-Donde estarás...Son las doce de la noche, aún continúo en mi despacho. Desde hace casi un mes no hago más que hacer horas extras en mi trabajo. No sé como soy capaz de soportarlo, estar tan lejos de mi mujer y de mis hijos… Lo que más desearía en estos momentos es estar en casa con ellos. Pero no puedo, debo de cumplir con mi deber. En algún lugar de esta ciudad se esconde Gloria Salvatierra y tengo que encontrarla. Cueste lo que cueste.
Cojo la taza de café, es lo único que consigue mantenerme despierto. Abro un poco la ventana para que el aire refresque un poco la habitación. El cielo está lleno de estrellas y la ciudad está en silencio.
De pronto la puerta de mi despacho se abre:
-Comisario Mauricio, hemos encontrado algo muy importante- me dice mi ayudante
Se acerca y deja encima de la mesa dos carpetas. Una contiene la información de Alma (Gloria) y otra la información de Claudio.
-¿Qué es lo que habéis encontrado?- dejo la taza de café en la mesa y cojo las dos carpetas
-Míralo usted mismo
Encima de la carpeta hay un poss-it. Lo leo. No puedo creer que hayamos pasado ese detalle por alto. ¿Cómo pudimos estar tan ciegos?
-Tenemos que encontrarlos, espero que no sea demasiado tarde…- le digo a mi ayudante
♠♠♠
Agarrados de la mano y mirando la magnífica mañana que hace, estamos Iria y yo. Dando un paseo por la playa. Hace un día soleado y bastante calor.
-¿Cogemos un helado?- me pregunta
-Invitas tu- le sonrío
Nos acercamos a una heladería, ella pide un cucurucho con dos bolas de fresas, yo lo elijo con dos bolas de vainilla. Nos volvemos a agarrar de la mano y continuamos nuestro paseo.
Iria está mucho mejor que antes, ha superado la quimioterapia y ya no tiene que someterse más a ella. No está totalmente curada, pero ahora no corre peligro de muerte. Su pelo está creciendo pero aún continúa llevando peluca. Su barriga es bastante grande, está embarazada de 5 meses.
Nos descalzamos para caminar por la suave y fresca arena de la playa.
-Alex, estuve pensando y ya sé quién va a ser la madrina de nuestro hijo
-¿Quién?
-Abi
-Creo que le va a hacer mucha ilusión
-Se me olvida de decirte una cosa, ayer llamó Leo
-¿Si? ¿Te dijo algo?- le pregunto nervioso
Leo es director de unos de los bancos más influyentes del país. Hace unos meses le pedimos un crédito para poder abrir un centro médico en África. Somos grandes amigos, pero él no está muy convencido. Piensa que no podré devolverle el crédito ya que África no es un buen lugar para abrir un centro médico. Estuve hablando con varias ONG que están dispuestos a ayudarme.
-Me dijo que al final… ¡te conceden el crédito!
-¿Si?- la agarro y la beso en los labios- ¡Nos vamos para África!
-Si cariño, pero después de que nazca nuestro hijo
-Gracias Iria por querer acompañarme, eres la mejor mujer del mundo
Por fin mi sueño se va a cumplir.
Al fondo de la playa vemos a una chica sentada en la arena mirando el agua. Pasamos por delante de ella y la vemos llorando.
-Cariño mira a esa chica- me dice Iria
-¿Qué le pasará?- le pregunto
-Vamos a preguntárselo
Iria se acerca a la joven:
-¿Estas bien?
La chica se seca las lagrimas y la mira:
-Si- dice casi sin voz
-¿Te duele algo?- intervengo en la conversación
-Me duele algo que no tiene cura
-Todo en esta vida tiene cura- le dice Iria- Sino mírame a mí, acabo de superar una dura batalla contra el cáncer- le sonríe
-Mi novio acaba de morir- dice la chica
Su frase impacta en nosotros, no sabemos qué contestarle. Iria se sienta a su lado y la abraza. En momentos como estés las personas tienen que darse cariño, no importa si nos conocemos o no, pero tienen que sentirse queridas.
-Vente con nosotros a tomar un refresco- le dice Iria
-No gracias, prefiero estar sola
-Tonterías, vente
Iria se levanta y le da la mano para ayudarla a levantarse.
-Me llamo Elena
-Yo soy Iria y este es mi marido Alex
Unos minutos después nos encontramos en la mesa de un bar. Elena nos ha contando la muerte de su novio y que hoy por la tarde tiene que hacer un viaje al pueblo para el entierro.
-Tienes que ser valiente- le digo
-¿Qué es niña o niño?- nos dice a los dos cambiando de tema
-Aún no lo sabemos- dice Iria acariciándose la barriga
-Da igual el sexo, lo importante es que venga sano
En ese momento Iria se siente incómoda.
-¿Qué te pasa cariño?- le pregunto
-Nada, voy al baño un momento
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Cierro la puerta con el cerrojo. No hay nadie en el baño, abro el agua y me refresco un poco la cara. Al verme en el espejo, casi no me reconozco. Me quito la peluca y me acaricio la cabeza. Poco a poco el pelo va creciendo. Me pongo de perfil y subo un poco la camiseta. Dentro de unos meses nacerá mi pequeño. Nacerá…
Empiezo a llorar. Tengo que decírselo a Alex… ¿Pero cuándo? En estos momentos lo está pasando muy mal por culpa de su madre y si le doy esta noticia lo hundo. Tengo que callar, más adelante se lo diré. Cojo la peluca y me seco las lágrimas.
-Alex perdóname… pero es necesario que no lo sepas, no quiero destrozarte la vida
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-¿En que trabajas?- le pregunto a Elena
-No trabajo, antes era camarera, ¿tú de que trabajas?
-Yo soy pediatra, me encanta atender a niños
En ese momento un hombre, que está sentado en una mesa próxima a la nuestra, cae al suelo. Su mujer, asustada, empieza a gritar:
-¡Por favor! Llamad a una ambulancia
Yo me levanto y me acerco corriendo al señor. Está muy rojo. Se está atragantando
-Elena acércate- le digo- Trae un cuchillo
Le quito la corbata al hombre y le desabrocho la camisa. La gente está mirando para mí. Elena aparece y me da el cuchillo.
-El hombre se ha atragantado, necesito que me ayudes a hacerle un agujero en la garganta para que pueda respirar.
-Estaba comiendo y de pronto se puso así…- dice su mujer
El señor empieza a estar cada vez más débil, le falta aire. Le hago un agujero en la garganta con la ayuda de Elena y le coloco una pajita para que pueda respirar.
En ese momento llega la ambulancia y se lo llevan. El público empieza a aplaudir.
-Gracias por salvar a mi marido- nos dice la señora a los dos
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El bus aparca en la parada. Cojo mi mochila y bajo. Decidí venir en bus y no en limusina. Por una vez quiero ser una persona normal. Olvidarme del dinero y de los problemas. Saco de la mochila un mapa y veo que el pueblo está a unos minutos caminando por el norte. Espero que lo que esté haciendo valga la pena.
Estuve toda la noche de ayer pensando en que sería lo mejor. Desde luego creo que estoy haciendo lo correcto. La señora Carmen se merece una disculpa por todo lo que mi madre le ha hecho. Ella no se la puede dar pero yo sí.
La carretera está en mal estado, hay bastantes baches. ¿Qué voy a hacer cuando llegue a su casa? ¿Qué le diré? ¡Qué nervios! Espero que Ian no esté… ¡Pero que estoy diciendo! Si yo decidí venir por él, a quien quiero engañar. Quiero verlo, deseo verlo. Arreglarlo todo… ¿Y si ahora está con Ana? ¿Y si son felices?
Unos minutos después veo a un montón de gente en una casa, parece que hay un entierro. Continuo caminando y me encuentro con un señor, le pregunto por la casa de Carmen y me señala una que es grande. Voy a esa casa y llamo al timbre. Me abre una mujer:
-¿Si?- me dice
-¿Es usted la señora Carmen?
-No, yo soy su hermana, me llamo Angélica. ¿Tu quien eres?
-Yo soy Abi, una amiga de Ian
Al decir mi nombre la mujer se sorprende
-¿Eres la hija de Gloria?
-Sí, la misma- intento sonreír
-Por favor pase, en estos momentos Carmen está en un entierro, al igual que Ian
Noto como la mujer insiste mucho en el nombre de Ian. ¿Sabe algo?
Me acomodo en un sofá mientras Angélica hace unos cafés. Todo el salón está lleno de fotos de Ian. Me levanto y cojo un cuadro: Ian, Carmen y Bernardo. Parecen una familia feliz, lástima que mi madre se interpusiese
Angélica llega con el café.
-Eres muy guapa, mi sobrino no mintió- me dice
-Gracias- me pongo algo roja, ¿Qué le habrá dicho Ian de mi?
-¿Has venido por el verdad?
-¿Qué? ¡No! Ian y yo no tenemos nada. He venido a hablar con Carmen
-Ya…- parece que no me cree, la verdad es que ni yo misma me creo
La puerta principal se abre y aparece la señora Carmen. Al verme se queda pensativa unos segundos.
-¿Nos conocemos?- me pregunta
-Soy Abi, la hija de Gloria
-¿Qué haces en mi casa?- se pone a la defensiva, parece enfadada
-Quería hablar con usted- tengo algo de miedo
-¿Le ha enviado su madre verdad? ¡Largo de aquí!
-Carmen relájate- interviene Angélica en la conversación
-Señora, yo quería hablar con usted, por favor deme una oportunidad, yo no soy como mi madre
La señora Carmen se relaja un poco, cierra la puerta y se sienta en el sofá, justo delante de mi.
-Habla- me dice fríamente
-Quería pedirle perdón por todo lo que le hizo mi madre. Ella se arrepiente mucho de todo y yo quiero hacérselo saber
-¿Arrepentimiento? ¿Un poco tarde no crees? ¿Tienes la menor idea de todo lo que me hizo paspar esa mujer?
-Lo sé todo, sé que es muy duro y que soy una tonta al venir hablar con usted. Pero quiero que sepa que yo no soy así, no comparto nada con mi madre y merece una disculpa por todo- le entrego un sobre
-¿Qué es esto?
-Un cheque
-¿Estas comprando mi perdón?
-¡No! Creo que se merece este dinero, mi madre le ha hecho mucho daño
-Su madre me atropelló, me dejó estéril. Tuve que someterme a un tratamiento que me provocó cáncer… ¿crees que con su sucio dinero todo se va a arreglar?
Sus palabras me hieren, me siento impotente. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos. La señora Angélica se acerca a mí y me abraza.
-Carmen no seas tan dura, la chica ha venido con buena intención. Ella no tiene la culpa de lo que hizo su madre y tu mas que nadie deberías de saberlo
-Tienes razón, me pase… pero el tema de Gloria…
Carmen se levanta y se sienta a mi lado. Me toca la pierna y me seca una lágrima.
-No tienes la culpa de nada, lo que hizo tu madre queda en el pasado. Ya lo superé, no quiero remover viejos recuerdos que nos hieren a todos. Has sido muy valiente al venir aquí, se nota que tienes un gran corazón
-Gracias señora
-Llámame Carmen que pronto seremos familia- me sonríe
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Todo está en silencio. El ataúd esta en el medio de la habitación. Las cortinas están cerradas, solo las velas iluminan el cuerpo. La madre de Hugo está en una silla sentada al lado del cuerpo. Elena está a la derecha de la madre de Hugo. Ambas se agarran de la mano y miran el cuerpo sin vida del joven.
Yo acabo de entrar, la gente me mira y no dice nada, todos bajan la cabeza. Me acerco a la madre de Hugo para darle el pésame. Las lágrimas resbalan por mis ojos. A continuación abrazo a Elena y me acerco al cadáver. No puedo creer lo que estoy viendo. Mi amigo, mi compañero y hermano ya no está vivo. Se me hace incomprensible verlo en el ataúd. Pienso que todo esto es una broma suya y que en cualquier momento se levantará… ojala eso fuera verdad, pero la realidad es distinta.
Un ser tan lleno de vida ha muerto por culpa de sus malos vicios. Él tenía que haber llevado otra vida y por supuesto tener otro final. Me fijo en su muñeca, ¿Cómo puede ser posible?
Hugo tiene puesto la pulsera de la amistad. Miro para su madre y ella asiente con la cabeza. Está destrozada, ha sido un golpe muy duro para ella.
Una extraña rabia empieza a apoderarse de mí. ¿Por qué me hace esto? ¿Cómo pudo tirarse a mi novia y romper nuestra amistad? ¿Cómo puede ahora llevar esa pulsera? Éramos los mejores amigos del mundo, él destrozo nuestra amistad y ahora al ser enterrado con nuestra pulsera sé lo mucho que yo signifiqué para él. ¡Eres un tonto! ¡Rompiste nuestra amistad por nada!
Salgo de la habitación corriendo, la gente me mira. Empiezo a correr campo arriba y me tiro en el lugar donde nos reuníamos todas las tardes. Donde jugábamos al futbol, a los coches, al escondite, al pilla pilla… El lugar en el que cada tarde confesábamos nuestros secretos.
Me tiro en la hierba y empiezo a llorar recordando todos los momentos vividos aquí. Fueron muchos y no borraría ninguno por nada del mundo. Bueno, solo borraría uno, la tarde en la que encontré su pulsera de la amistad tirada aquí. Me sentí mal, incapaz de aceptar que no quería saber nada más de mí. Te odio Hugo te odio, por ser tan cobarde de no decírmelo. Por dejar que viviese en la ignorancia… ¡por todo! Te odio. Eres un cobarde, y siempre lo serás, te largaste a Francia para olvidarte de tu novia y de mi. Aceptaste el camino fácil y lo pagaste con tu vida. Cojo la pulsera y la tiro al suelo.
-No lo hagas- me dice una voz femenina
Me doy la vuelta y veo a Elena
-¿Por qué no lo voy a hacer? ¡El ya lo hizo una vez!
-El nunca quiso hacerte daño, se enamoro de la chica equivocada… muchas veces me dijo lo arrepentido que estaba.
Elena se sienta a mi lado.
-Es un cobarde, siempre eligió el camino fácil
-Si, es un cobarde, pero le queremos y eso no cambiará ningún momento vivido con él. Ni tú ni yo borraríamos un solo segundo de esos recuerdos ¿verdad?
-Verdad…- asiento tristemente
-Estas enfadado porque ha muerto, yo también lo estoy. Hoy por la mañana conocí a dos personas que me hicieron ver que la vida sigue. Esté donde esté, Hugo quería que continuásemos nuestras vidas sin él. Siempre será tu mejor amigo
-Mi fiel amigo cobarde- sonrío un poco
-Mi fiel novio cobarde- sonríe Elena
Ambos nos abrazamos y estamos así unos minutos. Ahogando las penas.
-¿Qué vas a hacer ahora?- le pregunto
-Me voy a estudiar medicina, hoy comprendí que salvar vidas era lo mío
-Espero que te vaya todo muy bien y que algún día encuentres a un chico que te haga tan feliz como Hugo
-Él será imborrable en mi vida
Unas horas después enterramos el cuerpo y regreso a mi casa. Abro la puerta y veo en el salón a Abi. El corazón empieza a latirme a mil por hora, ¿lo que estoy viendo es realidad o una ilusión?
-Hola Ian- me dice ella con su dulce voz
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Se ha hecho de noche. El bosque empieza a llenarse de extraños ruidos que me pone la piel de gallina. Todo está muy oscuro y no tengo nada para iluminar el camino. La cabaña tiene que estar cerca. Tropiezo con una rama y me caigo al suelo. ¡Qué torpe soy!
Me levanto y sacudo la tierra de mi ropa. Veo una luz a lo lejos. Empiezo a correr en esa dirección. Tropiezo con más ramas, con piedras… pero continúo corriendo. Nada impedirá que llegue a la cabaña. Me detengo a unos metros. La cabaña es pequeña y hay luz dentro de ella. Veo un coche aparcado cerca de la puerta. Saco del pantalón la pistola y camino hasta la entrada. Miro por la ventana y no logro ver mucho ya que hay unas cortinas que me impiden ver el interior.
Llego a la puerta y la abro poco a poco. A medida que la abro estoy más nervioso. Por fin me voy a encontrar con Gloria Salvatierra, después de tantos años. De pronto empujo la puerta abriéndola del todo y salto a su interior con la arma en la mano. Lo que veo me deja sorprendido. Gloria Salvatierra está amordazada en una silla. Al verme empieza a hacerme gestos con la cabeza que no comprendo. La escena es bastante chocante, ¿Qué cojones está pasando? Miro al suelo y veo una sombra detrás de mí, acto seguido caigo inconsciente.
Un tiempo después, no sé cuánto, me despierto. Estoy atado en una silla. Miro por toda la habitación y la única que está a mi lado es Gloria que ha conseguido quitarse la cinta aislante de la boca. Yo no tengo ninguna.
-Hola Joaquín- me dice ella
No le dirijo la palabra intento desatarme, pero no soy capaz.
-Es inútil- me dice
-¿Qué juego es este?- le pregunto
-Nos van a matar
-No es posible, ¿Quién? ¿Qué me ha pasado?
-El hombre que me ató, te golpeó a ti en la cabeza y te ató en la silla. Te quitó la pistola.
¡Mierda! Ahora creo saber lo que está pasando. Mi cómplice encontró a Gloria antes que yo. Y ahora nos va a matar a los dos.
-¿Dónde está?- le pregunto
-Se fue por la puerta
-Vamos a morir- le digo
-¿No es eso lo que querías?- me pregunta
-Yo quería matarte, no morir a manos de otro
-El resultado es el mismo
-Si consigo desatarme te mataré antes de que él regrese
-Inténtalo- me desafía
Empiezo a intentar desatarme, por más que lo intente, las cuerdas se aprietan más y más. Es inútil.
-¿Hablamos?- me pregunta Gloria
-¿De qué? ¡Yo contigo no tengo nada de qué hablar!
-Joaquín no seas ignorante, nos hacemos falta mutuamente para escapar de aquí. Juntos podremos salvarnos
-Yo quiero matarte, ¿Qué no entiendes de esa frase?
-Yo también quiero morir, pero no de esta forma. Soy consciente de que he hecho mucho mal en mi vida y tengo que pagar por ello. Hagamos un trato. Nos ayudamos a salir y después dejaré que me mates, ¿Qué te parece?
No puedo creer el trato que me está ofreciendo. Es incomprensible, seguro que es una trampa… pero no me queda otra.
-Acepto el trato
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-Ya estamos solos- le digo a Ian
-Sí…- dice un poco distante
Ambos estamos en el salón. Su madre y su tía se fueron de la casa para dejarnos solos.
Miro el reloj, dentro de una hora tengo que regresar a coger el bus, no tengo tiempo que perder, tengo que hablar con Ian de todo.
-¿Qué tal estas?- le pregunto
-Mal, mi mejor amigo ha muerto
-Lo siento… no lo sabía…
-Ya… Abi, sé sincera y déjate de rodeos, ¿A qué has venido?
-A hablar con tu madre, quería que supiese que no estoy de acuerdo con todo lo que le hizo mi madre. No quiero que me vea como una enemiga
-¿Y qué te dijo ella?
-Que me comprende, yo no tengo la culpa de nada
-¿Y no has venido por nada más?- me pregunta ansioso, quiere que le diga que he venido por él
-En un principio solo venía por eso…
-Ah…-dice desanimado
-Pero ahora sé que también he venido a hablar contigo, quiero que arreglemos las cosas
-¿No era que no querías volver a saber nada de mí?
-Eso era antes, ahora todo ha cambiado. He comprendido que te quiero mucho
-¿Me quieres?
-Sí, te quiero. Estar todo este tiempo sin ti me ha abierto los ojos. Mi vida no es la misma si tú no estas en ella. ¿Quieres regresar a mi vida?
-Abi yo… no sé que decirte
-Di que quieres estar en mi vida
-Yo quiero estar en tu vida pero… no de la misma forma que antes. Todo este tiempo me ha hecho ver que no te merezco. Conmigo jamás serías feliz, posiblemente estaré esperando un hijo de otra mujer y eso tú jamás lo aceptaras.
-Ian no me importa nada ese niño, puedes darle tu apellido, puedes verlo cuantas veces quieras. Yo solo te quiero a ti y aceptaré todo lo que venga.
-He hablado con Ana y hemos llegado a un acuerdo
-¿A qué acuerdo?- le pregunto con miedo, hay algo en mi que no quiere saber la respuesta
-Ella me libera de todas las responsabilidades como padre a cambio de que retire su denuncia
-¿Y tú que le has dicho?
-Retiré la denuncia… pero le dije que si ese pequeño era mi hijo yo querría darle mi apellido. No me perdonaría que ese pequeño naciese sin una figura paterna.
-¿Te vas a casar con Ana verdad?
-No, nosotros no tenemos nada. Ella ahora tiene que esperar a un juicio por una supuesta complicidad con Gloria. Después cuando nazca el niño aremos unas pruebas de ADN.
-¿Y después? ¿Que haréis?
-No lo sé…
-Ian mírame y respóndeme a esta pregunta, ¿me quieres?- mis ojos empiezan a llenarse de lagrimas, le cojo de las manos
-Abi… no sé si te quiero. Mi corazón no es el mismo desde nuestra ruptura. Saber que antes ni me dirigías la palabra…
-Perdóname Ian, fui una imbécil y una tonta- me arrodillo- Sin ti mi vida no tendría sentido, tú fuiste el que me sacó del pozo sin fondo en el que estaba. Tú llenaste mi vida de alegría. Tú eres la razón de que consiguiese caminar. ¿No ves que en mi vida solo existes tú? ¡Te amo, Ian, te amo!
-Abi debes de comprender que así es la vida, implacable, alegre y triste. Todo caduca con el tiempo. El amor también… La gasolina del coche por ejemplo, si olvidas que se va a acabar te dejará tirado en medio del camino... Es necesario que la vida tenga sus ciclos. Todo nace y todo muere
-Estas engañado- le digo entre lagrimas
-¿A caso tu sabes algo que dure para siempre?
-Sí, nuestro amor
Ian se queda sin palabras y empieza a llorar. Miro el reloj, me tengo que ir.
-Ian me tengo que ir, respóndeme, ¿volvemos?
Ian se queda callado.
-¿Volvemos?-le insisto, él baja la cabeza y sigue sin responder- Por favor responde…
Al ver que no contesta, cojo la mochila y me voy de su casa dando un portazo. Empiezo a correr como una tonta hasta la parada del bus. Me subo y mientras las puertas se cierran comprendo que todo se ha terminado.
♠♠♠
-¿Mamá que he hecho?
-Vete a por ella
-Ahora me odia
-Hijo… vete a por ella- mi madre señala la puerta
-¡No me quiere ver!
Mi madre me da las llaves del coche.
-No vuelvas sin ella
♠♠♠
-El número al que llama está apagado o fuera de cobertura, si lo desea puede dejar un mensaje de voz después de oír la señal…. ¡pi!
-Abi escúchame. Soy yo, Ian. Te llamo para decirte que voy a por ti, he sido un imbécil y un tonto. No tengo perdón. Eres la única persona que ha luchado por mí y yo como un imbécil no lo supe comprender. Tienes razón. La gasolina si se acaba se puede llenar, las pilas de un mando igual, la batería de una cámara, el cartucho de una impresora… ¡todo esto se acaba pero se vuelve a recargar! Como nuestro amor. Solo que con una pequeña diferencia: Lo nuestro nunca ha acabado: Es verdad que ha pasado por buenos y por malos momentos pero de todos ellos hemos salido adelante, esto es una prueba más del destino. Una prueba que nos hace darnos de cuenta de que nuestro amor es eterno e inagotable. ¿Te acuerdas lo que te dije el día que nos conocimos? Yo soy tu ángel, he venido para hacerte feliz… y eso procuraré hacer hasta el final de nuestros días.
♠♠♠
Se ve una fuerte humareda a lo lejos. ¿Qué cojones está pasando? Aparco el coche delante de la entrada y corro hasta la mansión. Todo está ardiendo. El jardín está en llamas y la casa también. ¡No! ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Abi estará en el interior?
Veo unas sombras en la ventana del piso de arriba. Entro en la casa. El humo me impide ver las cosas, pero por suerte conozco la casa de memoria. Subo las escaleras. Un trozo de tabla cae al suelo. Empiezo a gritar por Abi. Y una voz me responde en una habitación. La abro y veo más fuego. Alguien está tirado en el suelo.
Me acerco a esa persona, se trata de Thayssa. Esta herida, alguien la ha disparado.
-Ian… ¿eres tú?- me dice casi sin aliento
-Sí soy yo, ¿Thayssa qué ha pasado?- empiezo a llorar temiéndome lo peor
Veo al otro lado de la habitación a una mujer tirada en el suelo, tiene en la espalda un enorme cuchillo clavado. Me acerco a ella pensando que se trata de Abi. Le doy la vuelta, no es ella, me siento un poco más aliviado al ver que se trata de Sandra. Le tomo el pulso, está muerta.
Horrorizado, regreso a junto Thayssa y la cojo en brazos. La saco de la mansión:
-¿Dónde está Abi? ¿Está dentro? Thayssa responde
Veo que la pobre se está quedando inconsciente.
-Responde Thayssa…
Al ver que no contesta me levanto con la idea de regresar nuevamente a la mansión y en ese momento Thayssa dice algo.
-Se la llevó Claudio
