“El sol ilumina como tantas mañanas mi habitación. Pero hoy no es un día cualquiera, hoy es el día en el que recobre las esperanzas… El vacío en el que me encontraba por fin vio la luz, una luz que tardó en llegar…”Me despierto como todas las mañanas, estoy sola en mi habitación. Mi hermano Alex ya no duerme conmigo, pero su cama continua aquí. Veo el almuerzo sobre la mesita de noche, cojo la taza de café y la llevo a la boca. Por la ventana se ve que hace un esplendido día, está llegando la Navidad y parece que las temperaturas son de verano, aunque en la última semana el viento es cada vez más fuerte.
Este despertar, ver que estoy sola en mi habitación me trae recuerdos pasados. Aquellos días en los que me negaba a abrir la persiana y ver la maldita silla de ruedas. Cuanto tiempo he perdido encerrada en estas cuatro paredes, temiendo que mi felicidad pudiese dañar el recuerdo de mí amado Elías.
Vuelvo a dejar la taza sobre la bandeja. Me acomodo en la cama y es entonces cuando algo sucede. La parte baja de la sabana empieza a moverse, mi mirada se centra en ese punto fijo de movimiento. Estoy sorprendida, con miedo, no me lo puedo creer. Toda esta semana al lado de un cambiado Ian ha servido para algo. Aparto la sabana para asegurarme de que lo que estoy pensando es verdad, el dedo gordo de mi pie derecho se está moviendo.
Lloro de felicidad… lo que estoy viendo es difícil de creer.
Acerco mi silla de ruedas y haciendo fuerzas con mis manos, apoyándome en ella, logro subir. Muevo las ruedas y me acerco a la ventana, el sol está siendo tapado por una nube. En el jardín no hay rastro de Tomas… A mi mente viene el recuerdo del momento en el que recibió un disparo por salvarme la vida, pese a que el beso de Ian ha provocado en mí una serie de sentimientos y emociones que creía desaparecidos… Tomas es mi novio, y solo debo de pensar en él.
Salgo de mi habitación y miro por el pasillo, no hay nadie. Desde la accidentada fiesta todo es silencio en la casa. Todos evitan hablar del tema. Hacen como si nada ocurriera… pero todos saben que eso es inevitable, como también saben que dentro de poco se van a cumplir 4 años de la muerte de mi padre, otro tema que evitaran hablar en la mansión.
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En otra habitación de la mansión, el único ruido que se escucha es el de una cama moviéndose
-Una palabra: Fantástico- le digo sonriendo mirándola a los ojos
-Yo elegiría la palabra Increíble- me sonríe
Cogemos las sabanas que están tiradas en el suelo y tapamos nuestros cuerpos desnudos. Nos abrazamos y miramos la ventana:
-Con el buen día que hacía…- dice
-Está llegando la navidad, es normal que empiece a hacer mal tiempo
-Perdona, no me acordaba que tenias una carrera- me dice algo vacilona
-Soy pediatra no meteorólogo, lo que acabo de decir lo sabría hasta una niña pequeña- le contesto con cierta gracia
-¿Me estas llamando niña pequeña? ¿Tú crees que una niña pequeña haría lo que hicimos?
-Depende, en este mundo hay de todo
-¡Serás tonto!
Me golpea en la cara con un cojín.
-Jamás pensé que volvería a estar así de bien contigo- me dice Iria
-Yo tenía la esperanza de conseguirlo
Las risas se detienen y nos volvemos a besar.
-¿Sabes que desde lo de la fiesta de disfraces siento que hay que disfrutar la vida?- me dice de repente Iria
-Yo siempre supe que la había que disfrutar- le contesto
-Yo también, pero verme tan cerca de la muerte, ver que la única persona que me estaba ayudando en ese momento eras tú, saber que todo podía volar por los aires… todo eso me ha hecho reaccionar. Es hora de ser feliz, y yo solo lo conseguiré a tu lado- el rostro de Iria se ha vuelto triste
-¿A ti te preocupa algo más verdad?- le digo, intentando saber que oculta tras esa tristeza
-No…- me miente
-Yo creo que sí, por favor confía en mí- la agarro y la acerco a mí
-Bueno… hay una cosa que me tiene preocupada, llevo una semana dándole vueltas. Creo que Ángel es inocente
-¿Inocente? ¿Por qué lo piensas?
-Por que el intentó que no se llevaran a Gloria, le dispararon y cuando nos atacaron el no estaba en el salón. Creo que es un simple peón que buscaron para culparlo.
La miro fijamente, ella me mira y sigue hablando:
-Ya sé que él no es el hombre más bueno del mundo, lo sé. Pero el tiempo que viví con él me llego para saber cuándo miente y cuando no. Cuando me dijo el sábado pasado que él era inocente, no le creí por la rabia y el miedo que tenía. Pero sus ojos demostraban que era inocente… Quizás este loca…
-No, no lo estás. Yo también creo que es inocente
-¿De verdad lo crees?- me pregunta nerviosa
-No sé si es inocente o culpable, solo sé que tú crees en su inocencia y para mí eso es lo importante.
Terminamos de hablar, nos arropamos hasta el cuello y quedamos pensativos. Ambos sabemos en que pensamos pero no lo decimos en alto. Por una vez lo único que me importa es saber si Iria aún siente algo por Ángel. Ahora que la tengo tan cerca, no la voy a dejar escapar.
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En otra de las habitaciones de la gran mansión, está vez en la primera planta…
-¿Por qué no quieres hacerlo conmigo?- me dice con una voz apagada- ¿Ya no me quieres?
-Sí que te quiero, pero hoy no me apetece hacerlo
-Por lo que veo no te apetece nunca, ni hoy, ni ayer…
-Tienes que entenderlo, lo que sucedió hace una semana me dejó…- no sé como terminar la frase- hecho polvo- digo finalmente
-Tu mismo lo has dicho, hace una semana, es hora de que te olvides del asalto. No hay heridos, solo un simple jardinero del cual no debemos preocuparnos porque no tiene nada que ver con nosotros
-Ana, él es mi amigo- le digo al oír sus duras palabras
-Un amigo, nada más- dice ella toda orgullosa
-No sigamos hablando, no quiero terminar discutiendo
-Últimamente no sé lo que te pasa, estas distante con todo el mundo, te has vuelto un… ¡odioso!
Los dos estamos en la cama, ella se da la vuelta y me da la espalda, está enfadada. Yo miro al techo, pensando en sus palabras. “Estas distante con todo el mundo, te has vuelto un odioso”. ¿Es verdad? ¿Me he vuelto un odioso? ¿Pero por qué? Creo saber la respuesta, pero no quiero aceptarla.
Hace una semana todo iba bien, Ana llegaba a la mansión después de meses sin verla. Yo le presentaba a todos los habitantes, trabajaba como fisioterapeuta de una muchacha con tendencia a suicidarse… pero de pronto, todo cambio. Ahora la compañía de Ana me molesta, me incomoda y no sé por qué. Ella es la chica con la que llevo cinco años de mi vida. Nunca la he engañado pero sin embargo en la fiesta… ¿Cómo pude besar a otra y no darme de cuenta? ¿O quizás sabía en el fondo que no era Ana? Dudas, dudas y más dudas. ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? ¿Por qué el beso de Abi me gustó? ¿Por qué ahora cuando me acerco a ella me encanta su olor, su sonrisa y desearía que el tiempo se parase para estar siempre con ella? Definitivamente me estoy enamorando.
Mi corazón sabe de sobra que lo que estoy sintiendo es amor, pero también sabe que eso no puede ser, esta semana mi corazón ha hecho una coraza de hierro para evitar que el sentimiento fuese a más. ¿Y que he conseguido? Que mi novia piense que no la quiero y sobre todo que Abi se enfade.
Todos estos días he sido muy dura con ella. Le exigí más de lo que podía hacer. Pero es por su bien… ¿Qué pensará ella de todo esto? ¿Sentiría algo con el beso? ¿Por qué no me apartó?
Desde ese beso no volvimos a hablar del tema, hemos hecho que no ha pasado nada… pero lo peor de todo es que ambos sabemos que aunque nos mintamos, eso ha ocurrido.
Ana se da la vuelta y me mira a los ojos, está llorando.
-¿Por qué me has dejado de querer?- me pregunta
Su frase hace que mi corazón sienta dolor. ¿Por qué estoy haciendo sufrir a la gente que más quiero?
-Te quiero Ana, no lo dudes- me acerco a sus labios y los beso
Con su mano me agarra el pelo y se sube encima mía. Los besos, las caricias… todo va a más. Nos damos la vuelta y ahora soy yo quien está encima de ella, con la mano intento agarrar un condón de la mesita pero ella me detiene:
-Quiero hacerlo sin él- me susurra al oído
Vuelvo a besarla, todo va bien, por fin me he olvidado de todo. La miro y veo en su rostro la imagen de Abi. ¿Cómo? Me separo rápidamente.
-¿Qué sucede?- me pregunta
Cierro los ojos y los vuelvo a abrir, vuelve a ser Ana. No le contesto y continúo besándola. Pensando en que la chica que está bajo mis sabanas es una morena que me está conquistando el corazón...
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-Señora, ¿está segura?- me dice el policía por enésima vez
-Claro que lo estoy, que insinúa ¿Qué no soy capaz de acordarme de una cara?
-No insinúo nada, solo le digo que estos son los nueve detenidos. Y ninguno coincide con su descripción
-¿Y con lo que me acabas de decir, usted no llega a la conclusión de que quizás falte uno por detener?
-No, todos los afectados han declarado que eran nueve
-También todos declararon que un gordo me intentó matar y que ese mismo gordo disparó a uno de mis jardineros
-Quizás todos habéis visto mal, tengo entendido que había una fiesta con alcohol…
-O quizás vosotros sois unos incompetentes que no verían a un asesino a tres pasos
-Señora Salvatierra, yo no le he faltado al respecto
-¿Insinuar que había alcohol de por medio no es una falta de respecto?
El policía se queda callado y vuelvo a mirar nuevamente a los nueve sospechosos. El cristal me da seguridad porque ellos no me pueden ver a mí. Reconozco a uno de los nueve, uno que está en muletas y tiene vendada una pierna. Lo señalo con el dedo y le digo al policía:
-Ese intentó salvarme, pero el gordo le disparó
-Que no hay ningún gordo señora
-Pregúntaselo a él
En la sala entra el comisario, Mauricio Peña. Se dirige a mí:
-Señora por favor acompáñeme
Le sigo hasta una sala más pequeña en donde me toma declaración. Él me dice que le cuente detalladamente todo lo ocurrido. Intento ocultar mi nerviosismo, hacer como que no lo conozco de nada y le declaro los hechos:
-Este año me tocó organizar la fiesta de disfraces navideños. Contraté a la empresa Trovit para que me organizara la fiesta. Estuvieron unos días en mi casa preparando todo, contraté a 18 camareros de los cuales 9 nos atracaron y otros nueves no estaban. Uno de ellos era gordo y me intentó matar pero hirió a mi jardinero.
-Estuvimos mirando la empresa Trovit en la dirección que usted nos ha dado pero en ese lugar no existe nada, esta desierto. No hay rastro de ninguna empresa, todo está abandonado
-¡Eso no es posible! El jefe de la empresa estuvo en mi casa… se llamaba… se llamaba- intento hacer memoria pero no me acuerdo
-Da igual, aunque se acuerde del nombre no nos sirve de nada, le pudieron dar uno falso. Creo que ha sido estafada, la empresa que usted me ha dicho la ha timado. Y no eres la única, en los últimos meses varios ricos están siendo estafados por una empresa que cada vez tiene un nombre diferente. No tenemos ni una pista de quienes son, solo sabemos que usan ex presidiarios para que se lleven toda la culpa y estos no dicen nada porque están siendo amenazados,
-¡Eso es injusto! ¡Tiene que hacer lo posible para detenerlos!
-Estamos haciendo todo lo posible, pero sabe, hay algo raro en todo esto
-¿Qué es lo raro?- le pregunto
-Que hasta ahora no hubo heridos ni intentos terroristas, su caso fue distinto, pusieron bombas que fueron desactivadas. ¿Quién las desactivo?
-No lo sé, pero cuando me enteré de las bombas casi me da un infarto. ¿Usted piensa que se traicionaron entre ellos?
-Es lo mas probable
-Ahora que lo dice… recuerdo a un joven, el sobrino del jefe, que intentaba que no hiriesen a nadie… quizás fue él quien desactivo las bombas.
-Puede ser…
Todo se queda en silencio
-¿Me puedo ir?- le pregunto
-Sí, la mantendremos informada
-Eso espero
-Señora, una pregunta, ¿usted y yo nos conocemos de algo?
Me pongo nerviosa, no sé qué contestar, la voz me tiembla.
-Que yo sepa no- le digo firmemente
-Muy bien, puede salir
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-Cariño, ¿Qué te pasa?
-Nada, no me pasa nada
-Llevas media hora dando vueltas en la cama, algo te pasa
Paro de dar vueltas, me siento en la cama y la miro a los ojos.
-Elena… he cometido el mayor error de mi vida
Ella se asusta y se sienta sobre la cama al lado de mí.
-Hugo, cuéntamelo todo- me dice agarrándome la mano
-El atraco ha salido mal, dispararon a un camarero en la pierna y a un invitado…
-¿Cómo? Pero si nunca ha habido heridos
-Todo se complicó, y nos dimos a la fuga… pero alguien me detuvo y empezó a pegarme. Ese alguien me quito la careta y vio mi rostro
-No puede ser, tenemos que largarnos, te han descubierto… pueden hacer un retrato robot y dentro de nada estarás en la cárcel- empieza a hablar toda nerviosa y yo la detengo
-Tranquila Elena, el chico que me descubrió es Ian. Mi mejor amigo, jamás imagine verlo en esa mansión.
-¿Ian es el chico que tenía una novia muy puta?
-Si, ese mismo. Ella también estaba en la mansión
-¿Los has visto a los dos?- dice sorprendida
-Sí, ella no me reconoció y él no creo que me denuncie. Parecía muy afectado… lo he decepcionado
Las lágrimas empiezan a caer por mi cara. Ella, mi novia, me agarra e intenta tranquilizarme.
-Tranquilo Hugo, todo va a salir bien.
-Mi tío me va a matar
-¿Por qué?- me pregunta
-Él me oculta algo, tenía muchas ganas de destruir a esa mujer, a Gloria, algo le ha hecho. Además nos obligó a poner bombas, hasta ahora nunca lo hemos hecho
-¿¡Bombas!? Quiero que dejes ese trabajo, no es bueno ni para ti ni para mí. Yo no quiero que mueras
-Lo sé, pero ahora no puedo salir. Las bombas las desactive cuando vi a Ana y a Ian en el salón. No podía permitir que matasen a mis dos amigos. Cuando mi tío salió del salón, yo me quedé y desactive todas las bombas.
-Hiciste bien, tú eres una buena persona, no como ellos.
-Elena, me alegro de que te hayas cruzado en mi vida
oooooooh.... Elena, un novo pesonaje
ResponderEliminarjolin, pobriño, no fondo Hugo dame algo de pena
e q bunito che quedou :)
Saludos cordiales
hugo e o meu personaje favorito :)
ResponderEliminarfixome moita gracia a escena de Gloria
como molaaaa!!!
ResponderEliminarahora xa me puxestes o vicio outra ves!!
kero mais!!!
<3
aii nn me cae nada bn ana...¬¬ xd
ResponderEliminarpero moloou iguaal ehh!!:)
asiq...xa sabees ehh!!maaaiisss!!!!xD