viernes, 24 de diciembre de 2010

Cincuenta y cinco

-Detente, detente…

No escucho sus palabras, yo solo quiero que mi padre sufra todo lo que he sufrido desde pequeña. Me arrebató mi infancia, se apoderó de mi virginidad, me destrozó la vida… ¿no es justo que le devuelva un poco del sufrimiento que me hizo pasar?
Mi amigo me sigue mirando, de pie. No sabe lo que hacer, está nervioso. Finalmente se acerca a mí y consigue arrebatarme la piedra de la mano, la tira y me agarra con sus fuertes brazos. Yo empiezo a dar patadas en el aire, quiero continuar golpeando a Felipe.
-Tranquilízate- me grita

Yo continuo ignorándolo, estoy llena de rabia, de ira, solo deseo la muerte de mi progenitor.
Sus fuertes brazos hacen cada vez menos fuerza, me suelta y me mira a los ojos. Intenta tranquilizarme.
-Mírame- me ordena

Yo cierro los ojos, no lo quiero ver.
-Ya basta, es suficiente- me continua diciendo- Alma, mírame

Al escuchar mi nombre abro los ojos, el acerca su boca a la mía y nos besamos. Con ese beso consigue tranquilizar toda mi rabia. Ya no tengo ganas de matar, ahora solo tengo ganas de besarle.
-Mira lo que has hecho- me dice mientras me da la vuelta

En el suelo, inconsciente y lleno de sangre, está mi padre. Tiene una fuerte herida en la cabeza.
-Alma, vete, yo llevaré la culpa
-No, jamás permitiré que lleves tú la culpa por algo que hice yo
-Te pueden llevar a un centro de menores y jamás nos volveremos a ver- dice mi amigo entre lagrimas
-No me importa, me escaparé. Nadie nos separará
-Prométeme una cosa- me agarra de la mano
-Te lo prometo- le digo
-Aún no te lo he dicho…
-Pero sé que en ti puedo confiar y no me hace falta saber lo que quieres que te prometa
-Quiero que regresemos cuando seamos mayores a por nuestras cartas, quiero que nos casemos, quiero…

Le tapo la boca con mi dedo
-Esto no es una despedida- le digo- Mañana quedaremos aquí y hablaremos de todo esto
-¿Mañana?- pregunta extrañado
-Sí mañana, no me van a encerrar en ningún sitio- me acerco a él y lo beso- Ahora huye, no quiero que te involucren

Después de mis últimas palabras nos damos un último beso, un beso que sabe a despedida

♠♠♠

Unas horas después

-Jamás pensé esto de ti- mi madre me da otra bofetada, esta vez en el lado derecho de mi cara- ¿Sigues sin hablar?- me propina otra bofetada

Lleva diez bofetadas, ya casi no siento dolor. Tengo la cara roja pero lo que menos deseo en este momento es llorar. Ambas estamos en la comisaría, mi padre está en urgencias. La policía quiere hablar con nosotras dos, saber lo que ha pasado. Mis manos están llenas de sangre, al igual que mi vestido.
Mi madre es la única que grita en la comisaría, delante de todos los policías me vuelve a propinar otra bofetada, nadie le dice nada. Todos están callados, contemplando la escena.
-Alma, háblame, ¿Por qué has golpeado a tu padre?- me coge de los hombros y me agita

Yo continuo mirando al techo, haciendo que no escucho nada. Esto hace que mi madre esté cada vez más nerviosa.
-Eres una estúpida, nosotros que hemos dado todo por ti, hemos hecho muchos sacrificios para darte una infancia feliz y tú nos lo agradeces de esta forma…

Sus últimas palabras hacen que mis ojos la miren fijamente. Con mis manos saco las suyas de mis hombros, y con rabia le digo:
-¿Sacrificar qué? ¿Infancia feliz? Estás realmente ciega, él se ha reído de ti cuanto ha querido. Cuando tú te ibas a trabajar me violaba, me obligaba a hacerle cosas que ninguna niña de mi edad sabría hacer. Él me arruino la vida y todo eso pasó delante de tus ojos, sin que tú te enterases. Ahora dime, ¿Quién crees que es la estúpida?

Su mano vuelve a hacer impacto en mi cara. Un policía se acerca a nosotras:
-Alma, entra en el despacho- se dirige a mí

Con gusto abandono la silla dejando a mi madre pensando en mis últimas palabras. Entro en un pequeño despacho, allí me siento en una silla delante del escritorio del comisario. Éste me da un vaso de agua del cual bebo un sorbo. El comisario me mira de arriba abajo, no puede creer que una chica tan joven como yo esté involucrada en algo así.
-¿Quieres limpiar la sangre de tus manos?- me pregunta
-No- le contesto

Todo vuelve a quedar en silencio, solo se escucha el ruido de un teléfono. El comisario contesta a la llamada y unos segundos después cuelga:
-Afortunadamente, tu padre sigue vivo
-No es mi padre
-¿Por qué lo has golpeado? ¿Te ha hecho algo?

No le contesto, miro al techo y espero a que los minutos pasen.
-Puedes confiar en mí- me dice el comisario
-No quiero confiar en usted, no quiero confiar en nadie, solo quiero irme a mi casa
-Pues cuéntame todo lo que ha pasado y volverás a tu casa
-No voy a hablar de nada
-Llamaré a tu madre

Él se levanta, sale del despacho y regresa con mi madre. Ella se sienta a mi lado, sigue nerviosa.
-Señora, ¿su hija toma medicamentos?
-No- le contesta
-¿Sufre crisis nerviosas?
-No- le vuelve a contestar
-¿Toma drogas?
-Que yo sepa no, pero no estoy muy segura…

No puedo creer lo que he escuchado, mi madre insinuando que tomo drogas
-La única drogada aquí eres tu- le digo a mi madre

Ella intenta golpearme pero el comisario la detiene.
-Aquí no- le dice
-Ya estoy harta de ser la mala, vosotros no conocéis a mi padre. Pensáis que es un hombre honesto pero no es así. El abusaba de mí, me obligaba a tener relaciones sexuales con él desde los 9 años
-¡Que dices!- dice el comisario alarmado
-Eso te lo estas inventando, malcriada- me dice mi madre

La ira se vuelve a apoderar de mí, tiro con los objetos que están encima del escritorio del comisario y grito de rabia.
-Tu esposo ha matado a nuestro vecino el médico, él lo sabía todo y quería delatarlo
-¿Estás segura? Lo que estás diciendo es muy grave- me pregunta el comisario
-¡Te digo que sí! ¿Por qué nadie me cree?- empiezo a llorar, me siento impotente, nadie confía en mí
-Porque eres una mentirosa- me dice mi madre

Me abalanzo sobre ella y la tiro de la silla, el comisario se levanta y me separa de mi madre
-¡Estás loca!- empieza a gritar Antía- ¡Hoy mismo te vas a un reformatorio!

♠♠♠

Dos policías se llevan a la pequeña Alma fuera del despacho.
-¿Usted que cree señora?- le digo a Antía
-Mire señor comisario, yo no sé lo que creer. Estoy muy nerviosa…
-¿Usted ha visto alguna vez indicios de agresión?
-No, nunca…- se queda pensativa- Una vez Felipe llegó borracho y amenazó con abusar de ella, pero jamás lo hizo
-¿Está usted segura?
-Segurísima…
-No noto seguridad en sus palabras
-Ya no sé en qué creer, mi hija lleva unos años bastante extraña…
-¿Y no crees que ese cambio puede ser debido a las agresiones que le propinaba su marido?

Antía no contesta, se pone a llorar.
-Señora, no llore- le doy un pañuelo
-Mi marido es un violador y posiblemente un asesino- dice finalmente

♠♠♠

-¿Entonces usted cree en su hija?- me pregunta el comisario
-Sí…
-Muy bien, su marido será puesto en prisión cuando se recupere

Al escuchar la última frase del comisario me quedo pensativa. Si mi marido va a prisión ¿Qué voy a hacer? Estaré sola…
-No, no creo en mi hija- me rectifico
-Señora, aclárese
-Creo que Alma toma drogas y que se lo ha inventado todo, hay que llevarla a un psicólogo
-Estoy deacuerdo con lo último que ha dicho

♠♠♠

Al día siguiente…

Las agujas del reloj continúan moviéndose y ella aún no ha llegado. Yo solo me he pasado toda la mañana reconstruyendo nuestra caseta. La contemplo, no me ha quedado tan perfecta como la primera pero tampoco está tan mal. Deseo ver la cara de alegría de Alma cuando la vea nuevamente construida. Su padre la destrozó pero yo me he encargado de volver a ponerla en pie.

El sol empieza a desaparecer, se está haciendo de noche y no hay rastro de Alma por ninguna parte. Empieza a llover, me doy por vencido, hoy no va a venir ¿Qué le habrá pasado?
Regreso a mi casa y por el camino veo un periódico tirado en el suelo. Lo cojo y leo el titular:
“Una joven es ingresada en un reformatorio después de agredir con una piedra a su padre”

No puede ser, la han ingresado. Destrozo el periódico con rabia. No la volveré a ver en muchos años…

♠♠♠

La señora me indica en donde debo dejar mis cosas. Mi habitación es pequeña y la tengo que compartir con tres chicas más. Ambas tienen el pelo rapado y llevan pendientes en la nariz. Son bastante mayores que yo. La directora cierra la puerta de mi habitación y me deja a solas con ellas.
Una de ellas saca un cartón de tabaco y empieza a fumar delante de mí.
-¿Por qué estás aquí?- me pregunta una de ellas
-Por agredir a mi padre- le contesto
-Yo estoy aquí por destripar a cinco perros- dice la del cigarro
-Yo por matar al amante de mi madre- dice la que me ha preguntado
-Yo por robar- dice la ultima

¡Vaya joyas! Me digo a mi misma. Yo no debería estar en el reformatorio. Las tres chicas se acercan a mí y me miran la maleta.
-Que mona, un vestido rosa- me hace burla una
-Déjalo, es mío
-Aquí mandamos nosotras- me golpea

En ese momento me doy de cuenta de que mi estancia allí va a ser un infierno. Una semana después mis compañeras de habitación me cortan el pelo, a partir de entonces me hacen la vida imposible… todo eso hace que mis ganas de vengarme sean cada vez más fuertes.

♠♠♠

Unos meses después

Llego de trabajar, abro la puerta de mi casa y cuelgo el abrigo en el perchero. Cierro la puerta con llave y subo a mi habitación. A medida que me aproximo a mi dormitorio escucho unos gemidos.

Abro la puerta y encuentro a mi marido con una chica en mi cama, haciendo el amor. Ella está encima suya, ambos totalmente desnudos. Los miro con rabia, ella es bastante más joven que él, apenas tendrá 18 años.
-¡Que haces!- le grito

Ellos al verme se separan, ella se tapa con mis sabanas y mi marido se acerca a mí para decirme que esto no es lo que parece.
-Que ciega he estado…- el me toca pero yo me separo
-Cariño, esto no…
-Como he podido estar tan ciega, mi pequeña tenía razón, lleva 8 meses encerrada en un reformatorio por tu culpa. Eres un violador y un asesino
-Tranquilízate- se pone violento
-No, ahora mismo voy a la policía
-No vas a ningún sitio- me agarra del brazo

Yo me vuelvo a separar y salgo corriendo. Llego a las escaleras, en ese momento él aparece y me empuja. Termino cayendo y sufro un gran golpe en la cabeza.

martes, 14 de diciembre de 2010

Cincuenta y cuatro

-¿Dónde te duele?
-Por aquí- la niña señala con su pequeña mano la oreja izquierda

Cojo el otoscopio y le miro el oído.
-Me parece que tienes un tapón
-¿Y eso es malo?- dice inocentemente la niña
-No, con unas gotas se te pasará

Tras hacer la receta médica, la madre de la pequeña me da las gracias.
-Toma una piruleta- le digo a la joven
-Gracias señor- me lanza una sonrisa

Ésta es mi última paciente del día, por fin he terminado. Recojo mis cosas y me preparo para ir a tomar un café con el director del hospital. Abro la puerta y salgo al pasillo, una chica que me resulta familiar está cogiendo el ascensor. No tengo duda, se trata de Iria.
Cuando sube al ascensor corro hacía él para mirar a que planta se dirige. El numero del ascensor se detiene en la tercera planta… eso solo puede significar una cosa… ¿pero porque no me lo dice? ¿No confía en mí?
Me acuerdo de hace unos días que tuve en mis manos su informe médico, estuve cerca de saber lo que me oculta… pero no lo leí. Mi dignidad no me permite leer el historial médico de una paciente que no es la mía. Ante todo está la confidencialidad médica.

Llego a la cafetería y el director aún no ha llegado. Me siento en una silla y espero unos minutos que finalmente se convierte en una hora esperando.
-Perdona, no me acordaba de que tenía una paciente a esta hora- dice disculpándose
-No pasa nada- le digo
-De verdad lo siento, tenía que hacerle una radiografía, después se puso a llorar… estos casos son muy difíciles de llevar
-¿Se ha puesto a llorar?- le pregunto
-Sí, es tan joven y tiene que enfrentarse a esto…

“Es tan joven”, “Se puso a llorar”… ¡Oh no… es Iria!
Empujo la silla hacía atrás y salgo corriendo.
-¡A dónde vas!- me grita el director

Llego hasta el ascensor, toco en el botón. La espera se me hace interminable y decido subir todas las escaleras. Llego a la tercera planta. Allí, arrodillada en el suelo, se encuentra Iria, llorando. La gente está a su alrededor, mirándola, intentando saber qué es lo que le pasa. Algunas de esas personas intentan levantarla, pero ella se resiste:
-Largaros, dejadme- grita entre lagrimas
-¿No habéis escuchado?- le ayudo desde la entrada

Me acerco a ella y le seco las lagrimas:
-¿Estas bien?- mi corazón se debilita al verla en este estado
-No, no estoy bien- me contesta ella

Intento levantarla pero ella se niega:
-¡Déjame!- me grita
-Iria, vámonos, aquí estas dificultando el paso a las enfermeras
-¡Me importa una mierda!- vuelve a gritar, esta vez mas alto- ¡Estoy harta de este puto hospital, todos son unos hijos de puta! ¡Una manada de incompetentes!

Una enfermera se acerca y me dice:
-¿Algún problema doctor Salvatierra?
-No ninguno, ya me ocupo yo de ella- le digo
-¿Quiere que llame a seguridad?
-Ya le dicho que no- le vuelvo a insistir
-Llama a quien quieras, ¡como si llamas al papá!- le contesta Iria

La gente se acerca un poco más, están deseando saber el motivo de sus lloros, se divierten. Por la entrada aparecen más curiosos. La situación me está poniendo de los nervios. Escucho algunos murmullos, entre ellos un:
-Seguro que está drogada

Está frase hace que llegue a mi limite:
-¿Qué miráis? ¿Os parece divertido? ¿Os gusta burlaros de las desgracias ajenas?- les digo gritando a todos- Vámonos de aquí- le digo a Iria
-¡Quiero estar sola!- es lo único que dice
-Eres la persona que más quiero, no te voy a dejar sola, confía en mí
-¿Confiar en ti? ¡Cómo voy a confiar en ti si tu no confías en mí!- me lo dice en un tono burlesco
-¿Cómo que no confió en ti?- le pregunto
-Si confiaras en mí no me estarías siguiendo
-No te he estado siguiendo- le digo
-¿Entonces como sabes que estaba en la tercera planta? ¿Por qué no me has preguntado porque lloro? ¿Ya lo sabes verdad?

Me quedo callado, no sé qué contestarle. Ella continua hablando
-Por fin lo has descubierto, dime, ¿Cómo lo has conseguido? ¿No podías esperar a que te lo contase yo?

Sigo sin contestarle, bajo la mirada hacía el suelo. Mis ojos empiezan a derramar lágrimas. Ella se levanta.
-¿Por qué no me lo dijiste?- le pregunto
-Porque no quería que te preocupases, no quería que te compadecieras de mi. Quería disfrutar mí día a día contigo, hasta el último- dice entre lloros- Pero ahora ¿Qué más da? Total ya lo sabes
-Perdóname, debía de esperar a que me lo contases
-Tengo cáncer… Tengo cáncer- cada vez alza más la voz- ¡Tengo Cáncer de mama!- grita finalmente- ¡Ya lo sabéis!- se dirige a todo el público que nos está viendo- ¿Estáis contentos? Gentuza.

La cojo de la cintura y la llevo al baño. Allí cierro la puerta, estamos los dos solos.
-Iria, no debes desmoronarte. Hoy en día existen muchos avances médicos, un cáncer de mama no significa que te vayas a morir. Yo te voy a ayudar, juntos combatiremos esta guerra y juntos llegaremos a la victoria
-No quiero que te compadezcas de mí…
-Eres mi novia, eres lo más importante que tengo, quieras o no te voy a ayudar- le seco las lagrimas- ¿Cómo te fue la radiografía de hoy?
-Me dijeron que el bulto que tengo en el pecho se está extendido y es maligno.

La agarro con mis manos y la acerco a mí.
-Te prometo que todo saldrá bien- intento hacerme el duro pero no puedo, termino llorando con ella.

♠♠♠

-1…2…3- le digo mientras le ejercito la pierna
-Es inútil- dice Abi
-¡Deja de decir que es inútil!- le contesto

Muevo su pierna tres veces, tengo que conseguir que sienta algo. Aunque sea un simple dolor. Pero mis esfuerzos no sirven de nada, ella parece que no se está esforzando, se ve triste, sin ganas de nada.
-¿Qué te ocurre?- le pregunto
-Nada- me contesta apenas sin voz
-Estás triste, tú a mi no me engañas
-He cortado con Tomas- me dice fríamente

No le contesto, le sigo ejercitando las piernas.
-Tranquilo, no fue por nuestro beso- me dice como si me leyera la mente
-¿Por qué fue?
-Porque me puso los cuernos…
-¿Te puso los cuernos? ¡Qué cretino! Seguro que esa chica no vale la pena, una pelandrusca, te lo digo yo, tú vales más que ella- le lanzo una sonrisa
-Pelandrusca no… ¡es una guarra y una puta!
-¡Una zorra!- le ayudo a insultarla
-Me encanta que me ayudes- me dice ella mientras se rie
-Yo estoy aquí para eso

Dejo su pierna en la cama y cojo mi vaso de café. Me lo llevo a la boca sin fijarme en que está caliente. El contacto de la leche con mi boca hace que tire el café en la cama. Todo cae encima de la pierna de Abi, la cual lanza un grito.
-¿Lo has sentido?- mis ojos se abren como platos
-¿Te parece que grito por placer?

Cojo una toalla y le limpio la pierna, por fin ha sentido algo
-Creo que sé lo que te ocurre- le digo
-¿Qué me acabas de quemar?- me vacila
-Aparte de eso, he descubierto que cuando estas triste o enfada, tú misma te bloqueas. Piensas que no eres capaz de sentir, piensas que no vas a caminar y esos pensamientos negativos hacen que tus piernas se bloqueen. Ahora, en este momento, te has olvidado de eso y has sentido la leche caliente.
-Eso mismo pasó ayer… cuando nos besamos- lo dice pensativa
-Exacto, ahora mismo te voy a llevar al jardín
-¿Para qué?

Cojo la silla de ruedas y la subo. Unos minutos después llegamos al jardín, allí, sentado en una silla se encuentra Tomas. Me acerco a él y le digo una cosa al oído.

♠♠♠

¿Por qué me habrá traído al jardín? ¿Qué le estará diciendo a Tomas?
Después de estar unos segundos hablando, Tomas se da la vuelta y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa. Ambos se acercan a mí.
-Ya he hablado con él- me dice Ian
-Me alegro, ¿de que habéis hablado?- les pregunto
-De nada, ahora lo sabrás- me contesta Tomás
-Vuestros secretitos me dan miedo…

Ian arrastra mi silla hasta el final del jardín, principios del bosque. Tomas coge sus muletas y nos sigue.
-No puede ser…- digo al saber a dónde nos dirigimos
-¿Te resulta familiar?- me pregunta Ian
-Sí…- veo unos arbustos pequeños en los cuales hay un espacio sin hierba, en ese espacio es donde me escondía de pequeña- Aquí venía cuando estaba triste
-¿Y quién te venia a alegrar?- me vuelve a preguntar
-Mi padre… era nuestro escondite, aquí me contaba cuentos para animarme, jugábamos los dos, el me hacía olvidar las penas… ¿Cómo encontraste este lugar?- le pregunto
-Él me lo dijo- señala con la cabeza a Tomas, que por fin ha llego a nuestro lado
-¿Por qué me habéis traído aquí?- les vuelvo a preguntar
-Este es uno de los lugares que mas momentos felices te ha dado y como te dije antes la felicidad te ayuda en tu rehabilitación. Hoy, con la ayuda de Tomas, intentaré que te pongas de pie
-¿Estás loco?-grita asustada
-Confía en nosotros- me dice Ian
-Abi, tú puedes- me dice Tomas

Los dos se acercan a mí, uno se pone a mi derecha y el otro a mi izquierda.
-No voy a poder…
-Sí que puedes- me anima Tomas

Ambos me agarran de los brazos y me levantan.
-Cuanto te diga, haz fuerza en los pies para mantenerte de pie- me dice Ian

Tomás me agarra fuertemente, no quiere que me lastime. Lo miro a la cara y él me guiña un ojo.
-No voy a poder- les digo
-Si que puedes…- Ian empieza la cuenta atrás- 3…2…1…¡Haz fuerza!

Intento hacer fuerza con los pies, ellos me sueltan y… mi cuerpo termina cayendo al suelo. Recibo un duro golpe en el pecho que me deja casi sin espiración.
-¡Abi!- gritan los dos alarmados
-Estoy bien- les digo mientras quito algunas hierbas de mi boca- Os he dicho que soy una inútil, jamás volveré a caminar…- mi mirada se dirige al bosque, una idea viene a mi cabeza- Por favor llevadme al bosque

Tomas me sube a la silla:
-Espero que no se te abran los puntos de la operación- le digo a Tomas
-Tranquila, ya voy mejorando- me dice feliz

Los tres nos adentramos en el bosque, yo les dirijo el camino.
-¡Aquí! ¡Deteneos!- Ian frena el paso

Yo miro fijamente la hierba del bosque, alzo la mirada y veo el árbol.
-¡Este es el lugar que más feliz me hace de toda la mansión!

A mi mente vienen todos los recuerdos de mis encuentros con Elías. Parece que los estoy viviendo nuevamente. Cada caricia, cada beso… Este es el lugar que mas felicidad me ha dado.
Ian me toca y me pregunta:
-¿Nos vamos?
-No, quiero intentarlo nuevamente
-¿Estas segura?- pregunta Tomás
-Lo estoy

Ambos vuelven a sus sitios. Me agarran por los brazos y me sostienen en el aire. Mi mirada se mantiene fija en el árbol, único testigo de mis encuentros con Elías, en ese momento mi mente crea una visión. Parece que Elías está delante de mí, esbozando una sonrisa y dándome ánimos. Ian empieza la cuenta atrás.
-Lo haré por ti- susurro en voz baja
-¡Haz fuerza!- ambos me sueltan

Hago todo lo posible para no caerme, estoy nerviosa… pero finalmente consigo mantearme en pie. Apenas unos segundos, pero los suficientes para comprender que puedo volver a caminar. Pronto quedo sin fuerzas e Ian me agarra.
-Lo has hecho muy bien- me dice

♠♠♠

Entro en la habitación de mi tío después de estar llamando a la puerta. No hay nadie. Vuelvo a cerrar la puerta y grito:
-Tío Joaquín, ¿estás en casa?

Nadie contesta. Voy a bajar las escaleras pero me detengo. Tengo que aprovechar que no está en casa para investigar una cosa. Vuelvo a entrar en su dormitorio y cierro la puerta. Empiezo a mirarle los cajones, pero no encuentro nada. ¡Maldita sea!
Me apoyo en la cama y escucho como algo se cae. Me agacho y miro debajo de la cama, veo una carpeta azul. La cojo.

Me vuelvo a sentar en la cama y abro la carpeta. Papeles, papeles y más papeles… nada interesante. Todas las hojas parecen ser de falsas empresas, en el final de todo encuentro unos papeles antiguos. Diferente a los demás. Los cojo y puedo leer:
“La empresa Unión, dirigida por Joaquín…”

Escucho como la puerta de la entrada se abre. Recojo todos los papeles y escondo la carpeta debajo de la cama. Salgo de su habitación y bajo las escaleras:
-¿Qué haces aquí?- me pregunta mi tío
-He venido a darte una visita…-le contesto

♠♠♠

Llego a la mansión Salvatierra. Abro la puerta y me dirijo a mi habitación, pero en ese momento Gloria me ve y me llama:
-Thayssa ven aquí
-Dígame señora- le digo acercándome a ella
-¿No andarás metida en la droga?- me pregunta fríamente
-No señora, porque dice eso
-Porque no me creo que estas escapadas que haces sean por motivos familiares. ¡No tienes ningún familiar en España!
-Tengo algunos problemas de los que prefiero no hablar- le contesto
-Como sigas con estas escapadas voy a tener que despedirte
-Señora, es algo importante para mí, si no lo fuera no descuidaría mi trabajo
-Me da igual, tu cobras por trabajar, no por mirar. Seguro que estas viéndote con hombres, como una vulgar ramera. Si mi marido te viese se arrepentiría de traerte de Colombia. Suerte que has tenido que él te encontrase en la calle mendigando… si fuera otro no se apiadaría de ti.
-Si señora…- bajo la cabeza y no le contesto, perder mi trabajo sería lo último que necesito en estos momentos

Llego a mi habitación y empiezo a llorar. Tengo que estar al lado de mi hijo, pero al mismo tiempo necesito el trabajo para pagar los gastos del hospital. No sé que puedo hacer.

Me quito la ropa y me acuesto en la cama. Entre lloros consigo dormir.
-Thayssa… Thayssa…- escucho una voz
-¿Quién es?- me levanto de la cama y miro a mi alrededor

Las luces de la habitación se encienden solas dejando a la vista una figura masculina, se trata de… ¡Alejandro!
-Thayssa…- me dice él
-¿Alejandro?- le digo asustada
-Sí, soy yo- me dice
-Tu estas muerto- le digo nerviosa
-Tranquila, no tengas miedo- se acerca a mí y se sienta a mi lado.

Incrédula levanto la mano y le toco la cara.
-Eres real- le digo sorprendida
-Thayssa, escúchame, no debes dejarte pisotear por nadie. Tú vales más que ella
-Ella es la señora de esta casa- le digo
-Tu tenías que ser la verdadera señora de esta casa no ella
-Lo sé, pero tú la preferiste
-Eso no es así y lo sabes, en estos momentos debes de ser valiente por los tres
-¿Por los tres?- le pregunto
-Por ti, por mi y por nuestro hijo. Él te necesita, necesita a la Thayssa valiente que tanto ha luchado. Tienes que darlo todo por él, no debes dejar que muera el fruto de nuestro amor. Gloria no debe pisotearte, tú tienes más armas para destruirla.
-¿Pero cómo me voy a enfrentar a ella? ¡Me despedirá!
-Piensa en nuestro hijo, ¿quieres que muera?
-Eso nunca
-Entonces saca las uñas si hace falta- su imagen se hace cada vez menos visible…

En ese momento me despierto empapada en sudor. Todo ha sido un sueño… un maravilloso sueño. Me levanto y me visto
-Alejandro, tienes razón, voy a luchar por nuestro hijo

Abro la puerta y me dirijo a hablar con Gloria Salvatierra.

♠♠♠

-Hola señora Carmen, ¿Cómo está?
-Muy bien Ana, ¿a qué debo tu visita?-
-Quería pasar la tarde con usted- le digo amablemente

Me deja entrar en su casa y nos acomodamos en el salón. Ella me sirve un café.
-¿Qué tal está Ian?- me pregunta
-Muy bien, allí lo tratan estupendamente, se vive de gloria con tantos lujos
-¿Te han caído bien los Salvatierra?- me pregunta
-Me han tratado como una más, son muy buenas personas- recalco el muy
-Ya… Si me disculpas tengo que ir un momento a coger la ropa de la lavadora
-¿La ayudo?
-No, quédate aquí, ahora regreso

Carmen desaparece del salón. Aprovecho para salir y subir las escaleras. Empiezo a buscar el despacho de Bernardo, el único lugar donde puede estar la cosa que busco.
Abro la puerta, entro y empiezo a buscar por las estanterías. No encuentro nada. Me acerco al escritorio e intento abrir un cajón que está cerrado con llave. ¡Maldita sea! La llave la tiene Ian. Me acuerdo del día en el que descubrimos el contrato de Ian en este mismo cajón, el lo abrió con su llave.
-¿Te ayudo en algo?- me dice una voz femenina

Levanto la mirada y veo como Angélica, la tía de Ian, me ha descubierto.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cincuenta y tres

-Señor, le traigo el informe bancario de la empresa- dice mi secretaria
-Gracias Kate, déjalo encima de la mesa
-¿Dónde señor? Casi no hay sitio- dice Kate al ver que mi mesa está llena de papeles
-Dámelos, le buscaré yo un sitio- cojo el papel
-¿Mucho trabajo no?
-Muchísimo, no puedo más, tengo que firmar muchos documentos, preparar la nueva colección de joyas, mirar nuevos materiales…
-¿Quiere que le traiga un café?- me dice amablemente
-Mejor una tila… con un poco de tequila- le guiño un ojo
-Ahora se lo traigo

Kate se da la vuelta y cierra la puerta de mi despacho. Yo miro por los grandes ventanales, está nevando. Hoy es un día perfecto para estar en casa con la familia, cerca de la chimenea… pero el trabajo no me deja. Cojo el marco que tengo en la mesa, lo miro, en la foto estamos yo y mis dos maravillosos hijos. Cuanto les quiero.
Kate abre la puerta y me trae el vaso:
-Tomate el día libre- le digo
-¿Seguro? ¿No quiere que le ayude?- me dice dudosa
-Yo voy para mi casa, hoy no me apetece seguir trabajando
-Como usted quiera señor

Salimos de la empresa. Subo en mi coche y conduzco hasta mi casa. Es una hora larga de viaje, pero llego sin ningún tipo de problema. Aparco el coche en el garaje y subo por las escaleras. En la entrada veo a Thayssa, muy sonriente organizando el árbol de Navidad.
-Buenas tardes Thayssa- le digo
-Buenas tardes señor, ¿Qué hace usted tan pronto en casa?- me pregunta
-No me apetecía trabajar más
-¿Quiere que le prepare un café?
-No gracias, ahora me voy a echar una siesta

A Thayssa se le cae una estrella del árbol, ella se agacha para recogerla. El vestido le marca sus maravillosas curvas. Mis ojos no pueden evitar mirar su elegante cuerpo.
-Hola papi- aparece Abi desde las escaleras
-Hola cariño- la abrazo
-¿Qué haces tan pronto aquí?- me pregunta con su maravillosa sonrisa
-No me apetecía trabajar, hoy es un día para pasarlo en familia

Unos minutos después, mi hija se va con una amiga y yo subo a mi habitación Camino por el pasillo hasta llegar a mi dormitorio, allí empiezo a escuchar unos ruidos. Abro silenciosamente la puerta y me quedo atónito. Dos personas están manteniendo relaciones sexuales en mi cama. Hay ropa tirada por el suelo, se ve un pantalón de un hombre, unos calzoncillos y… no puede ser. La falda favorita de mi mujer. Cierro la puerta silenciosamente. Mi mujer me está poniendo los cuernos.

Enfadado, me dirijo a mi despacho cerrando la puerta con llave. ¿Con quién se estará acostando? Maldita zorra, ¿Cuánto tiempo llevará engañándome? Tiro unos papeles, la rabia se apodera de mi, ¿Qué debo hacer?

Bajo las escaleras y me encuentro a Thayssa, que sigue decorando el árbol, me acerco a ella y le susurro al oído:
-¿Cuánto tiempo hace que no estamos a solas?

Ella, asustada, se da la vuelta y me mira de arriba a bajo. No se puede creer lo que le he dicho.
-Está casado, tiene dos hijos, hemos decidido que no volveríamos a…
-Me da igual, yo te quiero a ti, vamos a tu habitación
-Yo no…- se queda pensativa

♠♠♠

Lo miro a los ojos por segunda vez, una parte de mi quiere y la otra no. Está casado y tiene dos hijos, yo no pinto nada en esa relación, la destruiría y yo no soy así.
Alejandro se acerca a mí y me agarra con sus brazos. Acerca su cara a mi cuello, siento su aliento… no aguanto más… aún sigo enamorada de él
-Vámonos- le digo

Los dos vamos a mi habitación, nadie nos ha visto. Allí cierro la puerta con llave y bajo las persianas.
-Llevo mucho tiempo deseando esto- me dice con una voz cariñosa

Ambos nos tiramos en la cama y empezamos a quitar la ropa. Me acuerdo de la primera vez que nos acostamos, acababa de cumplir la mayoría de edad y el vino solo para cumplir una promesa. A partir de aquella noche todo cambió, yo me enamoré de él.
Nuestros cuerpos desnudos se juntan, el placer que ambos sentimos nos recuerda a momentos pasados. Momentos que han regresado.
-Te quiero- le susurro al oído

Unos minutos después nos abrazamos, hay un silencio incomodo hasta que él habla:
-Perdóname
-¿Por qué?- le digo
-Por traerte a este país, por alejarte de tu familia…
-Tú no tienes la culpa de nada, yo he venido por propia voluntad, tú me has dado una vida mejor que la que tenía. Yo me conformo con tenerte a mi lado, con poder verte todos los días… sé que lo nuestro es imposible.
-Ojala fueras tu mi esposa- me dice abrazándome mas fuerte que nunca

♠♠♠

Nos vestimos y salimos de la habitación. Ella regresa a hacer el árbol y yo subo las escaleras. En ese momento veo a Bernardo que las está bajando. Es entonces cuando encajo todas las piezas del puzle: Él, fiel amigo y mano derecha de Gloria, fue contratado por ella, desapareció hace años cuando su mujer se quedó embarazada, llevaba todos los papeleos de la empresa y de la mansión… nunca podía imaginar que se acostaba con mi mujer.
-Hola Alejandro, mucho gusto- me dice mientras nos damos la mano
-Hombre Bernardo, ¿a que debemos su visita?
-A nada en especial, extrañaba esta casa y he venido a daros una visita

Tu lo que extrañabas era acostarte con mi mujer, pienso para mis adentros.
-¿Ya te vas?- le digo
-Sí, tengo mucho trabajo en el pueblo donde vivo
-Tengo entendido que eres el abogado favorito de tu pueblo, todo te debe ir de perlas
-No me va mal- dice sonriendo

Parece nervioso, tiene miedo a que lo pille. Nos despedimos. Subo a mi dormitorio y veo a Gloria haciendo la cama:
-Que extraño, ¿tu haciendo la cama?- le digo

Ella se pone nerviosa, no contesta, solo lanza una sonrisa.

A la mañana siguiente llamo a un detective:
-Quiero contratar sus servicios, tiene que vigilar a mi mujer.

A continuación le doy todos los datos sobre mi esposa. El detective me contesta:
-En una semana tendrá un informe detallado de la vida de su mujer

La semana pasa rápidamente, en estos siete días me comporte como si nada hubiera pasado. Como un hombre cornudo feliz, ignorante de todo. El detective llega a mi casa y ambos vamos a mi despacho a hablar. Sus palabras son claras:
-He investigado a su mujer y una cosa debo decirle, no se fie lo mas mínimo de ella, no es lo que aparenta ser

♠♠♠

En el presente, seis años después de que Alejandro descubriese que su esposa le era infiel…

Abro las puertas del armario. Cojo un álbum de fotos que he escondido bajo unas sabanas. Subo a mi cama y abro el álbum de fotos.
La primera foto es una de cuando era pequeña e inocente, muy guapa con mis lacitos y me vestido rosa, era mi favorito. Paso la pagina y veo una foto mía y de mis padres, la siguiente foto es mía y de… mi amado, mi dulce Bernardo. El hombre que más feliz me ha hecho en este mundo.

En la foto estamos los dos abrazados, besándonos. Sigo mirando las fotos, tengo una del día en el que me caso con Alejandro… ese dichoso día. El día más triste de mi vida.

Las siguientes fotos son de mi hijo Alex y por ultimo están las fotos más comprometedoras de Bernardo y mías. Ambos en la cama…
Recuerdo cada instante de pasión que teníamos los dos, cada momento de amor…

Me levanto y me acerco al armario, saco de él un traje negro. El traje que lleve al entierro de Bernardo, aquel día que tuve que huir para que Ian no me preguntase quien era.
Pongo nuevamente el traje en su sitio, me acerco al tocador y me miro al espejo. Cuanto he luchado por nuestro amor, yo lo he dado todo y tú… Tú no has dado nada. Yo atropellé a tu mujer, quería quitarla de nuestro camino, era un estorbo.
Con la rabia de recordar todo, tiro unas cuantas colonias.
-¡Bernardo porque nunca me has querido!- digo entre lloros

Me siento en mi cama y recuerdo mis últimos momentos con él, nuestra llamada telefónica, justo dos días antes de que él muriese:
-Gloria ya tengo todo listo, pasado mañana nos fugamos, vamos a vivir los dos juntos lo que nos queda de vida
-Lo llevo deseando desde hace años, ¿te ha llegado el dinero de los billetes?- le pregunto
-Sí, ya los he comprado. Jamás nos encontrará
-¿Has tenido más noticias de él?
-Sí, me dijo que te estaba buscando, que se iba a vengar de los dos. No ha olvidado que le hemos arruinado su vida y no descansará hasta vernos muertos
-Tranquilo Bernardo, no nos va a pillar. Mañana te llevaré la pastilla
-Tráemela, sin ella no podremos fugarnos, será nuestro pasaporte a la libertad

Después de esa llamada nada fue lo mismo, le fui visitar al día siguiente, le di la pastilla. Todo estaba preparado para irnos… pero una nueva traición estropeo todo.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Cincuenta y dos

-¿Crees que poner de escusa nuestra amistad ter servirá de algo?- me dice Ian
-Lo creo, son muchos años juntos, para ti soy como un hermano. Siempre he estado contigo en los peores momentos, siempre te defendí…
-¿Eso te da la libertad de poner bombas? ¿De intentar matarnos a todos? ¿De robarnos?- Ian parece cada vez más enfadado
-Tú no sabes lo que tuve que soportar, yo desinstalé las bombas. Gracias a mí estáis vivos- le digo
-¿Quieres que te de las gracias por salvarme la vida?- dice en un tono irónico
-No, pero han pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos
-¿Te refieres a aquella noche en la que estabas llorando? Que te largaste sin decirme nada, a mí, a tu mejor amigo. ¿Tenías problemas? ¡Me los podrías haber contado!
-No creo que quisieras saber el motivo de mi huída
-Algún motivo tendrías, no te lo niego, pero lo que más me interesa es otra cosa. Saber porque eres un ladrón
-¿Lo quieres saber?- le pregunto
-Si me lo cuentas todo, no llamaré a la policía- me amenaza
-Está bien- me deja de agarrar por el cuello y baja su puño

Lo miro a los ojos, está nervioso. Le sonrío y empiezo a hablar:
-Cuando te escribí la carta estaba muy triste. No soportaba verte llorar, la muerte de tu padre te afectó tanto que decidí largarme, no quería hacerte más daño
-Si tú nunca me has hecho daño- me interrumpe
-No me interrumpas- le digo
-Continua
-Le dije a mi madre que quería mudarme y ella lo comprendió todo. Habló con mi tío y le pregunto si tenía un trabajo y un hogar. Él le dijo que sí. Rápidamente hice las maletas y cogí un taxi, tenía que abandonar todo lo más rápido posible. Al llegar a la ciudad vi a mi tío, era una persona normal y corriente, o por lo menos lo aparentaba, me llevó a su lujosa casa. Allí descubrí que estaba divorciado y que su hijo vivía con su ex mujer. Me pregunté varias veces porque se divorció y porque no dijo nada a la familia, pero él no quería hablar del tema. Una noche me llevó a un bar, allí conocí a una preciosa camarera. Empezamos a hablar varios días. Ella se llama Elena. Consiguió hacerme olvidar todas las penas que tenía.
Un par de días después mi tío me dijo que tenía un trabajo para mí, entonces fue cuando lo descubrí todo. Él y unos amigos estafaban a las personas, creaban empresas falsas para robar a la gente rica. En ese momento supe porque mi tía lo abandonó y le impedía hablar con su hijo. Al principio me negué, pero entonces supe algo más. Uno de los socios de mi tío era el dueño del bar en el que trabajaba Elena. Me contó que la joven trabaja como recadera. Ella servía copas y recogía la droga para dársela al jefe, lo hacía para ganar dinero, su madre estaba muy enferma y no tenía a nadie más en el mundo. Yo acepté entrar en el trabajo a condición de que la dejasen libre, sabía que podía terminar en la cárcel. Elena, al saber lo que hacía yo por ella, se negaba a aceptar mi dinero para la operación de su madre. Pronto empezamos a salir, a vivir juntos. Ahora somos novios y estamos felices. Ella está lejos de las empresas falsas pero yo no.
Tras la muerte de la madre de Elena, mi chica me dijo que teníamos que abandonarlo todo, huir… pero yo no podía, le debía mucho a mi tío por haberme cuidado tanto tiempo. El incidente de la mansión Salvatierra ha hecho que me planteé la idea de hacerla feliz, de largarme y no volver… pero al mismo tiempo creo que merezco ir a la cárcel.

Termino de contar mi historia, mi relato ha hecho que Ian se apiade de mí.
-Vete- me dice- Es lo mejor que puedes hacer, largarte de esta zona, ve con tu chica y hazla feliz
-Gracias amigo- le intento dar un abrazo, pero él se separa
-¿Te acuerdas de esto?- saca de su bolsillo una pulsera
-Es…
-Nuestra pulsera de la amistad- termina mi frase
-La dejé allí tirada cuando huí- le digo
-Yo nunca me la quite- se sube la manga y veo que aún lleva la pulsera

Me quedo callado, no sé qué decirle
-He sufrido por ti, no sabía que cojones te pasaba, no sabía por que huiste, no sabía si estabas vivo o muerto. Esperaba una llamada o un mensaje tuyo, algo que me demostrase que estabas bien…- me dice llorando- Cuando me lancé encima de ti y supe que eras tú el ladrón, me alegré. Saber que estabas vivo, que nada malo te había pasado… Puedes estar tranquilo, no te voy a delatar, nunca podría hacerlo. Yo no delataría a un hermano. Pero una cosa te voy a decir- le doy la pulsera y se la ato a la muñeca- Como vuelvas a quitártela, te mato.

Miro mi pulsera, es el símbolo de nuestra amistad. La charla de Ian hace que yo también llore. Los dos nos abrazamos:
-Jamás quitaré nuestra pulsera, antes muerto- le digo- Apunta mi nuevo número, quiero que nos mantengamos en contacto

Los dos nos intercambiamos el número del teléfono. Me alegra saber que después de tanto tiempo, un amigo siempre seguirá siendo un amigo.

♠♠♠

-¿Estas nerviosa?- me pregunta Alex
-No, no lo estoy- le digo firmemente
-¿De verdad?- intenta asegurarse de que no esté nerviosa
-Te lo aseguro
-Señorita Iria, es su turno- me dice un policía

Alex y yo nos levantamos.
-Lo vas a hacer muy bien- me dice Alex dándome un beso en los labios
-Eso espero…

Los entramos en el juzgado. La gente nos mira. Alex se sienta en la silla del público mientras yo continuo caminando. Me hacen un gesto para que me siente al lado del juez. Allí se acerca un hombre que me dice:
-¿Jura decir la verdad, nada más que la verdad?
-Lo juro- se lo digo con la mano en el corazón
-Empecemos- dice el señor juez
-Por favor señorita Iria, cuéntenos si el acusado estuvo involucrado en el atentado de la mansión Salvatierra-dice el abogado de Ángel
-El acusado trabajaba de camarero en la mansión Salvatierra aquella noche, pero él no estaba involucrado en el atraco. Defendió a la dueña de la mansión cuando la intentaron secuestrar. Yo lo conozco perfectamente y sé que es incapaz de hacer algo así.
-¿Mantiene algún tipo de relación con el acusado?- me pregunta el abogado
-No, antes éramos novios pero ahora no somos nada, ni siquiera amigos.
-¿Entonces porque lo defiende?
-Porque me parece injusto que los ladrones de verdad sigan libres, él no se merece ser condenado por algo que no cometió.

Las palabras de Iria hacen que los vocales tomen una decisión. Tras unos minutos deliberando, el juez lee el resultado:
-Tras la declaración de la señorita Iria, nosotros hemos decidido que el culpable es inocente.

El rostro de Ángel reboza felicidad, él se abraza a su abogado. Todos salimos del juzgado. En la salida Ángel se acerca a mí:
-Muchas gracias por haberme salvado
-No lo hice por ti, lo hice porque creo que es lo justo
-Me da igual el motivo, yo se que lo hiciste y eso significa que aún sientes algo por mí. Perdona todo lo que te hice, por favor, vuelve conmigo

Sus ojos desprenden un extraño brillo y él continúa hablando:
-Ahora sé lo que perdí, te prometo que a partir de ahora todo será nuevo- me agarra la mano pero yo la separo
-Un momento, no confundas las cosas. Yo ya no siento nada por ti, no quiero nada contigo. Ni siguiera quiero ser tu amiga.
-No te entiendo…- dice con un rostro triste
-Ángel entiéndelo, no vamos a volver, no estoy enamorada. Yo ya he encontrado mi sitio, ojala que pronto encuentres tu el tuyo

Mi últimas palabras se las digo mientras me acerco a Alex, le beso en los labios y los dos nos vamos agarrados de la mano.
-Lo has hecho muy bien- me dice
-Gracias

Antes de alejarnos más, me doy la vuelta y lo veo, continua en el mismo sitio, quieto y llorando. El pobre se ha quedado solo, pero seguramente pronto encontrará a alguien.

♠♠♠

-Bienvenido- dice la señora Gloria
-Gracias señora- le digo
-Me alegra saber que te han dado el alta, tomate tu tiempo, no tienes que trabajar hasta que te recuperes- dice nuevamente Gloria
-Muchas gracias- uso las muletas para llegar hasta mi cuarto, mi madre me ayuda

Al llegar a allí mi madre me dice que tome reposo pero yo me niego, tengo que hablar con Abi. Espero a que ella salga de mi habitación. En ese momento me pongo en pie con la ayuda de las muletas. Poco a poco salgo de la habitación, lo peor va a ser subir las escaleras. En ese momento aparece Ian por la puerta principal, al verme me da la bienvenida y me ayuda a subir las escaleras. Al terminar de subirlas me dice que me cuide y se va. Yo continúo caminando por el pasillo y entro en la habitación de Abi.
-¡Que sorpresa!- dice Abi
-¿Qué hacías preciosa?- le pregunto
-Estaba mirando el paisaje, últimamente no hace más que llover
-Lo sé, el invierno ha llegado, ya pronto empezará a nevar

Me acerco a ella y me siento en el borde de la cama.
-¿Qué tal va tu cadera?- me pregunta
-Bien, va mejorando. ¿Tú que tal vas con los ejercicios?
-Bien, ya he movido un dedo
-¿De verdad? ¡Eso es magnífico! ¡Eso significa que pronto podrás caminar!
-Si, pero lo mantengo en secreto, no quiero que nadie lo sepa ¿entendido? ¡Quiero darles una sorpresa a todos cuando me vean de pie!
-Yo no diré nada, te lo prometo
-Gracias, siento no haberte visitado. Mi madre no me dejó
-No pasa nada, en el fondo sabía que no ibas a venir

Ella se acerca a mí y me da la mano
-Gracias por salvarme la vida- me dice
-No tienes que darme las gracias, lo volvería a hacer una y otra vez
-Eres una gran persona, siempre estás a mi lado cuando lo necesito… nunca me has fallado
-No, no sigas por ese camino- le digo
-Es la verdad, eres un gran novio. No te merezco…
-No soy un gran novio, y de eso quiero hablar contigo. He estado toda la noche pensando y he decidido contártelo, no aguanto más.
-¿Qué me tienes que contar?
-El día de la fiesta de disfraces te fui infiel, me acosté con Ana, la novia de Ian- se lo digo todo de golpe.
-¿Cómo?- dice incrédula
-Perdóname, estaba borracho… no sabía lo que hacía, además ella me hizo dudar, decía que vosotros dos os habíais liado… soy un idiota
-Somos dos idiotas, yo me he besado con Ian
-Lo tengo merecido, no te voy a reclamar nada… ahora quiero que decidas tu. ¿Continuamos o lo dejamos?
Tras un largo silencio, ella habla:
-Eres una gran persona, tu error lo comprendo, yo también lo cometí. Te quiero, como amigo. Confundí la amistad con el amor. Creo que es mejor que seamos amigos
-Me lo tengo merecido

Nos abrazamos:
-¿Se lo vas a decir a Ian?- me pregunta
-No, eso es asunto de Ana, no mío- le digo a Abi
-Es mejor no decírselo

♠♠♠

Después de un largo viaje por fin he llegado a mi hogar. Dejo las maletas en mi habitación, como es de costumbre mi madre ha salido y no ha venido a recibirme. Subo las maletas a la cama y empiezo a deshacerlas. Tengo que lavar y planchar la ropa.

Voy a la cocina y hago un bocadillo. Empiezo a acordarme de las palabras de Gloria: “Si me los consigues te haré rica”.
Estoy a un paso de hacerme rica, de abandonar esta mierda de pueblo. Mañana mismo le iré dar una visita a mi queridísima suegra…

♠♠♠

-Tienes que decírselo a Ian
-Angélica, para de decir eso, ya sabes que no se lo voy a decir
-El tiene que saber que estas enferma- me intenta convencer
-No estoy enferma- le digo
-Carmen, no seas cabezota
-¿Y qué quieres que le diga?
-La verdad
-Muy bien, entonces quieres que le diga que Gloria me atropelló, que por su culpa no podía tener hijos y me vi obligada a someterme a un tratamiento de fecundacion en vitro, que por aquella época no se sabía si tendría efectos secundarios. Después le digo que ese tratamiento falló por culpa del inútil del doctor y que ahora estoy enferma, ¿quieres que le diga eso a mi hijo?
-No, solo dile que estas enferma
-Para decirle que estoy enferma, que tengo cáncer, debo contarle todo. Y si él sabe que tengo cáncer en los ovarios… se culpará
-Es tu hijo, el no tiene la culpa- dice mi hermana
-Lo sé, la única culpable es Gloria

Cincuenta y uno

Gritos, gritos y más gritos. La gente corriendo y el disparo atravesando mi cuerpo. No puedo pensar en otra cosa.
Me encuentro en la habitación del hospital, mi madre está sentada en una silla a mí lado. En la televisión no hay nada interesante y estoy aburrido. Llevo una semana en esta camilla, el disparo ha herido mi cadera, por suerte todo se ha quedado en un susto.
A lo largo de esta semana han sido muchas las personas que me han visitado, pero la persona que más falta me hacía no ha venido. Por un lado es lógico, está en silla de ruedas… pero por otro… ¿descubriría lo de Ana? No creo, eso solo lo sabemos ella y yo, si Abi se enterase también lo sabría Ian, cuando él me vino visitar no me dijo nada.
-¿Te pasa algo hijo?- dice mi madre mientras deja la revista encima de la mesita
-No madre, no me pasa nada
-Te noto muy pensativo, ¿hay algo que te preocupa?
-Que no, todo está bien
-¿Extrañas a alguien?- mi madre ha dado en el clavo
-¡Que no me pasa nada!- le grito
-Tranquilo- se levanta- Voy a coger un café, ¿quieres algo?
-No- le digo fríamente

Mi madre abandona la habitación. Miro a mi izquierda y veo las muletas con las que tengo que caminar durante un tiempo para recuperarme. Pienso en la suerte que he tenido, unos centímetros más y podía haberme quedado paralitico. Pero mi preocupación no es esa, hay una preocupación mayor para mí… ponerle los cuernos ha Abi ha sido lo peor que he hecho en la vida.

Una chica tan buena, tan guapa… no se merece esto. No se merece un novio que la engañe, que la trate mal, un simple jardinero que no le puede dar nada, un vividor. Tantos años enamorado de ella, tanto tiempo detrás suya para cagarla. ¿Por qué soy tan idiota? ¿Por qué? Sin poder evitarlo empiezo a llorar como un niño pequeño. Es mejor decírselo, no podemos mantener una relación de engaños, el amor no consiste en eso. Se lo diré y ella tendrá la última palabra. Aceptaré todo lo que me diga, me lo tengo merecido.

♠♠♠

Pulso el botón del ascensor. Mientras espero a que llegue miro a todas las personas que están en la sala de espera. Todos parecen tristes, preocupados… en especial una mujer que se encuentra sentada en una silla mirando por la ventana. La veo de perfil, creo que la conozco pero no estoy segura.
Me acerco a ella, el ascensor llega pero lo ignoro. Continuo acercándome, la mujer está llorando. No puedo creerlo, ya sé quién es.
Llego a su lado y le toco el hombro, ella me mira y se seca las lágrimas.
-¿Es aquí a donde venias todas estas semanas?- le pregunto
-Sí- me contesta con una voz débil
-Thayssa, por favor, cuéntame que haces aquí, confía en mí- cojo una silla y me siento a su lado
-No aguanto más, no quiero ocultarlo por más tiempo- me dice ella
-¿Vamos tomar un café y me lo cuentas?- le digo
-No, mejor demos una vuelta por el jardín del hospital, necesito despejarme.

Le ayudo a levantarse y ambas bajamos por el ascensor. Parece preocupada, nunca la he visto así. Salimos al jardín, está muy bien cuidado pero es muy pequeño. Nos sentamos en un banco y vemos como algunos enfermos entran en el hospital por el viento que hace.
-Se nota que está llegando la navidad- dice Thayssa
-El tiempo está empeorando…- le agarro la mano y la miro a los ojos- Cuéntame, ¿Qué haces aquí?

Thayssa coge un poco de aire y empieza a hablar:
-Tengo un hijo que está enfermo, necesita un donante de medula compatible, pero solo un familiar puede donar. Está condenado a morir en menos de dos meses. Necesito pasar todo mi tiempo con él, lo necesito…

Me quedo impresionada, no doy crédito a todo lo que dice. ¿Thayssa es madre? ¿Tiene un hijo? La pobre lo ha tenido que estar pasando fatal todo este tiempo. La abrazo y ella empieza a llorar.
-Desahógate- le digo mientras le acaricio el pelo
-Nunca estuve a su lado en los momentos más importantes, no he escuchado su primera palabra, no lo he visto dar sus primeros pasos…- continua diciendo Thayssa
-¿Cuántos años tiene tu hijo?- le pregunto
-Seis…
-¿Seis? Pero, si yo no te he visto embarazada…
-¿Te acuerdas de aquel viaje a Madrid?
-Lo has ocultado… ¿pero porque? ¿Quién es el padre?- le pregunto

Thayssa mira al suelo, no quiere contestar. ¿Quién podría ser el padre? Tiene que ser alguien importante para que lo haya ocultado. Pienso en todos los momentos de la mansión, en el acercamiento que tenían Thayssa y… ¡no puede ser!
-¿El señor Alejandro?- le pregunto
-Sí, él es el padre de mi hijo
-Podrías habérmelo contado, sabes que yo soy tu amiga
-No queríamos que nadie lo supiera
-Te comprendo

Del cielo empiezan a caer unas gotas de agua.
-Vamos para la cafetería que está empezando a llover- le digo a Thayssa
-Clara, muchas gracias por escucharme- me abraza

Las dos entramos en la cafetería. Nos sentamos en una mesa y empezamos a hablar sobre el atentado de la semana pasada.
-¿Qué tal está Tomas?- me pregunta
-La bala le ha rozado la cadera, tiene que caminar durante unos días con la ayuda de unas muletas, ha tenido mucha suerte. ¿Gloria te ha dicho algo?
-No, ni cuenta se ha dado de que falté el día de la fiesta. Todas las tardes me escapo a visitar a mi hijo, ella está tan nerviosa que no se fija en nada más.
-Lo está pasando mal- le digo
-Se lo tiene merecido, ella también ha hecho sufrir a otras personas- me dice Thayssa mientras agarra con fuerza una especie de colgante con forma de llave.

♠♠♠

-¿Te duele?- me toca los pies
-No- le digo
-¿Y aquí?- toca otra parte de mis piernas
-No… es inútil- le digo

Ian tapa mis piernas con la sabana.
-Abi no te pongas triste, los ejercicios van bien, ¿no has dicho que moviste un dedo?
-Ya no sé ni lo que vi, seguro que fue fruto de mi imaginación- le digo vencida por el cansancio
-No, yo creo en tus palabras, si tú has dicho que has movido un dedo yo te creo. Esto es un proceso largo y agotador. Te vas a cansar de mí pero es lo que queda. Yo he venido aquí para lograr que camines y eso es lo que voy a conseguir.
-Si me dices eso no creo que vuelva a caminar- le digo
-¿Por qué?- me pregunta extrañado
-Porque si solo has venido para conseguir que camine, eso significa que cuando lo haga te irás y yo no quiero que eso ocurra.

Se queda callado, no sabe lo que decir. Saca de su maletín una especie de martillo metálico. Golpea con el mi rodilla, espera a que mi pierna reaccione… pero nada.
-Poco a poco recobrarás la movilidad- ignora mis palabras

Recoge sus cosas y se acerca a la puerta, mira el calendario que está colgado en la pared.
-¿Por qué tienes el día de hoy marcado con un círculo rojo?- me pregunta
-Hoy hace cuatro años que me quedé invalida…- le digo

Él cierra la puerta y vuelve a mi lado.
-Lo debes de estar pasando mal
-No lo estoy pasando mal… después de cuatro años ya me estoy acostumbrando. Sé que lo hecho está hecho, no puedo volver al pasado y cambiarlo todo. Elías está muerto y jamás volverá, yo estoy inválida y jamás volveré a caminar. Lo peor de todo es que dentro de poco se cumplirán años de la muerte de mi padre. Nadie querrá ir al cementerio a llevarle un ramo, yo lo llevo deseando desde hace años. Quiero ir a la tumba de Elías y de mi padre, los dos hombres más importantes de mi vida.
-Yo te llevaré- me dice agarrándome la mano
-¿Harías eso por mi?- le pregunto
-Eso y mucho más, ya bastante tienes con todo esto. Tu novio está en el hospital y él no te puede llevar, lo haré yo por él.

Sus palabras hacen que me acuerde de mi novio. Hasta ahora pensaba que estaba soltera, no me acordaba de Tomas para nada. Yo no estoy enamorada. Empiezo a llorar
-¿Por qué lloras?- me pregunta
-Mi vida va a peor, soy tan inútil que mis piernas no quieren moverse más. Por más que lo intente y me esfuerce no soy capaz… y por otro lado… hay otra cosa que me preocupa
-¿Qué te preocupa?- me pregunta
-No sé si debo decírtelo
-Dímelo
-Desde la muerte de Elías jamás volví a enamorarme de nadie
-¿Y Tomas?- me interrumpe
-Lo que siento por Tomas no es amor, es amistad y agradecimiento. Confundí los dos términos y estoy destrozada. Quiero cortar con él pero no le quiero hacer daño… siempre tengo que hacer sufrir a la gente
-No digas eso- me acaricia la cara con sus suaves manos- Tu eres muy buena
-¿Soy buena? No puedo ser buena
-¿Por qué?
-Porque estoy enamorada de un chico que tiene novia

Mis palabras dejan a Ian mudo. Yo continúo hablando:
-Lo que más me duele es que tu beso fue el primero en muchos años en recordarme a él. Tu beso fue de amor, lo sentí. Soy una idiota, me estoy enamorando de ti y eso no es bueno. Tú tienes novia y te estoy destrozando la relación. Sé que tú no sientes nada por mí y quiero que me perdones.
-¿Por qué te debo perdonar?
-Por no apartarte, por besarme pensando que era Ana. Por haberme metido en una relación, por hacerte perder el tiempo aquí a mi lado… ¡por todo!
-Yo ya sabía que no eras Ana…
-¿Cómo?- no doy crédito a lo que escucho
-En un principio pensé que eras ella, pero ese beso, esa forma de besar… con tanto amor y cariño…

Se acerca a mí, me toca la cara cariñosamente
-Quiero que me perdones tu a mí- me dice
-¿Por qué te tengo que perdonar?
-Por haberte besado sabiendo que tienes novio

Se acerca un poco más, puedo sentir su respiración. Estoy nerviosa, vuelvo a sentir cosas que hasta ahora sentía solo con Elías. Él continúa hablando:
- Y sobre todo, que me perdones por volverte a besar

Nuestros labios se unen nuevamente. Un nuevo beso, más intenso que el anterior. Entonces siento algo, me separo de él.
-¿Qué ocurre?- me pregunta
-Esto- saco las sabanas y ambos vemos como el dedo de mi pie se está moviendo

♠♠♠

-Estás haciendo un estupendo trabajo- me dice mi jefe
-Gracias, lo estoy haciendo lo mejor posible- le contesto
-Nunca hemos tenido un pediatra tan profesional- continúa alabándome
-Por favor, no siga que conseguirá que me sonroje

El director sale de mi consultorio dejando unos papeles encima de mi mesa. Yo ni los miro, entra un niño pequeño con su madre. Le hago un chequeo y le doy una piruleta. El niño sale muy contento dándome las gracias.

Me levanto y abro un poco la ventana para que ventile la habitación. Una ráfaga de viento hace que los papeles del director caigan al suelo. Me agacho para recogerlos y veo un informe médico que me llama la atención. Lo cojo y veo el nombre: Iria. No hay duda, los apellidos son los mismos que los de mi novia. ¿Qué debo de hacer? La curiosidad se apodera de mí, quiero verlos, saber lo que le ocurre.

♠♠♠

-Pensé que no venias- me dice Ana
-Perdona cariño, estaba con los ejercicios de Abi- me disculpo

Cojo sus maletas y la acompaño hacía la puerta principal. Hoy es el día en el que Ana regresa al pueblo. La extrañaré pero creo que es mejor que se valla. Con las dudas que tengo no es bueno que esté por aquí.
-¿No te despides de nadie?- le pregunto a Ana
-No soy muy querida aquí- me dice

Cogemos las maletas y salimos por la puerta, pero una voz nos detiene.
-Un momento, ¿no te ibas a marchar sin despedirte de mí?- las palabras son de Gloria
-Perdona, no me gustan las despedidas- le contesta Ana
-Por favor, acompáñame a mi despacho, quiero hablar contigo-le dice a mi novia.

♠♠♠

Dejo las maletas al cuidado de Ian y acompaño a Gloria a su despacho. Allí, ella cierra la puerta con llave. Nos sentamos en las sillas y empieza a hablar:
-Me ha gustado mucho tu compañía, veo que eres una mujer con valor, impulsiva…- me dice
-Sí lo soy
-También sé que lo quieres conseguir todo y que te encanta el dinero. Me recuerdas a mí cuando era joven
-¿A dónde quiere llegar?- le pregunto
-Hoy regresas a tu casa ¿no?
-Sí- le contesto
-¿Vives cerca de la casa de Ian?
-A dos pasos
-Pues tengo un trabajito para ti, si lo haces te daré una gran cantidad de dinero
-¿Qué clase de trabajo?

♠♠♠

-¿Qué te quería Gloria?- me pregunta Ian mientras conduce en dirección al aeropuerto
-Nada, me dijo que si tenía algún problema o si quería regresar que la llamase, le he caído bien- le digo
-¿Y por qué no te lo dijo delante de mí?- no está convencido con la respuesta
-No lo sé Ian, pregúntaselo, ¿crees que te estoy mintiendo?
-No, sé que me dices la verdad

Llegamos al aeropuerto. Ambos bajamos las maletas y esperamos a la hora del despegue.

♠♠♠

Finalmente Ana se va. Nos despedimos con un beso mientras veo por el cristal como sube al avión. Ya se ha ido. Subo nuevamente a mi coche y regreso a la mansión. Por el camino no hago más que pensar en mi nuevo beso con Abi. Freno en un semáforo y a mi izquierda veo a una persona… acelero el coche saltándome el semáforo en rojo, doy un volantazo y aparco en el primer logar que encuentro. Bajo del coche y corro hacía esa persona. Él al verme empieza a correr, huyendo de mí.

No me doy por vencido, quiero hablar con él. La persona cruza una calle y lo sigo. La calle da a un callejón sin salida. Lo veo de espaldas, no tiene salida. Me acerco a él y lo empujo contra la pared, le doy la vuelta y lo miro a los ojos mientras lo agarro por el cuello:
-Dame una razón para que no llame a la policía- le digo
-¿Una razón? No puedes llamar a la policía porque estarías entregando a tu mejor amigo

martes, 7 de diciembre de 2010

Solo quedan 30 capítulos...

Sueños de Papel está llegando a su final. Un final totalmente sorprendente. Hasta entonces queda mucho por descubrir y por saber como quedarán los personajes:
Gloria
Alex
Abi
Iria
Tomas
Angel
Thayssa
Leo y Tamara
Carmen
Ian
Ana
Jim
Hugo
Joaquín
Claudio
Elena
Antía
Felipe
La niña y el niño

Morirán 8 personas en estos ultimos capítulos. Se descubrirá quien es Antía y que tiene que ver con toda la trama. Descubriremos como y quien mató a Bernardo y a Alejandro. Descubriremos a un personaje que no es lo que parecía. Preparate para los ultimos capítulos.

Cincuenta

“El sol ilumina como tantas mañanas mi habitación. Pero hoy no es un día cualquiera, hoy es el día en el que recobre las esperanzas… El vacío en el que me encontraba por fin vio la luz, una luz que tardó en llegar…”

Me despierto como todas las mañanas, estoy sola en mi habitación. Mi hermano Alex ya no duerme conmigo, pero su cama continua aquí. Veo el almuerzo sobre la mesita de noche, cojo la taza de café y la llevo a la boca. Por la ventana se ve que hace un esplendido día, está llegando la Navidad y parece que las temperaturas son de verano, aunque en la última semana el viento es cada vez más fuerte.

Este despertar, ver que estoy sola en mi habitación me trae recuerdos pasados. Aquellos días en los que me negaba a abrir la persiana y ver la maldita silla de ruedas. Cuanto tiempo he perdido encerrada en estas cuatro paredes, temiendo que mi felicidad pudiese dañar el recuerdo de mí amado Elías.

Vuelvo a dejar la taza sobre la bandeja. Me acomodo en la cama y es entonces cuando algo sucede. La parte baja de la sabana empieza a moverse, mi mirada se centra en ese punto fijo de movimiento. Estoy sorprendida, con miedo, no me lo puedo creer. Toda esta semana al lado de un cambiado Ian ha servido para algo. Aparto la sabana para asegurarme de que lo que estoy pensando es verdad, el dedo gordo de mi pie derecho se está moviendo.
Lloro de felicidad… lo que estoy viendo es difícil de creer.

Acerco mi silla de ruedas y haciendo fuerzas con mis manos, apoyándome en ella, logro subir. Muevo las ruedas y me acerco a la ventana, el sol está siendo tapado por una nube. En el jardín no hay rastro de Tomas… A mi mente viene el recuerdo del momento en el que recibió un disparo por salvarme la vida, pese a que el beso de Ian ha provocado en mí una serie de sentimientos y emociones que creía desaparecidos… Tomas es mi novio, y solo debo de pensar en él.

Salgo de mi habitación y miro por el pasillo, no hay nadie. Desde la accidentada fiesta todo es silencio en la casa. Todos evitan hablar del tema. Hacen como si nada ocurriera… pero todos saben que eso es inevitable, como también saben que dentro de poco se van a cumplir 4 años de la muerte de mi padre, otro tema que evitaran hablar en la mansión.

♠♠♠

En otra habitación de la mansión, el único ruido que se escucha es el de una cama moviéndose
-Una palabra: Fantástico- le digo sonriendo mirándola a los ojos
-Yo elegiría la palabra Increíble- me sonríe

Cogemos las sabanas que están tiradas en el suelo y tapamos nuestros cuerpos desnudos. Nos abrazamos y miramos la ventana:
-Con el buen día que hacía…- dice
-Está llegando la navidad, es normal que empiece a hacer mal tiempo
-Perdona, no me acordaba que tenias una carrera- me dice algo vacilona
-Soy pediatra no meteorólogo, lo que acabo de decir lo sabría hasta una niña pequeña- le contesto con cierta gracia
-¿Me estas llamando niña pequeña? ¿Tú crees que una niña pequeña haría lo que hicimos?
-Depende, en este mundo hay de todo
-¡Serás tonto!

Me golpea en la cara con un cojín.
-Jamás pensé que volvería a estar así de bien contigo- me dice Iria
-Yo tenía la esperanza de conseguirlo

Las risas se detienen y nos volvemos a besar.
-¿Sabes que desde lo de la fiesta de disfraces siento que hay que disfrutar la vida?- me dice de repente Iria
-Yo siempre supe que la había que disfrutar- le contesto
-Yo también, pero verme tan cerca de la muerte, ver que la única persona que me estaba ayudando en ese momento eras tú, saber que todo podía volar por los aires… todo eso me ha hecho reaccionar. Es hora de ser feliz, y yo solo lo conseguiré a tu lado- el rostro de Iria se ha vuelto triste
-¿A ti te preocupa algo más verdad?- le digo, intentando saber que oculta tras esa tristeza
-No…- me miente
-Yo creo que sí, por favor confía en mí- la agarro y la acerco a mí
-Bueno… hay una cosa que me tiene preocupada, llevo una semana dándole vueltas. Creo que Ángel es inocente
-¿Inocente? ¿Por qué lo piensas?
-Por que el intentó que no se llevaran a Gloria, le dispararon y cuando nos atacaron el no estaba en el salón. Creo que es un simple peón que buscaron para culparlo.

La miro fijamente, ella me mira y sigue hablando:
-Ya sé que él no es el hombre más bueno del mundo, lo sé. Pero el tiempo que viví con él me llego para saber cuándo miente y cuando no. Cuando me dijo el sábado pasado que él era inocente, no le creí por la rabia y el miedo que tenía. Pero sus ojos demostraban que era inocente… Quizás este loca…
-No, no lo estás. Yo también creo que es inocente
-¿De verdad lo crees?- me pregunta nerviosa
-No sé si es inocente o culpable, solo sé que tú crees en su inocencia y para mí eso es lo importante.

Terminamos de hablar, nos arropamos hasta el cuello y quedamos pensativos. Ambos sabemos en que pensamos pero no lo decimos en alto. Por una vez lo único que me importa es saber si Iria aún siente algo por Ángel. Ahora que la tengo tan cerca, no la voy a dejar escapar.

♠♠♠

En otra de las habitaciones de la gran mansión, está vez en la primera planta…
-¿Por qué no quieres hacerlo conmigo?- me dice con una voz apagada- ¿Ya no me quieres?
-Sí que te quiero, pero hoy no me apetece hacerlo
-Por lo que veo no te apetece nunca, ni hoy, ni ayer…
-Tienes que entenderlo, lo que sucedió hace una semana me dejó…- no sé como terminar la frase- hecho polvo- digo finalmente
-Tu mismo lo has dicho, hace una semana, es hora de que te olvides del asalto. No hay heridos, solo un simple jardinero del cual no debemos preocuparnos porque no tiene nada que ver con nosotros
-Ana, él es mi amigo- le digo al oír sus duras palabras
-Un amigo, nada más- dice ella toda orgullosa
-No sigamos hablando, no quiero terminar discutiendo
-Últimamente no sé lo que te pasa, estas distante con todo el mundo, te has vuelto un… ¡odioso!


Los dos estamos en la cama, ella se da la vuelta y me da la espalda, está enfadada. Yo miro al techo, pensando en sus palabras. “Estas distante con todo el mundo, te has vuelto un odioso”. ¿Es verdad? ¿Me he vuelto un odioso? ¿Pero por qué? Creo saber la respuesta, pero no quiero aceptarla.

Hace una semana todo iba bien, Ana llegaba a la mansión después de meses sin verla. Yo le presentaba a todos los habitantes, trabajaba como fisioterapeuta de una muchacha con tendencia a suicidarse… pero de pronto, todo cambio. Ahora la compañía de Ana me molesta, me incomoda y no sé por qué. Ella es la chica con la que llevo cinco años de mi vida. Nunca la he engañado pero sin embargo en la fiesta… ¿Cómo pude besar a otra y no darme de cuenta? ¿O quizás sabía en el fondo que no era Ana? Dudas, dudas y más dudas. ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? ¿Por qué el beso de Abi me gustó? ¿Por qué ahora cuando me acerco a ella me encanta su olor, su sonrisa y desearía que el tiempo se parase para estar siempre con ella? Definitivamente me estoy enamorando.

Mi corazón sabe de sobra que lo que estoy sintiendo es amor, pero también sabe que eso no puede ser, esta semana mi corazón ha hecho una coraza de hierro para evitar que el sentimiento fuese a más. ¿Y que he conseguido? Que mi novia piense que no la quiero y sobre todo que Abi se enfade.
Todos estos días he sido muy dura con ella. Le exigí más de lo que podía hacer. Pero es por su bien… ¿Qué pensará ella de todo esto? ¿Sentiría algo con el beso? ¿Por qué no me apartó?
Desde ese beso no volvimos a hablar del tema, hemos hecho que no ha pasado nada… pero lo peor de todo es que ambos sabemos que aunque nos mintamos, eso ha ocurrido.

Ana se da la vuelta y me mira a los ojos, está llorando.
-¿Por qué me has dejado de querer?- me pregunta

Su frase hace que mi corazón sienta dolor. ¿Por qué estoy haciendo sufrir a la gente que más quiero?
-Te quiero Ana, no lo dudes- me acerco a sus labios y los beso

Con su mano me agarra el pelo y se sube encima mía. Los besos, las caricias… todo va a más. Nos damos la vuelta y ahora soy yo quien está encima de ella, con la mano intento agarrar un condón de la mesita pero ella me detiene:
-Quiero hacerlo sin él- me susurra al oído

Vuelvo a besarla, todo va bien, por fin me he olvidado de todo. La miro y veo en su rostro la imagen de Abi. ¿Cómo? Me separo rápidamente.
-¿Qué sucede?- me pregunta

Cierro los ojos y los vuelvo a abrir, vuelve a ser Ana. No le contesto y continúo besándola. Pensando en que la chica que está bajo mis sabanas es una morena que me está conquistando el corazón...

♠♠♠

-Señora, ¿está segura?- me dice el policía por enésima vez
-Claro que lo estoy, que insinúa ¿Qué no soy capaz de acordarme de una cara?
-No insinúo nada, solo le digo que estos son los nueve detenidos. Y ninguno coincide con su descripción
-¿Y con lo que me acabas de decir, usted no llega a la conclusión de que quizás falte uno por detener?
-No, todos los afectados han declarado que eran nueve
-También todos declararon que un gordo me intentó matar y que ese mismo gordo disparó a uno de mis jardineros
-Quizás todos habéis visto mal, tengo entendido que había una fiesta con alcohol…
-O quizás vosotros sois unos incompetentes que no verían a un asesino a tres pasos
-Señora Salvatierra, yo no le he faltado al respecto
-¿Insinuar que había alcohol de por medio no es una falta de respecto?

El policía se queda callado y vuelvo a mirar nuevamente a los nueve sospechosos. El cristal me da seguridad porque ellos no me pueden ver a mí. Reconozco a uno de los nueve, uno que está en muletas y tiene vendada una pierna. Lo señalo con el dedo y le digo al policía:
-Ese intentó salvarme, pero el gordo le disparó
-Que no hay ningún gordo señora
-Pregúntaselo a él

En la sala entra el comisario, Mauricio Peña. Se dirige a mí:
-Señora por favor acompáñeme

Le sigo hasta una sala más pequeña en donde me toma declaración. Él me dice que le cuente detalladamente todo lo ocurrido. Intento ocultar mi nerviosismo, hacer como que no lo conozco de nada y le declaro los hechos:
-Este año me tocó organizar la fiesta de disfraces navideños. Contraté a la empresa Trovit para que me organizara la fiesta. Estuvieron unos días en mi casa preparando todo, contraté a 18 camareros de los cuales 9 nos atracaron y otros nueves no estaban. Uno de ellos era gordo y me intentó matar pero hirió a mi jardinero.
-Estuvimos mirando la empresa Trovit en la dirección que usted nos ha dado pero en ese lugar no existe nada, esta desierto. No hay rastro de ninguna empresa, todo está abandonado
-¡Eso no es posible! El jefe de la empresa estuvo en mi casa… se llamaba… se llamaba- intento hacer memoria pero no me acuerdo
-Da igual, aunque se acuerde del nombre no nos sirve de nada, le pudieron dar uno falso. Creo que ha sido estafada, la empresa que usted me ha dicho la ha timado. Y no eres la única, en los últimos meses varios ricos están siendo estafados por una empresa que cada vez tiene un nombre diferente. No tenemos ni una pista de quienes son, solo sabemos que usan ex presidiarios para que se lleven toda la culpa y estos no dicen nada porque están siendo amenazados,
-¡Eso es injusto! ¡Tiene que hacer lo posible para detenerlos!
-Estamos haciendo todo lo posible, pero sabe, hay algo raro en todo esto
-¿Qué es lo raro?- le pregunto
-Que hasta ahora no hubo heridos ni intentos terroristas, su caso fue distinto, pusieron bombas que fueron desactivadas. ¿Quién las desactivo?
-No lo sé, pero cuando me enteré de las bombas casi me da un infarto. ¿Usted piensa que se traicionaron entre ellos?
-Es lo mas probable
-Ahora que lo dice… recuerdo a un joven, el sobrino del jefe, que intentaba que no hiriesen a nadie… quizás fue él quien desactivo las bombas.
-Puede ser…

Todo se queda en silencio
-¿Me puedo ir?- le pregunto
-Sí, la mantendremos informada
-Eso espero
-Señora, una pregunta, ¿usted y yo nos conocemos de algo?

Me pongo nerviosa, no sé qué contestar, la voz me tiembla.
-Que yo sepa no- le digo firmemente
-Muy bien, puede salir

♠♠♠

-Cariño, ¿Qué te pasa?
-Nada, no me pasa nada
-Llevas media hora dando vueltas en la cama, algo te pasa

Paro de dar vueltas, me siento en la cama y la miro a los ojos.
-Elena… he cometido el mayor error de mi vida

Ella se asusta y se sienta sobre la cama al lado de mí.
-Hugo, cuéntamelo todo- me dice agarrándome la mano
-El atraco ha salido mal, dispararon a un camarero en la pierna y a un invitado…
-¿Cómo? Pero si nunca ha habido heridos
-Todo se complicó, y nos dimos a la fuga… pero alguien me detuvo y empezó a pegarme. Ese alguien me quito la careta y vio mi rostro
-No puede ser, tenemos que largarnos, te han descubierto… pueden hacer un retrato robot y dentro de nada estarás en la cárcel- empieza a hablar toda nerviosa y yo la detengo
-Tranquila Elena, el chico que me descubrió es Ian. Mi mejor amigo, jamás imagine verlo en esa mansión.
-¿Ian es el chico que tenía una novia muy puta?
-Si, ese mismo. Ella también estaba en la mansión
-¿Los has visto a los dos?- dice sorprendida
-Sí, ella no me reconoció y él no creo que me denuncie. Parecía muy afectado… lo he decepcionado


Las lágrimas empiezan a caer por mi cara. Ella, mi novia, me agarra e intenta tranquilizarme.
-Tranquilo Hugo, todo va a salir bien.
-Mi tío me va a matar
-¿Por qué?- me pregunta
-Él me oculta algo, tenía muchas ganas de destruir a esa mujer, a Gloria, algo le ha hecho. Además nos obligó a poner bombas, hasta ahora nunca lo hemos hecho
-¿¡Bombas!? Quiero que dejes ese trabajo, no es bueno ni para ti ni para mí. Yo no quiero que mueras
-Lo sé, pero ahora no puedo salir. Las bombas las desactive cuando vi a Ana y a Ian en el salón. No podía permitir que matasen a mis dos amigos. Cuando mi tío salió del salón, yo me quedé y desactive todas las bombas.
-Hiciste bien, tú eres una buena persona, no como ellos.
-Elena, me alegro de que te hayas cruzado en mi vida


Nacer en la luz, Morir en la oscuridad