, choca contra la silla de ruedas al levantarse, pone sus cosas en el maletín y se larga.

Quedamos a solas en mi habitación, mi madre no sabe lo que hacer, ni que decir, un escándalo mas es lo “ultimo” que necesita en este momento.
-Eres de lo que no hay- esa frase se refiere a mi?
-Quien yo?
-Si tú, acaso ves a alguien más aquí?
-Por que soy de lo que no hay?
-Por insinuarte a Señor Germán, eres una … una...-no le sale la palabra- una zorra
-Pero mamá? Que dices? Que...- no sé qué decir, me ha pillado por sorpresa, su actitud, su estupidez, sus ganas de ponerme la culpa por todo lo que pasa- No ves que intentó aprovecharse de mí, que culpa tengo yo?
-Tú nunca tienes la culpa, ese camisón es indecente, ahora mismo lo vas a quitar, te voy a dar yo uno, y ahora mismo voy a llamar a Claudio y a Tomás para que te ayuden a subir a la silla y así cambiar las sabanas de tu cama que están llenas de sangre
-No pienso sentarme en la silla
-Oh claro que lo vas a hacer
Su última frase me dejó con miedo, ella se ríe y sale de mi habitación. Yo me agarro a la cama, sé que va a volver... y con ayuda.
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-Cuanto tiempo!- Es lo primero que me sale de la boca al salir del aeropuerto

No me puedo creer que después de 4 años estudiando fuera, todo siga casi igual, normal es un aeropuerto, pocos cambios van a hacer. Cojo mi maleta y sigo caminando, nadie ha venido a mi llegada, por un lado es comprensible, nadie sabia que regresaba hoy, ni yo mismo sabia que regresaba hoy, esperaba tener que repetir los exámenes pero por suerte aprobé. Ahora vuelvo a casa, con mi familia.
Continuo caminando por el aeropuerto, por fin llegué a la salida, ahora tengo que encontrar un taxi. Miro hacía mi derecha y veo a un grupo de chinos en fila india y sacando fotos a todo lo que ven, yo siempre me he preguntado: Cuantos carretes tienen que comprar para tantas fotos? O en caso de las cámaras digitales, de cuanta memoria será su tarjeta?

Son preguntas tontas pero que siempre me hago, levanto la mano para hacer señal a algún taxi, pero nada, ninguno para, veo que se acerca uno:
-Taxi!!- grito

El taxi se detiene justo delante mía, el taxista baja y me coloca la maleta en el maletero, me subo al coche y le digo la dirección de mi casa.

El camino es largo, estoy sentado en el asiento del copiloto, el taxista tiene a todo volumen los 40 principales:
-Que tal el viaje- intenta ser amable
-Bien, algo cansado
-De donde ha venido?
-Estuve estudiando en Oxford
-Una de las mejores universidades del mundo
-Por no decir la mejor- intento chulearme un poquillo
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Mi madre entra por la puerta, seguidamente entran Claudio, Tomas y Thayssa.
-Claudio, Tomas, ayudad a mi hija a subir en la silla- les ordena mi madre
-Como usted diga- le dice Claudio, el hombre mas arrogante del mundo, es gordo, pelo castaño, ojos marrones, con barba, divorciado..., a mí siempre me calló mejor Tomas, algo mas delgadito, rubio y ojos marrones, muy simpático.
-No os acerquéis- les digo

Claudio se acerca a mi cama mientras Tomas acerca la silla de ruedas, Claudio intenta levantarme, pero le clave las uñas, este suelta un grito de dolor
-Os digo que de aquí no me movéis

Pero de nada sirve mis esfuerzos, Claudio ayudado por Tomas me levantan, uno agarrándome los brazos y otro las piernas, me colocan en la silla y me dejan allí mientras Thayssa cambia las sabanas de mi cama.

Yo no hablo, estoy presa del pánico, a mi mente vienen un montón de momentos del pasado, justo del día que me quedé así, esta vez no lloro, no soy capaz, agarro con las manos la silla y clavo mis uñas en ella, empiezo a mover con los brazos la silla de ruedas para conseguir tambalearme y caer... pongo todo mi peso al lado derecho y consigo que la silla vuelque... caigo al suelo, llevo un fuerte golpe en la cabeza, pero no me duele, tengo demasiada rabia como para notar un simple golpecito. Tomas se da la vuelta, al verme en el suelo le doy pena, intenta acercarse a mí para levantarme, pero mi madre se lo impide:
-Déjala en el suelo, es donde se merece estar- dice mi madre
-Os odio, ojalá os muráis- grito con toda la rabia posible, quiero que toda la casa me escuche, cada vez alzo más la voz para repetir una y otra vez lo mismo: os odio, os odio...

Thayssa termina de hacer la cama, Claudio me levanta esta vez solo, yo me dejo llevar ya no tengo demasiadas fuerzas, y me deja en la cama, al dejarme Claudio susurra:
-Ves, si no opones resistencia es mejor para los dos preciosa- ese preciosa me recordó al viejo de mi fisioterapéutico.

No contesté, cogí fuerzas y le lance un escupitajo en toda la cara. El sacó un pañuelo y se levanto, la habitación quedó en silencio, Thayssa y Tomas quedaron sorprendidos, mi madre se acercó a mí para propinarme otra bofetada.
-Malcriada

Con un gesto indica a Tomas y a Claudio que salgan de la habitación. Thayssa se queda con nosotras:
-Tina, ayuda a mi hija a cambiarse el camisón- le ordena mi madre
-No es Tina, es Thayssa, ya es hora de que te aprendas su nombre

Otro bofetón, esta vez en el otro lado de la cara.
-Piensas callarme con bofetones?
-Si es eso lo que necesitas lo tendré que hacer

Thayssa se acerca con el camisón que mi madre le ordenó, es un camisón de que va desde el cuello hasta los pies, de color negro muy oscuro y de lana:
-Estás loca? No pienso ponerme eso, voy a pasar mucho calor- le digo a mi madre
-Te lo vas a poner quieras o no
-No lo voy a hacer
-Teisa pónselo- le ordena mi madre

Thayssa está asustada, no sabe lo que hacer, no quiere hacerme daño:
-Señora...-le corto la palabra para ayudarla
-Madre si tienes ovarios, pónmelo tú

Mi madre se acerca, pero no para ponerme el camisón, si no para darme otro bofetón.
-No tienes ovarios??- le digo para picarla
-Thayssa lárgate de la habitación- por fin dijo su nombre

Thayssa abandona la habitación, mi madre va a su cuarto y coge un látigo, vuelve a la habitación y se acerca a mí:
-Vas a aprender lo que es bueno, yo no te he educado así
Mis ojos no se pueden creer lo que están viendo, lo que está a punto de pasarme, me va a azotar como si fuera una delincuente, un cualquiera, soy su hija, estos castigos físicos están prohibidos, no me lo puedo creer. Mi madre saca la funda del látigo y lo prepara...
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-Aquí es, son 140 euros- me dice el taxista
-Tomé, quédese con la vuelta- le doy un billete de 200 euros

Bajo del taxi y cojo la maleta, aquí está mi casa, timbro para que me abran el portal desde dentro, me piden mi nombre, se lo doy, no se pueden creer que esté aquí, el portal se abro, yo entro, miro a mi alrededor, todo sigue igual, el amplio jardín, la piscina, los coches, la casa, tan grande como siempre, la mansión de mi familia.

Entro por la puerta y ya vienen las sirvientas a ayudarme con la maleta, veo a Thayssa:
-Donde esta mi madre, quiero darle una sorpresa
-Señorito, ha regresado, sin avisar, propio en usted
-Lo sé, termine la carrera y quiero trabajar aquí, estaba harto de tanto ingles jaja

Mientras hablaba con Thayssa, escucho unos gritos, unos gritos de dolor de angustia... provienen del piso de arriba, yo sé muy bien a quien pertenecen esos gritos... miro hacía Thayssa y veo como ella baja la cabeza con un rostro triste.

No me despido de ella, salto las escaleras de dos en dos, voy a la habitación en donde se escuchan esos gritos, la veo, mi madre, con un látigo, no doy fe a lo que veo:
-Basta ya, estás loca?-me acerco a mi madre y detengo un latigazo que me da de lleno en la mano

Mi madre suelta el látigo, me queda mirando y me suelta un:
-Hijo que sorpresa...
-Lárgate de la habitación
-Como? No puedes echarme
-Madre lárgate de la habitación por las buenas... o...
-O qué?- le contesta ella con un tono de superioridad
-O te echo yo- le respondo

Mi madre sale de la habitación. Yo me acerco a mi hermana, está llorando, con el camisón roto, con sangre, las palabras sobran, me quito la chaqueta y los zapatos, me subo a la cama y me abrazo a ella, miro su espalda, está llena de marcas, igual que sus brazos y sus piernas, la beso en la frente y le digo:
-Tranquila ya estoy aquí

Tres

-Pásame el balón- grito al ver la portería libre
-No puedo, me están atacando 3
-Intenta despegarte de ellos!!!!

Un giro de mi padre ala izquierda deja desconcentrados a los jugadores, da un salto con el balón, se pone por el medio de ellos y consigue pasarme el balón.
-Toma ahí lo tienes, no falles!- me dice cuando recibo el balón en mis pies

Toco el balón, me muevo hacia adelante, miro hacía atrás y veo a 4 jugadores acercándose, esquivo al portero, este cae al suelo, la portería queda libre, tiro y... el balón entra en la portería!!
-Goool!!- el publico se levanta de sus asientos, todos aclaman mi gol, empiezan a tararear una canción como símbolo de victoria, lo conseguí, marque el gol que hizo ganar el partido.

El arbitro hace sonar el silbato, el partido ha terminado, la victoria cae sobre El equipo de padres e hijos A en el cual estoy yo, los perdedores se van al banquillo, no aceptan la derrota, algunos de ellos suelta un: “Arbitro comprado!! Partido ganado!!”

Mis compañeros me agarran, me suben y me lanzan al aire, me cogen y me vuelven a lanzar, mientras gritan mi nombre, veo como mi padre se acerca, en su mirada hay un brillo de alegría, esta orgulloso de mí, de su hijo. Cuando mis compañeros me bajan, corro hacía él, me tiro encima suya, siento como sus brazos me rodean y me aprietan, desearía que ese abrazo no terminase nunca:
-Papá lo hemos conseguido- le digo al oído
-No, lo has conseguido tu hijo- intenta no quitarme méritos
-No papá, somos un equipo, si yo marco, marcamos todos
-Me alegra escuchar esto, me alegra lo buena persona que eres- me besa en la frente

Mi madre, que estaba en las gradas animándonos, se acerca a darnos la enhorabuena por el partido:
-Habéis jugado estupendamente, que orgullosa estoy de vosotros
-Gracias mamá
-Haber poneos, os voy a sacar una foto para recordar este momento durante muchos años

Entonces mi padre se acerca a una pelota tirada en el campo, la coge y vuelve hasta nosotros, pone la pelota en el suelo, se pone detrás de ella arrodillado y me dice que me ponga a su lado, hago lo que me dice, me pone una mano por el hombro y le hace una señal a mi madre para que saque la foto.-Venga mirar al pajarito, 1...2...y ...3- pulsa el botón de la cámara y salta el flash, la imagen ha quedado capturada para la eternidad.
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Me despierto, miro a mi alrededor, estoy en mi habitación, sigo abrazado al cuadro, me pongo a mirarlo:
-Aquel partido, el mejor de mi vida, 2-1, ganamos gracias a ti papá, por ese pase que hizo que marcase el gol de la victoria.

Me levanto de mi cama, pongo el cuadro en la mesita de noche, miro por la ventana, el cielo esta nublado, no puedo evitar pensar en lo bien que se esta durmiendo, puedes soñar todo lo que quieras, con personas que no están, puedes volver a recordar momentos pasados... ¡Que bueno sería vivir en el mundo de los sueños!
Pero la realidad es distinta, no puedes volver a hacer lo que hiciste hace 10 años y mucho menos ver a personas que ya no se encuentran en este mundo.

Abro la puerta de la habitación, bajo las escaleras con la esperanza de encontrarme con mi padre, sentado en el sofá del salón, viendo algún partido o tal vez las noticias... pero nada, el sofá esta vació y la televisión apagada.
-Ian, ya te has levantado?- la voz de Hugo me coge de improvisto
-Que susto me has dado, no te había visto- le pego un golpe en el hombro
-Estaba haciéndome un bocata en la cocina, pero...como es que estas levantado, aún son las 19.30, ni media hora has dormido
-Solo han pasado 30 minutos?
-Sí, échate nuevamente que lo vas a necesitar- intenta arrastrarme hacía las escaleras
-No, no quiero dormir más, ha venido la funeraria? Ana me ha llamado?
-No la funeraria no ha dado señales de vida y no, Ana no te ha llamado ni ha aparecido
-Normal, la pobre debe de estar pasándolo mal, su abuelo esta grave, entiendo por lo que esta pasando
-No te creas, a ese viejo le quedan muchos años de vida, el otro día, yo y unos amigos fuimos a hacer botellón en el patio trasero de su casa, eran las 3 de la mañana o así, y te puedes creer que el viejo nos soltó a los perros!!
-Enserio? Jajaja
-Como te lo cuento, y para mas, nosotros estábamos... como “felices” y empezamos a correr, algunos corrían en la dirección de los perros, otros ni se levantaban, yo tuve un poco de suerte
-Subiste a una pared?
-No, puse al Richard de escudo, como estaba en estado de embriaguez no sentiría los mordiscos, es como la anestesia pensé
-Que morro tienes, pobre Richard jajaja

Por un momento olvidé mi pena, la anécdota de Hugo me hizo olvidar por lo que estaba pasando, pero solo fue un momento, la cruda realidad volvió. El móvil empezó a vibrar, lo saco del bolsillo y descubro con alegría que es Ana, pulso la tecla verde:
-Hola cariño, perdona, en el hospital nos obligaron a poner los móviles en silencio para no molestar a los pacientes- me dice intentando disculparse
-No pasa nada, es normal, que tal está tu abuelo?
-Bien, creo que le van a dar el alta
-Me alegro, puedes venir ahora a mi casa?
-Ahora? No sé si podré
-Por favor...-me quedé sin voz, no sé por que, las lagrimas volvieron a mis ojos, reúno fuerzas y consigo decirlo- mi padre ha muerto.

Silencio al otro lado del móvil
-Que ha muerto? Cariño, lo siento, voy ahora mismo
-Gracias, no sé que haría sin ti, te quiero- me despido con un beso
-Yo también te quiero

Cuelgo la llamada y vuelvo a poner el móvil en el bolsillo, me seco las lagrimas con el pañuelo que me ofrece Hugo:
-Ian, me voy un momento a mi casa a decirle a mi madre que nos venga a ayudar
-No es necesario, me puedo ocupar yo solo
-Te puedes ocupar tu solo de recoger el salón, colocar las cortinas, las flores, avisar a la familia...?
-Vale necesito un poco de ayuda
-Vuelvo en un par de minutos
Acto seguido Hugo abandona la casa, dejándome solo en este silencio tan incomodo
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-La Señora Carmen?
-Si soy yo- le hago señas a la enfermera para indicarle donde estoy

La enfermera se acerca a mí:
-Aquí tiene los informes en el que indica que su marido ha muerto de un ataque al corazón
-Vale, me puede decir cuando puedo llevármelo
-Ahora mismo se lo esta llevando la funeraria para preparar el cuerpo de su marido
-Gracias- cojo los informes y me alejo

Las piernas me empiezan a temblar, no soy capaz de caminar, intento agarrarme a una silla, la vista se me nubla, la silla cae y yo con ella, todo se queda negro.

-Señora señora!! Esta usted bien??- escucho una voz de un señor, no soy capaz de abrir los ojos
-Que alguien traiga una camilla- la voz de la enfermera
Las voces tienen un tono cada vez mas bajo, hasta que todo se queda en silencio.
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Entro por la puerta de mi casa:
-Mamá?? Estas en casa?
-Si hijo, un momento, me estoy duchando
-Termina rápido, tengo que hablar contigo
-Por que? Que ha pasado?
-Te lo cuento cuando termines

Me dirijo a la cocina, cojo una manzana del frutero, la muerdo, pienso en mi amigo de toda la vida, en Ian, pobre... como lo estará pasando, su padre ha muerto en sus brazos... necesita todo mi apoyo, en momentos como estos me arrepiento de ser un hijo de puta, de haberle hecho esa putada, dios!! Cojo un vaso del fregadero y lo tiro al suelo.
-Que ha sido ese ruido?- Grita mi madre alarmada desde el baño
-Nada, se me ha caído un vaso- mi mentira pasa desapercibida
-Ten mas cuidado que me quedo sin vajilla!
Mi madre aparece con la bata de casa puesta, tiene una toalla en el pelo:
-Hugo que ha pasado?
-El señor Bernardo ha muerto
-Que? El padre de Ian?, no puede ser, si esta mañana estaba como un roble, pobre Ian, lo estará pasando fatal, y la señora Carmen... no gana para disgustos
-Necesitamos que vengas para ayudarnos a montar todo el velatorio
-Claro claro, ahora mismo sin falta, me visto rápido y voy, tengo que llevar galletas
-Para que quieres galletas?
-Para Ian, tiene que comer algo
-Mamá, con las galletas no creo que coma mucho
-Tienes razón, le voy a hacer una tarta- mi madre y su manía con hacer de comer, su solución para todo: Hacer tartas, si estas triste, toma tarta, si estas enfermo: toma tarta...
-Déjalo, no te pongas ahora, la haces mas tarde, Ian está solo en casa
-Vete tú, yo me visto y voy
-No tardes

Cojo la chaqueta del perchero y me voy de la casa, cierro la puerta y me dirijo a la casa de Ian. Cojo una manzana del árbol del vecino, siempre lo hago, al tenerla, vuelvo a ponerme en camino:
-Hola Hugo- esa voz...

Me doy la vuelta, ahí esta Ana con su pelo rubio y ojos verdosos que la caracterizan:
-Hola Ana- la saludo con dos besos
-Vas a casa de Ian?- me dice
-Si, tu también no?
-Por supuesto, vamos juntos
-Que tal está tu abuelo?- le pregunto aún sabiendo la respuesta
-Ya está en casa, lo bajaron hace unos minutos... Pero eso no es lo importante, como ha muerto Bernardo? Que ha pasado?
-Creemos que un ataque al corazón
-Joder, pobre Ian, vamos, acelera el paso, tenemos que llegar pronto

La cojo del brazo y la detengo, se da la vuelta y me mira a la cara:
-Antes bésame- le digo

Los labios de Ana se acercan a los míos, siguen tan tiernos como siempre, tan calientes... nuestras lenguas se juntan y juguetean, pero pronto se separa:
-No es el momento, debemos de ir con Ian, nos necesita- me suelta
-Tienes razón- aunque me joda... se que la tiene

Los dos caminamos mas rápido hasta la casa de Ian, mi mejor amigo, mi amigo de la infancia, el único en el que confió... y al único que le he fallado... soy un hijo de puta, ¿porque me he tenido que enamorar de su novia?, ¿porque su novia me tuvo que corresponder?
No sé porque Ana juega con Ian con lo buena persona que es... no se merece esto... pero yo no soy quien de juzgar, yo soy peor que ella... finjo ser su amigo y le clavo puñales... Sigo el camino en silencio, miro a Ana que no dice nada y entre murmullos susurro:
-Viva la amistad

Dos

-Matricula de honor??- dice Hugo todo sorprendido
-Si matricula de honor, con una media de 9,98- le respondo todo orgulloso por ser el mejor de mi promoción
-Y que dices que has estudiado?
-Otra vez? Te lo he dicho ciento de veces! He terminado la carrera de Quiroterapia
-Ahh, entiendo- su voz suena muy sarcástica, así es mi amigo Hugo, lo quitas de los porros y ya no entiende el mundo
-Soy profesional de músculos y huesos- le dije para que entendiese mejor
-Ahora entiendo! Eres masajista
-No! Soy medico
-No eras un profesional?- me saca de mis casillas, le doy la razón para dejar el tema- Si soy masajista
-Y yo sorprendido por una matricula de honor... y solo era por hacer un masaje! Seguro que a una chica... eh pillín

Nada, Hugo es así de especial, pero es mi mejor amigo, llevamos conociéndonos desde la infancia, yo era el típico empollón que aprobaba todas y el era el pasota que repetía y repetía hasta que lo pusieron a trabajar. Desde que me fui a estudiar a la universidad nuestra relación se deterioro un poco, pero por suerte termine la carrera y ahora pienso recuperar el tiempo perdido hasta que encuentre un trabajo.
Los dos estamos sentados en el campo, como cuando éramos pequeños, todo esta en silencio, que tranquilidad, echaba de menos la vida en el campo, es muy distinta a la vida en la ciudad, allí es todo ruido y estrés, nada que ver con esto.

-Oye Ian, allá en la ciudad había tías buenas?- me suelta Hugo, rompiendo el silencio y la tranquilidad que hasta entonces había.
-Como me preguntas eso? Sabes que tengo novia
-Y por tener novia no existen las otras chicas?
-Si que existen pero... están prohibidas
-Prohibidas? Tu estas amariconado, la ciudad te ha amariconado- me toca el pelo con la mano y empieza a movérmelo fuertemente
-No Hugo! Yo estoy enamorado! Llevo 5 años saliendo con ella
-Lo que digo yo, estas amariconado jajaja
-Que gracioso ¬¬ Si asentaras la cabeza de una vez
-Ya la asiento... cuando duermo, ser un sex symbol me impide tener pareja
-Un Sex Symbol? Jajajaja no has cambiado nada
-Ahora que lo pienso, donde esta Ana?
-Hoy tenia que ir a visitar a su abuelo al hospital, hasta las 8 no vuelve- miro el reloj, aún son las 6 de la tarde.
-Su abuelo?? Ui... eso me suena a butanero- insinuando que tiene un amante
-Oye! Que es mi chica y me es muy fiel- me abalanzo sobre el y empezamos a pelear de mentira como cuando éramos pequeños.

Un empujón por aquí, un tirón de pelos por allá, unos cuantos puñetazos de mentira, revoloteamos por todo el campo, risas y risas, recuerdos, mi mejor amigo, como extrañaba esto en la ciudad.

-Ian!!!!- una voz a lo lejos nos detiene

-Quien me ha llamado?
-Creo que viene de allí la voz- señala con el dedo el camino de vuelta a casa

Me levanto para intentar ver a la persona que me ha llamado, consigo verla, es mi madre, esta gritando, parece preocupada, mi corazón empieza a latir, un extraño sentimiento difícil de explicar recorre todo mi cuerpo, corro hacía mi madre.
-Mamá que pasa?
-Hijo...-no es capaz de pronunciar palabras, esta cogiendo aire, tiene los ojos llorosos
-Mamá, tranquilízate
-Señora Carmen que le pasa?- contesta Hugo todo preocupado
-Es... tu padre... lo he encontrado en el suelo del salón...
-Papá?? Que??

Al escucharlo, salgo corriendo, salto una vaya, corro por el camino, tropiezo con una piedra, casi me caigo pero consigo mantener el equilibro y sigo corriendo... una rama en el suelo hace que tropiece y caiga, me desgarro el pantalón por la rodilla, empiezo a sangrar, me duele, pero me levanto y sigo corriendo hasta llegar a mi casa, abro la puerta de un portazo y me dirijo al salón, entonces lo veo...
Mi padre, en el suelo, tiro un mueble que se encuentra en el medio de nosotros dos y me acerco a él, me siento y miro si aún respira, si lo hace, su respiración es débil pero aún esta vivo.
Estoy nervioso no se que hacer, le desabotono la camisa, pongo mis manos en su corazón y empiezo a moverla para hacerle el boca a boca.

Por la puerta entra mi madre y Hugo. Al ver la escena, Hugo coge su móvil y llama a la ambulancia, le da la dirección de nuestra casa, dice que tardará en llegar 20 minutos, mi madre al escuchar el tiempo empieza a llorar, es demasiado, sabe que su marido va a morir.
-Papá aguanta-sigo moviendo las manos y dándole aire.

Los ojos se me llenan de lagrimas que caen una por una a su pecho, me falta aire, noto como el mundo se me desmorona, estoy viendo al señor que me dio la vida, que me aprendió a andar en bici, que pagó mis estudios, que me ayudó con las chicas... estoy viendo a mi Padre morir entre mis brazos.
De pronto me detengo, mi padre esta abriendo los ojos, si esta vivo.
-Papá- suelto un grito de alegría
-H-i-j-o...-apenas puede pronunciar
-Si, papá, no hables, necesitas fuerzas

Mi madre se acerca a nosotros, se agarra a mi padre, se pone a besarlo.
-Cariño ya veras como todo va bien, la ambulancia llegará en 20 minutos- le dice mi madre para tranquilizarlo
-En 16 minutos- Suelta Hugo desde la puerta de la casa

La broma de Hugo no es oportuna en este momento, pero todos hacemos como que no la oímos.
-Necesito d-e-c-i-ros... u-na co-sa
-Papá no hables
-Bernardo no seas testarudo, cállate, reúne fuerzas
-Carmen tenemos que decir-selo
-Cariño, calla no es el momento, te lo ruego calla
-Papá decirme qué?- digo todo sorprendido que no estoy entendiendo nada de lo que está pasando
-En mi despa-cho, en el caj-on tie-nes los pa-peles de...- su voz se detiene
-Papa, que papeles, que dices?
-Carmen, te quiero- Mi madre besa a mi padre, debe de ser un sexto sentido, sabe que su hora ha llegado
-Hijo eres lo mejor que me ha pasado en la vida- me acerco a mi padre que me besa en la frente, sus ojos se cierran para no volverse a abrir.
Todo queda en silencio, sobran las palabras, el me vio nacer, yo por desgracia lo veo morir. Miro a la puerta, Hugo no está, nos dejo en familia. Yo y mi madre nos abrazamos al cuerpo sin vida de mi padre.
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-Oh, um, sigue, fiera- me encanta que me llame fiera.

Cada vez que me lo llama me excito un poco mas, estoy encima de el moviéndome cada vez con mas fuerza, arrastro mis manos por todo su torso, me acerco y lo beso en la boca, mientras los dos llegamos juntos al disfrute total.
Terminamos, me tiro a su lado en la cama, pongo su brazo en mi nuca y me abrazo a el.
-Cada día me encantas mas- me dice
-Gracias- le doy un beso en la boca
-No comprendo como no quieres salir conmigo
-Ya te lo dije, yo no soy de relaciones
-No eres de relaciones? O no quieres salir conmigo?
-Que mas da, total tu ya tienes tu polvo semanal no? Que mas te da salir conmigo o no
-Porque yo te quiero solo para mí
-Ves por eso no me gustan las relaciones

Suena la música de mi móvil, me giro a cogerlo, veo el nombre:
-Mierda es Ian
-Ian? Quien es ese- pone una voz de celoso, su rostro se pone serio
-Es mi novio
-Tienes novio??
-Si desde hace 5 años
-Como? Pero no era que no te gustaban las relaciones?
-Quieres que te lo explique mejor? Solo eres un polvo para mí
-Pues para ser un polvo ya es la 3 vez que follamos
-No te ilusiones, eres un polvo de tres noches, además tengo mas chicos
-Tu novio lo sabe?- su voz es de incredulidad
-No, y no lo va a saber
-Por que no le coges la llamada?

El móvil deja de sonar, lo desbloqueo y miro que tengo 2 llamadas perdidas de el. Jim me coge el móvil y mira la foto que tengo de fondo, una mía mas de Ian.
-Asique este es Ian, mi rival... muy guapo... rubio... ojos azules, cuerpo atlético...
-Ahora entiendes porque no lo quiero dejar?
-Claro no te puedes conformar con un moreno, ojos marrones como yo
-Por eso- le pico un poco, me pongo encima de el y lo empiezo a besar por el cuello
-Sabes que te digo?
-Que?
-Que el puede estar saliendo contigo, pero ahora mismo estas en mi cama y lo vamos a volver a hacer

Se abalanza sobre mi, empieza a besarme poco a poco el cuello, estoy empezando a excitarme nuevamente... Mierda... vuelve a sonar el móvil... yo dejo que suene pero Jim lo apaga.
-Ala, ya está, ahora nadie nos molestará.
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-Mierda, la tercera llamada y aún no coge, normal debe de estar con su abuelo

Dejo de llamar, la ambulancia ha llegado y se lleva a mi padre, mi madre insiste en acompañarlo, me convence para que quede en casa, descanse un poco y prepare todo para el velatorio. Hugo llega, lo primero que hace al verme es abrazarme, las palabras en estos momentos sobran.
-Gracias amigo por estar aquí- le digo, mientras mis lagrimas vuelven a caer
-Shh, venga vete arriba, descansa un poco, yo me quedo aquí esperando por la funeraria
-Vale, voy a dormir una hora, a las ocho despiértame que quiero hablar con Ana
-De acuerdo, si llama o viene aquí te despierto.

Hugo cierra la puerta y yo subo las escaleras con dirección a mi cuarto, paso por el pasillo y me acuerdo de las palabras de mi padre. Cambio de dirección, ahora me dirijo a su despacho, abro la puerta, todo sigue como siempre, las persianas medio bajadas, las fotos familiares colgadas en la pared, fotos enmarcadas en su escritorio... hacía años que no iba a su despacho, desde que le dio un ataque al corazón, empezó a ejercer de abogado en casa. Me acerco al escritorio, intento abrir los cajones pero están cerrados, necesito una llave y no la tengo, ya mirare cuando regrese mi madre. Salgo del despacho, pero antes cojo una foto que esta encima del escritorio, una mía y de mi padre jugando al fútbol, me la llevo a mi cuarto, me tiro en la cama y me abrazo a la foto hasta quedar dormido...
-Papá te echare de menos

Uno

Me encuentro como todas las mañanas en mi habitación, a oscuras como es habitual en mi, en las mismas cuatro paredes que llevo encerrada desde hace exactamente 3 años y 11 meses.

Desde aquel día, desde aquel dichoso día, nada ha vuelto a ser igual... mi contacto con el mundo exterior desapareció, lo único que me mantiene informada es la TV y los periódicos.

Me fijo en la hora, son las 10.30, debe de estar a llegar mi querida amiga Thayssa.
-Pum Pum- suena la puerta
-Adelante- suelto al escuchar sonar la puerta
-Hola Señorita Abi, buenos días, ¿como ha amanecido hoy?- me dice Thayssa
-Muy bien, gracias

Thayssa lleva la bandeja con mi almuerzo, me lo deja a duras penas en la cama ya que no consigue ver mucho por culpa de la oscuridad pero aún así puedo ver que está tan guapa como todas las mañanas, lleva su uniforme de criada que mi madre ordena a todas las empleadas, debe de tener unos 45 como mucho y es colombiana, la pobre no debe de tener papeles por eso mi madre la trata como la trata...
-Bueno señorita, le voy a abrir las cortinas para que entre un poco de luz en esta habitación
-No, por favor, no la abra, si la abre tendré que ver a esa cosa
-Pero señorita, ya lleva 3 largos años con ella, debe de estar acostumbrada a verla
-Lo sé, pero cada vez que la veo... me traen recuerdos, Malos Recuerdos
-Pero su madre me ha ordenado que aire un poco el cuarto...
-Por favor Thayssa no abra las cortinas, prefiero estar en la oscuridad sola

Thayssa al escuchar mi voz triste, se da por vencida y abandona la habitación:
-Adiós señorita
-Adiós Thayssa

Se fue, cerró la puerta y me volvió a dejar sola en mi mundo, en mi habitación. Presiono el botón de la lámpara de la mesilla que es muy poco luminosa pero gracias a eso consigo ver el almuerzo, lo único que quiero ver de mi habitación. Empiezo por el croissant y al terminarlo me dispongo a beber mi café cuando me doy de cuenta de que Thayssa se ha vuelto a olvidar el azúcar!! Estiro la mano y pulso un botón que se encuentra encima de mi cama y que sirve para avisar a mis “criados” de que necesito algo.
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Pobre señorita, tan joven y lleva casi 4 años encerrada en su habitación, no se lo merece. Me acerco a uno de los cuadros que se encuentra en la mesita del pasillo, lo cojo y veo a la señorita Abi y a su padre. Ella tan guapa como siempre, ahora tiene 21 años, en la foto tendría unos 13, al lado suya esta su padre, el difunto de Alejandro que Dios lo tenga en su gloria. Aparecen abrazados como padre e hija que son. Yo siempre he dicho que la señorita Abi es hermosa, su melena de color negro, su piel siempre morena, su sonrisa que alegraba a todo el mundo y esos ojos verdes que tanta vida dieron a esta casa...

-Thayssa, ven aquí es urgentemente- escucho gritar a la señora
-Ahora voy señora

La señora siempre alzando la voz, siempre tratando a los demás como si fuéramos una mierda, pero no puedo hacer nada, ella es quien me da el pan para sobrevivir. Me dirijo hasta el salón principal en donde se encuentra la señora:
-Teisi, le ha dado el desayuno ha mi hija?
-Si señora- como siempre ni mi nombre sabe- se lo acabo de llevar
-Y ha abierto las cortinas?
-No señora, me dijo que no quería abrirlas
-Pero bueno, Tisa, que te tengo dicho? Que abras las putas cortinas, que quiero que la habitación se ilumine
-Señora, ya sabe que la señorita odia ver eso allí, quizás si lo ponemos en otro lugar
-En otro lugar? Estas tonta? Si ella la necesita! Donde quieres que la metamos? En el sótano?, anda no digas tonterías, creo que te tengo que despedir y contratar a una criada que sea mas dura y acapte mis ordenes
-No señora, por favor no me despida, llevo 20 años trabajando a su servicio
-Lo sé Tesina, y le tengo mucho aprecio

-Suena el timbre de la señorita-

-Señora, su hija me necesita, debo ir a atenderla
-No Tisa, voy yo, así de paso hablo con ella- finaliza la conversación
La señora se levanta del salón, acomoda su falda y abandona la habitación por la puerta principal. Yo como siempre, llena de rabia, llevo 20 años trabajando a su servicio y ni mi nombre se sabe, cada vez se inventa uno distinto, yo ya no la corrijo, es inútil, a los dos minutos se le volvería a olvidar. Recojo la taza de café que dejó la señora en la mesa del salón, me pongo la mano en el bolsillo del uniforme y encuentro el azucarillo de la señorita, mierda! Siempre lo olvido!
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Cuanto tarda Thayssa! Ya he terminado las tostadas y ella aún no ha aparecido, debe de estar ocupada o algo con mi madre, pobre, que paciencia tiene que tener si esta con mi madre, cada día le pone 1000 nombres- me sale una leve sonrisa al pensarlo.

La puerta de mi habitación se abre, la claridad entra en mi cuarto, alguien entra, no es Thayssa, es... mi madre:
-Buenos días Hija
-Buenos días mama
-Has terminado de almorzar?
-No, estaba esperando por el azúcar que se olvido Thayssa
-Thayssa? Quien es esa?
-La sirvienta mama
-Ah sí, bueno, da igual, ya veo que como todos los días has conseguido tu propósito
-Mi propósito?
-Si las cortinas
-Ah... no me gusta que las abran, y lo sabes mamá
-Si cariño, yo te comprendo, te dije que te dejaría este ultimo mes para dejarlas a oscuras, ahora es momento de abrirlas, de enfrentarte a la realidad hija
-Mamá llevo 3 años y 11 meses intentando enfrentarme a la realidad y no lo consigo
-Pues es hora de hacerlo
-No mamá no lo hagas

Veo como mi madre se acerca cada vez mas a la ventana, yo desde mi cama no puedo evitarlo, me siento débil, estamos tan cerca y yo no puedo hacer nada, las lagrimas empiezan a caer por mis ojos, mis gritos para evitar que esas cortinas no se abran se hacen cada vez mas fuertes. Mi madre, demostrando su maldad, su poco amor hacía a mi... lo hace, tira por la cortina y da paso a una claridad que alumbra toda la habitación. Se puede ver cada esquina, cada color, cada mueble... todo se ve todo, yo cierro los ojos y me pongo la almohada en la cara, por lo menos así no la veo... pero de nada me sirve, mi madre la acerca a mi y con malicia me quita la almohada de la cara y entre gritos me intenta abrir los ojos con sus propias manos:
-Mira aquí la tienes, enfréntate a tus putos miedos
-No quiero, para me haces daño
-Abre los ojos, ábrelos
-Noo, no

El daño de los dedos de mi madre en mis ojos, hacen que los abra, la veo, esta al lado mía, mi madre la arrastro hacía mi. Sigue tal y como estaba hace un tiempo, sus dos ruedas, su cojín... todo esta en su sitio.
-Hija no ves que la silla de ruedas no es un problema, es un bien para ti
-Es un puto problema, cada vez que la veo me recuerda que no puedo caminar, me recuerda aquella noche
-Algún día te olvidaras de todo aquello y subirás a esta silla
-Jamás subiré a esa silla, te lo juro
-No lo jures, no creo en tus juramentos… te lo dije aquel día
-Eso tu sígueme recordando aquella noche
-Si no fueras tonta y me hicieras caso, nada de esto pasaría- me toca una pierna para señalar lo que no pasaría
-Mamá, vete- señalo con el dedo la puerta

Mi madre me hace caso, no sé como, pero me lo hace, se levanta y sale de mi habitación dejándome por fin sola. En la cama, tirada y cerca de la silla de ruedas, hago un esfuerzo con mi mano y consigo tirarla:
-Dichosa silla de ruedas

Sueños de papel

“A veces el amor lo puede cambiar todo, junto con la pasión son dos sentimientos que no elegimos pero que naturalmente nos arrastran y no podemos evitar. Cuando se esta enamorado...todo se llena de magia, de mariposas que revolotean por tu estomago, todo cambia... ese deseo de querer darlo todo y sin embargo... no recibir nada a cambio...”


Todo eso me ha pasado a mi, me enamoré, lo acepto. Y eso fue lo peor que me pudo pasar en la vida. Por culpa de ese amor, estoy como estoy, al recordarlo... los ojos se me llenan de lagrimas y me dan ganas de acabar con mi vida, intentarlo una vez mas y conseguir que sea la ultima.

.................................................................................................................Abi


Nacer en la luz, Morir en la oscuridad