“La duda es de cobardes, la duda es de cobardes…”Me repito en voz baja, no puedo dudar, tengo que ir directa al grano. Si dudo es que soy débil y ya fui débil muchos años, es hora de cambiar. Abro la puerta y entro, agarro fuerte mi carpeta, estoy decidida a hacerlo.
Me acerco a un policía:
-Buenos días, ¿el comisario Mauricio se encuentra disponible?
-Un momento, voy a buscarlo
El joven policía se levanta y entra en un despacho, al cabo de unos minutos me dice que entre.
El despecho no es muy grande pero está muy bien ordenado. Mauricio, de una forma muy amable, me dice que me siente en la silla. Me acomodo.
-Usted dirá- me dice
Dejo la carpeta encima de su mesa y él la mira dubitativo
-Aquí tiene todo lo que necesita para arrestar a Gloria Salvatierra- le digo
Mi frase deja sorprendido al comisario.
-¿Usted quién es?- me pregunta
-Soy Thayssa, la ex empleada de la mansión
Mauricio abre la carpeta y empieza a mirar los papeles, uno por uno. Algunos le dejan todavía más sorprendido.
-Lo que estoy viendo es…
-Alucinante, así es Gloria, ni más ni menos
-Todo está perfectamente redactado… parece escrito por un profesional
-Alejandro, el marido de Gloria, contrató a un detective privado para que la siguiese, él mismo redacto ese informe
-¿Por qué no hay datos de Gloria anteriores a su boda con Alejandro?
-No tengo ni idea
Mauricio enciende su ordenador:
-Vamos a mirar la base de datos
Teclea el nombre y apellidos de Gloria en un programa del ordenador. La respuesta no se hace esperar: 1 resultado. Clica en el resultado y se ve la foto de una anciana fallecida
-¿Qué significa eso?- le pregunto
-Usurpación de identidad- dice firmemente
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-¿Has hablado con Ana?- me pregunta mi tía
-Sí, hemos estado hablando
-¿Y qué te dijo?
-Que el hijo era mío
-Yo aún no me lo puedo creer
-Ni yo
Mi tía deja de cortar las patatas y se acerca para abrazarme. En ese momento aparece mi madre.
-¿Has hablado con Ana?- me hace la misma pregunta
-Sí, el hijo es mío
-¿Y qué vas a hacer?- me pregunta
-Darle mi apellido y…
-¿Te vas a casar con ella?
-No
-Hijo, yo no quiero meterme donde no me llaman, pero ese niño, si es tuyo, merece tener una familia, él no tiene la culpa de tener una madre así
-Lo sé mamá, pero yo no me quiero unir a una mujer que no me hace feliz
-Ni yo quiero que lo hagas…
Mi tía Angélica interviene en la conversación:
-Esta noche cenaremos paella, ¿Qué os parece?
-Si tía- le digo antes de subir las escaleras
Cuando llego al pasillo de la segunda planta siento que el mundo se derrumba. No hago más que sufrir. Primero la muerte de mi padre, los cuernos de Ana, el embarazo, la ruptura con Abi…
Me apetece olvidar todo por unos minutos, solo hay un lugar donde puedo tranquilizarme. Abro una puerta y entro en el despacho de mi padre. Todo está como siempre. Me acerco a la silla y me siento, miro por la ventana.
-Papá…. Ojalá estuvieras aquí
Cojo una foto de encima de la mesa, en ella aparecemos mi madre, mi padre y yo. Una lágrima cae por mis ojos. Lo malo de recordar…
Me levanto y me acerco a la estantería. Leo los títulos de los libros y pienso que mi padre tenía un gusto muy raro para la literatura. Cojo un libro: “El círculo negro”
Está lleno de polvo. Lo abro y de él cae una foto al suelo. Me abajo para coger la foto y me pongo nervioso. No puedo creer lo que estoy viendo.
Mi padre besándose con Gloria.
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-¿Falsificación de identidad?- le pregunto
-Otro delito para su currículo- dice en un tono gracioso
-Al parecer, nadie conocía a la verdadera Gloria…
-Ni ella misma se conocía
El comisario se levanta para abrir un poco la ventana y se vuelve a sentar. Coge la carpeta y repasa todo:
-Al parecer la señora Salvatierra está involucrada en una estafa a la empresa Unión, en un asesinato…
-Mató a su marido- le digo firmemente
-No, de eso no hay pruebas
-¿A qué asesinato se refiere?
-El que aparece aquí escrito: El asesinato de una joven secretaria llamada Andrea. Hace años que estoy buscando a su asesina, el único testigo solo pudo hacer un retrato robot.
Se levanta, coge una hoja y me la enseña:
-Este es el retrato robot
La cojo con mis manos y veo que la mujer es clavada a Gloria, solo que tiene unos años menos.
-¿Asesinó a Andrea? ¿Y quién es Andrea?
-Andrea era una joven secretaría que trabajaba en una empresa de abogados
-¿La misma empresa en la que trabajaba Bernardo?- le pregunto
-¿Quién es Bernardo?
-El cómplice, ex abogado de la familia Salvatierra. Siempre colaboró con Gloria, ambos eran amantes.
-¿Dónde podemos encontrarlo?
-Ha muerto
-Por lo visto la señora Gloria es una mujer de armas tomar, tenemos que detenerla lo antes posible
-Abi está dispuesta a colaborar
-¿La hija de Gloria?
-La misma
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-Hija ¿tienes algo que hacer?
-No- me responde fríamente
-¿Te apetece venir conmigo a comprar unos muebles?
-No- me vuelve a responder fríamente
-Abi ¿te pasa algo?
Esta vez no obtengo respuesta. Mi hija está en su cama. Me acerco a ella, me acomodo a su lado y le acaricio el pelo:
-Sabes que puedes contarme lo que sea
En ese momento Abi me mira con rabia, quiere decirme algo pero no lo hace. Tiene los ojos llorosos.
-Vete de mi habitación por favor
-¿Es por Ian?
-Vete de mi habitación, por favor
Me levanto y la dejo sola en su habitación. ¿Qué le habrá pasado? ¿Una mala noche?
Voy a mi habitación a retocarme el maquillaje. Uso el que más le gustaba a Bernardo. Me hace sentir más guapa y más querida. Bernardo… mi fiel traidor que ahora está muerto. ¡Si no te burlaras de mí ahora mismo seríamos felices!
Cierro la tapa del maquillaje, ¿Cómo pude amar a una persona que me hacía sufrir? ¿Por qué nunca vi la realidad tal como era? ¿Por qué permití que se riera de mí?
Pese a todo lo que me hizo, yo lo quería. Me acuerdo cuando me quede embarazada de Abi. En un principio pensaba que era hija de Bernardo y se lo dije. El, lo único que hizo, fue chantajearme, pedirme dinero para que no le contase nada a Alejandro, que resultó ser el padre. Yo como una tonta sucumbía a sus encantos y a sus amenazas.
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-Mamá ¿Qué significa esto?- le enseño la foto
Ella la coge y la mira. Está nerviosa. Mi tía se acerca, ve la foto y se despide de nosotros. Quiere dejarnos a solas.
-Explícamelo, yo no lo entiendo- intento evitarlo pero las lágrimas caen por mis ojos
Mi madre las está aguantando, tiene los ojos rojos.
-Tu padre y la madre de Abi tenían una aventura- al decir la frase, empieza a llorar
-No me lo puedo creer- tiro un vaso al suelo
¿Por qué no me enteré de esto? Mi padre no es tan perfecto como yo pensaba. Cuando era pequeño siempre lo veía como un ejemplo a seguir. Era mi héroe, un inmortal que siempre estaría a mi lado cuidándome y vigilándome… ¿y ahora? Mi héroe resultó ser un villano que engañaba a su familia. Al parecer nadie conoce a su familia. Todo está lleno de secretos.
Secretos que te joden la vida. Mi madre me abraza y los dos empezamos a llorar.
-¿Tu lo sabías?- le pregunto
-Sí, lo descubrí un día. Por eso yo no quería que fueses a trabajar allí
-Entonces… la hoja de trabajo que encontré en la mesa de mi padre…
-Se la firmó Gloria. Tu padre la sobornaba. Hubo una época que estábamos mal de dinero y él me convenció que hablar con ella sería la mejor solución. La obligó a firmar una hoja de trabajo para asegurarnos tu futuro.
-¿Por qué no se lo impediste? ¿Por qué dejaste que se burlase de ti?
-Porque estaba enamorada hijo. Lo único que quería era estar con tu padre... no podía vivir sin su presencia.
-Esto es injusto. La madre de Abi y mi padre…
-No pienses en eso ahora, el pasado es pasado. Ahora nos toca vivir el futuro
-Un futuro marcado por ese pasado
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-Gracias Claudio, no sé lo que haría sin tu ayuda
Termino de encargar unos muebles para la mansión. Miro el reloj, son las ocho de la tarde. Es hora de regresar a casa. Claudio y yo subimos en la limusina y volvemos a la mansión.
-Señora Gloria, tengo que pedirle unos días para regresar a mi pueblo
-¿Otra vez?
-Sí, necesito arreglar un asunto familiar
-¿Cuántos días necesitas?
-Cuatro, me marcharé hoy por la noche
-Solo cuatro días, ni uno más- le digo
-Gracias señora, usted siempre tan amable
El chofer aparca delante de la mansión, ambos salimos.
-Señora, con su permiso, yo me voy a recoger mis cosas.
Claudio se despide y entra por la puerta del jardín. Va a hacer la maleta para poder marcharse lo más pronto posible.
Entro en la mansión, veo a mi hija en el salón, está viendo la televisión. Algo sucede pero no sé lo que es. Noto algo extraño en el ambiente.
-Hola mamá, ¿has comprado mucho?- me dice Abi en un tono muy amable
-Sí, mañana llegan los pedidos. Compré dos sofás de piel…
Veo como Abi se levanta y me coge la chaqueta para guardarla en el perchero.
-Siéntate que debes de estar muy cansada- me dice amablemente
Me acomodo en el sofá, sorprendida por el buen comportamiento de mi hija.
-¿Quieres un café?- me pregunta
-Sí, voy a llamar a la sirvienta
-¡No! Ya lo hago yo, tu descansa mamá- me da un beso en la frente
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Entro en la cocina. Estoy muy nerviosa, no sé disimular. Cierro la puerta y enciendo la luz, lo primero que hago es asustarme. No me acordaba que había personas en la cocina.
-¿Cómo va todo?- me pregunta el comisario Mauricio
-Bien- le digo tartamudeando
-¿Estas nerviosa?- me pregunta
-Sí, espero que mi madre no nos descubra
En la cocina está Thayssa, el comisario y tres policías más.
-Abi, se fuerte, lo vas a conseguir
Mauricio se acerca a mí y me coloca bien el micrófono.
-Tienes que conseguir que confiese, así podemos enviarla a la cárcel
-Lo intentaré
Thayssa hace el café y me lo da para que se lo lleve a mi madre.
-Aparenta normalidad- me aconseja
Estoy muy nerviosa, el pulso me falla. Apago la luz de la cocina y cierro la puerta.
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-Aquí tienes el café- me lo deja encima de la mesa, el pulso le falla y derrama un poco
-Hija, ¿estás bien? Te noto muy nerviosa- le digo
-Sí estoy bien, ¿compraste mucho?
-¿Otra vez? ¡Ya te dije lo que compré! A ti algo te pasa, me estas ocultando algo
-¿Yo? ¿Ocultarte algo? ¡Mamá no digas tonterías!
Le noto la voz nerviosa, tiembla… aquí hay algo que no funciona bien.
-¿Qué hiciste hoy?- le pregunto
-Poca cosa
-¿Y que es esa poca cosa?
-Ducharme, mirar el jardín… ¡nada interesante!
Cojo el café y bebo un sorbo. Quema
-Voy a por un poco de leche fría- le digo a mi hija
-¡No! Te lo traigo yo
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Llego a la cocina y cierro la puerta. Mauricio enciende la luz e intenta tranquilizarme. Pero sus palabras de apoyo no sirven de mucho. Yo estoy muy nerviosa, no puedo seguir adelante.
Thayssa se acerca a mí y me abraza.
-Sé que puedes hacerlo
-No puedo Thayssa, no soy capaz- empiezo a llorar
-Hazlo por tu padre
Su última frase me llena de valor.
-Lo haré por el
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-Aquí tienes la leche- la deja en la mesita
Veo que tiene los ojos llorosos. Cada vez entiendo menos. Se sienta a mi lado y me agarra de la mano.
-¿Qué te pasa?- le pregunto
-¿Por qué mataste a papá?- me mira firmemente a los ojos
No le respondo, miro a otro lado. ¿Por qué dice esto ahora? ¿Qué le respondo?
-¿Estás loca? ¡Por qué dices eso!
-Te escuché hablando con Claudio, sé que lo mataste tú. Solo quiero saber por qué lo has hecho, ¿me lo merezco saber no crees?
-Hija yo…
-¿Me lo vas a decir?
-Yo no maté a tu padre, solo le di pastillas para que se volviera más débil y así dejar el testamento a mi nombre. En ningún momento lo quise matar. Se murió de un ataque al corazón- le digo sinceramente
No sé por qué, pero siento que se lo tengo que contar. Es mi hija, nunca la traté como tal, pero sigue siendo mi hija. En el fondo la quiero.
-¿Cambiaste el testamento?-me vuelve a preguntar
-¿Quién te dijo eso?
-Responde
-Sí lo cambié, hija compréndeme. Tu padre no me quería… me iba a dejar en la ruina… ¡incluso cambio de abogado antes de morir! No podía permitir eso…
-¿Mataste el hijo de Thayssa?
-No voy a responder a eso, ¿a qué vienen todas estas preguntas?
-Quiero saber la verdad
-Esto es muy extraño
-¿Es extraño que una hija quiera conocer a su familia? ¿Por qué nunca nos has presentado a tus padres o a tus hermanos?
Su última pregunta hace que sienta dolor en el corazón. No me gusta hablar sobre mi familia, la odio.
Mi teléfono móvil empieza a sonar, lo cojo
-¿Si?
-Señora, hay un coche de policías en el jardín. Están escondidos en la cocina…
-¿Cómo dices?
-Es una trampa- me dice Claudio alarmado
Miro a los ojos a mi hija, ahora lo entiendo todo. Está colaborando con la policía, me quieren detener.
-Vale, mañana pasaré por allí- cuelgo el teléfono
-¿Quién era mamá?- me pregunta
-Llamaban de la tienda, hay un problema con la tarjeta y tengo que pasar mañana por allí
-¿Podemos continuar hablando?
Me levanto del sofá, veo algo extraño en su camiseta… ¿un micrófono? ¡Mierda! Lo están grabando todo.
-Hija voy un momento a mi habitación, necesito tomar la pastilla de las diez, vengo ahora y te lo cuento todo. Es hora de que sepas toda la verdad
Subo las escaleras y entro en mi habitación, cojo una maleta y empiezo a poner toda mi ropa, joyas, dinero… ¡Tengo que huir! Claudio me está esperando fuera.
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-Muy bien Abi, lo estás haciendo muy bien- me dice el comisario
-Ahora estoy menos nerviosa- le digo
-Tu madre tiene un pie en la cárcel
-Eso es lo que se merece
-Cuando termine de confesar, saldremos y la detendremos. Tengo ganas de ver la cara que se le queda, llevo años buscándola
-Todos tenemos ganas de ver su cara ¿verdad Thayssa?
Thayssa está ausente, mirando al suelo.
-¿Thayssa?- le vuelvo a preguntar
-¿Si?- pregunta
-¿Te pasa algo?
-Estoy pensando en algo que me tiene desconcentrada…
-¿En qué piensas Thayssa?- le pregunta Mauricio
-Gloria no toma pastillas
-¿Y?- le pregunta el comisario
-Dijo que iba a tomar la pastilla de las diez- termino la frase de Thayssa
-¿Nos ha descubierto?- pregunta Thayssa
-Imposible dice el comisario
De pronto escuchamos un ruido de un coche. Miramos todos por la ventana y vemos a Gloria huyendo.
-¡Mierda! ¡Vamos! ¡No se puede escapar!- ordena Mauricio
♠♠♠
-¡Acelera Claudio!- le digo
-Ya voy lo más rápido posible
-No me pueden detener, no lo pueden hacer
-Tranquila señora, antes tendrán que pasar por encima de mi cadáver
Claudio conduce lo más rápido posible. No me puedo creer que mi hija me haya traicionado. Cruzamos por una calle oscura, veo en la pared unos carteles con mi foto:
-Se busca
Estoy alucinando, me están tratando como una vulgar delincuente.
-Claudio mira- le señalo los carteles
-Todo se acabó, te han descubierto señora
-¿Y ahora qué voy a hacer?
-Ocultarte en mi pueblo- me dice Claudio






