sábado, 27 de noviembre de 2010

Cuarenta y siete

“Todos tenemos un pasado oscuro, un pasado que no queremos que salga a la luz…
Quizás sea de cobardes avergonzarse y renegar de él escudándote en tu momento presente, quizás sea de cobardes renegar de tu presente escudándote en tu pasado, sí, pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.
No lo sé, sólo sé que no es el camino. Del pasado hay que enmendar los errores, del pasado hay que recoger todas las cosas buenas que añoramos e intentar igualarlas o superarlas en el presente, fijarse objetivos y metas para alcanzar, un constante afán de superación.”

-Por fin has llegado- dice Tamara acercándose a mí
-He venido lo más rápido posible, he dejado todas mis obligaciones en la mansión a manos de una amiga para poder venir
-Tienes un motivo, tu hijo te necesita
-Nadie en la mansión sabe que tengo un hijo


Un hombre de mediana edad, vestido con una bata blanca, se acerca a Tamara:
-Su hijo ha empeorado- le dice
-No, yo no soy su madre, la madre es esta- y me señala
-Perdona, como últimamente solo la veo a usted- dice para justificarse
-Tengo obligaciones que no me permiten cuidar a mi hijo- le digo
-Yo no quería meterme en su vida- vuelve a justificarse el médico- Su hijo está peor, le hemos dicho que le quedan dos meses de vida pero tal como están las cosas dudo que llegue a ellos, necesita un donante lo más rápido posible
-¿No hay nadie que le pueda donar?- le pregunto
-Su hijo necesita que le done un familiar, si el donante es otra persona puede que el cuerpo del pequeño lo rechace

Me siento en la silla. Intento pensar el nombre de alguien, de cualquier familiar… pero no hay suerte. Todos mis parientes están en Colombia. Aquí no tengo a nadie.
-¿Quiere ver a su hijo?- me pregunta
-Si por favor

Me levanto y el médico me lleva a la sala donde se encuentra mi hijo. Al entrar lo veo en una cama, conectado a un montón de cables que permiten mantenerlo con vida.
Aún recuerdo el día que nació, el día que salió de mi vientre. Aquel día fui la mujer más feliz del mundo… me sentía sola, cuando pensaba que no llegaría a tener a nadie que me diese cariño llegó él. Mi pequeño, mi niño, mi Leo.
Y ahora… seis años después estoy a punto de perderlo. De perder al único hombre que me ha hecho feliz, el único que su existencia hizo que recobrara las ganas de vivir… no quiero perder a mi hijo. Es la viva imagen de su padre. Si él estuviera aquí, si el viera esto…
-Mamá…-susurra el pequeño en voz baja

Me acerco a él, le doy la mano. Tiene el rostro totalmente pálido, los ojos parece que los tiene amoratados. No parece el mismo Leo de siempre, le falta energía, alegría… la enfermedad se lo ha arrebatado todo y yo no puedo hacer nada por impedirlo.
Le acaricio la cara, está completamente helada
-¿Me voy a morir?- pregunta
-No, claro que no vas morir, ¿Por qué dices eso?- una lagrima sale de mi ojo
-Porque he escuchado a los médicos- empieza a toser
-No hables, tienes que tomar reposo
-Quiero decirte una cosa
-No, tienes que tomar reposo- le vuelvo a decir
-Sé que siempre estas ocupada trabajando y que por eso no me puedes cuidar. Por ello te quiero dar las gracias, me alegra que seas mi madre

Sus últimas palabras hacen que mi intento por mantener la calma se desmorone completamente. Me abrazo a él y empiezo a llorar como una niña pequeña. Intenté por todos los modos no derrumbarme pero no soy capaz, no soy fuerte, nunca lo he sido y nunca lo seré.
-Te quiero hijo, te quiero, mientras esté yo viva, tu no morirás te lo prometo

El doctor entra y me dice que el pequeño tiene que descansar, hay que dejarlo solo.
-Mamá no te vayas- dice Leo desde su cama
-Estoy fuera cariño, volveré

Regreso nuevamente al pasillo, con los ánimos por los suelos. Tamara, al verme, me abraza.
-Tamara, quiero contártelo todo
-¿Qué me quieres contar?
-Todo, quien es el padre de mi hijo, que ha pasado con él, porque no está aquí… ¡te lo voy a contar absolutamente todo!
-Vamos a la cafetería

Bajamos por las escaleras, nos sentamos en una mesa cerca de un gran ventanal. Está lloviendo y hace bastante frío. La camarera nos atiende, ambas pedimos un café con leche.
Unos minutos después no los sirve con unas galletas.
-¿Estas segura de que me lo quieres contar?- me dice Tamara
-Sí, estoy segura, siempre te he dicho que no quería hablar de ese tema y tu lo has aceptado, nunca me has preguntado por nada, has sido una buena amiga… pero es hora de que sepas toda la verdad, quiero contárselo a alguien… no puedo más con este secreto.

Le pego un sorbo a mi café, ella me toca la mano:
-Adelante- me dice
-Hace más de 30 años, cuando yo tenía 15 años…

♠♠♠

Era una época muy dura, yo vivía en Colombia, allí la vida no es como aquí. El hambre afectaba a toda la población, sobre todo a los más pobres. Mi padre trabajaba de barrendero y mi madre de costurera. Ambos no tenían contrato, sus jefes los explotaban cuanto querían, les obligaban a trabajar más horas de las contratadas y había meses que no cobraban. Esos meses teníamos que pasar hambre. Pero aún así íbamos saliendo adelante hasta que mi madre dio a luz a un niño. Mi hermano. El pequeño estaba muriéndose de hambre, el dinero no daba para todos y yo me vi obligada a trabajar. Nadie me quería contratar por ser tan joven e inexperta. Un mal día, o bueno según se mire, me encontré con una mujer. Yo no sabía que era una proxeneta. Se llamaba Antonia. Ella me dio la oportunidad de trabajar en su local.
En un principio solo me ocupaba de servir copas y de dar las llaves de las habitaciones a los clientes. Todo iba bien, ganaba bastante dinero que se lo daba a mi madre para la manutención de mi hermano.
Poco a poco fuimos saliendo a delante hasta que un viejo apareció en el club donde trabajaba, el viejo se enamoró de mí y le ofreció a Antonia una buena suma de dinero por ser él el primero en desvirgarme. Antonia al ver el dinero acepto, y pese a que yo me negaba, me obligaron a hacerlo.
Terminé acostándome con ese señor de unos setenta años. Esa experiencia cambio por completo mi vida, a partir de entonces me sentía asqueada, no quería volver al trabajo, me sentía sucia. Mi padre cuando lo supo fue al local, allí se encontró con aquel señor que me arruinó la vida. Tuvieron una discusión, esa misma noche estaba yo trabajando de camarera. Intente que se fuera pero terminaron peleando, finalmente sin que yo lo pudiera evitar, mi padre lo mató.
La policía no tardó en llegar y se lo llevó a la cárcel. A partir de entonces la vida de mi madre, de mi hermano y la mía fue a peor. Mi hermano enfermó y necesitaba medicamentos que mi madre no podía pagar, me sentí prácticamente obligada a sacar mi familia adelante.
Me fui a junto Antonia y le dije que quería ser prostituta. Ella, en un principio, se negaba porque no quería tener más problemas… pero finalmente me contrató. Empecé a acostarme con viejos, con jóvenes… todo a cambio de dinero.
Algunos de mis clientes se enamoraban de mí y decían que querían sacarme de ese mundo, pero ninguno tubo los huevos suficiente para hacerlo. Me enamoraba como una tonta de todos los que me decían eso, pero con el paso del tiempo fui aceptando la realidad.

Un buen día entro en el prostíbulo un hombre de 29 años, me pasaba catorce años, pero sin saber cómo me enamoré de él.
Contrató mis servicios y cuando supo que era menor se negaba a mantener relaciones conmigo, dijo que esperaría a que tuviese los 18. Semana tras semana venía a visitarme, el no era de Colombia, estaba allí por trabajo. El día menos esperado me confesó que quería sacarme de la prostitución, yo no le hice caso.
Un mes después volvió a su país y no supe más de él hasta que cumplí los 18. El día de mi cumple lo vi en el club, dijo que regresaba para acostarse conmigo. Tuvimos una noche de pasión que jamás olvidaré. Al terminar, el me confesó que sus padres le obligaban a casarse con una chica de mi edad, de la cual no estaba enamorado.
Yo le pregunte quien era la dueña de su corazón y el dijo mi nombre. Le creí, al día siguiente se presentó delante mía con un pasaporte y un billete. Me daba la oportunidad de mi vida, alejarme de todo.
Se lo conté a mi madre y esta aceptó, las cosas le iban mejor, se había casado con un hombre con dinero y podía mantener a mi hermano.
Cogimos el avión y nos fuimos para España. Empecé a trabajar como sirvienta para su familia, jamás hable de la relación que manteníamos con nadie. En su mansión se trabajaba bien, dormía y comía allí. Por las noches teníamos sexo sin que nadie se enterase.
Un año después de mi llegada, cuando tenía 19 años, apareció en la mansión la que iba a ser su futura esposa, una mujer de mi edad, una mujer soberbia que provenía de una familia estable, ni muy rica ni muy pobre. Poco a poco nuestras visitas nocturnas fueron a menos, cuando ella se quedó embarazada nuestra relación se deterioró por completo.

Pasaron los años y me vi obligada a renunciar a ese amor por completo. No quería destrozar una familia. Todo iba bien, ya había conseguido olvidarlo con el paso de los años…
Pero como es obvio, algo tuvo que pasar para que yo tuviese a mi hijo. Hace seis años, Alejandro vino a mi habitación, dijo que me extrañaba, que yo era la mujer de su vida… terminamos haciendo el amor. Me quedé embarazada y se lo hice saber, el me dijo que tenía que ocultar el embarazo y yo le hice caso. Me fui durante nueve meses de vacaciones a Madrid. El lugar donde te conocí. Nos hicimos amigas y tú te encargaste de cuidar de mi pequeño hasta hoy, cosa que te agradezco…

♠♠♠

Termino de contar la historia. Los ojos de Tamara están totalmente clavados en los míos:
-¿El padre de tu hijo es el difunto Alejandro del que tanto me has hablado? ¿Nunca aceptó a tu hijo?

Las dudas la invaden, tiene ganas de saber más

♠♠♠

Dos años después de dar a luz, el sufrió un ataque al corazón que le impedía levantarse de la cama…

(Llamo a la puerta)
-¿Se puede?- pregunto
-Claro, adelante Thayssa
-Te traigo el almuerzo, como todas las mañanas- le dejo la bandeja en la cama
-Que buena pinta tiene todo- dice sonriendo

Me doy la vuelta para salir y el me dice:
-Thayssa, puedes quedarte unos minutos, quiero decirte algo
-¿Qué tienes que decirme?
-¿Te acuerdas del día que nos conocimos? ¿De cuándo te dije que hasta que fueras mayor de edad no me acostaría contigo?
-Si me acuerdo- le digo
-¿Y te acuerdas que años después regresé en tu cumpleaños? Esa noche fue la mejor de mi vida, tu siempre has sido la mujer de mis sueños, sacarte de aquel mundo fue lo mejor que hice
-A veces pienso que no- le digo
-¿Por qué piensas eso?
-Preferiría que no regresases, preferiría que no me sacases de ese mundo. Cuando me llevaste a España pensé que íbamos a ser pareja, que ibas a dejar todo por mi… pero me equivoqué… solo me has traído para ser tu chacha y ver cómo te casabas y formabas una familia mientras yo, como una tonta, te esperaba- las lagrimas caen por mis ojos
-Eso no es así- dice el
-¿No es así? ¿Cómo piensas que me siento cuando le digo a nuestro hijo que su padre está fuera y que no lo puede ver? ¿Cómo piensas que me siento al saber que discriminas a mi hijo?
-De eso quería hablarte, hoy mismo voy a reconocer a nuestro hijo, darle el apellido Salvatierra que es lo que se merece

Sus palabras me dejan atónita, no me lo esperaba:
-¿Lo dices enserio?- le pregunto
-Lo he puesto en el testamento, por si me pasa algo quiero que tengas esto- me da una cosa- Quiero divorciarme de Gloria, irme contigo y ser felices

Me acerco a él y lo beso en los labios

♠♠♠

-¿Y qué más paso? Cuéntame- dice Tamara
-Esa misma noche lo encontraron muerto, un ataque al corazón…
-¿Un ataque al corazón? ¿Pero no se encontraba mejor?
-Lo asesinaron, pero jamás se pudo demostrar… yo sé muy bien que fue Gloria
-¿Su mujer?- dice incrédula
-Sí, él la estaba investigando, decía que se enteró de muchas cosas acerca de su mujer que la llevarían a la cárcel
-¿Y que fue esa cosa que te dio antes de morir?
-Esto- desabrocho la chaqueta y le enseño mi colgante que contiene una llave
-¿Una llave? ¿Qué abre?
-Abre una caja fuerte que contiene todos los papeles que inculpan a Gloria, pero lo malo es que no sé dónde está esa caja fuerte
-Ahora que lo pienso, ¿Por qué no recibiste nada de la herencia?
-Alejandro cambio el testamento, hay una copia en la caja fuerte, pero alguien se encargó de que la renovación de ese testamento no saliera a la luz…

Tamara está completamente alucinando, no se esperaba esta historia.
-¿Alejandro no tiene dos hijos?
-Sí
-Entonces… ¡ellos pueden salvar a Leo!- dice feliz
-Yo pensé lo mismo… pero Alejandro me dijo antes de morir que dudaba de que sus hijos fueran suyos…

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuarenta y seis

Sábado Noche

Las luces se encienden. Se puede ver como el salón está cerrado y nadie puede salir. Las puertas están custodiadas por un camarero con pistola. Pero no es el único, hay más que llevan pistolas y obligan a las personas a darles dinero:
-Tranquilidad o mato al primero que vea- dice uno apuntando con la pistola a un invitado
-No me mates por favor, te daré dinero- le dice el invitado
-Quiero que forméis una fila y dejéis vuestras joyas y dinero en la bolsa que mis compañeros tienen

Se crea una fila, la gente llora, no quiere desprenderse de sus lujosas pertenencias.
-¿Eres invalida?- me dice el camarero que me atacó
-¿Crees que me gusta caer al suelo? ¡Pues claro que soy invalida imbécil!- le contesto
-No me hables así- el camarero apunta con la pistola a Ian y le da una orden- ¡Súbela a la silla, la tomaré como una rehén!

Ian me coge en sus brazos y me susurra al oído:
-Tranquila, no te va a pasar nada- me deja en la misma silla de antes

El camarero sigue apuntando con la pistola a Ian. Es bajito y gordo, tiene la cara tapada por la barba y el antifaz.
-Siéntate al lado de ella y no hagas tonterías- le ordena a Ian

♠♠♠

-Tengo miedo- le digo a Alex

El me agarra, siento protección a su lado:
-Nunca dejaré que algo malo te pase – me susurra
-¿Y si nos matan?- le pregunto asustada mientras le agarro cada vez más fuerte
-No creo que nos maten, solo nos están robando, la policía no tardará en llegar- intenta calmarme
-Gracias por estar aquí, agarrándome, sin ti no sabría lo que hacer en estos momentos
-Sabrías perfectamente lo que hacer, eres una chica muy valiente
-No te creas, no soy tan valiente, puedo aparentarlo pero no lo soy
-Yo sé que lo eres- me besa en la frente
-Por cierto, ya sé que no es el momento pero… ¿Qué te dijo el director del hospital?
-Que me contrataba, soy el nuevo pediatra- me sonríe
-¡Enhorabuena!- le abrazo para felicitarlo, siento su respiración en mi nuca.

Me separó un poco y lo miro a los ojos, veo un brillo en ellos, el brillo de un enamorado. Siento un extraño sentimiento que me obliga a besarlo, no soy capaz de impedirlo. Quizás sea la situación de peligro, pensar que podemos morir… y yo sin poder besarlo. Me acerco a sus labios hasta rozarlos. Finalmente terminamos fundiéndonos en un beso

Noto la misma sensación que cuando éramos jóvenes, inmediatamente comprendo que sigo enamorada. Siempre lo he amado, nunca he podido olvidarme de él.
-Me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo- me dice con una amplia sonrisa
-Es lo menos que puedo hacer cuando tú me haces la mujer más feliz del mundo- le digo


No nos importan los ladrones, no nos importa nada en este momento. Solo existimos nosotros dos.
-¡Separaos!- nos ordena un camarero

Nosotros lo hacemos, el camarero continua recto con su pistola.
-Creo que sé quién está detrás de todo esto- le digo a Alex
-¿Quién?- me pregunta
-Ángel, mi ex novio
-¿Tu ex novio? ¡Pero si está en la cárcel!- me dice incrédulo
-Cuando fui al baño lo vi, vestido de camarero, estoy segura que él es uno de los atracadores

Alex echa un vistazo a todos los camareros. Observa que hay cinco en total: Uno con una bolsa recogiendo el dinero, otro encima del palco observándolo todo, uno en la puerta vigilando que nadie salga, otro apuntando a Ian y a Abi y finalmente uno paseando por el medio de los invitados. También observa que hay camareros escondidos debajo de la mesa y me lo hace saber:
-¿Por qué están escondidos?- le pregunto
-No lo sé, creo que esos están asustados
-¿Logras diferenciar a Ángel?
-No, creo que no está aquí. Debe de estar fuera vigilando o algo

Yo miro uno por uno a los cinco atracadores, ninguno me parece ser Ángel. Todos son más bajos y gordos comparados con él.

♠♠♠

-Señora no puede pasar- le digo a una empleada
-¡Como que no puedo pasar! Tengo que llevar la comida
-¡Que no puedes pasar! Me han ordenado que nadie entre
-Estos ricos son cada vez más raros- la empleada se da la vuelta y se va

Tengo la obligación de que nadie entre en salón. De momento no me hace falta sacar la pistola. Veo al sobrino de Joaquín acercarse:
-¿Cómo va todo?- me pregunta
-Todo va según lo planeamos: hay cinco dentro robando, yo estoy vigilando y otros dos están fuera de la mansión evitando que alguien entre o salga.
-Yo ya terminé mi trabajo, me voy- me dice
-No, tu tío dijo que quedases hasta el final
-¿Y qué hago?- me pregunta
-Entrar- abro la puerta y lo empujo dentro del salón.

♠♠♠

-¿Y ahora qué hago?- mi compañero me cierra la puerta.

Veo como todos los ricos están completamente asustados, depositando sus joyas y dinero en nuestra bolsa. Uno de mis compañeros, el que está paseando, coge una botella de champagne y empieza a beberla. Al terminar la botella golpea en la cabeza a un pobre anciano, haciendo que este empiece a sangrar por la cabeza.
-¡Que haces!- le digo acercándome a ellos

Todos quedan mirándonos.
-Dijimos que no habría heridos- le digo
-Yo golpeo a quien me salga de los huevos- me contesta

Me alejo intentando evitar una pelea

♠♠♠

-¿Ese que acaba de entrar te parece Ángel?- le digo a Iria
-No sé, es alto como él pero no estoy segura- me dice

Continuamos en la fila, llegamos junto al hombre.
-Depositad vuestras pertenencias en la bolsa- nos dice a Iria, a mí y a una anciana


Iria no lleva joyas, saca de su bolso todo el dinero y lo pone en la bolsa. Yo hago lo mismo. La anciana que está completamente llena de joyas no se saca ni una:
-Sáquese las joyas- le repite a la anciana
-Señor, compadézcase de mí, todas estas joyas son de mi familia, las he heredado. Por favor tenga compasión
-No se lo tome así, piensa que ha muerto y que me las ha dejado en herencia- le sonríe maliciosamente el camarero

La anciana parece no estar a gusto con la contestación del camarero.
-¿Quieres que se la quite yo?- le dice el camarero que golpeó con una botella al anciano
-No- le contesta rotundamente la anciana mientras se quita las joyas y las deposita en la bolsa.

♠♠♠

Nos van a pillar estoy seguro, vamos a cometer un error y acabaremos todos en la cárcel. No tenía que hacerle caso a mi tío.
Veo en una silla a una chica siendo apuntada por un compañero. A su lado está el chico del otro día, Ian.

Me acerco a ellos. Mi compañero me dice que vigile un momento a estos dos, que van a ser los rehenes.
-Oye, tú pareces bueno, ayúdanos a escapar- me dice la chica

Yo no hablo, tengo miedo que me reconozcan la voz.
-Ayúdanos- me dice Ian mirándome a los ojos

Esquivo la mirada, ¿me habrá reconocido? Mi compañero regresa:
-¿Tienes el dispositivo?- me pregunta
-Sí, lo saco del bolsillo
-Muy bien, cuando nos vallemos acciónalo para que todo salga por los aires.

♠♠♠

Miro fijamente a Ian. Ambos estamos extrañados por lo que hemos oído. Nuestra mirada indica que sabemos de lo que hablan pero no lo queremos aceptar.
-Han puesto bombas- afirma finalmente

La ira me invade, saber que voy a morir y no puedo hacer nada para evitarlo:
-Tú, pedazo mierda, acércate- le digo
-¿Cómo me has llamado?- dice apuntándome con una pistola
-Pedazo mierda, ¿quieres que te lo deletreé?


El atracador está a punto de dispararme, su compañero lo impide y el disparo termina en una pared. Los invitados al escuchar el tiro gritan.
-No, asesinos, es mi hija- grita mi madre acercándose corriendo hacia mí

La situación me deja a cuadros, nunca he visto esa preocupación por parte de mi madre
-Deténgase señora- apunta a mi madre con una pistola
-No le toques un pelo a mi hija, ¡sin vergüenza!

Él se acerca a mi madre y la abofetea tirándola al suelo:
-¡Madre!- grita Alex que intenta acercarse pero otro de los camareros lo apunta obligándolo a detenerse

Mi corazón empieza a acelerarse, mi familia está en el punto de mira. Tengo que hacer algo o morirán.
-Perdona por llamarte pedazo de mierda- le digo
-No suena a disculpa- me contesta
-Te pido perdón por qué la disculpa no suena a disculpa
-¿Me estas tomando el pelo niña? Ahora que sé que eres la hija de la dueña de esta casa no voy a tener piedad de ti
-¡No por favor no toque a mi hija!- dice mi madre mientras se levanta del suelo tocándose la cara
-Te tomaré a ti como rehén, por lo menos caminas- se acerca a mi madre y la agarra por el cuello

♠♠♠

Me miró y me besó, un beso largo y muy apasionado, la aparte para preguntarle que estabamos haciendo mientras yo solo pensaba en Abi, pero ella me cerro la boca y los pensamientos con otro beso, un beso al que no me pude resistir.


Me quita la camiseta y empezó a besarme el cuello, era algo provocativo y muy excitante, le quito su sujetar y empiezo a acariciar sus senos, meto uno en mi boca y empiezo a lamerlo, es delicioso sentirla, su lindo cuerpo se mueve encima del mío, es una sensación placentera, ya estaba excitándome, cuando regresó a mi boca mientras con su mano me quitaba el pantalón en busca de algo...

Me pone el perservativo y nos unimos. Nunca pensé que mi primera vez iba a ser así, borracho y en la parte trasera de la mansión, en medio de las flores, en una zona oscura. Siempre deseé que fuese Abi la primera, pero no lo fué.

Al cabo de unos minutos empezamos a vestirnos:
-¿No es la primera vez que lo haces verdad?- le pregunto a Ana
-No cariño, llevo haciendolo desde los catorce...
-Me refiero a engañar a Ian, estoy seguro que esos rumores que le contaban los vecinos eran ciertos
-¿Quien te dijo eso?
-Él, cuando nos conocimos me dijo que estaba profundamente enamorado de tí y que algunos vecinos le decian que le ponias los cuernos. Él no les creía, se fiaba completamente de tí... y ahora veo que el pobre vive engañado
-¿Y a ti que más te da? Tu ahora no eres un santo...
-Sé que no soy un santo, que me he convertido en algo parecido a tí, pero yo estoy empezando a arrepentirme cosa que tú no creo que lo estes.
-¿Arrepentirse? ¿De que sirve arrepentirse?
-No sirve para nada supongo...- le digo algo desanimado

Me miro las manos, ya no sé lo que siento. Acabo de hacer algo que detesto, darle mi virginidad a una cualquiera, a una chica que no se lo merece. Me doy asco, me repugno... pero lo malo es que ya lo he hecho y no puedo hacer nada para solucionarlo.
-No te comas la cabeza, regresa con Abi, ahora si te pone los cuernos dile que tu se lo pusiste antes
-Yo no soy así
-Pues empieza a serlo o te comerán, el mundo no esta hecho para débiles- dice mientras se sube la falda

♠♠♠

-Hemos terminado- dice mi compañero de la bolsa

Nos reunimos para hablar:
-Ahora tenemos que irnos, tú- se dirige a mí- cuando te de la señal acciona el botón y todo saldrá por los aires
-Ok- le digo

Abrimos la puerta. Uno de mis colegas se lleva a Gloria como rehén. Salimos corriendo. Los empleados nos quedan mirando asustados al ver que apuntamos con una pistola a Gloria. Al intentar salir vemos a un camarero que no estaba en la misión, este intenta bloquearnos la salida pero le disparan en la pierna y cae al suelo.

Entramos en la furgoneta, ponemos a Gloria dentro y regresamos a la mansión, tenemos que esconder las pistolas en las pertenencias de nuestros compañeros.

♠♠♠

-¡Que me querrán hacer estos desalmados!

Miro por la ventanilla de la furgoneta y veo que han regresado a mi mansión. No hay nadie fuera vigilándome, abro el pestillo del coche y salgo. Me dirijo a la parte trasera de la casa. Allí me encuentro con Tomas:
-¡Que alegría verte, me tienes que ayudar!- le digo nerviosa
-¿Qué pasa señora?- me pregunta

Me fijo en que lleva pantalones cortos y una camiseta.
-¿No tienes frio?- le pregunto

El hace un gesto indicando que se ha olvidado algo.
-Deje el disfraz en el jardín, pero dígame ¿Por qué está tan nerviosa?
-Unos ladrones nos están robando, me tienes que ayudar a sacar a mi hijo
-Y a su hija- completa mi frase
-Sí y a mi hija- le digo
-Tenemos que entrar por la puerta trasera

Me lleva hasta la entrada de los criados, en mi vida entré por ahí, siempre pensé que antes moriría que entrar por la puerta de los sirvientes

♠♠♠

-¡Se ha escapado!- dice mi compañero

Todos estamos en la furgoneta, a punto de huir.
-Déjala- le digo
-No, esa puta rica no se burlará de mi- coge una pistola debajo del asiento y sale del coche
-Acelera- me dice otro compañero
-No voy a dejarlo solo- le digo, ya que soy yo el que está al volante
-Acelera o nos pillará la policía- me vuelve a decir
-Yo me quedo- bajo del coche y voy detrás del loco para evitar que mate a alguien

Los otros arrancan la furgoneta y desaparecen. Entro en la mansión siguiendo al hombre.

♠♠♠

-Abi- me abrazo a ella al ver que está sana y salva en la silla- Gracias por protegerla- le digo a Ian
-¿Has visto a mi novia?- me pregunta Ian
-No tengo el placer de conocerla- le miento

Gloria empieza a buscar a Alex y lo abraza:
-Todo ha pasado- le dice para tranquilizarla.

En ese momento, cuando todos pensábamos que los ladrones se había escapado. Aparece por la puerta uno, con una pistola y gritando:
-¡Donde estas zorra!

Gloria se esconde detrás de su hijo. Me fijo en que esta vestido de camarero y es bastante gordo. Se acerca con la pistola al ver a Gloria:
-Te voy a matar

Pega un tiro, pero falla. Al ver que no es capaz de matarla se pone nervioso, el puso le tiembla. En ese momento otro camarero, pero más delgado, aparece diciéndole que tienen que irse. Pero el gordo parece no hacerle caso.
-Voy a matar a tu hija- le dice a Gloria

Al escuchar esas palabras me pongo delante de Abi mientras el gordo pulso el gatillo y la bala atraviesa mi cuerpo.

♠♠♠

-¡Lo has matado!- le digo a mi compañero cogiéndolo de la mano.


Ambos escapamos.
-¡Eres un asesino!- le digo por el camino
-Eso es lo que menos me importa en estos momentos- dice

En la entrada de la casa aparecen los coches policiales. Nosotros nos damos la vuelta y salimos por la puerta de jardín. Me fijo en que alguien nos persigue… lo miro detenidamente y veo que es Ian. Acelero el paso, mi compañero ya se está adentrando en el bosque que se encuentra al final del jardín, pero yo no soy capaz de seguir su ritmo. El gordo corre más que yo, pienso.

Tropiezo con una regadera y caigo al suelo. En ese momento siento como alguien se tira encima de mí

♠♠♠

-Iria quédate aquí, yo seguiré a Ian- me dice
-No, yo voy contigo

Los dos salimos del salón y nos disponemos a seguir a Ian para evitar que algo malo le pase. Pero nada más salir vemos a un camarero herido. Me acerco a él y veo que le han disparado en la pierna:
-¿Tus compañeros te han traicionado?- le digo a Ángel
-¿Qué compañeros? Yo solo intentaba que no escapasen
-Dile eso a la policía, a lo mejor te creen

En ese momento la policía entra en la mansión.
-Ahí tienes a uno- le digo al poli
-¿A uno que? ¡Yo soy inocente!- grita Ángel

♠♠♠

-Hijo de puta- empiezo a golpearle en la cara- ¿Te crees valiente robándole a la gente?- le sigo golpeando

Le doy la vuelta y me siento encima suya. Lo vuelvo a golpear pero esta vez en la cara, su nariz empieza a sangrar. El no dice nada
-¿Ahora no hablas, no? Sin una pistola no eres tan valiente



El atracador hace fuerza para salir, pero en ningún momento intenta golpearme.
-Veamos quien se esconde tras esa mascara- se la arranco con mi mano

¡No puede ser! Esos ojos… Mi corazón empieza a acelerarse, varios sentimientos surgen en mi interior. Le quito la barba postiza para asegurarme. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos.
Estoy en estado de shock, no soy capaz de reaccionar.
-Perdóname- me dice mientras me empuja hacia atrás y sale corriendo



Yo no me inmuto, sigo tirado en la hierba. Mirando como huye, intentando comprender lo que está pasando. ¿Será un sueño? ¿Cómo puede haberse convertido en un ladrón?
Lo veo corriendo y no lo comprendo, nos criamos juntos…
-Hugo, me has decepcionado

♠♠♠

Acelero lo más rápido posible:
-El jefe nos matará, hemos dejado a su sobrino en tierra
-Le diremos que ha escapado él solo, nosotros no tenemos la culpa.

Continúo conduciendo, de pronto veo algo en suelo, me acerco para cogerlo, es el dispositivo de detonación de las bombas
-¿Queréis ver fuegos artificiales
?- les digo a mis compañeros mientras pulso el botón

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cuarenta y cinco

Sábado

-¿Lo habéis entendido?- dice mi tío por segunda vez
-Yo aún no lo tengo claro- manifiesta uno
-Yo tengo una duda- expone otro

Joaquín empieza a perder los nervios, lleva explicando lo mismo desde hace una hora. El pobre coge aire y vuelve a explicarlo:
-Mirad, es muy simple, los que estamos aquí reunidos llevareis una máscara para que no os reconozcan y una pistola. Cuando mi sobrino apague las luces empezáis a robar a la gente. Tenéis que tener en cuenta que algunos de los camareros no saben que vamos a robar.
-¿Y porque no lo saben?- pregunta un hombre de mediana edad
-Por que son simples marionetas, cuando acabemos de robar pondréis las pistolas en sus pertenencias y ellos serán culpados por la policía. Somos 18, nueve de los cuales estamos aquí y otros nueve son ex presidiarios que saqué de la cárcel para que fueran más fáciles de culpar. Cada uno de vosotros le pondrá la pistola a uno distinto. ¿Lo habéis entendido ahora?

Los nueve allí presentes en la sala empiezan a mirarse, ninguno dice nada. Todo parece estar entendido.
-Ya que no hay ninguna duda, preparaos, empieza la fiesta.

Todos empezamos a prepararnos. Llevamos puesto los uniformes de camareros, una barba postiza blanca de papa Noel, una máscara negra y un gorro rojo. ¡Estamos listos para la acción!

Terminada la reunión todos vuelven a sus puestos. Yo me acerco a Joaquín:
-Tío… quería decirte una cosa…- le digo con cierto miedo en mi tono de voz
-No- me suelta el
-¿No?- le pregunto
-Que no insistas, no vas a quedar aquí. Vas con ellos, eres el que tiene que apagar los plomos
-Pero ese trabajo lo puede hacer otro
-¿Qué manía te ha entrado? ¡Desde ayer estas insoportable!
-Lo he pensado mejor, aún no estoy preparado para este trabajo
-¿Cómo que no estás preparado? Eres el mejor de todos, te he entrenado estos meses personalmente, estás más que preparado para esta misión

Mi tío abandona la sala dejándome en un mar de dudas. Volver a esa mansión será un grave error. Sé de sobra que estoy preparado para esta misión… pero también sé que aún no estoy preparado para enfrentarme a ella. Verla y hacer que no la conozco…no voy a ser capaz.

♠♠♠

La mansión Salvatierra, en estos momentos, es un verdadero caos. La continúa corriente de gente entrando y saliendo de la mansión. El ruido de los platos, de los decoradores culminando los últimos preparativos… Es imposible caminar por la planta baja sin tropezar con alguien.

-Estoy estresada, es imposible caminar por esta planta, ¡odio las fiestas!- le digo a Clara
-Tranquila Thayssa, recuerda que hoy termina todo- dice para consolarme
-Menos mal, ya no soportaba más tiempo esta situación. Tanta gente entrando y saliendo…
-Lo peor va a ser mañana cuando nosotras tengamos que limpiarlo todo
-Gracias por animarme Clara- le digo irónicamente

Dejo la cocina y vuelvo al salón grande. Uno de los decoradores tropieza con un jarrón, consigo cogerlo antes de que caiga al suelo:
-Ten más cuidado, estos jarrones son carísimos- le digo al chico que me hace un gesto de desprecio con la mano y continúa con su trabajo- ¡Que juventud!

El móvil, que está en mi bolsillo, empieza a sonar. Desde la última vez que vi las llamadas perdidas lo llevo siempre conmigo. Acepto la llamada:
-Dime Tamara
-Thayssa tienes que venir, tu hijo ha empeorado- siento un escalofrío
-¿Qué ha pasado?- alzo la voz
-Vente por favor- cuelga el teléfono

¿Y ahora qué hago? No puedo desprenderme de mis obligaciones… pero la vida de mi hijo es mucho más importante. Vuelvo a la cocina, cuelgo el delantal y cojo mi bolso.
-¿A dónde vas?- me pregunta Clara
-Al hospital- le respondo

♠♠♠

Entro en la habitación de Abi. La encuentro en su silla mirando por la ventana:
-Que sorpresa, ¿Qué haces tú aquí?-me pregunta
-Vengo para dejarte unas cosa clara
-Dímela- dice de forma arrogante
-No quiero que coquetees con mi chico, es mío, como vuelva a notar un solo gesto de complicidad entre vosotros… te hago la vida imposible
-Eres un poco… ¿loca es la palabra?

Me acerco a ella para pegarle, me detengo justo delante de ella. La miro de arriba abajo:
-Pobre, me da pena pegarte, no debo abusar de los más débiles

En ese momento sale del baño Iria.
-¿Tienes algún problema?- me dice
-¿Nos estabas espiando?- le pregunto
-Yo estaba aquí antes, no es mi culpa que no supieras que estaba en el baño
-Me da igual, por lo menos ahora no tengo que fingir ser tu amiga. Escuchadme las dos, os tengo vigiladas

Me doy la vuelta y cierro la puerta dando un portazo. Sé muy bien qué clase de personas son esas dos niñas de papá. Fueron criadas con lo mejor, siempre han tenido lo que han querido, solo caprichos. Pero jamás me robarán a Ian.
Toco mi vientre con la mano. Ahora lo necesito más que nunca, él tiene que hacerse cargo de mi hijo.

♠♠♠

-Que gilipollas la tía, venir a tu habitación para amenazarte
-Lo sé Iria, hay muchas personas en este mundo que no saben lo que es la educación- le digo
-¿Pero con qué cara te viene a decir eso?
-Es una chica del campo, sin educación… ¿Qué te esperabas?
-¿Se lo dirás a Ian?- me pregunta
-No, no quiero tener ningún problema con él
-Tienes razón, sigamos preparándonos para la fiesta, vas a ser la más guapa de la noche, bueno, la segunda más guapa, antes estoy yo- saca lengua, haciendo un gesto de burla

♠♠♠

-¿Estás nerviosa?- me pregunta mi hijo
-Un poco, tengo miedo de que salga algo mal
-Tranquila madre, todo va a salir bien. Has contratado a los mejores organizadores, han dejado el salón perfecto ¿Qué puede fallar?
-Nada… pero hay algo en mí… tengo una extraña sensación. Presiento que va a pasar algo malo
-No va a pasar nada malo, sácate esa idea de la cabeza
-Bueno, tienes razón Alex. Enséñame el disfraz que me has comprado

Alex saca de una bolsa mi disfraz. Es de Mamá Noel, lo miro, es de mi talla.
-Abi ha cogido uno parecido, pero más corto- me dice

Hago que no escucho nada y me pruebo el disfraz.
-Estas perfecta
-¿Tu crees?
-Sí, vas a ser la reina de la mejor fiesta de la historia
-Ojalá sea la mejor fiesta de disfraces, ojalá que mis vecinas se mueran de la envidia. ¡Esta fiesta tiene que ser inmemorable!
-Y lo va a ser madre

♠♠♠

Son las nueve de la noche, los primeros invitados empiezan a llegar a la mansión. Todos muy bien disfrazados, desde el más joven hasta el más viejo. Algunos con caretas y otros con mascaras. Cada invitado, al entrar en la mansión, deja dinero en un bote. Toda la recaudación será destinada para el teatro de navidad.
Gloria recibe a todos sus invitados en la entrada. Los hombres la besan en la mano educadamente, y las mujeres le dan dos besos en la cara. Los 18 camareros contratados están trabajando. No se nota la ausencia de Thayssa que se encuentra en el hospital, con su hijo. En la cocina Clara intenta sustituirla, haciendo ella sola el trabajo de las dos.

Todos en la mansión están preparados. Alex está al lado de su madre, vestido de elfo, recibiendo a los invitados. Iria (vestida de elfa) está en la habitación con Abi, dándose los últimos retoques. Ian se ha disfrazado de papa Noel y espera impaciente la llegada de Ana, la cual está en su habitación terminando de prepararse. Algunos de los empleados se han unido secretamente a la fiesta, como es el caso de Tomas que se ha disfrazado de muñeco de nieve.

♠♠♠

-¡Cuánto tardan las mujeres en prepararse!- exclamo al ver que Ana aún no ha terminado

Continúo esperándola delante de las escaleras principales. La canción Happy de Leona Lewis empieza a sonar desde el salón. En ese momento, en lo alto de la escalera, aparece una elegante Abi, más guapa que nunca. Vestida con un traje rojo corto, con el pelo escondido por un gorro de papá Noel. No se le ve ni el color. En la cara tiene un antifaz que deja ver sus preciosos ojos verdes. Empujando la silla está Iria, que me hace un gesto para que la ayude a bajar. Subo rápidamente las escaleras y cojo a Abi en los brazos:
-Gracias mi Papa Noel- dice Abi
-De nada, mi sexi mamá Noel- le contesto

Bajamos las escaleras, Iria baja la silla de ruedas. Coloco a Abi en ella al llegar a la planta baja.
-Estas irreconocible- le digo
-¿Quieres decir que estoy guapa?- pregunta algo extrañada
-Estás más que guapa- continuo alagándola
-No me piropees tanto, tu novia se va a celar
-Ana no es de esas chicas- le digo, noto una extraña reacción en la cara de ambas
-¿Pasa algo les pregunto?
-Pues mira, resulta que…- Iria estaba hablando cuando Abi le pega un codazo para impedir que hable

Le iba a decir que continuase hablando cuando una voz femenina me llama. Me doy la vuelta y contemplo a Ana, estoy boquiabierto. Lleva el mismo traje que Abi, el mismo antifaz que deja a la vista sus ojos verdes, y el mismo gorro que impide ver su pelo. Las miro a las dos, parecen gemelas.
Abi tiene un rostro de incredulidad, Ana al ver a Abi, también se queda boquiabierta.
-Que… guapa- le dice Ana a Abi
-Que pena que no pueda decir yo lo mismo- le suelta Abi

Iria empuja la silla y ambas se van.
-Que grosera- me dice Ana
-Tranquila cariño, no busques malos rollos- la abrazo y la beso en los labios
-¿Te gusta cómo voy?- me pregunta
-Estas estupenda- le digo mirándola de arriba a bajo

♠♠♠

-Esa idiota te ha copiado el traje- me dice Iria
-Lo sé, cada vez me cae peor
-¡Normal! Me están dando unas ganas de pegarle…
-Iria, ¿me haces un favor?- decido cambiar de tema
-Pide por esa boquita- suelta ella
-Me ayudas a sentarme en aquellas sillas de la pared, no quiero que me vean en la silla de ruedas
-Vale- Iria me lleva hasta las sillas, me ayuda a sentarme en ellas y le hago un gesto para que esconda la silla de ruedas en otra parte

♠♠♠

-¿Dónde estará Abi? Llevo siete vasos de champagne y aún no la he visto.
La mansión está cada vez mas llena. Tropiezo con uno de los camareros. Entro en el salón. No veo a nadie en silla de ruedas, ¿no habrá venido? Salgo al pasillo y veo la silla de ruedas cerca de las escaleras. Una voz femenina me pregunta si estoy solo:
-Tengo novia le digo
-¿Tienes novia? Es una pena…

La chica se acerca a mí:
-Estoy segura de que tu novia no se enfadará…- empieza a morderme el cuello del disfraz
-Por favor detente- le digo

La chica empieza a rozar mis partes íntimas con su mano. Nunca me han tocado de esa manera tan sexi. Empiezo a pensar en Abi, no puedo hacerle esto… ¿pero quién me asegura que ella no hace lo mismo? Esa amistad que tiene con Ian da que desconfiar
-¿Vamos al jardín?- le pregunto a la chica disfrazada de una especie de mamá Noel sexi

Ella no me contesta, me agarra de la mano y caminamos.

♠♠♠

-¿Dónde se habrá metido Ana? Hace un minuto estaba a mi lado y ahora…

Continuo mirando por la fiesta, no la veo. Cada vez hay más gente en el salón. Todos bailando y pasándolo bien. Gloria supervisa todo desde una especie de palco pequeño. En unas sillas al fondo de la habitación veo a Ana, sentada, sola. Me acerco a ella y me siento a su lado:
-¿Dónde te has metido? ¿Qué haces aquí sola? ¿Te aburres?

Ella no contesta, parece que me está ignorando.
-Ana, contesta

Al escuchar su nombre, ella dirige su mirada hacía mi, va a decir algo pero en ese momento pongo mi dedo en su boca, indicándole que no diga nada. Acerco mis labios a los suyos y la beso. Ella, al principio, no me corresponde, pero ante mi insistencia termina por aceptarlo. Abre lentamente su boca y deja que nuestra saliva se una. El beso que nos estamos dando es extraño, muy distinto a los anteriores. Tiene otro sabor, un sabor que me gusta, que me atrae y al mismo tiempo me excita.

♠♠♠

El traje del muñeco de nieve está en suelo, alejado de mi. En una esquina, en la oscuridad, me encuentro besándome con la sexi mamá Noel. Ella me besa cada centímetro de mi cuello, yo aprovecho para tocarle el trasero. Tengo algo de frío porque estoy en pantalón y camiseta corta, pero la chica se ocupa de que tenga calor.
-¿Cómo te llamas?- le susurro al oído
-Ana- me dice

Nuestros labios se unen, siento un extraño mareo provocado por el alcohol, su nombre hace eco en mi cabeza. Ana,Ana, Ana. ¿De qué me suena ese nombre? Seguimos besándonos, ella empieza a desabrochar mi pantalón. Estoy nervioso, nunca había llegado tan lejos con una chica. Ella se separa y deja a la vista su hermoso pecho y vuelve a besarme. Esta vez soy yo el que me separo:
-¿Eres la novia de Ian?- le pregunto
-¿Y tú eres el novio de Abi?- me responde
-Sí, ¿Cómo lo sabes?
-Se lo pregunté a Ian, en un principio no me dijo nada pero usé mis armas de seducción para sacarle información y terminó diciéndome que tú eras el novio de Abi.

Abrocho el cinturón y me acerco al disfraz. Esto no puede seguir, el champagne se me ha subido demasiado a la cabeza:
-¿Qué haces?- me pregunta ella
-Tengo novia y tú también, esto no está bien
-¿Y tú te piensas que nuestros novios no nos engañan?

Su pregunta hace que me detenga, la verdad es que tiene razón. Siempre he pensado que esos dos tenían algo, pero nunca lo he querido aceptar.
-¿Los has visto?- le pregunto
-No, pero estoy segura de que tienen algo
-Vengo ahora- le digo

Cojo le disfraz, lo pongo. Entro rápidamente en la fiesta, cojo una botella de champagne y me la llevo conmigo. Le pego un trago, y otro… así hasta terminarla. Llego nuevamente hasta Ana.
-Ahora podemos seguir- y la vuelvo a besar

♠♠♠

-¿Esos son Abi e Ian?

Miro desde lejos, llevan más de cinco minutos besándose. ¡Esto no me lo esperaba para nada! Me doy la vuelta, me acerco a la barra, no quiero molestarlos. En la barra me encuentro con Alex:
-Que Elfa más guapa veo por aquí- me dice
-Que Elfo más mentiroso veo por aquí- suelta ella

Alex hace un gesto de reverencia y me dice:
-¿Me concedes este baile?
-Depende…- le digo
-Um… ¿de qué depende?- me pregunta
-De si encuentro a otro elfo más guapo- le saco la lengua
-No lo vas a encontrar- dice con toda seguridad
-Pues entonces te concedo el baile… pero antes tengo que ir al servicio
-Los elfos hacen sus necesidades en el bosque- me dice
-No me cuentes tus guarradas- le digo entre risas mientras me alejo de él

Salgo del salón y me acerco a los baños. En ese momento tropiezo con un camarero y hago que se le caigan las copas.
-Perdón, perdón… no te había visto
-No pasa nada preciosa- me dice el camarero en un tono de voz conocido

Levanto la mirada y lo miro a los ojos, no lleva mascara, solo una barba postiza y un gorro.
-¡Sorpresa!- dice con una sonrisa de oreja a oreja
-¿Ángel?… ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en la cárcel?- digo asustada intentando alejarme poco a poco de él
-Estaba, pero me han pagado la fianza y ahora estoy trabajando honradamente de camarero
-¿Tu trabajando? No me hagas reír…
-Piensa lo que quieras preciosa, has perdido al chico de tu vida- se acerca a mí y me roba un beso.

Lo abofeteo y vuelvo corriendo a la fiesta. Estoy nerviosa, el corazón me late a mil. Alguien me agarra por el hombro y pego un grito que gracias a la música no se escucha.
-¿Has encontrado algún elfo guapo?- me pregunta Alex
-No- le digo mientras me recupero del susto
-Entonces bailemos

♠♠♠

Dios mío lo que estoy haciendo. ¿Por qué no me separo? ¿Por qué he aceptado su beso? ¿Se habrá dando cuenta de que no soy Ana? Sus labios son tiernos, suaves. Su lengua se mueve rápidamente en mi boca. Es uno de los mejores besos de mi vida. Siento una extraña sensación en el corazón, una sensación que hace años que no sentía, un sentimiento que creía muerto pero que ahora estoy reviviendo… ¿amor?
No, amor no es. No me puedo enamorar de un chico que tiene novia, pero tampoco hago nada por cortar el beso…
El beso se detiene, él se separa y me dice:
-¿Bailamos?

En ese momento tengo la respuesta a mi pregunta. Piensa que soy Ana, su novia, su estúpida y engreída novia. ¿Cómo nos ha confundido? Estamos vestidas de la misma forma… pero la manera de besar no es la misma…

El se levanta como un galán y extiende su mano, indicando que me levante con él. Le doy la mano y entonces un camarero con antifaz pasa delante de nosotros. Las luces se apagan, la música se detiene. Todos empiezan a preguntarse qué está pasando. El camarero se acerca a mí, me coge por el cuello y me levanta. Al ver que no soy capaz de sostenerme, me suelta, caigo al suelo e Ian comprende en ese momento que no soy Ana.
-¿Qué le haces?- le dice gritando al camarero

Éste saca una pistola y apunta a Ian. En ese momento más camareros sacan sus pistolas y pegan tiros al techo. La gente empieza a chillar, las copas caen al suelo… y a lo lejos se escucha como alguien grita:
-¡Ahora comienza la verdadera fiesta!

sábado, 20 de noviembre de 2010

Cuarenta y cuatro

Viernes

¿Por qué me estoy preocupando? No hago más que pensar en lo que le pasa a Iria, últimamente está muy rara. Hace escapadas y cuando regresa está de mal humor, ¿se estará viendo con su ex novio? ¿Tendrá otro novio? No puedo seguir así, tengo que averiguarlo… ¿pero cómo?
La única forma de descubrirlo es siguiéndola…

Son las doce de la mañana. En el pasillo escucho unos pasos, abro lentamente la puerta y miro de quien se trata. Es Iria, va bien vestida y se dirige a las escaleras. Cierro la puerta lentamente y me visto lo más rápido posible, no puedo perder un minuto.

Subo en el coche y la sigo. Ella se dirige a la parada de taxis, allí coge uno. La sigo intentando no ser visto. El taxi coge por un camino que me resulta familiar…
Al dar la esquina veo que efectivamente yo ya había estado antes en ese lugar… la última vez que estuve allí me encontré con Iria…

El taxi aparca delante de la puerta del hospital. Yo aparco un poco más adelante para que no me vean. Me bajo del coche y entro en el hospital, allí miro por el pasillo a ver si veo a Iria, pero no tengo suerte. Una mano me toca el hombro y acto seguido escucho una voz:
-¿Me estas siguiendo?

Me doy la vuelta y veo que esa mano es la de Iria. Está enfrenta de mí, mirándome, llena de rabia por haberla espiado:
-No te estaba siguiendo- le digo
-¿Entonces qué haces aquí?
-Buscar trabajo- le respondo
-¿Buscar trabajo?- me pregunta incrédula
-La gente normal suele hacerlo- le ironizo
-Pues te deseo suerte-me responde mientras se dirige al ascensor

Intento disimular acercándome a la cafetería. Iria se sube al ascensor y me pregunta:
-¿Quieres subir? Así te ahorras coger otro para seguirme…
-¡Que no te estoy siguiendo!- le repito

En ese momento un grupo de gente se reúne a unos metros cerca de mí. Una mujer grita desesperada por un médico. Me acerco corriendo al grupo de gente, me hago un sitio y veo a una madre con su hijo, de aproximadamente seis años, en brazos. El pequeño está muy pálido.
-Alejaos, dejad que el chico respire- digo mientras separo a las personas
-¿Eres medico?- me pregunta la señora
-Sí, lo soy

Cojo al niño y le tomo el pulso, casi no lo siento, lo tiene muy débil.
-Por favor sálvelo- me dice la madre desesperada

Le quito el jersey al pequeño, me acerco para escuchar los latidos de su débil corazón.
-¡Que alguien traiga una camilla!- grito, pero nadie me hace caso

Algunas personas se alejan del grupo y van a llamar a las enfermeras. El pulso del niño es cada vez más débil. Lo estamos perdiendo… la única forma de salvarlo es haciéndole el boca a boca…

Unos minutos después alguien se acerca, es un médico y una enfermera:
-¿Qué está pasando?- preguntan

Yo dejo al niño en los brazos de su madre, por suerte, el pequeño se ha salvado.
-¿De verdad quieres saber lo que está pasando?- le digo al doctor- Este niño estuvo a punto de morir en un hospital público, nadie ha venido a atenderle, ni siquiera una enfermera, ¿Qué clase de centro médico es este? ¡Esta mujer debería denunciarlos!- señalo a la madre del pequeño
-Toda la plantilla estaba ocupada, no podíamos atender al joven- intenta justificarse

Un anciano con una bata blanca se acerca a mí, lo reconozco, es el director del hospital.
-Quiero hablar con usted- me dice
-Yo también quiero hablar con usted de la plantilla de este hospital- le digo

Me despido del pequeño. La madre, que tiene los ojos llorosos, me dice:
-Muchas gracias señor, se lo agradeceré toda la vida

El director y yo nos alejamos por el pasillo. Enfrente al ascensor veo a Iria que me lanza una sonrisa, ha visto la escena y está orgullosa de mí.

♠♠♠

-Tío Joaquín, ¿estás seguro de que lo quieres hacer?- le digo
-Claro sobrino, hace años que espero este momento
-¿Por qué odias tanto a esa señora? ¿La conocías de antes?
-Gloria Salvatierra me ha destruido la vida, pero ahora no quiero hablar de ello.

Mi tío está al volante, gira a la izquierda. Nos dirigimos a la mansión Salvatierra.
-¿Has colocado las bombas?- me pregunta
-Sí, las he revisado, están las seis perfectamente colocadas en el interior de unos jarrones. Nadie sospechará de ellas- le informo
-Muy bien, revisaré el trabajo. Si está todo como lo habíamos planeado recibirás una buena suma de dinero

Llegamos a la mansión. Gloria nos atiende nada más llegar:
-¿Usted es el jefe de Trovit?- le dice a mí tío
-Sí soy yo, gracias por contratar nuestros servicios-le contesta mi tío intentando cambiar la voz
-Me dijeron que su empresa es la mejor en organizar fiestas- le responde Gloria
-Así es, somos los mejores- le sonríe

Entramos en el salón. Gloria nos deja a solas. Joaquín revisa los jarrones.
-Tío, colocate bien la barba postiza- le digo
-Gracias, no me había fijado- se la coloca bien

La puerta del salón se abre, una joven rubia aparece. Nosotros le damos la espalda.
-Perdona, pensé que no había nadie- dice la chica
-Nosotros estamos terminando- le responde mi tío

La chica se acerca a un armario, otro joven aparece y se acerca a ella:
-Ana, tenemos que hablar- le dice el chico a la chica
-Ian déjame, no me apetece hablar en estos momentos

Miro de reojo y los veo discutiendo. Mi tío me hace un gesto para abandonar el salón, ha terminado de comprobar los jarrones. Yo le hago una señal con la mirada indicándole que voy dentro de un poco.
Mientras mi tío abandona el salón, yo me acerco a uno de los jarrones y escucho la discusión de la joven pareja.

♠♠♠

Abandono el salón dejando a mí sobrino dentro. La casa es enorme, llena de lujos. Gloria ha tenido muchísima suerte, pero por fin me vengaré de ella. Mañana por la noche me las pagará todas juntas.
-¿Ha revisado el trabajo de sus empleados?- me dice la inconfundible voz de Gloria
-Sí, lo he revisado. Como siempre, mis empleados han hecho un buen trabajo- le contesto

Gloria saca de su bolsillo un sobre con dinero.
-Un placer trabajar con usted… señor…- no termina la frase porque no sabe mi nombre
-Antonio- le miento
-Un placer trabajar con usted señor Antonio- me da el sobre

Cuando lo cojo nuestras manos se rozan. A mi mente viene el recuerdo de cuando era joven, inocente… El recuerdo que llevo tiempo intentando olvidar… la vez que me acosté con Gloria.
-Mañana llegaran los camareros- le informo mientras intento disimular mi dolor

Mi sobrino aparece, los dos salimos de la mansión.
-Eres un estupendo actor- me dice
-¿Por qué?- le pregunto intrigado
-Por qué no te ha reconocido…
-Han pasado muchos años, hemos cambiado bastante…

♠♠♠

-Ana, ¿quieres escucharme?- le digo
-Ya te estoy escuchando
-Deja de comportarte como una niña
-No me estoy comportando como una niña
-¿Cómo que no?

Ana intenta escapar pero la agarro de la mano.
-¿Por qué estas así?- le pregunto
-¿Por qué estoy así? ¡Te parece poco lo que vi ayer!
-¿Y qué has visto? ¡Llevas todo el día esquivándome!
-¿Qué tienes con Abi?- su pregunta me deja desconcentrado
-¿Qué tengo con Abi? Soy su fisioterapeuta
-¡Vosotros dos tenéis algo! Vuestras risas…
-Cariño, estas paranoica, nosotros no tenemos nada, solo es mi paciente
-¿Y esas risas?
-¿Qué risas? ¿Pero tú te escuchas? No pensaba que eras así de celosa…

Ana mira al suelo, le toco la cara:
-Yo solo te quiero a ti- le digo

Ella se acerca y me besa:
-Perdóname, llevo tanto tiempo sin ti… no quiero perderte
-Jamás me perderás- nos abrazamos
-Te voy a enseñar el traje que compré para mañana, es un disfraz sexi de mamá Noel…


♠♠♠

-Carmen, ¿Dónde están los vasos de porcelana?- le pregunto a mi hermana


Espero unos segundos a que responda, pero no obtengo respuesta.
-Carmen, ¿quieres hacerme caso?- vuelvo a insistir

Mi hermana sigue sin contestar, abandono la cocina y entro en el salón. No hay rastro de ella. ¿Dónde se habrá metido? Me doy la vuelta y subo las escaleras para ver si está en su habitación. Al subir veo una silueta tirada en el pasillo… ¡no puede ser!

Me acerco corriendo a ella, mi hermana está en el suelo, inconsciente. Le doy unas palmadas en la cara.
-Carmen despierta- le digo

Unas gotas de sangre empiezan a salir por su nariz. Cada vez estoy más asustada:
-Yo no quería…- suelta ella
-¿Qué no querías? ¿Qué dices?
-Yo no quería…- vuelve a decir
-Carmen…- las lágrimas empiezan a caer por mis ojos al ver que mi hermana está desvariando

Cojo el móvil del bolsillo y marco el número de la ambulancia, de pronto escucho:
-La culpa fue de Gloria…

♠♠♠

Hace 25 años…

Abro la puerta de la casa. La terapia de hoy ha sido dura. Cuelgo el bolso en el perchero. Necesito descansar toda la noche. Me acerco al salón y escucho a mi marido hablando por teléfono. El no sabe que estoy:
-Has llegado muy lejos… lo que has hecho…

¿Con quién estará hablando? Intento no hacer ruido para seguir escuchando la conversación.
-Eso no estaba en el plan, yo no quería que atropellases a mi mujer, Gloria estas llevando esto demasiado lejos

¿Gloria? ¿Su jefa? Una extraña sensación de miedo recorre mi interior. Me alejo, vuelvo a abrir la puerta y salgo de la casa. Estoy nerviosa, empiezo a recordar el día que me atropellaron: La mujer que estaba conduciendo era ella, no hay duda. Gloria fue quien me atropelló.

En ese momento la puerta se abre:
-Carmen, ¿Qué haces aquí fuera?- me pregunta Bernardo
-Estaba tomando el aire- me seco las lagrimas
-¿Has empezado el tratamiento?
-Sí, estoy muy cansada
-Ya verás como el tratamiento va a salir bien, dentro de nada un ser estará creciendo un tu interior- me toca la barriga

Lo abrazo, intento guardar toda la rabia que tengo. Ahora no es el momento de discutir. Espero que todo esto salga bien y dentro de poco me quede embarazada, no me importan los efectos secundarios, yo quiero tener un hijo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuarenta y tres

Jueves

-Asique tu eres la famosa Ana
-¿Famosa?, no creo que sea para tanto- la chica sonríe
-Bienvenida a mi mansión, ¿Cómo has dormido?
-Bien, la cama un poco dura, pero bien
-¿Quieres dormir en otra habitación?- le pregunto
-No, en la habitación de Ian estoy bien

La miro de arriba abajo, la chica es guapa, tiene una buena figura. Es rubia y de ojos verdes con una dentadura perfecta.
-¿Me podría decir su nombre?- me dice Ana
-¿No te lo he dicho? Yo soy Gloria, la dueña de esta mansión. Quiero que en estos días te sientas como en tu casa, te trataremos como una más de la familia. Espero que te lo pases bien.
-Gracias por tanta amabilidad, tiene razón Ian de que es usted muy amable
-Ahora si me disculpa, tengo que culminar unos preparativos- me despido de Ana, dejándola en la habitación de Ian.

Regreso al salón, allí me encuentro con seis hombres que he contratado para que preparen la decoración de la fiesta. Los seis llevan un uniforme gris y están inspeccionando a fondo el salón. Tienen que decorar cada esquina.
-¿Cómo va el trabajo?- me dirijo a uno de ellos
-Bien, estamos tomando medidas- me contesta
-Quiero que esté todo perfecto para el sábado
-Lo estará- me responde con una extraña sonrisa

♠♠♠

La señora Gloria parece amable, me podría tratar mal pero sin embargo me ha tratado como una de la familia. Saco la ropa de la maleta y la pongo en el armario, no hay mucho sitio porque la ropa de Ian lo ocupa todo, pero por suerte he traído poca ropa.

Al terminar, salgo de la habitación. ¡Quiero echarle un vistazo a la mansión!
Miro la primera planta, es enorme, todo está perfectamente decorado. Subo las escaleras y continuo mirando la casa.

Llego a una habitación y abro la puerta, está cerrada. En ese momento una mujer aparece:
-¿Quién es usted?- me pregunta
-Yo soy Ana, la novia de Ian- le respondo
-Yo soy Thayssa, la sirvienta. Ian me ha hablado mucho de ti
-No esperaba menos- le digo con aires de superioridad al saber que es la criada
-Esa habitación está cerrada, era el despacho del señor Alejandro y usted no puede entrar- me dice
-No lo sabía- le respondo
-Lo supongo, acabas de llegar, pero ahora ya sabes que no puedes entrar en esa habitación- me sonríe

La criada continua su camino por el pasillo hasta que la llamo:
-Thayssa, acérquese un momento

Ella da media vuelta y se acerca a mí
-¿Qué quieres?- me pregunta
-Para empezar me tratas de usted, la señora Gloria me ha dicho que esta es mi casa, quiero que me traigas a partir de ahora siempre el almuerzo a la cama, ¿entendido?
-Si, señorita Ana- los ojos de Thayssa me miran con un cierto odio

♠♠♠

-¡Pero quien se cree esta!

Llego a la cocina. Allí estoy sola, cojo un cuchillo y empiezo a cortar cebollas.
La novia de Ian no tiene nada que ver con el joven, el es tan bueno y ella es tan egoísta. ¿Pero quien se cree? ¿Por qué viene con tantos aires de superioridad? ¡Como si no tuviese problemas suficientes!

Dejo de cortar cebollas, Ana me ha puesto de malas para todo el día. Clara llega a la cocina:
-¿Has visto a la novia de Ian? ¡Es guapísima!- dice al verme
-Sí la he visto, pero no me apetece hablar de ella- le digo
-¿Por qué? ¡Si es simpática!
-¿Simpática? A mí me ha hablado con unos aires de grandeza…
-Pues a mí me ha caído bien, hace muy buena pareja con Ian
-Yo creo que no hacen buena pareja, esa chica no me inspira confianza

Sigo cortando cebollas
-Thayssa, hace días que no te veo bien
-Claro, ¿otra vez? ¡Ya te he dicho que son imaginaciones tuyas!
-¿Imaginaciones? ¡Si te conozco como la palma de mi mano! Hace años que estamos trabajando juntas
-No me pasa nada- le vuelvo a decir mientras dejo las cebollas aún lado.

Cuelgo el delantal y salgo de la cocina, intento evitar una discusión con Clara.

♠♠♠

He terminado de mirar la mansión, bajo hasta el segundo piso y camino por el pasillo. ¿Dónde estará Ian?

Escucho unas risas procedentes de una habitación, esa risa es inconfundible… ¡es la de Ian!
Me acerco a la puerta y escucho como habla con una chica, abro la puerta sin avisar y veo a Ian haciéndole un masaje en el pie a una joven.
-¿A qué vienen tantas risas?- le pregunto
-Hola Ana, entra, esta es Abi- señala a la chica del masaje
-Hola Ana, un gusto conocerte- me dice la tal Abi
-Hola- le respondo fríamente

Me acerco a ellos, jamás imagine que la chica que tenía que cuidar Ian fuera tan guapa y tan joven. Me imaginaba a una más vieja.
No le quito el ojo, ella es guapa, tiene unos ojos verdes preciosos iguales a los míos. A mi cabeza vienen imágenes de ellos dos besándose, ¿estarán liados? ¡Pero qué digo, si Ian me ama a mí, solo a mí!
-¿Es tan divertido tu trabajo?- le pregunto a Ian
-¿Por qué dices eso cariño?- me responde
-No sé, estaba por el pasillo y he escuchado risas
-¿No querrás que lloremos?- me pregunta Abi
-No, pero tampoco veo a que vienen tantas risas- les repito

Abi parece mosqueada con mi presencia, no le he caído bien.
-Ana este es mi trabajo, por favor déjame continuar, hablaremos más tarde
-Sí, será mejor- salgo de la habitación

Esa chica invalida está enamorada de Ian, estoy segurísima… ¡pero no me lo va a quitar! ¡Antes muerta!

♠♠♠

Llamo a la puerta, nadie responde. Vuelvo a llamar una y otra vez, Iria sigue sin responder. Abro la puerta de su habitación y no veo a nadie, Iria no está.

Entro en su cuarto y miro en el baño, tampoco esta. ¿Dónde se habrá metido?
Cojo el móvil y marco su número, pero tampoco hay suerte, el móvil está apagado o fuera de cobertura.

Cierro la puerta de su habitación y bajo hasta la entrada principal. Allí veo a Iria:
-Por fin te encuentro- le digo al verla
-¿Me estabas buscando?- me pregunta
-Sí, quería invitarte al cine
-¿Al cine? Hoy no puedo- me dice
-¿Por qué no puedes? ¿Tienes algo que hacer?- le pregunto con algo de curiosidad

Ella sube las escaleras intentando esquivar mis preguntas, la veo nerviosa.
-Iria,¿ me puedes hacer caso?- le digo mientras ella continua subiendo sin dirigirme la palabra

Entra en su habitación e intenta cerrar la puerta, pongo el pie y evito que se cierre.
-Te he dicho que no puedo ir al cine- me dice
-Eso me ha quedado claro. Ahora quiero saber dónde has estado
-¿A caso de tengo que dar explicaciones?
-No, pero me preocupo por ti
-Pues deja de preocuparte, no somos nada

Quito el pie y ella cierra la puerta. ¿Por qué está tan rara?

♠♠♠

-¿Has terminado?- me pregunta mi compañero
-Sí, ¿y tú que tal vas?- le pregunto
-Yo estoy terminando

Recojo mi maletín, miro por última vez mi obra de arte. Mi compañero se acerca a mí y mira lo que he hecho:
-Estupendo- me dice

Cojo el móvil y llamo al jefe.
-¿Está todo hecho?- me pregunta
-Si, he terminado de colocar la bomba, mis compañeros están terminando de colocar las suyas. Hemos puesto 6 por toda la casa
-Perfecto, mañana iré a supervisar el trabajo. Mas os vale que esté todo listo, ocultad las bombas que no las vean
-Tranquilo jefe, las bombas están bien escondidas, nadie las verá
-Eso espero, tiene que estar todo listo para el sábado

Cuelgo la llamada. En ese momento la señora Gloria pasa por delante de mí:
-¿Qué tal la decoración?- me pregunta
-Estupendo, no tendrá queja se lo aseguro…

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cuarenta y dos

Miércoles

Enciendo la radio para escuchar algo de música. A medida que el silencio va desapareciendo por una canción de algún cantante ingles, yo me quito la ropa para pegarme una ducha rápida. Estuve toda la noche en el hospital al lado de Dan, mi hijo.
No me puedo creer que en dos meses mi pequeño se vaya a morir, todo lo que luché para intentar sacarlo a delante… todo lo que sufrí… ¡No me voy a rendir tan pronto!
Aún tengo una última esperanza…

Al terminar de ducharme vuelvo a poner el uniforme para empezar a trabajar, no pegué ojo en toda la noche. Cojo el móvil y llamo a Tamara:
-Hola, ¿hay alguna noticia nueva?- le digo
-No, aún no ha mejorado- me dice Tamara
-Esta noche voy a verlo
-Te esperaremos, por cierto Thayssa… ¿puedo preguntarte una cosa?
-Dime ¿Qué quieres saber?
-¿Por qué no le dices al padre de Dan que sea el donante?
-No puedo, por favor Tamara quita esa idea de la cabeza es una historia muy larga
-Creo que es más importante la vida de tu hijo que una simple discusión con un hombre- sus palabras me hacen pensar, tiene razón pero los tiros no van por ahí
-Tamara tengo que colgar, por la noche nos vemos

♠♠♠

Abro la ventanilla del coche para tirar el chicle por la ventana. Estoy nervioso, por fin voy a ver a Ana. ¿Se Cortaría el pelo? ¿Se lo teñiría? ¡Quiero verla ya!
Conduzco hasta la estación del tren, aparco el coche. Entro en la estación, me fijo en que hay poca gente, cojo unas pipas de una maquina. Me siento en una silla, miro el reloj, aún faltan veinte minutos para la llegada del tren.

La espera se hace interminable, cada tren que se acerca pienso que es el de ella. Al terminar el paquete de pipas compro una botella de agua. Vuelvo a mirar el reloj, han pasado veinticinco minutos y el tren aún no ha llegado.
-¡Que puntualidad!- digo irónicamente

De pronto empiezo a escuchar el ruido de un tren que se aproxima, una voz femenina anuncia su llegada a través de unos altavoces. Me levanto, espero a que la gente salga. Miro a cada persona con la esperanza de ver a Ana, hasta el momento no la veo. Sigo buscando y la encuentro. Tan guapa como siempre. Me acerco corriendo a ella y la abrazo. Ana se asusta, no me ha visto llegar.
-Ana, cuanto te he extrañado- la vuelvo a abrazar y la beso
-¡Cuánto cariño!- me suelta ella

La suelto y la contemplo de arriba abajo, sigue tan guapa como la deje hace unas semanas, lleva una maleta con la ropa. Se la cojo para que no coja peso:
-Venga, vámonos a la mansión
-¡Ya tengo ganas de verla!- dice mientras enseña su preciosa sonrisa

♠♠♠

-Te sienta muy bien el traje- me dice Iria
-¿De verdad? A mí no me convence- le contesto
-¿Y si no te convence porque lo has comprado?
-Porque al maniquí le quedaba bien pero a mí…
-Abi, tú dices eso por la silla, pero no piensas así, estas guapísima

Me miro nuevamente al espejo, la minifalda de mama Noel deja a la vista mis piernas blancas, hace años que no toman el sol.
-¡Mira mis piernas! ¡Me queda mejor el traje de muñeco de nieve!
-Eso se soluciona con unas medias, tengo unas que hacen un moreno…
-¿Me las prestas?
-Por supuesto, ahora te las traigo

Iria sale de mi habitación. Yo me sigo mirando al espejo, aún no estoy convencida. Lo único bueno del traje es que me resalta el escote, pongo el gorro y el antifaz. Ahora sí que me veo guapa.
Iria entra nuevamente en la habitación, me enseña sus medias.
-Con esto estarás perfecta- las deja sobre la cama
-Pruébate tu disfraz- le digo

La muchacha me hace caso, empieza a quitarse la ropa para probarse el traje de elfa. Al finalizar se mira el espejo: Una minifalda verde, unas votas verdes, una especie de jersey blanco y unas enormes orejas.
-¿Qué tal me queda?
-Te queda fenomenal- le digo

El momento de chicas se ve estropeado cuando Tomas entra en la habitación:
-Perdona, pensé que estabas sola- dice al ver a Iria
-Tranquilo yo ya me iba- Iria recoge sus cosas y se va dejándonos solos en la habitación
-¿Te lo pasastes bien ayer?-me pregunta
-Sí, he comprado este disfraz

Me echa un vistazo, parece que el disfraz le gusta, pero su mirada se fija mas en mi escote que en otro lugar.
-Y bien… ¿Qué te parece?
-Me gusta el disfraz, ¿Qué vas de mamá Noel?
-Sí, es el único disfraz que me gustaba
-Pero no es demasiado… ya me entiendes
-Demasiado… ¿Qué?
-Demasiado corto
-¿Corto? ¡Es un disfraz!
-Ya sé que es un disfraz, pero no quiero que la gente se confunda
-¿Por qué se van a confundir? ¿Qué piensas? ¿Qué van a dudar de si voy disfrazada de una puta o de mamá Noel?
-Yo no he dicho eso, solo que ese traje es demasiado corto
-Perdona, es que el traje de reno ya estaba vendido…- le digo indignada
-No te enfades- se acerca a mí y me besa en los labios
-Tomas no quiero que me trates como una cualquiera, eres mi novio
-Yo no te trato como una cualquiera, solo miro por tu bien
-Mira dejemos el tema, no tengo ganas de discutir

Me acerco a la cama y dejo el gorro y el antifaz, el viene detrás de mí y me vuelve a besar en los labios, esta vez no opongo resistencia.
-¿Me perdonas?- lo dice de una forma muy cariñosa
-No lo vuelvas a repetir- le saco la lengua

El aprovecha para acercar sus dientes y mordermela. Pego un grito de dolor mientras él empieza a reír:
-¿Te parece gracioso?
-Un poco…

Lo agarro de la cabeza y lo acerco a mi boca, intento trincarle su lengua pero no soy capaz. En ese momento, Tomas y yo escuchamos un ruido, nos damos la vuelta y vemos en la puerta a mi hermano en la habitación. Se queda paralizado, no puede creer lo que está viendo.

Yo me quedo en estado de shock, no sé qué decirle:
-Esto no es lo que parece- le suelto
-¿Cómo que no es lo que parece?- dice Tomas
-Estáis… ¿liados?- es lo único que dice Alex
-No, es un error, estábamos jugando- le vuelvo a decir
-¿Cómo que un error? Abi, dile la verdad, nos ha visto
-¿Qué verdad?- le pregunto
-De que estamos saliendo, tu eres mi novia y yo soy tu novio
-¿Estáis saliendo?- pregunta nuevamente Tomas

Finalmente acepto que nos han descubierto, he intentado llevarlo de una forma en la que nadie nos descubriese… pero he fallado.
-Sí, estamos saliendo- le digo finalmente a mi hermano
-¿Y por qué no me lo has dicho antes?- me dice mi hermano
-Por que se avergüenza de mi, solo me utiliza para no sentirse sola- contesta Tomas con una mirada de rabia, con ganas de llorar
-Tomas…- no sé como terminar la frase
-Déjalo Abi- se va de la habitación

Alex se acerca a mí:
-¿Te avergüenzas de tu novio?- me pregunta
-No, pero no quería que lo supiese nadie, no quiero que le suceda lo mismo que a Elías…- le digo entre lloros
-Te comprendo, ¿quieres que vaya a hablar con él?
-No, voy yo

Salgo de la habitación y encuentro a Tomas sentado en el pasillo. Me acerco a él:
-Tomas, perdóname- le digo
-¿Qué haces aquí? No ves que soy una vergüenza
-Yo no he dicho eso
-Es lo que te faltaba- se levanta e intenta marchar
-Espera, por favor escúchame un minuto
-Vale, te escucho
-La única razón por la que no quería decir nada es… ¡porque no quiero que mueras! Se de lo que es capaz mi madre si descubre que estamos saliendo, no quiero pasar por eso una segunda vez- las lagrimas vuelven a caer por mis ojos

Tomas se acerca a mí y me besa en los labios.
-Nunca va a suceder eso, ¿me entiendes? ¡Nunca!
-¿Me perdonas?- le vuelvo a preguntar
-Te perdono- me lanza una sonrisa

♠♠♠

-Carmen apura que va a empezar el programa de la Esteban- grita Angélica desde el salón
-¡Espera, que estoy preparando las palomitas!
-Yo te espero, pero el programa no

Saco las palomitas del microondas, cojo unas latas de coca cola y voy al salón. Le doy una lata a Angélica, me siento al lado suya y empezamos a ver el programa.
Al cabo de unos minutos el programa me empieza a aburrir:
-¿Y si cambiamos de canal?- le digo a mi hermana
-¿Tú estás loca? ¡Si está interesantísimo!
-Como se nota que eres fan de la Esteban

Me levanto y voy al baño, allí me miro al espejo y sufro un pequeño mareo. Me refresco un poco con agua y vuelvo al salón, me acomodo nuevamente en el sofá:
-¿Te pasa algo?- me pregunta Angélica
-No, estoy bien

Todo transcurre con normalidad hasta que mi hermana lanza un grito:
-¡Que pasa! ¿Por qué gritas?- le digo
-¡Estas sangrando por la nariz!

Levanto la mano y me toco la nariz, efectivamente, estoy sangrando. Al ver la sangre viene a mi cabeza un recuerdo…

♠♠♠

Hace más de 25 años en la sala de un hospital…

-¿Está usted segura?- me vuelve a repetir el doctor
-Estoy segurísima- le digo
-Le vuelvo a decir que aún está en fase de pruebas, a lo mejor no funciona
-No me importa, quiero probarlo
-Le recuerdo que puede tener efectos secundarios que aparecerán a lo largo de los años
-Le repito que estoy segura
-Entonces firme aquí- me enseña una hoja

Cojo el bolígrafo y firmo el papel.
El papel que me ha hecho sentir la mujer más feliz del mundo, que hizo que recobrara las ganas de vivir…

♠♠♠

En la actualidad, en otro lugar de la ciudad, un hombre está hablando por el móvil:

-Sí, tenemos que organizarlo todo. Va a ser el robo del siglo, llevaré a unos cuantos amigos, nos disfrazaremos y nos infiltraremos en la mansión Salvatierra. Cuando de la orden atacaremos, vamos a robar hasta el último céntimo. Tiene que estar todo listo para el sábado, no podemos fallar…


Nacer en la luz, Morir en la oscuridad