lunes, 16 de mayo de 2011

Epílogo

Como cada mañana, la hermosa joven de ojos verdes y cabello moreno se apoyaba en su silla de ruedas. Era un día normal, nada diferente a los anteriores días. Con sus manos movió las ruedas y abrió las persianas para dejar pasar la claridad a su oscura habitación. Acto seguido se acercó al espejo y se contempló.

Ella, una chica de 23 años, que acaba de perder al amor de su vida. ¿Por qué el destino le hacía estas pruebas? ¿Por qué? Acaso, ¿no había más mujeres en el mundo?

Abrió la puerta y salió al pasillo, no había rastro de ningún sirviente ni de su hermano Alex. Abi se acerco a las escaleras y de pronto alguien le agarro la silla.
-¿Te ayudo?- le dijo una voz masculina

Abi se dio la vuelta y contempló la figura masculina de su padre. Alto y elegante como siempre, así es el señor Alejandro.

Alejandro se acerca a su hija y la coge de los brazos, tas bajar las escaleras la sienta en una silla. Acto seguido las vuelve a subir y bajar la silla de ruedas para subir a Abi en ella.
-Papá, ¿te parezco un estorbo?
-No hija, para mí es un placer tenerte aquí


El señor Salvatierra llevó a su hija hasta el comedor. Allí, la mesa estaba preparada. Abi se colocó en su sitio, a su derecha se sentó su madre y a su izquierda su padre. La señora Gloria radiaba felicidad, algo muy extraño en ella.
-¿Dónde está mi hermano?- preguntó Abi
-¿Dónde va a estar? ¡Estudiando en el extranjero!- le respondió Gloria

Sin saber el porqué, Abi se sintió extraña. Ella pensaba que su hermano había regresado. A medida que el desayuno transcurría, Abi se sentía cada vez mas mareada. Se apoyó en la mesa y miro al suelo, ¿Qué le estaba sucediendo? Levantó la mirada y se fijo en su padre, por un instante lo vio borroso.
-¿Te pasas algo hija?- se preocupó el señor Alejandro
-No, estoy bien- le respondió

El señor Alejandro, no muy convencido, se acercó a su hija, le toco la mano y en ese momento Abi sufrió una especie de déjà vu. Los ojos de Abi se abrieron como platos y la joven empezó a ver una carretera, un acantilado, un coche cayendo, a su padre sufriendo un ataque al corazón.
El señor Alejandro separa su mano de su hija y esta vuelve a la realidad, está sudorosa. No entiende lo que está pasando.

Alejandro coge una servilleta y le toca la frente a su hija, está vuelve a tener otro déjà vu. Esta vez Abi ve a su padre en una habitación, Claudio se acerca y le da unas pastillas lo que le provoca su muerte.

Abi lanza un grito, no entiende nada, ¿Qué cojones está pasando?
-Hija ¿te llevo a fuera?

La señora Gloria se levanta y lleva a Abi al jardín, allí se sienta a su lado, Abi parece estar más tranquila hasta que Gloria le toca la mano. Sus ojos se abren como platos, ve un bosque, está lloviendo, Gloria está tirada en el suelo cantando una extraña canción hasta que muere.

Abi se separa de su madre:
-Tú estas muerta- le dice
-¿Qué dices?- le responde su madre

Su padre se acerca a ella:
-Tu también estas muerto, los dos lo estáis, ¿Qué cojones está pasando?
-Abi tranquilízate- Le dice Alejandro

Pero Abi no quiere escuchar nada más, se coloca las manos en la silla y empieza a mover las ruedas. Se adentra en el bosque y se detiene. Acaba de ver algo más extraño que todo lo anterior. A unos metros de ella hay una figura masculina. Está apoyado en un árbol y la mira fijamente. Abi reconocería esa sonrisa a kilometros de distancia.


Elías… su amado Elías… lo tiene solo a unos metros. ¿Cuántas noches no soñó con volver a abrazarlo? ¿Cuántas noches no soñó con volver estar a su lado?
-Elías- gritó Abi

El joven le sonrió más fuerte y le hizo un gesto con la mano para que se acercase. Abi lo obedeció. Se acercó a él. Seguía siendo el mismo de siempre, joven, moreno y de ojos marrones. Cuerpo atlético. Elías se levantó y miró al cielo, un cielo más azul de lo normal, sin ningún rastro de nubes.

Abi empezó a tocar el brazo de Elías, este se inclinó y Abi pudo tocar su rostro. Palpó cada centímetro de su cara. Se deslizó por su boca y lo besó. Un beso que llevaba tiempo esperando, un beso que jamás pensó que volvería a sentir.
-Pensé que te habías olvidado de mí- Elías rompió el silencio
-¿Olvidarme de ti? ¡Jamás!- le respondió Abi

Su respuesta le tranquilizo, pero Elías sabía que Abi no le estaba diciendo toda la verdad.
-Me alegro de que estés en este lugar, conmigo- le dijo el muchacho
-¿Por qué dices este lugar?- le pregunto Abi asustada
-Porque tu sabes que no estás en tu casa, ¿verdad?

Abi no entendía nada, ¿Por qué no iba a estar en su casa? Miro a su alrededor, todo era igualito. Incluso se fijó que en un árbol había una inscripción: Tomás y Abi.
-Claro que estoy en mi casa- le aseguró Abi
-Se parece, pero no lo es
-No entiendo nada

Elías toco la frente de Abi y ella sintió miedo, volvió a tener esas extrañas visiones y revivió la muerte de su novio. Los pelos se le pusieron de punta.
Los ojos de Abi empezaron a derramar lágrimas.
-No llores
-No entiendo nada- Abi se llevó las manos a la cabeza
-Poco a poco lo entenderás, te lo aseguro.

Elías se sentó al lado de su amada. Llevaba tiempo deseando poder tocarla, acariciarla, besarla… pero al mismo tiempo él sabía que ella ya no era suya.
Desde que murió, Abi se quedó sola. Él la abandonó, le salvó la vida y la dejó libre. Abi supo salir adelante, y aunque le cueste reconocerlo, su corazón es de otra persona.
Hace tiempo que lo estuvo observando: Es un chico listo, buena persona… un buen sucesor.
-¿No te parece extraño que yo esté a tu lado?- le dice Elías
-Tenías que estar muerto- le responde Abi
-¿Y no te parece extraño que tus padres estén vivos?

Abi bajó la cabeza, seguía sin comprender nada. Elías se acercó a ella, Abi intentó besarle pero él se apartó:
-No debes hacerlo- le dice el muchacho
-¿Por qué?
-Estas casada
-¿Casada?

En ese momento Abi gira su cabeza y ve a un chico que le resulta muy familiar, sabe que lo conoce pero no se acuerda de él.
El joven es rubio y de ojos azules, se acerca a ella y a medida que van acortando distancias, Abi empieza a acordarse: Ese chico evitó que se suicidará, ese chico hizo que se levantase de la silla, ese chico… es su vida… ese chico... es Ian.
-Me alegró de que hayas seguido adelante- le susurra Elías al oído a Abi


Ian se detiene a unos metros de distancia.
-¿Por qué no sigues?- le dice Abi
-No puede- le responde Elías
-¿Por qué? No comprendo nada
-Tú no estás muerta, él sí lo está

Abi se puso nerviosa, escuchar la palabra muerte…
-Entonces… ¿Qué hago aquí?

Elías pasó su mano por la hierba y todo cambio de forma. En el suelo se veía la habitación de un hospital. En una camilla estaba ella, conectada a una maquina.
-Estás en coma- le aclaró Elías

En la habitación aparecieron dos ancianos agarrados de la mano.
-¿Quiénes son ellos?- le preguntó ansiosa
-¿No los reconoces? Uno es tu hermano Alex y la otra es su nueva esposa
-¿Cuántos años llevo en coma?
-Cuarenta largos años

La respuesta sorprendió a Abi.
-Mira todo lo que ha pasado desde entonces.

La imagen del suelo cambió.
Se ve a Alex en una clínica trabajando al lado de una chica llamada Elena. Al parecer ella se hizo enfermera y le pidió trabajo a Alex. Ambos se casaron y continuaron con sus vidas en África, trabajando en la Clínica Iria. Una importante clínica para el continente. Elena resultó ser una buena madre para Cristal.

La imagen volvió a cambiar:
Se ve la mansión Salvatierra. En ella hay más vida de lo normal. La preciosa Lucía ya es toda una mujer, está casada y tiene una preciosa hija, que por lo que dicen, se parece a su abuela Abi. Eric también se casó y tiene tres hijos. Todos viven en la mansión Salvatierra. En el salón se ve a una anciana contándole un cuento a los nietos de Abi.


Abi se pone triste, sus ojos empiezan a derramar lágrimas, por un lado está feliz pero por otro… ver a toda su familia y no poder abrazarla ni tocarla… Se fija en el rostro de la anciana.
-Thayssa…- suspira

-La señora Carmen murió, al igual que su hermana Angélica. En estos cuarenta años ha pasado de todo
-¿Por qué me enseñas esto?- le pregunta Abi a Elías
-Porque ahora tienes que decidir
-¿Decidir el que?
-Volver a la vida con tus hijos y nietos… o….

Elías miró hacia Ian. Sobraban las palabras


◊◊◊


Eran las cinco de la mañana cuando el teléfono sonó.
Lucia encendió la luz y cogió el teléfono.
-¿Si?- dijo aún con sueño
-¿Eres la hija de Abi?
-Sí soy yo, ¿le ha sucedido algo?
-Le notificamos que su madre acaba de despertar del coma…

Lucía se levanto enseguida, despertó a su marido y a su hermano. Se movilizó rápidamente por toda la mansión despertando a todo ser viviente. Llamó a su tío Alex. Hoy es un gran día, por fin ha despertado su madre. Tantos años esperando…

En menos de una hora la habitación de Abi se llenó de gente. Ella abrió los ojos por primera vez en muchos años, comprobó como todos sus seres queridos estaban a su alrededor. Al mismo tiempo comprobó como su hermano ya era un anciano casado y con nietos. Como su hija era toda una madraza y como su hijo era todo un padrazo. Vio a sus jóvenes nietos y en una esquina a Thayssa, en una silla de ruedas por la edad. Comprendió que la vida siguió sin ella y que ahora no pintaba nada. Ellos siguieron sus vidas. Abi supo que Elías pensó lo mismo al ver a Ian.

Y en ese momento, delante de todos sus seres queridos, Abi cerró los ojos por última vez en su vida.


Elías miró a Abi y le tendió la mano. Está se levantó de la silla y empezó a correr… por fin todo había terminado.


Ian y ella serían felices para siempre

Ochenta


Un buen día escuché que todo lo malo pasa por algo bueno, ¿qué contradicción verdad?


Estoy de acuerdo con la ley de "causa-efecto"....pero hay un "pero”. Parece, desde esa perspectiva, que la "casualidad" el "azar" no existen...cada uno tiene lo que se merece, en otras palabras, lo que siembras recoges, de una u otra manera; quien lo hace la paga. Es el "ojo por ojo, diente por diente" del orden universal que por una parte es justo y equitativo pero, por otro, es frío, mecánico y despiadado
Yo creo que todo lo que pasa, sea bueno o malo, pasa por algo, si no es para aprender es para sobrevivir, como dice el dicho "lo que no te mata te hace más fuerte"

Y no voy a decir que sea la única persona que rompe ese dicho, a mí no me hizo más fuerte. Soy débil por naturaleza… pero tampoco se puede decir que mi vida fue un camino de rosas…


◊◊◊


Es uno de los días más esperados para algunas personas, y para otras, un día que jamás querrían que hubiese llegado. Hoy se entierra el cuerpo de una de las mujeres más despiadadas y odiadas del país, pero, al mismo tiempo demostró ser una madre coraje, una mujer marcada por su triste pasado. En efecto, hoy se entierra el cuerpo de Gloria Salvatierra.

La iglesia está abarrotada de gente, quizás la mayoría de ella nunca la vio en persona, solo están ahí por morbo. En el altar se puede apreciar el ataúd (cerrado) en cuyo interior descansan los restos de dicha señora.

Cerca del ataúd están sus seres queridos: Su hija Abi, su hijo Alex, la esposa de su hijo, su ex sirvienta Thayssa… y en último lugar Ian. El sacerdote termina la misa y hace un gesto para que se lleven el ataúd al cementerio. La gente empieza a salir de la iglesia con el objetivo de adentrarse en el cementerio, pero no pueden, la curiosidad de muchos de ellos se ve interrumpida. Unos seguratas están en la puerta y solo dejan pasar a los familiares.
-Vaya mierda- suelta una de las mujeres que estaban allí solo para cotillear.



Unos minutos más tardes, y de una forma más discreta que la misa, se entierra el cuerpo de Gloria.
-Polvo somos, y en polvo nos convertiremos- finaliza el sacerdote

La joven chica de ojos verdes se abraza a su hermano Alex. Un abrazo de hermanos que indica que todo ha terminado, ahora toca seguir adelante.


-Hermana, ¿nos vamos para casa?- le dice Alex a Abi
-Antes me gustaría hacer una cosa

Abi se acerca a Ian, se puede apreciar como ambos tienen marcas de los acontecimientos anteriores. Ian tiene una escayola en el brazo y Abi una pequeña cicatriz detrás de la oreja.
-¿Me acompañas?- le sonríe la muchacha
-Será un placer acompañarte

Ambos se agarran del brazo y salen del cementerio para subirse en un coche. La prensa hace su presencia, tres cámaras y tres reporteros empiezan a hacerle preguntas a Abi. Ella, escondida tras sus gafas de sol, pasa de ellos sin dar ninguna declaración.

Tras alejarse del cementerio, el chofer se dirige a uno de los pueblos más marginales de la ciudad.
-Hemos llegado- le informa el chofer

Abi e Ian se bajan del coche y empiezan a caminar por la calle donde se aprecian varios vagabundos. Las pocas casetas que están en pie demuestran la clase de gente que vive aquí: Gente marginada por la sociedad.

Abi saca de su bolso una foto de una familia. En el papel se ve a un hombre con su mujer e hijos.
-¿Crees que podrás identificarlos?- le pregunta Abi a Ian
-Espero que sí- le responde

A unos metros de distancia ven a una mujer morena, tirada en una esquina y tapada con periódicos. Dos niños de unos 17-14 años están a su alrededor, comiendo del suelo.
-¿Son ellos?- le pregunta Abi a Ian
-Desde tan lejos no puedo identificarlos, acerquémonos más

La vagabunda al ver a los dos jóvenes acercarse se asusta. Se levanta y saca un palo para defenderse.
-¿Qué queréis?- grita la desquiciada mujer
-Tranquila, no venimos a hacerte daño- le dice Abi
-¿Queréis quitarme a mis hijos?
-No, hemos venido para ayudarte
-¿Para ayudarme? ¿Te estas riendo de mi jovencita?

Abi vuelve a poner la mano en su bolso, esta vez saca un sobre, se acerca a la mujer y se lo da en la mano.
-Ábrelo- le dice Abi


La señora empieza a leer el exterior del sobre:
-Para la señora Dolores Ínsula- al leer su nombre se queda sorprendía- ¿Cómo sabéis mi nombre?
-Abre el sobre y lo sabrás

La señora Dolores lo abre y puede ver un cheque con una cuantiosa cifra de números, que gracias a ellos podrá salir de la pobreza.
-De parte de su difunto marido- le dice Abi
-¿Mi difunto marido? Eso quiere decir que …
-Si señora, Joaquín ha muerto
-Pero si él no tenía un duro
-Es una larga historia, ahora podrá salir de este barrio y darle a sus hijos la vida que se merecen
-Muchas gracias joven

La señora tira el palo y abraza fuertemente a Abi, no se puede creer lo que le ha pasado.
Ian mira la situación con una amplia sonrisa, él sabe que la última petición de Gloria fue devolver el dinero de Joaquín a su familia.


◊◊◊


Al caer la noche, Abi e Ian llegan a la mansión Salvatierra. Allí los dos se dirigen al salón para estar los dos solos. Efectivamente no hay nadie.

Abi se sienta en el sillón e Ian a su lado. El fuego de la chimenea está encendido, lo que crea un ambiente más romántico. Ian es el primero en romper el silencio:
-Todo ha terminado
-Si, mi hermano también opina lo mismo
-¿Y tú no?- le pregunta Ian
-Para mí no está todo terminado, hay varias cosas que están sin terminar
-¿Qué cosas?
-Una de ellas es la huida de Claudio, sigue libre y eso me asusta
-El comisario Mauricio nos ha ofrecido vigilancia las 24 horas del día
-Lo sé, pero eso no impide que me preocupe
-¿Y cuál es la otra cosa que no ha terminado?
-Lo nuestro
-¿Lo nuestro?- le pregunta Ian confundido
-Estoy confusa, no sé lo que somos. Soy consciente de que contigo he vivido los días más felices de mi vida, tú me has sacado de mi amargada vida. Gracias a ti volví a caminar… si no fuera por ti Claudio me mataría. Te lo debo todo
-No me debes nada
-¿Y yo para ti que he sido? Una carga


-Para mí tú has sido la primera persona, que cuando la vi, despertó en mí el sentimiento más hermoso que he llegado a concebir en mi corazón, ese sentimiento tan hermoso, tan especial, tan maravilloso es “el amor”. Es un sentimiento tan profundo que cada vez que te veo siento esa alegría, esa felicidad, esa energía que me dice que eres lo que siempre soñé, que me hace vibrar de felicidad, me hace sentir lo hermosa que puede ser la vida solamente estando a tu lado. Sería difícil pensar que pueda existir una vida en la que yo no me encuentre junto a ti, alejado, de tus labios, de tu piel, de todo lo que en conjunto formas tú, lo que eres para mí, se puede describir solo con unas palabras, pero estas palabras son solo palabras que al compararse con la realidad serían palabras vacías, porque las palabras sobran cuando se trata de describir a una persona tan maravillosa como tú.
Tú eres mi inspiración, mi verdadero y único amor, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, eres y serás lo más importante para mi hoy, mañana y siempre.


Tras la contestación de Ian, Abi se queda sin palabras. Ver sus ojos llorosos le destroza el corazón, saber que ella es la causante de tanto dolor. ¿Por qué simplemente no están juntos? ¿Por Ana? ¿Por esa mujer que está embarazada de otro hombre? No, eso para ella no será un impedimento. Por primera vez en su vida, ella decidirá el rumbo de su vida. Que les den a los demás. Es hora de disfrutar la vida.

Abi se tira encima de Ian y empieza a besarlo.
-Te arrepentirás de haber dicho siempre- le dice Abi en un tono irónico
-Jamás me arrepentiré- le sonríe Ian


◊◊◊


No muy lejos de la mansión Salvatierra, cerca del mar, está otra pareja. Pero en una situación muy diferente. Ella guarda un secreto que no quiere desvelarle a su marido, quizás por miedo o quizás para evitarle sufrimientos.

Iria y Alex están en su habitación. Alex está con los papeles para abrir su clínica en África e Iria está en la cama leyendo un libro.
-Cariño, ¿me ayudas?- le dice Alex
-¿A qué?
-No sé qué nombre ponerle a la Clínica
-Yo soy muy mala para elegir nombres
-Estoy seguro que cualquier nombre que elijas será mejor que los que tengo pensado
-Es una decisión muy importante… no quiero meter la pata
-No vas a meter la pata, a ver dime lo que piensas
-Cuando era joven mi padre tenía una carpintería. Él tampoco sabía cómo llamar a su negocio, se buscó miles de nombres hasta dar con uno: “Febrero”
-¿Febrero?- le pregunta Alex
-Mi padre sabía que no era el mejor nombre para una carpintería, pero para él eso no fue un impedimento. Febrero era el mes en el que conoció a mi madre, el mes en el que se casaron. Se buscó un nombre que significase todo lo que es la vida para él.
-Clínica ¿Septiembre?- le pregunta Alex
-Lo que te estoy diciendo es que te busques una palabra que lo signifique todo para ti.
-Será difícil encontrarla

Alex se levanta de su escritorio y se acerca a Iria. Le da un dulce beso en los labios y le sonríe:
-¿Qué haría yo sin ti?
-Está claro que no harías nada

Ambos se empiezan a reír hasta que Alex le toca, de una forma muy cariñosa, el vientre.
-Ya falta poco para que nazca- le dice Alex

Esa sensación, que para muchas madres es símbolo de alegría, para Iria no lo es. Ella sabe algo que todos desconocen. Y es que tal vez, ella no pueda disfrutar de todo lo que para una madre es lo más grande del mundo: Los primeros pasos del bebé, su primera palabra…


◊◊◊


Unos semanas más tarde, en una playa muy lejana…

Se ve como dos jóvenes, un chico y una chica, ambos con unos cuerpos espectaculares, corren por la playa. Ella en bikini y él en traje de baño.
Ella es rubia de ojos verdes, él es moreno de ojos marrones. Para la chica, volver a meterse en un bikini ha sido todo un reto, le costó perder los kilos del embarazo. Para él, meterse en el traje de baño no ha sido ningún reto, pero si lo ha sido aceptar un niño que no es suyo y todo por que ama a la mujer con la que espera compartir el resto de su vida.


Ambos se agarran de la mano y pasean por la playa. Él está trabajando como recepcionista en un hotel y ella como dependienta en una famosa tienda de ropa. Cuando se conocieron jamás pensarían que iban a terminar juntos. Ella era ambiciosa, él era un “pardillo” enamorado de su jefa. ¿Pero qué pasó? ¿Quizás aquella borrachera? ¿Quizás perder su virginidad con ella le abrió los ojos?

Fuese como fuese, ahora están juntos y enamorados. La joven pareja se acerca al agua, allí se encuentra una mujer que lleva en los brazos a un precioso bebé. Se trata de la madre de la joven.

Ana coge a su hijo en los brazos y se abraza a Tomás. Jamás se hubiera imaginado este final. Tras dar a luz a su pequeño hizo la prueba de ADN para dárselas a Ian. Él se desentendió de toda obligación y eso la entristeció. Ella sabía perfectamente que Jim era el padre de su hijo, tenía una cierta esperanza de que lo fuera Ian, pero no fue así. Su madre se casó con un señor y ambas viajaron a una nueva ciudad donde, por coincidencias de la vida, se encontró con Tomás. Poco a poco quedaron hasta que nació el amor entre ellos.

Ana sabe que para Tomás ha sido muy duro aceptar la paternidad del pequeño, pero él sabe que con el paso del tiempo, el bebé lo conocerá como su único padre, y para la pareja eso les llena de alegría.


◊◊◊


En estos meses transcurridos no todo han sido buenas noticias, el nacimiento de un bebé fue alegría para Ana. Pero el nacimiento de otro bebé fue una tristeza para Alex.

El día anterior a que Iria diese a luz, ella estaba muy nerviosa. Sentía muchas náuseas y se pasaba el día vomitando en el baño. Alex sabía que eso no era normal. Iria sabía que su secreto estaba a punto de terminar, entonces decidió contárselo a todos.

Reunió a sus seres queridos para informarles de la fatídica noticia: Su embarazo le provocará la muerte. Todos se quedan petrificados al saber la noticia. Alex se derrumba por completo. No puede creer que vaya a perder al amor de su vida.
-¿Por qué no me lo has dicho antes?- le dice Alex
-Por qué intentarías buscar alguna forma para curarme, malgastaríamos nuestro tiempo de hospital en hospital, yo solo quería pasar mis últimos días contigo- le responde Iria

Para Alex eso no ha sido una buena respuesta, él piensa que si hubieran detenido el embarazo a tiempo, ella podría seguir viviendo…
-Si hubiera detenido el embarazo habría muerto igualmente- le aclara Iria

La pareja se abraza, ambos lloran. Abi e Ian no saben que decir, para ellos ha sido una noticia muy dura.

Al día siguiente Iria llegaba al hospital con unas fuertes contracciones. Se despidió de Alex y le dijo:
-No llores por mí muerte, alégrate por el nacimiento de nuestra hija


Esa fue la última frase que escuchó Alex de Iria.


◊◊◊


Cinco años más tarde…

Hoy es día de celebración en la mansión Salvatierra. Ian y Abi cumplen cinco años casados y deciden dar una fiesta para celebrarlo.

Son las diez de la noche y todos los invitados están en el jardín. Hace calor, se nota que es verano. Abi luce un precioso vestido negro a juego con el esmoquin de Ian. La hermosa pareja destaca por encima de todos.


Uno de los camareros se aleja de los invitados y se adentra en la mansión, parece que la conoce a la perfección y se dirige a una de las habitaciones del piso de abajo.


Thayssa acerca al pequeño Eric a sus padres. Ian abraza a su hijo. Por otro lado, Carmen lleva en brazos a la hija mayor de la pareja, Lucía. Desde que Ian se casó con Abi, Carmen y Angélica se mudaron a la mansión, donde cuidan de los hijos de la pareja y ayudan en los labores domésticos.


Alex se acerca a su hermana. De la mano lleva a su pequeña Cristal, morena y de ojos azules como su difunta madre. Todos se acercan para ver como Ian y Abi cortan la tarta. Ellos dejan a sus hijos con su abuela Carmen.

Ian coge el cuchillo y se lo da a Abi para que juntos puedan cortar la tarta. Por un segundo Abi tiene un mal presentimiento, mira a la piscina que está a su lado y siente un leve mareo.
-¿Te ocurre algo?- le pregunta Ian
-Siento algo extraño- le responde Abi

La música se detiene y todos los invitados se miran fijamente, ¿Qué está pasando?
En ese momento Abi comprende que su mal presentimiento se va a cumplir. Se agarra de la mano de Ian y se escucha un disparo. Todos los invitados se agachan y solo una persona está de pie. Un camarero.

Este se quita la barba postiza y deja al descubierto su rostro…


Claudio se acerca a la pareja, tira la tarta y obliga a ambos a ponerse de pie. Abi se agarra fuertemente a Ian y Claudio los apunta con una pistola:
-Después de cinco años, me vengaré

Alex, al ver la escena, se abalanza encima del asesino. Ian y Abi intentan huir pero no son capaces. Claudio lanza dos disparos que impactan en sus cuerpos y ambos caen en la piscina.



Lunes 20 de Julio
Periódico: “Crónicas”


“Terrible acontecimiento en la mansión Salvatierra”
Claudio, el asesino que estaba en busca y captura, atacó ayer en la mansión Salvatierra, justo el día que se cumplían cinco años del matrimonio de los dueños de la mansión, su repentino ataque le provocó la muerte a manos de unos policías […]
A esta hora se confirma que una de las personas afectadas por el disparo de Claudio ha muerto, la otra está gravemente herida…

sábado, 14 de mayo de 2011

Setenta y nueve

El silencio del bosque se ha roto por culpa de un nuevo disparo de Claudio.
Mi madre y yo estamos huyendo por el interior del bosque. Vamos lo más rápido posible, pero Claudio nos pisa los talones.







Seguimos todo recto, saltamos ramas, piedras… casi pierdo el equilibrio pero con la ayuda de mi madre he conseguido no caerme al suelo.
-¿Por dónde cogemos?- me pregunta mi madre
-¿Por la derecha?- le respondo

Continuamos por la derecha y mi madre empieza a estar cansada.
-Creo que lo hemos despistado

Nos detenemos y nos sentamos en las ramas de un árbol a recobrar las fuerzas suficientes para volver a huir.
-¿Estas bien mamá?- le pregunto al ver que respira más fuerte de lo normal
-Si, solo que no estoy acostumbrada a hacer tanto ejercicio




Me toco la herida de mi cabeza, ha parado de sangrar, por suerte no ha sido un golpe muy profundo.



Del cielo empiezan a caer unas gotas de agua, la oscuridad es mayor y el viento es cada vez más fuerte.
-¡Lo que nos faltaba!- me dice mi madre

Ambas nos acercamos más para darnos un poco de calor, sin querer le golpeo en la barriga y lanza un grito de dolor.
-¿Qué te pasa?
-Me has hecho daño, ten un poco más de cuidado

Noto como algo líquido en la mano, es sangre. ¿Qué está pasando?
-¿De quién es esta sangre?- le pregunto a mi madre

Ella me mira asustada, cruza los brazos tapándose con la chaqueta. Me levanto y le separo la chaqueta. Tiene una herida en el abdomen
-¿Por qué no me lo has dicho?- le digo asustada
-Es solo un disparo
-¡Mamá, te estas desangrando! ¿En qué momento te dio la bala?
-Después de que finalizaras la llamada, cuando salimos corriendo al ver a Claudio
-Pensé que no te había dado, me lo tenías que haber dicho- empiezo a llorar de impotencia
-Hija no me voy a morir por este disparo, venga sigamos huyendo- mi madre intenta levantarse pero no puede
-Te estas desangrando



Ayudo a mi madre a levantarse, tenemos que salir del bosque lo más rápido posible. ¿Pero dónde está la salida? Lo único que veo son árboles, árboles y más árboles.
Y lo peor del todo es que he perdido el móvil en la huida.



Caminamos de una forma lenta, mi madre a medida que se desangra está más débil. Ella intenta hacerse la valiente, pero yo sé que le queda poco de vida si no encontramos la salida.



♠♠♠



La lluvia nos impide acelerar más el coche. Estamos por zonas de curvas muy peligrosas y se aceleramos podemos sufrir un accidente.
-¿Por qué tiene que llover?- pregunto en alto, no espero respuesta

El comisario Mauricio no le quita ojo a la carretera. El silencio se hace cada vez más incómodo.
-Están muertas, ¿verdad?
-No seas negativo Ian, Gloria es una mujer muy lista, no creo que muera tan fácilmente, y lo sé por experiencia propia, llevo años buscándola.
-Gloria puede… pero Abi… estoy seguro de que esa malvada mujer es capaz de vender a su hija con tal de salvarse.



Se escucha una voz procedente del walkie talkie del comisario Mauricio.
-Señor comisario ¿me recibe?

El comisario se detiene en una recta y coge el walkie talkie
-Le recibo- le responde el comisario
-¿Ha llegado a la cabaña?
-No, la lluvia nos dificulta el camino, estamos a unos cuantos kilómetros
-Le informamos que 3 coches policiales están de camino, en uno de ellos está Alex
-¿Qué Alex?
-El hijo de Gloria, ha querido participar en la misión
-¿A qué distancia están?
-Unos kilómetros más atrás que usted, le aconsejo que los espere
-No podemos esperarlos, la vida de dos mujeres están en mis manos

El comisario desactiva el walkie talkie y me mira a los ojos.
-Vete al maletero- me ordena



♠♠♠



-Había una vez… un barquito chiquitito… había una vez… un barquito chiquitito… que no podía… que no podía…
-¿Qué cantas mamá?
-… que no podía… que no podía…

Mi madre tiene la mirada perdida. Cada vez le cuesta más caminar. Su piel está más blanca y su voz es más débil. Le miro la herida de la bala, está llena de sangre.

Intento seguir caminando pero no puedo, tropiezo con una rama y las dos caemos al suelo. Me hago una herida en el brazo y me lleno de barro.

Mi madre está tirada en el suelo, boca abajo. Le ayudo a levantarse pero no puedo, le quito el barro de la cara. Es penoso ver esta escena. Mi madre sin fuerzas… esperando la muerte.
-… que no podía… que no podía…



Los ojos de Gloria empiezan a cerrarse.
-Mamá, despierta- le golpeo suavemente en la cara, intento que reaccione- Despierta, no me puedes dejar sola ¿me oyes?



De pronto se escucha un trueno y la lluvia es más intensa.
-Mamá vamos a salir adelante te lo prometo
-¿Qué hacéis aquí?- dice mi madre mirando a su alrededor
-¿De qué hablas mama?- le pregunto asustada



♠♠♠



-Vosotros estáis muertos



No sé cómo, pero los estoy viendo. Cerca de mi están ellos, las personas que más he querido y también las que más he odiado. ¿Qué hacen aquí? ¿Me quieren hacer compañía?

El bosque vuelve a iluminarse gracias a un nuevo relámpago. Con la iluminación sus rostros se ven mejor. Mi hija intenta levantarme, pero no es capaz.
-Mamá, venga vámonos
-Abi, no seas maleducada, saluda a tu padre

Abi empieza a mirar para todos los lados.
-¿Estas bromeando verdad?
-Perdónala Alejandro, ya sabes que ella nunca ha tenido la educación de nuestro querido Alex



♠♠♠



Las palabras de mi madre tienen cada vez menos sentido. Se está desangrando y eso puede ser la causa de su ¿locura?
-¿Tú también has venido a hacerme compañía?- dice mi madre



♠♠♠



Andrea se acerca a mí y me da la mano. Está sonriente.
-¿Te estas follando a Bernardo verdad?



No me contesta, ¿Por qué no me contesta? Un nuevo relámpago vuelve a aparecer y ellos desaparecen. Estoy sola en el bosque con mi hija.



Empiezo a llorar como una tonta. Me agarro a mi hija lo más fuerte que puedo



♠♠♠



Mi madre se agarra a mí con fuerza. La veo indefensa, con miedo… me preocupa. Está en un estado tan desfavorable…



Le acaricio la cabeza y ella mira al cielo y empieza a sonreír
-Sabía que ibas a venir a verme- dice



♠♠♠



Bernardo, mi dulce y guapo Bernardo, está enfrente de mí. Vestido tan elegante como siempre, parece más joven de lo habitual. Se arrodilla a mi lado y me da la mano.
-¿Quieres q me vaya contigo?

El hace un gesto afirmativo con la cabeza
-No puedo dejar sola a mi hija…

Bernardo mira a mi hija y acto seguido me mira a mí. Me acaricia con su mano.
-Perdona por dejarte morir, la culpa ha sido de Claudio, él me ha hecho creer que tenías una amante…

Con su dedo me cierra la boca, no quiere que siga hablando. Poco a poco se levanta y me vuelve a tender la mano



♠♠♠



Todo vuelve a estar en silencio, mi madre ha parado de hablar, tiene la mirada fija en una dirección.
-Te ha bendecido- me dice mi madre
-¿Qué dices?- no sé de lo que habla
-Bernardo quiere que me vaya con él, pero yo no te quiero dejar sola. Él te ha bendecido, ya nada malo te va a pasar
-Sí mamá…- la agarro con fuerza y empiezo a llorar
-Ya verás hija, nada malo te va a pasar, te salvarás








♠♠♠



-Bernardo no hagas trampas
-¿A que no me pillas Alma?

Son las cuatro de la tarde, como cada tarde Bernardo y yo estamos jugando en el descampado. Él es más rápido que yo y siempre me gana al pilla pilla
-¡Lenta!- me grita y acto seguido saca la lengua para hacerme burla
-¡Ahora te vas a enterar!





Corro hacía él y empieza a llover.
-Te pillé
-Eso no vale, está lloviendo
-¿Y qué? ¡Yo te he pillado! ¡Ahora me tienes que pillar a mí!
-¿Y si cambiamos de juego?
-¿A qué quieres jugar?

Bernardo saca de su bolsillo un papel y le da la forma de un barco.
-Buscamos un charco y tiramos el barco

Encontramos un charco de agua. Él coloca el barco pero se hunde.
-Esto me recuerda a una canción- me dice él
-¿A qué canción?- le pregunto intrigada
-La del barquito que no sabía navegar
-¿Qué canción es esa?
-¿Nunca la has escuchado?
-No
-Te la voy a aprender



♠♠♠



Un nuevo trueno hace su presencia. Mi madre ya no habla, apenas respira. Está apoyada en mis piernas esperando la muerte.
-… navegar

Sus ojos se cierran por completo. Le agarro la cabeza y la dejo en el suelo. Me seco las lágrimas, tengo que salir en busca de ayuda. Tengo que salir adelante, tengo que hacerlo por mi madre.

Me doy la vuelta y choco contra algo duro, lo miro y no lo puedo creer. Es Claudio.
Un grito sale de mi boca. Él me agarra de los brazos y me tira al suelo.
-¿Está muerta?- me pregunta con rabia
-Sí, la has matado- le grito mientras intento levantarme

El me pega una patada y vuelvo a caer.
-Está fingiendo- me dice, saca la pistola del bolsillo y le pega dos disparos al cuerpo sin vida de mi madre: Uno en la cabeza y otro en el pecho
-¡Déjala! ¡Está muerta!
-Tengo que asegurarme

Me mira y se acerca a mí, me coge del pelo y me vuelve a tirar. Me siento indefensa, débil. Sé que es mi fin. Claudio se coloca encima de mí, me golpea con fuerza en la cara.
-Vas a pagar por lo que me hizo ella
-Yo no tengo la culpa

Otro puñetazo impacta en mi cara y empiezo a sangrar. Estoy a punto de perder el conocimiento. Tengo que luchar.

Hago fuerza con mis piernas y le pego en la entrepierna. El hace un gesto de dolor y aprovecho para tirarlo al suelo. Me levanto y empiezo a correr pero no soy capaz, él me agarra de los pies y caigo al suelo.
-No te vas a salvar



Cojo una piedra y le golpeo con fuerza en la cabeza
-Claro que me salvaré, estoy bendecida- le digo firmemente



Corro lo más rápido posible, mi madre me ha dado la fuerza que me faltaba. Regreso de camino a la cabaña, tengo que luchar por mi vida. El camino se me hace algo conocido. Empiezo a escuchar unos disparos, Claudio me persigue.



Unos árboles me impiden continuar el camino. Estoy acorralada ya que Claudio está detrás de mí apuntándome con una pistola.
-Arrodíllate- me ordena
-Si he de morir, lo haré de pie- le digo
-Como quieras- sonríe

Cierro los ojos, ya nadie me puede salvar. De pronto escucho un ruido y un forcejeo. Abro los ojos…¡Ian!

Claudio e Ian están peleando. Tengo que hacer algo.
-Pide ayuda- me dice Ian
-No te voy a dejar solo
-Lo tengo todo controlado, corre, vete a buscar a Mauricio



Me alejo lo más rápido de ellos y voy en busca del comisario



♠♠♠



Me coloco encima de Claudio y empiezo a golpearlo, cada vez con más fuerza. No tengo piedad, son muchas las cosas que me ha hecho.
-¡Hijo de puta!- le digo
-¿Te crees un héroe? ¡Llegas demasiado tarde para ser un héroe!- me dice Claudio
-¿Te crees en condiciones de hacer chistes?- le vuelvo a pegar, le quito la pistola y la tiro lejos
-He violado a tu novia
-¿Cómo?

Empiezo a sentir una sensación de rabia. Le golpeo más fuerte que nunca
-Me la follé- continua hablando mientras sangra por la boca

Mis golpes impactan en su cara, cojo una piedra y le golpeo en la cabeza. Sus ojos se cierran y no vuelve a hablar. ¿Lo he matado?

Me levanto y me limpio las manos. ¿Ha violado a Abi? Me pregunto asustado. Me doy la vuelta e intento regresar a la cabaña.
-Primera regla: Nunca le des la espalda a tu enemigo- escucho su voz detrás de mí
Me doy la vuelta y veo a Claudio de pie con una pistola.
-Segunda regla: Ten más de una pistola

Claudio empieza a dispararme y caigo al suelo



♠♠♠



-Maldito crio que se piensa que me puede vencer



Paso por encima de su cuerpo y continúo caminando. Escucho unos ruidos y me doy la vuelta.
-Tercera regla: Ten un chaleco antibalas

Ian tiene una pistola en sus manos y empieza a dispararme. Las balas hacen impacto en mí, es mi hora



♠♠♠



Las luces del coche de policía me dan seguridad y alegría, todo está a punto de terminar.
-¡Mauricio!- empiezo a gritar

El comisario sale de la cabaña y se acerca a mí:
-Abi, ¿estás bien? ¿Dónde está Gloria? ¿E Ian?
- Mi madre ha muerto e Ian está en el bosque con Claudio, tienes que ayudarle

Mauricio coge el arma y se adentra en el bosque. De seguida llegan más coches patrulla y de uno sale mi hermano Alex. Ambos nos abrazamos y empiezo a llorar.
-Mama ha…
-Shh, no digas nada- me dice intentando tranquilizarme



♠♠♠



-Comisario estoy aquí- le grito al verlo
-Ian, ¿estás bien?
-He recibido unos cuantos golpes y unos cuantos disparos, pero con la ayuda de su chaleco he sobrevivido
-¿Y Claudio?
-Está muerto, lo he matado
-Lléveme junto al cuerpo

Caminamos de regreso al lugar del crimen pero Claudio ya no está, en su lugar hay un chaleco antibalas y una nota:
-Tercera regla captada




-¿Qué significa esto?- me pregunta el comisario
-Que ha huido

domingo, 8 de mayo de 2011

Setenta y ocho

Los pasos se dirigen a la habitación donde estamos.
-Abi ayúdame a bloquear la puerta- le digo a mi hija

Ambas empezamos a colocar los muebles delante de la puerta. Nos apartamos y Claudio intenta abrirla, golpeándola con su cuerpo.
-¡Abrid! Zorras

Se ve como la puerta empieza a romperse.
-Tenemos que hacer algo- me dice Abi
-Huimos por la ventana- le digo
-No, tengo algo mejor, abrimos la ventana y le hacemos creer que hemos huido pero en realidad nos hemos escondido en el armario ¿Qué te parece?
-¡Buena idea!

Abro la ventana y Abi abre el armario. Las dos entramos y con sorpresa comprobamos que hay otra puerta en el interior. La abrimos, todo está oscuro.


♠♠♠


-Entonces, Claudio quiere matar a Gloria
-Si Ian y si no hacemos algo lo hará. No entiendo como hemos podido pasar por alto ese detalle
-Un error lo tiene cualquiera comisario
-Pero la historia no acaba ahí
-¿Hay algo más?
- Una semana después de la muerte Andrea apareció su tumba profanada. El cadáver no estaba, alguien se lo había llevado
-Yo eso no lo sabía- le digo sorprendido
-Era confidencial, nadie lo podía saber, decidimos ocultarlo para no armar un alboroto social.


♠♠♠


-Aquí hay un interruptor- le digo a mi madre

Una cutre bombilla se enciende. Ambas quedamos alucinando con lo que estamos viendo.
Hay una pequeña habitación que tiene en el centro una mesa de piedra. Encima de esta mesa hay un cadáver en descomposición, lleno de bichos.
-Que asco- le digo a mi madre

Me separo y empiezo a vomitar. El olor es cada vez más fuerte.
-Esta chica… es Andrea- me dice mi madre
-Claudio está loco
-No entiendo que hace Andrea aquí


♠♠♠


Consigo derribar la puerta. En el interior de la habitación ya no hay nadie, ¿Dónde cojones se habrán metido esas zorras?
-¿Dónde estáis putas?- grito en alto

Tiro con la mesita de noche y con la cama. Estoy lleno de rabia, no han podido huir, tienen que morir. Veo la ventana abierta, ¿han escapado?
Me acerco y no veo nada, habrán huido al bosque, tengo que ir detrás de ellas.

Me doy la vuelta para salir por la puerta y veo algo que me choca. Por debajo de la puerta del armario hay luz… ¿Cómo es posible? ¿Quién la ha encendido? ¿Se han atrevido a entrar?

Abro la puerta de par en par y observo que la otra puerta está abierta. Entro y veo detrás de la mesa de piedra a Gloria y a Abi.
-Como os habéis atrevido- le digo
-Claudio ¿Qué está pasando? ¿Qué hace el cadáver de Andrea aquí?
-Puta zorra, ¿no entiendes nada verdad?- señalo con la pistola a Gloria- ¿Qué vas a entender si para ti solo existes tu misma?
-Tú no eres así
-¿No soy como? Yo soy así, siempre lo he sido y siempre lo seré. Hoy vas a pagar por todo el daño que has hecho, por todas las noches que estuve llorando por ella
-¿Por quién?- pregunta Gloria sorprendida
-Por Andrea- le responde Abi, ella sabe por dónde van los tiros
-Exacto, ella era mi novia, estábamos a punto de casarnos, éramos felices. Compramos esta cabaña juntos, aquí íbamos a vivir hasta que tú la mataste. Desde ese momento he querido vengarme
-¿Eras novio de Andrea?
-Ella lo era todo para mí. Siempre estábamos juntos… y ahora… nada. Te toca sufrir Gloria Salvatierra. ¿Te acuerdas del día que fuimos a casa de tu amado Bernardo? Si, ese día, cuando encontramos los billetes de avión. Pues una cosa te voy a decir, los billetes eran falsos, los cambié yo. Bernardo no iba a fugarse con ninguna amante. El muy tonto iba a fugarse contigo pero por suerte yo lo impedí. Fuiste tan tonta que no lo supiste ver- empiezo a reírme

Gloria se ha quedado alucinada. Empieza a llorar.
-Exacto, yo he sido el culpable y tú lo has dejado morir. Después maté a tu esposo, al todo poderoso Alejandro Salvatierra. Matar a las dos personas que más has querido me ha sabido a poco. He visto que no has sufrido ni la mitad que he sufrido yo por Andrea. Ahora voy a matar a tu hija y después a ti.
-¿Tu eres el que contactó con Joaquín?
-El mismo, el quería venganza y pensé que me podría ayudar. Pero es un inútil, menos mal que me libré de él

Gloria se abraza fuertemente a su hija y se coloca delante de ella.
-¿Tu sabes porque la maté?- me dice desafiante
-¿Por qué?
-Era amante de Bernardo, tu querida Andrea se lo tiraba
-¡Eso es mentira! ¡Ella nunca me haría eso!
-Despierta Claudio, es la verdad. Ella no era tan santita, se follaba a mi chico y yo le di una lección
-Os mataré, a ti y a tu hija, ¿Cómo te atreves a ensuciar su bonito nombre?
-Me matarás a mi primero- dice valientemente Gloria
-Moriréis las dos

Avanzo con paso firme apuntando a Gloria con la pistola. De pronto alguien se sube encima de mí y caigo al suelo. La pistola desaparece de mi mano. ¿Qué ha pasado?

Compruebo que Joaquín está encima de mí y ambos empezamos a pelear. Gloria coge a Abi y huyen de la cabaña.
-¡No!- grito

Joaquín empieza a estrangularme
-Mira que calladito se lo tenía el criaducho- dice en alto

Que tonto he sido, debía de dispararle en la cabeza y no en el abdomen. Consigo golpearle en la cara y tirarle al suelo, me coloco encima de él y continuamos forcejeando.

Consigo visualizar la pistola. Le golpeo en la herida y Joaquín empieza a desangrarse. Me levanto y cojo la pistola.
-Adiós- le digo mientras efectúo dos disparos, uno en su hombro y otro en su cabeza.


Me acerco al cadáver de Andrea y le doy un beso en su perfecta boca.
-Ahora mismo vengaré tu muerte


♠♠♠


A medida que nos adentramos en el bosque la claridad es menor. Ambas estamos desorientadas. Mi hija saca su móvil del bolsillo y llama a alguien.
-¿A quién llamas?- le pregunto
-A Ian

Nos agarramos de la mano y caminamos juntas para no caer. Claudio tiene que estar en busca nuestra.
-¿Abi?- me contesta Ian
-Ian, ayúdame
-¡¿Abi donde estas?! Estoy con la policía
-Estoy en un bosque, hay una cabaña
-Ya vamos hacía allí, ¿estas a salvo?
-Si, yo y mi madre estamos perdidas en el bosque


♠♠♠


-Dile que se escondan, llegaremos lo antes posible- me dice el comisario
-Abi escóndete, nosotros estamos a punto de llegar
-Eso estamos haciendo… Ian… sabes que…
-¿Qué Abi?
-Te qui…

Se escucha un disparo y un grito.
-¡Abi! ¡Abi!- empiezo a gritar por el móvil.

La llamada finaliza.
-¿Qué ha pasado Ian?- me pregunta el comisario asustado
-Claudio las ha encontrado

Setenta y siete

Palabras del comisario Mauricio:
-“¿Cómo pudimos estar tan ciegos?... espero que no sea demasiado tarde”

♠♠♠


Las calles están abarrotadas de gente, es Domingo, hoy toca visitar al pequeño de la casa.


Entre la multitud estoy yo. Una mujer normal de 30 años de edad. Soy ama de casa y estoy felizmente casada. Tengo dos hijos, dos maravillosos… bueno, digamos que solo uno es maravilloso… el otro… mejor no hablar de él. Mi primer hijo (y el que más quiero) es un profesional del deporte, a su corta edad ha ganado varios premios, es un lince en los estudios y de grande va a tener un buen futuro.
El segundo… es un retrasado. Desde que nació no ha hecho más que darme problemas. El pobre nació con varios problemas mentales. Su padre le ha cogido mucho cariño pero yo no, no hacemos más que gastarnos dinero en su medicación. Según dicen los médicos: “Con los años se curará, no del todo, pero podrá llevar una vida normal”. ¡Qué vida normal ni que leches!
Tengo que gastarme mucho dinero en el psiquiátrico. Dinero que precisamente no me sobra.

Las puertas del psiquiátrico se abren y yo entro.
-Buenas tardes señora Regina- me dice una enfermera
-Buenas tardes

Camino por el pasillo hasta llegar a la habitación de mi hijo pequeño. Allí me espera el director que con una amplia sonrisa me dice:
-Por fin está curado, después de 5 meses por fin se lo podrá llevar a casa

Abro la puerta de la habitación, el pequeño (de 10 años de edad) suelta su pelota y viene a abrazarme.
-Cariño que me arrugas el vestido- le digo mientras lo separo
-Mamá ya estoy curada, por fin podré volver a casa
-Si, mamá te va a llevar hoy a casa- le digo

Saliendo del psiquiátrico regresamos caminando a casa. Hoy es día de feria y la calle está más llena que nunca. Una de mis vecinas se acerca a nosotros.
-¡Regina! ¡Qué sorpresa!
-Hola Amalia, tengo un poco de prisa…- intentando evitarla
-Ya veo que su hijo ha salido del loquero
-Psiquiátrico señora Amalia- la corrijo
-¿Y como esta? ¿Sigue teniendo…? Ya sabes


Mi indiscreta vecina empieza a mirar de reojo al pequeño. Sin decir ni una palabra acelero el paso, dejándola atrás.
-Mamá ¿Qué tal estáJuan?
-Muy bien, ha ganado varios partidos de baloncesto
-¡Que bien! Mi hermano es el mejor
-Claro que es el mejor, nadie se puede comparar a él


♠♠♠


Después de llegar a casa subo a mi habitación, sigue igual que antes, no ha cambiado nada de lugar. Me subo a la cama y empiezo a descalzarme. De pronto vuelve a suceder. La cabeza empieza a dolerme y empiezo a escuchar voces. Con mis manos agarro la cabeza pero el dolor es cada vez más grande. Termino en el suelo.

Unos segundos después me levanto. Mi mirada ha cambiado. Me acerco al espejo y me odio, tengo ganas de romper con esta imagen tan repipi. Salgo de mi habitación y llego a la de mi hermano. El no está. Cojo todas sus fotos y las destrozo. La rabia se apodera de mí. ¿Por qué él tiene que ser el mejor? ¿Por qué lo quieren más?

En ese momento la puerta se abre y aparece Juan.
-¿Qué estás haciendo niñato?- se acerca a mí y me empuja- Ya has regresado y estas haciendo estupideces, ya verás cuando se lo diga a mamá
-No, estoy harto, tu no vas a decirle nada
-Claro que sí, soy tu hermano mayor y no me haces caso ninguno. ¿Por qué estas destrozando mi habitación?

Yo no le respondo. Doy un salto y le tiro una foto al suelo. Cojo su colección de comics y los destrozo. Juan se cabrea y me abofetea con toda su fuerza. Empezamos a pelear. Al ver que no puedo con él, huyo y él me persigue, está muy cabreado. Llego al balcón y él me agarra por el cuello.
-Ahora te vas a enterar- me dice señalándome con su fuerte puño

Todo sucedió muy rápido, esquivé el golpe, mi hermano perdió el equilibrio… el fuerte dolor de cabeza regresó. Me tiré al suelo y unos minutos después no entendía lo que había pasado. Mi hermano había caído por el balcón y estaba muerto.



Unos años después del acontecimiento.

-Mamá hoy salgo… ¿mamá estas ahí?

Como de costumbre mi madre estaba sentada en el sofá viendo los videos de mí hermano. Videos que los repetía una y otra vez. Videos a los que ella se acerraba para alejarse de la realidad. Videos que quiera o no quiera le daban tranquilidad.
-¿Mamá?
Me acerco a ella, tiene la mirada centrada en la televisión, no pierde ningún detalle. De pronto abre la boca para decir:
-“El joven promesa acaba de ganar su tercer trofeo, a Juan le depara un gran futuro”

Sus palabras coinciden con las del video… se lo sabe de memoria. Desde su muerte ha quedado algo trastornado.
-¿Mamá has hecho la cena?- consigo que me haga caso
-Sí- me dice sin dejar de ver la televisión
-¿Y dónde está?
-Se la he tirado a los perros


♠♠♠


En la cabaña…


-Te dije que era inútil- le digo a Joaquín


El pobre ignorante aún piensa que es capaz de desatarse. Las cuerdas son muy resistentes y los nudos están muy bien hechos. Jamás lo conseguirá.
-Yo por lo menos intento liberarme, no me quedo mirando
-¿Y qué voy a hacer? Haga lo que haga mi destino es morir. Si me desato tu me mataras y si no lo hago él me matará…
-¿Tu sabes quién es él?- me pregunta
-No tengo ni idea, está enmascarado
-¿Por qué te quiere matar?
-Tampoco lo sé, ¿tú sabes algo?- le pregunto
-Él se puso en contacto conmigo, me ayudó a encontrarte es lo único que sé
-¿Quién me puede tener tanta rabia?
-Si quieres te hago una lista- me dice Joaquín- No eres Teresa de Calcuta precisamente
-Joaquín, si salimos de aquí te devolveré hasta el último céntimo que te robé
-No esperaba menos

El silencio regresa a la cabaña. Una situación muy incómoda puestos que ambos sabemos que vamos a morir. De pronto la puerta de la cabaña se abre y una brisa de viento aparece.
-¿Qué demonios…?- dice Joaquín

El cuerpo de una mujer aparece por los aires y cae justo delante de nosotros.
-¡Abi!- intento hacer fuerza para desatarme, pero los nudos se atan más fuerte
-¿Es tu hija?- me pregunta
-Sí, ¿Quién demonios la ha traído?
-¿Está muerta?

Abi está en el suelo, tiene una fuerte herida en la cabeza llena de sangre. En la entrada aparece alguien, una figura masculina que cierra la puerta.


♠♠♠


-Gracias por su colaboración, ahora la dejaremos descansar


El policía sale de mi habitación dejándome sola. Unos segundos después aparece Ian.
-Thayssa ¿Cómo estás?
-Un poco mareada
-¿Qué es lo que ha pasado? ¡No entiendo nada!

Ian se sienta a mi lado y en ese momento aparece el comisario Mauricio.
-Joven, tiene que salir y dejar a Thayssa. Tiene que recuperarse de los golpes
-A mi no me molesta comisario- le digo
-Es igual, Thayssa debes de descansar

Al ver que no podemos hacer nada, Ian sale de la habitación.


♠♠♠


-¿Es usted novio de Abi?- me pregunta el comisario
-Si lo soy- le digo
-Le informaré de que sabemos dónde está la señora Gloria y su compinche Claudio, ahora mismo vamos a por ella
-¿Puedo ir con vosotros?
-No
-Por favor comisario, necesito saber que Abi está bien
-No puedo, va contra las normas
-Usted decide comisario, si no me deja tendré que ir detrás vuestra y estaré en peligro…
-Está bien, acompáñenos


♠♠♠


El teléfono suena.
-¿Si?
-Buenas noches, sentimos despertarlo a estas horas de la madrugada. Le llamamos del departamento de policía ¿es usted el señor Alex Salvatierra?
-Si soy yo

Me acomodo en la cama e intento despejarme, Iria despierta y me pregunta quién es. Le hago un gesto con la mano para decirle que estoy intentando escuchar lo que me dicen.
-La casa de su familia está ardiendo y solo hemos encontrado un herido…

Después de un rato hablando cuelgo el teléfono.
-Iria vístete, acompáñame a la comisaría
-¿Qué ha pasado?
-La casa está en llamas y solo han encontrado a Thayssa herida
-Oh dios mío ¿Qué ha pasado?
-Al parecer el culpable es Claudio, mi madre ha vuelto a las andadas

Unos minutos después llegamos a la comisaría. Allí me informan de que un coche patrulla ha sido enviado a un bosque que está alejado de la ciudad. Al parecer allí se encuentra mi madre y su compinche.
-Yo iré- le digo a los policías
-No queremos a nadie que pueda entorpecer la misión
-Yo seré de gran ayuda, sé muy bien cómo manejar a mi madre

Sin saber cómo, consigo convencer a los policías.
-Iria, vete al hospital a visitar a Thayssa, necesita compañía
-No por favor, Alex no vayas es muy peligroso
-No me va a pasar nada

Los ojos azules de Iria empiezan a llenarse de lagrimas. Nunca la he visto tan triste.
-Quédate conmigo, no quiero perderte
-Te prometo que no me perderás- le doy un beso en los labios- Es mi madre y tengo que detenerla
-Tengo un mal presentimiento- me dice Iria
-Tranquila, solo es eso, un presentimiento cariño

Me alejo de ella y subo con los demás policías en el coche patrulla. Espero que el presentimiento que tengo yo no se cumpla.


♠♠♠


-¡Gracias a dios! ¿Estas bien? ¡Libéranos por favor!

La persona que ha entrado en la cabaña es Claudio. ¡Qué suerte! Pensé que era el asesino.
-Ayúdanos- le dice Joaquín


Claudio parece desorientado, no hace más que llevarse las manos a la cabeza. Parece que está mareado.
-¿Qué te ha hecho? Claudio apura desátanos

Claudio camina con debilidad, se acerca a mí y cae al suelo, hace fuerza con las rodillas y se vuelve a levantar.
-¿Dónde estaba mi hija?- le pregunto a Claudio, sigue sin contestar- ¿Te has encontrado con el otro?- sigo sin obtener respuesta

Claudio empieza a desatar los nudos de las cuerdas.
-Apura- le digo


♠♠♠


Los coches se apartan a un lado y nos dejan paso. Voy en el primer coche patrulla, la sirena y las luces inundan las oscuras carreteras.
-Acelera comisario, no sabemos lo que ha podido pasar
-Tranquilícese Ian, voy lo más rápido posible

El comisario no hace más que acelerar, casi nos estrellamos en una curva.
-Comisario hay una cosa que no entiendo
-¿Cuál?
-¿Por qué Claudio incendió la mansión?


♠♠♠


Abi sigue tirada en el suelo. Claudio consigue desatarme y me acerco a mi hija, sigue respirando, por suerte está viva. Empiezo a moverla para que se despierte.
-Ahora desátame a mí- le dice Joaquín a Claudio
-Hija despierta, por favor, despierta- las lagrimas empiezan a caer por mi mejilla

Los dulces ojos de Abi empiezan a abrirse
-¡Abi!- exclamo de felicidad
-¿Qué ha pasado?- dice algo aturdida

La ayuda a levantarse, está un poco mareada por el golpe.
-Rápido- le dice Joaquín a Claudio
-Voy lo más rápido que puedo- le contesta Claudio, hablando por primera vez

Levanto a Abi y la sujeto. Miro para los otros. La expresión del rostro de Joaquín es extraña.
-Huye- me grita él
-¿Qué sucede?- le digo sin entender nada

Entonces Claudio empieza a gritar, se tira al suelo agarrándose la cabeza con las manos.
-¿Qué te pasa Claudio?- me acerco a él


♠♠♠


- Según su informe médico, desde pequeño, Claudio sufre un trastorno de personalidad. Los últimos informenes decían que estaba curado pero al parecer volvió a recaer- me dice el comisario
-¿Y por que recayó?


♠♠♠


-¡Es él Gloria!- me dice Joaquín
-No entiendo lo que dices- le digo mientras intento levantar a Claudio


♠♠♠


-Por la muerte de Andrea. Al parecer eran novios y su muerte hizo que volviera a tener trastornos. Quizás una parte de él se quiera vengar de Gloria
-Eso es… terrible
-Claudio no es consciente de lo que hace, cuando una mitad suya actúa, la otra queda como dormida, jamás tiene recuerdos de lo que ha hecho


♠♠♠


De pronto Claudio levanta la cabeza, se separa de mí y saca de su bolsillo una pistola.
-Tu voz era inconfundible- le dice Joaquín a Claudio- Por fin te conozco socio
-Yo no tengo ningún socio

No sé lo que está pasando, estoy alucinando. Abi me agarra de la mano y nos encerramos en la habitación de la madre de Claudio. Se escucha un disparo, ¿vendrá Claudio a por nosotras?

domingo, 10 de abril de 2011

Setenta y seis

-Donde estarás...

Son las doce de la noche, aún continúo en mi despacho. Desde hace casi un mes no hago más que hacer horas extras en mi trabajo. No sé como soy capaz de soportarlo, estar tan lejos de mi mujer y de mis hijos… Lo que más desearía en estos momentos es estar en casa con ellos. Pero no puedo, debo de cumplir con mi deber. En algún lugar de esta ciudad se esconde Gloria Salvatierra y tengo que encontrarla. Cueste lo que cueste.


Cojo la taza de café, es lo único que consigue mantenerme despierto. Abro un poco la ventana para que el aire refresque un poco la habitación. El cielo está lleno de estrellas y la ciudad está en silencio.

De pronto la puerta de mi despacho se abre:
-Comisario Mauricio, hemos encontrado algo muy importante- me dice mi ayudante

Se acerca y deja encima de la mesa dos carpetas. Una contiene la información de Alma (Gloria) y otra la información de Claudio.
-¿Qué es lo que habéis encontrado?- dejo la taza de café en la mesa y cojo las dos carpetas
-Míralo usted mismo

Encima de la carpeta hay un poss-it. Lo leo. No puedo creer que hayamos pasado ese detalle por alto. ¿Cómo pudimos estar tan ciegos?
-Tenemos que encontrarlos, espero que no sea demasiado tarde…- le digo a mi ayudante

♠♠♠

Agarrados de la mano y mirando la magnífica mañana que hace, estamos Iria y yo. Dando un paseo por la playa. Hace un día soleado y bastante calor.
-¿Cogemos un helado?- me pregunta
-Invitas tu- le sonrío

Nos acercamos a una heladería, ella pide un cucurucho con dos bolas de fresas, yo lo elijo con dos bolas de vainilla. Nos volvemos a agarrar de la mano y continuamos nuestro paseo.
Iria está mucho mejor que antes, ha superado la quimioterapia y ya no tiene que someterse más a ella. No está totalmente curada, pero ahora no corre peligro de muerte. Su pelo está creciendo pero aún continúa llevando peluca. Su barriga es bastante grande, está embarazada de 5 meses.

Nos descalzamos para caminar por la suave y fresca arena de la playa.
-Alex, estuve pensando y ya sé quién va a ser la madrina de nuestro hijo
-¿Quién?
-Abi
-Creo que le va a hacer mucha ilusión
-Se me olvida de decirte una cosa, ayer llamó Leo
-¿Si? ¿Te dijo algo?- le pregunto nervioso

Leo es director de unos de los bancos más influyentes del país. Hace unos meses le pedimos un crédito para poder abrir un centro médico en África. Somos grandes amigos, pero él no está muy convencido. Piensa que no podré devolverle el crédito ya que África no es un buen lugar para abrir un centro médico. Estuve hablando con varias ONG que están dispuestos a ayudarme.
-Me dijo que al final… ¡te conceden el crédito!
-¿Si?- la agarro y la beso en los labios- ¡Nos vamos para África!
-Si cariño, pero después de que nazca nuestro hijo
-Gracias Iria por querer acompañarme, eres la mejor mujer del mundo

Por fin mi sueño se va a cumplir.
Al fondo de la playa vemos a una chica sentada en la arena mirando el agua. Pasamos por delante de ella y la vemos llorando.
-Cariño mira a esa chica- me dice Iria
-¿Qué le pasará?- le pregunto
-Vamos a preguntárselo

Iria se acerca a la joven:
-¿Estas bien?

La chica se seca las lagrimas y la mira:
-Si- dice casi sin voz
-¿Te duele algo?- intervengo en la conversación
-Me duele algo que no tiene cura
-Todo en esta vida tiene cura- le dice Iria- Sino mírame a mí, acabo de superar una dura batalla contra el cáncer- le sonríe
-Mi novio acaba de morir- dice la chica

Su frase impacta en nosotros, no sabemos qué contestarle. Iria se sienta a su lado y la abraza. En momentos como estés las personas tienen que darse cariño, no importa si nos conocemos o no, pero tienen que sentirse queridas.
-Vente con nosotros a tomar un refresco- le dice Iria
-No gracias, prefiero estar sola
-Tonterías, vente

Iria se levanta y le da la mano para ayudarla a levantarse.
-Me llamo Elena
-Yo soy Iria y este es mi marido Alex

Unos minutos después nos encontramos en la mesa de un bar. Elena nos ha contando la muerte de su novio y que hoy por la tarde tiene que hacer un viaje al pueblo para el entierro.
-Tienes que ser valiente- le digo

-¿Qué es niña o niño?- nos dice a los dos cambiando de tema
-Aún no lo sabemos- dice Iria acariciándose la barriga
-Da igual el sexo, lo importante es que venga sano

En ese momento Iria se siente incómoda.
-¿Qué te pasa cariño?- le pregunto
-Nada, voy al baño un momento

♠♠♠

Cierro la puerta con el cerrojo. No hay nadie en el baño, abro el agua y me refresco un poco la cara. Al verme en el espejo, casi no me reconozco. Me quito la peluca y me acaricio la cabeza. Poco a poco el pelo va creciendo. Me pongo de perfil y subo un poco la camiseta. Dentro de unos meses nacerá mi pequeño. Nacerá…

Empiezo a llorar. Tengo que decírselo a Alex… ¿Pero cuándo? En estos momentos lo está pasando muy mal por culpa de su madre y si le doy esta noticia lo hundo. Tengo que callar, más adelante se lo diré. Cojo la peluca y me seco las lágrimas.
-Alex perdóname… pero es necesario que no lo sepas, no quiero destrozarte la vida

♠♠♠

-¿En que trabajas?- le pregunto a Elena
-No trabajo, antes era camarera, ¿tú de que trabajas?
-Yo soy pediatra, me encanta atender a niños

En ese momento un hombre, que está sentado en una mesa próxima a la nuestra, cae al suelo. Su mujer, asustada, empieza a gritar:
-¡Por favor! Llamad a una ambulancia

Yo me levanto y me acerco corriendo al señor. Está muy rojo. Se está atragantando
-Elena acércate- le digo- Trae un cuchillo

Le quito la corbata al hombre y le desabrocho la camisa. La gente está mirando para mí. Elena aparece y me da el cuchillo.
-El hombre se ha atragantado, necesito que me ayudes a hacerle un agujero en la garganta para que pueda respirar.
-Estaba comiendo y de pronto se puso así…- dice su mujer

El señor empieza a estar cada vez más débil, le falta aire. Le hago un agujero en la garganta con la ayuda de Elena y le coloco una pajita para que pueda respirar.
En ese momento llega la ambulancia y se lo llevan. El público empieza a aplaudir.
-Gracias por salvar a mi marido- nos dice la señora a los dos

♠♠♠

El bus aparca en la parada. Cojo mi mochila y bajo. Decidí venir en bus y no en limusina. Por una vez quiero ser una persona normal. Olvidarme del dinero y de los problemas. Saco de la mochila un mapa y veo que el pueblo está a unos minutos caminando por el norte. Espero que lo que esté haciendo valga la pena.

Estuve toda la noche de ayer pensando en que sería lo mejor. Desde luego creo que estoy haciendo lo correcto. La señora Carmen se merece una disculpa por todo lo que mi madre le ha hecho. Ella no se la puede dar pero yo sí.

La carretera está en mal estado, hay bastantes baches. ¿Qué voy a hacer cuando llegue a su casa? ¿Qué le diré? ¡Qué nervios! Espero que Ian no esté… ¡Pero que estoy diciendo! Si yo decidí venir por él, a quien quiero engañar. Quiero verlo, deseo verlo. Arreglarlo todo… ¿Y si ahora está con Ana? ¿Y si son felices?

Unos minutos después veo a un montón de gente en una casa, parece que hay un entierro. Continuo caminando y me encuentro con un señor, le pregunto por la casa de Carmen y me señala una que es grande. Voy a esa casa y llamo al timbre. Me abre una mujer:
-¿Si?- me dice
-¿Es usted la señora Carmen?
-No, yo soy su hermana, me llamo Angélica. ¿Tu quien eres?
-Yo soy Abi, una amiga de Ian

Al decir mi nombre la mujer se sorprende
-¿Eres la hija de Gloria?
-Sí, la misma- intento sonreír
-Por favor pase, en estos momentos Carmen está en un entierro, al igual que Ian

Noto como la mujer insiste mucho en el nombre de Ian. ¿Sabe algo?
Me acomodo en un sofá mientras Angélica hace unos cafés. Todo el salón está lleno de fotos de Ian. Me levanto y cojo un cuadro: Ian, Carmen y Bernardo. Parecen una familia feliz, lástima que mi madre se interpusiese
Angélica llega con el café.
-Eres muy guapa, mi sobrino no mintió- me dice
-Gracias- me pongo algo roja, ¿Qué le habrá dicho Ian de mi?
-¿Has venido por el verdad?
-¿Qué? ¡No! Ian y yo no tenemos nada. He venido a hablar con Carmen
-Ya…- parece que no me cree, la verdad es que ni yo misma me creo

La puerta principal se abre y aparece la señora Carmen. Al verme se queda pensativa unos segundos.
-¿Nos conocemos?- me pregunta
-Soy Abi, la hija de Gloria
-¿Qué haces en mi casa?- se pone a la defensiva, parece enfadada
-Quería hablar con usted- tengo algo de miedo
-¿Le ha enviado su madre verdad? ¡Largo de aquí!
-Carmen relájate- interviene Angélica en la conversación
-Señora, yo quería hablar con usted, por favor deme una oportunidad, yo no soy como mi madre

La señora Carmen se relaja un poco, cierra la puerta y se sienta en el sofá, justo delante de mi.
-Habla- me dice fríamente
-Quería pedirle perdón por todo lo que le hizo mi madre. Ella se arrepiente mucho de todo y yo quiero hacérselo saber
-¿Arrepentimiento? ¿Un poco tarde no crees? ¿Tienes la menor idea de todo lo que me hizo paspar esa mujer?
-Lo sé todo, sé que es muy duro y que soy una tonta al venir hablar con usted. Pero quiero que sepa que yo no soy así, no comparto nada con mi madre y merece una disculpa por todo- le entrego un sobre
-¿Qué es esto?
-Un cheque
-¿Estas comprando mi perdón?
-¡No! Creo que se merece este dinero, mi madre le ha hecho mucho daño
-Su madre me atropelló, me dejó estéril. Tuve que someterme a un tratamiento que me provocó cáncer… ¿crees que con su sucio dinero todo se va a arreglar?

Sus palabras me hieren, me siento impotente. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos. La señora Angélica se acerca a mí y me abraza.
-Carmen no seas tan dura, la chica ha venido con buena intención. Ella no tiene la culpa de lo que hizo su madre y tu mas que nadie deberías de saberlo
-Tienes razón, me pase… pero el tema de Gloria…

Carmen se levanta y se sienta a mi lado. Me toca la pierna y me seca una lágrima.
-No tienes la culpa de nada, lo que hizo tu madre queda en el pasado. Ya lo superé, no quiero remover viejos recuerdos que nos hieren a todos. Has sido muy valiente al venir aquí, se nota que tienes un gran corazón
-Gracias señora
-Llámame Carmen que pronto seremos familia- me sonríe

♠♠♠

Todo está en silencio. El ataúd esta en el medio de la habitación. Las cortinas están cerradas, solo las velas iluminan el cuerpo. La madre de Hugo está en una silla sentada al lado del cuerpo. Elena está a la derecha de la madre de Hugo. Ambas se agarran de la mano y miran el cuerpo sin vida del joven.

Yo acabo de entrar, la gente me mira y no dice nada, todos bajan la cabeza. Me acerco a la madre de Hugo para darle el pésame. Las lágrimas resbalan por mis ojos. A continuación abrazo a Elena y me acerco al cadáver. No puedo creer lo que estoy viendo. Mi amigo, mi compañero y hermano ya no está vivo. Se me hace incomprensible verlo en el ataúd. Pienso que todo esto es una broma suya y que en cualquier momento se levantará… ojala eso fuera verdad, pero la realidad es distinta.

Un ser tan lleno de vida ha muerto por culpa de sus malos vicios. Él tenía que haber llevado otra vida y por supuesto tener otro final. Me fijo en su muñeca, ¿Cómo puede ser posible?
Hugo tiene puesto la pulsera de la amistad. Miro para su madre y ella asiente con la cabeza. Está destrozada, ha sido un golpe muy duro para ella.

Una extraña rabia empieza a apoderarse de mí. ¿Por qué me hace esto? ¿Cómo pudo tirarse a mi novia y romper nuestra amistad? ¿Cómo puede ahora llevar esa pulsera? Éramos los mejores amigos del mundo, él destrozo nuestra amistad y ahora al ser enterrado con nuestra pulsera sé lo mucho que yo signifiqué para él. ¡Eres un tonto! ¡Rompiste nuestra amistad por nada!

Salgo de la habitación corriendo, la gente me mira. Empiezo a correr campo arriba y me tiro en el lugar donde nos reuníamos todas las tardes. Donde jugábamos al futbol, a los coches, al escondite, al pilla pilla… El lugar en el que cada tarde confesábamos nuestros secretos.

Me tiro en la hierba y empiezo a llorar recordando todos los momentos vividos aquí. Fueron muchos y no borraría ninguno por nada del mundo. Bueno, solo borraría uno, la tarde en la que encontré su pulsera de la amistad tirada aquí. Me sentí mal, incapaz de aceptar que no quería saber nada más de mí. Te odio Hugo te odio, por ser tan cobarde de no decírmelo. Por dejar que viviese en la ignorancia… ¡por todo! Te odio. Eres un cobarde, y siempre lo serás, te largaste a Francia para olvidarte de tu novia y de mi. Aceptaste el camino fácil y lo pagaste con tu vida. Cojo la pulsera y la tiro al suelo.
-No lo hagas- me dice una voz femenina

Me doy la vuelta y veo a Elena
-¿Por qué no lo voy a hacer? ¡El ya lo hizo una vez!
-El nunca quiso hacerte daño, se enamoro de la chica equivocada… muchas veces me dijo lo arrepentido que estaba.

Elena se sienta a mi lado.
-Es un cobarde, siempre eligió el camino fácil
-Si, es un cobarde, pero le queremos y eso no cambiará ningún momento vivido con él. Ni tú ni yo borraríamos un solo segundo de esos recuerdos ¿verdad?
-Verdad…- asiento tristemente
-Estas enfadado porque ha muerto, yo también lo estoy. Hoy por la mañana conocí a dos personas que me hicieron ver que la vida sigue. Esté donde esté, Hugo quería que continuásemos nuestras vidas sin él. Siempre será tu mejor amigo
-Mi fiel amigo cobarde- sonrío un poco
-Mi fiel novio cobarde- sonríe Elena

Ambos nos abrazamos y estamos así unos minutos. Ahogando las penas.
-¿Qué vas a hacer ahora?- le pregunto
-Me voy a estudiar medicina, hoy comprendí que salvar vidas era lo mío
-Espero que te vaya todo muy bien y que algún día encuentres a un chico que te haga tan feliz como Hugo
-Él será imborrable en mi vida

Unas horas después enterramos el cuerpo y regreso a mi casa. Abro la puerta y veo en el salón a Abi. El corazón empieza a latirme a mil por hora, ¿lo que estoy viendo es realidad o una ilusión?
-Hola Ian- me dice ella con su dulce voz

♠♠♠

Se ha hecho de noche. El bosque empieza a llenarse de extraños ruidos que me pone la piel de gallina. Todo está muy oscuro y no tengo nada para iluminar el camino. La cabaña tiene que estar cerca. Tropiezo con una rama y me caigo al suelo. ¡Qué torpe soy!

Me levanto y sacudo la tierra de mi ropa. Veo una luz a lo lejos. Empiezo a correr en esa dirección. Tropiezo con más ramas, con piedras… pero continúo corriendo. Nada impedirá que llegue a la cabaña. Me detengo a unos metros. La cabaña es pequeña y hay luz dentro de ella. Veo un coche aparcado cerca de la puerta. Saco del pantalón la pistola y camino hasta la entrada. Miro por la ventana y no logro ver mucho ya que hay unas cortinas que me impiden ver el interior.

Llego a la puerta y la abro poco a poco. A medida que la abro estoy más nervioso. Por fin me voy a encontrar con Gloria Salvatierra, después de tantos años. De pronto empujo la puerta abriéndola del todo y salto a su interior con la arma en la mano. Lo que veo me deja sorprendido. Gloria Salvatierra está amordazada en una silla. Al verme empieza a hacerme gestos con la cabeza que no comprendo. La escena es bastante chocante, ¿Qué cojones está pasando? Miro al suelo y veo una sombra detrás de mí, acto seguido caigo inconsciente.

Un tiempo después, no sé cuánto, me despierto. Estoy atado en una silla. Miro por toda la habitación y la única que está a mi lado es Gloria que ha conseguido quitarse la cinta aislante de la boca. Yo no tengo ninguna.
-Hola Joaquín- me dice ella

No le dirijo la palabra intento desatarme, pero no soy capaz.
-Es inútil- me dice
-¿Qué juego es este?- le pregunto
-Nos van a matar
-No es posible, ¿Quién? ¿Qué me ha pasado?
-El hombre que me ató, te golpeó a ti en la cabeza y te ató en la silla. Te quitó la pistola.

¡Mierda! Ahora creo saber lo que está pasando. Mi cómplice encontró a Gloria antes que yo. Y ahora nos va a matar a los dos.
-¿Dónde está?- le pregunto
-Se fue por la puerta
-Vamos a morir- le digo
-¿No es eso lo que querías?- me pregunta
-Yo quería matarte, no morir a manos de otro
-El resultado es el mismo
-Si consigo desatarme te mataré antes de que él regrese
-Inténtalo- me desafía

Empiezo a intentar desatarme, por más que lo intente, las cuerdas se aprietan más y más. Es inútil.
-¿Hablamos?- me pregunta Gloria
-¿De qué? ¡Yo contigo no tengo nada de qué hablar!
-Joaquín no seas ignorante, nos hacemos falta mutuamente para escapar de aquí. Juntos podremos salvarnos
-Yo quiero matarte, ¿Qué no entiendes de esa frase?
-Yo también quiero morir, pero no de esta forma. Soy consciente de que he hecho mucho mal en mi vida y tengo que pagar por ello. Hagamos un trato. Nos ayudamos a salir y después dejaré que me mates, ¿Qué te parece?

No puedo creer el trato que me está ofreciendo. Es incomprensible, seguro que es una trampa… pero no me queda otra.
-Acepto el trato

♠♠♠

-Ya estamos solos- le digo a Ian
-Sí…- dice un poco distante

Ambos estamos en el salón. Su madre y su tía se fueron de la casa para dejarnos solos.
Miro el reloj, dentro de una hora tengo que regresar a coger el bus, no tengo tiempo que perder, tengo que hablar con Ian de todo.
-¿Qué tal estas?- le pregunto
-Mal, mi mejor amigo ha muerto
-Lo siento… no lo sabía…
-Ya… Abi, sé sincera y déjate de rodeos, ¿A qué has venido?
-A hablar con tu madre, quería que supiese que no estoy de acuerdo con todo lo que le hizo mi madre. No quiero que me vea como una enemiga
-¿Y qué te dijo ella?
-Que me comprende, yo no tengo la culpa de nada
-¿Y no has venido por nada más?- me pregunta ansioso, quiere que le diga que he venido por él
-En un principio solo venía por eso…
-Ah…-dice desanimado
-Pero ahora sé que también he venido a hablar contigo, quiero que arreglemos las cosas
-¿No era que no querías volver a saber nada de mí?
-Eso era antes, ahora todo ha cambiado. He comprendido que te quiero mucho
-¿Me quieres?
-Sí, te quiero. Estar todo este tiempo sin ti me ha abierto los ojos. Mi vida no es la misma si tú no estas en ella. ¿Quieres regresar a mi vida?

-Abi yo… no sé que decirte
-Di que quieres estar en mi vida
-Yo quiero estar en tu vida pero… no de la misma forma que antes. Todo este tiempo me ha hecho ver que no te merezco. Conmigo jamás serías feliz, posiblemente estaré esperando un hijo de otra mujer y eso tú jamás lo aceptaras.
-Ian no me importa nada ese niño, puedes darle tu apellido, puedes verlo cuantas veces quieras. Yo solo te quiero a ti y aceptaré todo lo que venga.
-He hablado con Ana y hemos llegado a un acuerdo
-¿A qué acuerdo?- le pregunto con miedo, hay algo en mi que no quiere saber la respuesta
-Ella me libera de todas las responsabilidades como padre a cambio de que retire su denuncia
-¿Y tú que le has dicho?
-Retiré la denuncia… pero le dije que si ese pequeño era mi hijo yo querría darle mi apellido. No me perdonaría que ese pequeño naciese sin una figura paterna.
-¿Te vas a casar con Ana verdad?
-No, nosotros no tenemos nada. Ella ahora tiene que esperar a un juicio por una supuesta complicidad con Gloria. Después cuando nazca el niño aremos unas pruebas de ADN.
-¿Y después? ¿Que haréis?
-No lo sé…
-Ian mírame y respóndeme a esta pregunta, ¿me quieres?- mis ojos empiezan a llenarse de lagrimas, le cojo de las manos
-Abi… no sé si te quiero. Mi corazón no es el mismo desde nuestra ruptura. Saber que antes ni me dirigías la palabra…
-Perdóname Ian, fui una imbécil y una tonta- me arrodillo- Sin ti mi vida no tendría sentido, tú fuiste el que me sacó del pozo sin fondo en el que estaba. Tú llenaste mi vida de alegría. Tú eres la razón de que consiguiese caminar. ¿No ves que en mi vida solo existes tú? ¡Te amo, Ian, te amo!
-Abi debes de comprender que así es la vida, implacable, alegre y triste. Todo caduca con el tiempo. El amor también… La gasolina del coche por ejemplo, si olvidas que se va a acabar te dejará tirado en medio del camino... Es necesario que la vida tenga sus ciclos. Todo nace y todo muere
-Estas engañado- le digo entre lagrimas
-¿A caso tu sabes algo que dure para siempre?
-Sí, nuestro amor

Ian se queda sin palabras y empieza a llorar. Miro el reloj, me tengo que ir.
-Ian me tengo que ir, respóndeme, ¿volvemos?

Ian se queda callado.
-¿Volvemos?-le insisto, él baja la cabeza y sigue sin responder- Por favor responde…

Al ver que no contesta, cojo la mochila y me voy de su casa dando un portazo. Empiezo a correr como una tonta hasta la parada del bus. Me subo y mientras las puertas se cierran comprendo que todo se ha terminado.


♠♠♠

-¿Mamá que he hecho?
-Vete a por ella
-Ahora me odia
-Hijo… vete a por ella- mi madre señala la puerta
-¡No me quiere ver!

Mi madre me da las llaves del coche.
-No vuelvas sin ella

♠♠♠

-El número al que llama está apagado o fuera de cobertura, si lo desea puede dejar un mensaje de voz después de oír la señal…. ¡pi!

-Abi escúchame. Soy yo, Ian. Te llamo para decirte que voy a por ti, he sido un imbécil y un tonto. No tengo perdón. Eres la única persona que ha luchado por mí y yo como un imbécil no lo supe comprender. Tienes razón. La gasolina si se acaba se puede llenar, las pilas de un mando igual, la batería de una cámara, el cartucho de una impresora… ¡todo esto se acaba pero se vuelve a recargar! Como nuestro amor. Solo que con una pequeña diferencia: Lo nuestro nunca ha acabado: Es verdad que ha pasado por buenos y por malos momentos pero de todos ellos hemos salido adelante, esto es una prueba más del destino. Una prueba que nos hace darnos de cuenta de que nuestro amor es eterno e inagotable. ¿Te acuerdas lo que te dije el día que nos conocimos? Yo soy tu ángel, he venido para hacerte feliz… y eso procuraré hacer hasta el final de nuestros días.

♠♠♠

Se ve una fuerte humareda a lo lejos. ¿Qué cojones está pasando? Aparco el coche delante de la entrada y corro hasta la mansión. Todo está ardiendo. El jardín está en llamas y la casa también. ¡No! ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Abi estará en el interior?

Veo unas sombras en la ventana del piso de arriba. Entro en la casa. El humo me impide ver las cosas, pero por suerte conozco la casa de memoria. Subo las escaleras. Un trozo de tabla cae al suelo. Empiezo a gritar por Abi. Y una voz me responde en una habitación. La abro y veo más fuego. Alguien está tirado en el suelo.

Me acerco a esa persona, se trata de Thayssa. Esta herida, alguien la ha disparado.
-Ian… ¿eres tú?- me dice casi sin aliento
-Sí soy yo, ¿Thayssa qué ha pasado?- empiezo a llorar temiéndome lo peor

Veo al otro lado de la habitación a una mujer tirada en el suelo, tiene en la espalda un enorme cuchillo clavado. Me acerco a ella pensando que se trata de Abi. Le doy la vuelta, no es ella, me siento un poco más aliviado al ver que se trata de Sandra. Le tomo el pulso, está muerta.
Horrorizado, regreso a junto Thayssa y la cojo en brazos. La saco de la mansión:
-¿Dónde está Abi? ¿Está dentro? Thayssa responde

Veo que la pobre se está quedando inconsciente.
-Responde Thayssa…

Al ver que no contesta me levanto con la idea de regresar nuevamente a la mansión y en ese momento Thayssa dice algo.
-Se la llevó Claudio


Nacer en la luz, Morir en la oscuridad