Gritos, gritos y más gritos. La gente corriendo y el disparo atravesando mi cuerpo. No puedo pensar en otra cosa.
Me encuentro en la habitación del hospital, mi madre está sentada en una silla a mí lado. En la televisión no hay nada interesante y estoy aburrido. Llevo una semana en esta camilla, el disparo ha herido mi cadera, por suerte todo se ha quedado en un susto.
A lo largo de esta semana han sido muchas las personas que me han visitado, pero la persona que más falta me hacía no ha venido. Por un lado es lógico, está en silla de ruedas… pero por otro… ¿descubriría lo de Ana? No creo, eso solo lo sabemos ella y yo, si Abi se enterase también lo sabría Ian, cuando él me vino visitar no me dijo nada.
-¿Te pasa algo hijo?- dice mi madre mientras deja la revista encima de la mesita
-No madre, no me pasa nada
-Te noto muy pensativo, ¿hay algo que te preocupa?
-Que no, todo está bien
-¿Extrañas a alguien?- mi madre ha dado en el clavo
-¡Que no me pasa nada!- le grito
-Tranquilo- se levanta- Voy a coger un café, ¿quieres algo?
-No- le digo fríamente
Mi madre abandona la habitación. Miro a mi izquierda y veo las muletas con las que tengo que caminar durante un tiempo para recuperarme. Pienso en la suerte que he tenido, unos centímetros más y podía haberme quedado paralitico. Pero mi preocupación no es esa, hay una preocupación mayor para mí… ponerle los cuernos ha Abi ha sido lo peor que he hecho en la vida.
Una chica tan buena, tan guapa… no se merece esto. No se merece un novio que la engañe, que la trate mal, un simple jardinero que no le puede dar nada, un vividor. Tantos años enamorado de ella, tanto tiempo detrás suya para cagarla. ¿Por qué soy tan idiota? ¿Por qué? Sin poder evitarlo empiezo a llorar como un niño pequeño. Es mejor decírselo, no podemos mantener una relación de engaños, el amor no consiste en eso. Se lo diré y ella tendrá la última palabra. Aceptaré todo lo que me diga, me lo tengo merecido.
♠♠♠
Pulso el botón del ascensor. Mientras espero a que llegue miro a todas las personas que están en la sala de espera. Todos parecen tristes, preocupados… en especial una mujer que se encuentra sentada en una silla mirando por la ventana. La veo de perfil, creo que la conozco pero no estoy segura.
Me acerco a ella, el ascensor llega pero lo ignoro. Continuo acercándome, la mujer está llorando. No puedo creerlo, ya sé quién es.
Llego a su lado y le toco el hombro, ella me mira y se seca las lágrimas.
-¿Es aquí a donde venias todas estas semanas?- le pregunto
-Sí- me contesta con una voz débil
-Thayssa, por favor, cuéntame que haces aquí, confía en mí- cojo una silla y me siento a su lado
-No aguanto más, no quiero ocultarlo por más tiempo- me dice ella
-¿Vamos tomar un café y me lo cuentas?- le digo
-No, mejor demos una vuelta por el jardín del hospital, necesito despejarme.
Le ayudo a levantarse y ambas bajamos por el ascensor. Parece preocupada, nunca la he visto así. Salimos al jardín, está muy bien cuidado pero es muy pequeño. Nos sentamos en un banco y vemos como algunos enfermos entran en el hospital por el viento que hace.
-Se nota que está llegando la navidad- dice Thayssa
-El tiempo está empeorando…- le agarro la mano y la miro a los ojos- Cuéntame, ¿Qué haces aquí?
Thayssa coge un poco de aire y empieza a hablar:
-Tengo un hijo que está enfermo, necesita un donante de medula compatible, pero solo un familiar puede donar. Está condenado a morir en menos de dos meses. Necesito pasar todo mi tiempo con él, lo necesito…
Me quedo impresionada, no doy crédito a todo lo que dice. ¿Thayssa es madre? ¿Tiene un hijo? La pobre lo ha tenido que estar pasando fatal todo este tiempo. La abrazo y ella empieza a llorar.
-Desahógate- le digo mientras le acaricio el pelo
-Nunca estuve a su lado en los momentos más importantes, no he escuchado su primera palabra, no lo he visto dar sus primeros pasos…- continua diciendo Thayssa
-¿Cuántos años tiene tu hijo?- le pregunto
-Seis…
-¿Seis? Pero, si yo no te he visto embarazada…
-¿Te acuerdas de aquel viaje a Madrid?
-Lo has ocultado… ¿pero porque? ¿Quién es el padre?- le pregunto
Thayssa mira al suelo, no quiere contestar. ¿Quién podría ser el padre? Tiene que ser alguien importante para que lo haya ocultado. Pienso en todos los momentos de la mansión, en el acercamiento que tenían Thayssa y… ¡no puede ser!
-¿El señor Alejandro?- le pregunto
-Sí, él es el padre de mi hijo
-Podrías habérmelo contado, sabes que yo soy tu amiga
-No queríamos que nadie lo supiera
-Te comprendo
Del cielo empiezan a caer unas gotas de agua.
-Vamos para la cafetería que está empezando a llover- le digo a Thayssa
-Clara, muchas gracias por escucharme- me abraza
Las dos entramos en la cafetería. Nos sentamos en una mesa y empezamos a hablar sobre el atentado de la semana pasada.
-¿Qué tal está Tomas?- me pregunta
-La bala le ha rozado la cadera, tiene que caminar durante unos días con la ayuda de unas muletas, ha tenido mucha suerte. ¿Gloria te ha dicho algo?
-No, ni cuenta se ha dado de que falté el día de la fiesta. Todas las tardes me escapo a visitar a mi hijo, ella está tan nerviosa que no se fija en nada más.
-Lo está pasando mal- le digo
-Se lo tiene merecido, ella también ha hecho sufrir a otras personas- me dice Thayssa mientras agarra con fuerza una especie de colgante con forma de llave.
♠♠♠
-¿Te duele?- me toca los pies
-No- le digo
-¿Y aquí?- toca otra parte de mis piernas
-No… es inútil- le digo
Ian tapa mis piernas con la sabana.
-Abi no te pongas triste, los ejercicios van bien, ¿no has dicho que moviste un dedo?
-Ya no sé ni lo que vi, seguro que fue fruto de mi imaginación- le digo vencida por el cansancio
-No, yo creo en tus palabras, si tú has dicho que has movido un dedo yo te creo. Esto es un proceso largo y agotador. Te vas a cansar de mí pero es lo que queda. Yo he venido aquí para lograr que camines y eso es lo que voy a conseguir.
-Si me dices eso no creo que vuelva a caminar- le digo
-¿Por qué?- me pregunta extrañado
-Porque si solo has venido para conseguir que camine, eso significa que cuando lo haga te irás y yo no quiero que eso ocurra.
Se queda callado, no sabe lo que decir. Saca de su maletín una especie de martillo metálico. Golpea con el mi rodilla, espera a que mi pierna reaccione… pero nada.
-Poco a poco recobrarás la movilidad- ignora mis palabras
Recoge sus cosas y se acerca a la puerta, mira el calendario que está colgado en la pared.
-¿Por qué tienes el día de hoy marcado con un círculo rojo?- me pregunta
-Hoy hace cuatro años que me quedé invalida…- le digo
Él cierra la puerta y vuelve a mi lado.
-Lo debes de estar pasando mal
-No lo estoy pasando mal… después de cuatro años ya me estoy acostumbrando. Sé que lo hecho está hecho, no puedo volver al pasado y cambiarlo todo. Elías está muerto y jamás volverá, yo estoy inválida y jamás volveré a caminar. Lo peor de todo es que dentro de poco se cumplirán años de la muerte de mi padre. Nadie querrá ir al cementerio a llevarle un ramo, yo lo llevo deseando desde hace años. Quiero ir a la tumba de Elías y de mi padre, los dos hombres más importantes de mi vida.
-Yo te llevaré- me dice agarrándome la mano
-¿Harías eso por mi?- le pregunto
-Eso y mucho más, ya bastante tienes con todo esto. Tu novio está en el hospital y él no te puede llevar, lo haré yo por él.
Sus palabras hacen que me acuerde de mi novio. Hasta ahora pensaba que estaba soltera, no me acordaba de Tomas para nada. Yo no estoy enamorada. Empiezo a llorar
-¿Por qué lloras?- me pregunta
-Mi vida va a peor, soy tan inútil que mis piernas no quieren moverse más. Por más que lo intente y me esfuerce no soy capaz… y por otro lado… hay otra cosa que me preocupa
-¿Qué te preocupa?- me pregunta
-No sé si debo decírtelo
-Dímelo
-Desde la muerte de Elías jamás volví a enamorarme de nadie
-¿Y Tomas?- me interrumpe
-Lo que siento por Tomas no es amor, es amistad y agradecimiento. Confundí los dos términos y estoy destrozada. Quiero cortar con él pero no le quiero hacer daño… siempre tengo que hacer sufrir a la gente
-No digas eso- me acaricia la cara con sus suaves manos- Tu eres muy buena
-¿Soy buena? No puedo ser buena
-¿Por qué?
-Porque estoy enamorada de un chico que tiene novia
Mis palabras dejan a Ian mudo. Yo continúo hablando:
-Lo que más me duele es que tu beso fue el primero en muchos años en recordarme a él. Tu beso fue de amor, lo sentí. Soy una idiota, me estoy enamorando de ti y eso no es bueno. Tú tienes novia y te estoy destrozando la relación. Sé que tú no sientes nada por mí y quiero que me perdones.
-¿Por qué te debo perdonar?
-Por no apartarte, por besarme pensando que era Ana. Por haberme metido en una relación, por hacerte perder el tiempo aquí a mi lado… ¡por todo!
-Yo ya sabía que no eras Ana…
-¿Cómo?- no doy crédito a lo que escucho
-En un principio pensé que eras ella, pero ese beso, esa forma de besar… con tanto amor y cariño…
Se acerca a mí, me toca la cara cariñosamente
-Quiero que me perdones tu a mí- me dice
-¿Por qué te tengo que perdonar?
-Por haberte besado sabiendo que tienes novio
Se acerca un poco más, puedo sentir su respiración. Estoy nerviosa, vuelvo a sentir cosas que hasta ahora sentía solo con Elías. Él continúa hablando:
- Y sobre todo, que me perdones por volverte a besar
Nuestros labios se unen nuevamente. Un nuevo beso, más intenso que el anterior. Entonces siento algo, me separo de él.
-¿Qué ocurre?- me pregunta
-Esto- saco las sabanas y ambos vemos como el dedo de mi pie se está moviendo
♠♠♠
-Estás haciendo un estupendo trabajo- me dice mi jefe
-Gracias, lo estoy haciendo lo mejor posible- le contesto
-Nunca hemos tenido un pediatra tan profesional- continúa alabándome
-Por favor, no siga que conseguirá que me sonroje
El director sale de mi consultorio dejando unos papeles encima de mi mesa. Yo ni los miro, entra un niño pequeño con su madre. Le hago un chequeo y le doy una piruleta. El niño sale muy contento dándome las gracias.
Me levanto y abro un poco la ventana para que ventile la habitación. Una ráfaga de viento hace que los papeles del director caigan al suelo. Me agacho para recogerlos y veo un informe médico que me llama la atención. Lo cojo y veo el nombre: Iria. No hay duda, los apellidos son los mismos que los de mi novia. ¿Qué debo de hacer? La curiosidad se apodera de mí, quiero verlos, saber lo que le ocurre.
♠♠♠
-Pensé que no venias- me dice Ana
-Perdona cariño, estaba con los ejercicios de Abi- me disculpo
Cojo sus maletas y la acompaño hacía la puerta principal. Hoy es el día en el que Ana regresa al pueblo. La extrañaré pero creo que es mejor que se valla. Con las dudas que tengo no es bueno que esté por aquí.
-¿No te despides de nadie?- le pregunto a Ana
-No soy muy querida aquí- me dice
Cogemos las maletas y salimos por la puerta, pero una voz nos detiene.
-Un momento, ¿no te ibas a marchar sin despedirte de mí?- las palabras son de Gloria
-Perdona, no me gustan las despedidas- le contesta Ana
-Por favor, acompáñame a mi despacho, quiero hablar contigo-le dice a mi novia.
♠♠♠
Dejo las maletas al cuidado de Ian y acompaño a Gloria a su despacho. Allí, ella cierra la puerta con llave. Nos sentamos en las sillas y empieza a hablar:
-Me ha gustado mucho tu compañía, veo que eres una mujer con valor, impulsiva…- me dice
-Sí lo soy
-También sé que lo quieres conseguir todo y que te encanta el dinero. Me recuerdas a mí cuando era joven
-¿A dónde quiere llegar?- le pregunto
-Hoy regresas a tu casa ¿no?
-Sí- le contesto
-¿Vives cerca de la casa de Ian?
-A dos pasos
-Pues tengo un trabajito para ti, si lo haces te daré una gran cantidad de dinero
-¿Qué clase de trabajo?
♠♠♠
-¿Qué te quería Gloria?- me pregunta Ian mientras conduce en dirección al aeropuerto
-Nada, me dijo que si tenía algún problema o si quería regresar que la llamase, le he caído bien- le digo
-¿Y por qué no te lo dijo delante de mí?- no está convencido con la respuesta
-No lo sé Ian, pregúntaselo, ¿crees que te estoy mintiendo?
-No, sé que me dices la verdad
Llegamos al aeropuerto. Ambos bajamos las maletas y esperamos a la hora del despegue.
♠♠♠
Finalmente Ana se va. Nos despedimos con un beso mientras veo por el cristal como sube al avión. Ya se ha ido. Subo nuevamente a mi coche y regreso a la mansión. Por el camino no hago más que pensar en mi nuevo beso con Abi. Freno en un semáforo y a mi izquierda veo a una persona… acelero el coche saltándome el semáforo en rojo, doy un volantazo y aparco en el primer logar que encuentro. Bajo del coche y corro hacía esa persona. Él al verme empieza a correr, huyendo de mí.
No me doy por vencido, quiero hablar con él. La persona cruza una calle y lo sigo. La calle da a un callejón sin salida. Lo veo de espaldas, no tiene salida. Me acerco a él y lo empujo contra la pared, le doy la vuelta y lo miro a los ojos mientras lo agarro por el cuello:
-Dame una razón para que no llame a la policía- le digo
-¿Una razón? No puedes llamar a la policía porque estarías entregando a tu mejor amigo
xa sabía eu que era Hugo, oh!
ResponderEliminarbueno, neste capitulo jubo frases muy bonitas (L)
aver q encontra Alex nos papeles de Iria...
Saluedos cordiales
Que bonito a escena de Abi e Ian!
ResponderEliminarfoi super romantico todo o que falaron e se dixeron mima eu qero un Ian (L)
aiiins fui super bonito coma smp xDD
ResponderEliminarpero weno volvin a pnsar k se empalmara u.u
aer como ta o sigienteee :D
molaa!!!
ResponderEliminarxa von leer o siguiente pero XA!