miércoles, 23 de marzo de 2011

Setenta y cuatro

-¿Qué haces llamándome? ¡Te dije que me contactaría yo contigo!
-Te llamo para decirte que rompo nuestro pacto- le digo
-¿Cómo? ¡No puedes hacerlo!- me dice la voz
-Sí que puedo, quiero ser yo mismo quien mate a Gloria Salvatierra, ya perdí la oportunidad de matar a Bernardo
-Si la matas tú, después te mato yo
-Primero tendrás que encontrarme- empiezo a reírme
-Y tu tendrás que buscar a Gloria- la voz se ríe
-La encontraré yo primero y la mataré, y después te mataré a ti- le amenazo
-Lo veremos Joaquín, lo veremos- finaliza la llamada

¡Mierda! ¿Qué puedo hacer? Quiero ser yo quien asesine a Gloria, no puedo permitir que mi cómplice la encuentre primero. Si es necesario los mataré a los dos.
En ese momento de nerviosismo empiezo a recordar el momento en el que esa persona me encontró. Yo estaba en mi casa y el teléfono sonó, esa persona jamás se dio a conocer, yo no sé cómo es físicamente ni sé su nombre. Lo único que puedo reconocer es su voz, su tétrica voz.
¿Dónde puede estar Gloria? Enciendo la televisión. Está el telediario y aparecen las fotos de Gloria y su cómplice Claudio. Ambos están en búsqueda y captura.
-Asique Gloria no está sola… si logro averiguar dónde se esconde ese tal Claudio… ¡la encontraré a ella!

♠♠♠

El frío viento mueve las hojas de los árboles. Ha llegado la noche y yo sigo aquí, sentada enfrente de las tumbas de mis recién conocidos abuelos. ¿Quién me iba a decir a mí que después de 21 años preguntándome quienes serían los iba a encontrar en una tumba? La verdad es que preferiría no conocerlos, no saber la verdad acerca de mi madre.
Gloria, la única mujer que te da los buenos días y al minuto siguiente es capaz de clavarte un puñal. ¿Cómo pudo mantenernos engañados tanto tiempo? ¿Es odio lo que siento? Pero… ¿odio por qué? Mi madre se volvió así a causa de mis abuelos, ellos le jodieron la infancia… aunque eso no es una excusa valida. Mi madre jamás debería haber matado a Leo.

La luz de la luna ilumina el cementerio. Me arrodillo y con la ayuda del mechero enciendo las velas de las dos tumbas.
-Los extraño- escucho una voz conocida detrás de mí, acto seguido noto una mano en mi hombro

Giro la cabeza y veo a mi madre que se apoya en mí para sentarse a mi lado.
-¿Qué haces aquí?- le pregunto asustada
-Tranquila Abi, no te voy a hacer daño
-La policía te está buscando- le digo firmemente
-Lo sé, pero hoy necesitaba ver a mis padres, había algo en mí que me decía que tenía que visitarlos

Mi madre me mira y ve su diario en mi bolsillo, lo intento esconder pero ya es demasiado tarde.
-Ya sabes la verdad- dice Gloria cabizbaja
-Preferiría no saberla
-¿No quieres oírla de mi boca?
-Ya la sé de tu puño y letra
-Me gustaría contártela, no te estoy pidiendo que me entiendas, solo que me dejes contártela

Noto en los ojos de mi madre un extraño brillo de tristeza. No soy capaz de negarme.
-Adelante- le digo
-No sé puede decir que yo sea la mejor madre del mundo, también es verdad que no tuve una buena infancia. Mis padres- señala sus tumbas- no tenían mucho dinero, pero tampoco estaban pobres. Me dieron una educación religiosa desde que nací. Tu eres la viva imagen de mi madre, Antía, por eso siempre te he odiado, cada vez que te veía me recordabas a ella y todo lo que me hizo sufrir. Ella tenía el cabello negro y los ojos verdes, al igual que tú. Era una mujer muy buena que por culpa de tener un marido borracho y pederasta terminó en la desgracia. Mi padre, Felipe, como te acabo de decir, gastaba todo el dinero que teníamos en bebida. Un día llegó borracho a casa e intento abusar de mí, no lo consiguió- mi madre hace una pausa, baja la cabeza y veo como una lagrima cae al suelo- Más tarde lo volvió a intentar y lo consiguió. A partir de entonces era como un juego para mí, el venía y abusaba de mí. Día tras día. Sus abusos causaron muchos problemas en mi desarrollo. Entré en una profunda depresión hasta que un día conocí a un niño pobre del que me hice amiga. Poco a poco nos fuimos enamorando, él era Bernardo, el padre de Ian.
-¿Bernardo?- le pregunto sorprendida
-Sí, Ian y tú me recordáis mucho a Bernardo y a mí. Cuando nos besamos por primera vez, mi padre nos encontró e intento acabar con él. Para defenderlo, le golpeé con una piedra y me trataron como una loca. Me enviaron a un reformatorio donde sufrí acoso por parte de mis compañeras. Como puedes ver querida hija, mi vida no es un camino de rosas. Un año después conseguí salir del reformatorio con el único propósito de vengarme de mi familia. Me acosté con mi padre y Antía lo vio. Se volvió histérica y me quería casar con un hombre mucho más mayor que yo, tras una discusión…- hace una pausa, no le salen las palabras- la maté- dice finalmente- Conseguí culpar a mi padre y quedé sola, no tenía más remedio que casarme con ese señor. Empezar una vida nueva, cambiarme de nombre… y así lo hice….
-¿Por qué te casaste con papá y no con Bernardo?- le pregunto
-Siempre creí que Bernardo me había abandonado, pero era mentira, el regresó y me vio con Alejandro, le destrocé el corazón…

Finalmente mi madre, la todopoderosa Gloria Salvatierra, termina llorando. Al verla en ese estado la agarro y la acerco a mí. Le acaricio la cabeza, me duele verla así.
-Hija, no cometas mi error. No dejes escapar a Ian, él vale mucho.
-Mamá, Ian está esperando un hijo de Ana
-Esa chica tendrá un futuro muy negro. Yo sé de lo que te hablo
-Sea como sea, ella está embarazada y no puedo hacer nada por remediarlo
-Lucha por lo que quieres Abi, si la vida me ha enseñado algo es que no hay que dejar escapar una oportunidad que nunca va a volver presentarse

Las sinceras palabras de mi madre se clavan en mi corazón. Ella terminó en lo más bajo por culpa de un mal amor. ¿Yo voy a terminar así? ¡No! ¡Yo voy a luchar por lo que quiero! ¡Y a quien quiero es a Ian!
-Lucharé por él- le digo
-Quiero que seas feliz hija te lo mereces, mereces la felicidad que yo nunca conseguí. También quiero pedirte perdón por todo lo que te hice, pero está vez te lo pido de corazón
-Te perdono mamá. Además ahora vas a ser abuela
-¿Iria está embarazada?- la cara de mi madre irradia alegría
-Sí, vas a tener un nieto
-Me encantaría conocerlo… pero va a ser imposible

Nos volvemos a abrazar, está vez más fuerte que nunca.
-¿Te puedo hacer una pregunta?- le digo
-Sí, pregúntame lo que quieras
-¿Te arrepientes de haber matado a toda esa gente? ¿Crees que ha valido la pena?
-No, ahora me doy de cuenta de que actué mal… pero ya es demasiado tarde para arreglarlo. Los remordimientos se están apoderando de mí. Ojalá pudiera volver al pasado y dejar vivir a Andrea… a Leo… incluso a Bernardo…
-¿Mataste a papá?
-No Abi, yo no maté a tu padre, aunque pienses que no, yo lo quería
-¿Entonces porque le dabais pastillas?
-Para debilitarlo y que me dejase al mando de la empresa, yo nunca lo quise matar
-Entrégate a la policía mamá y paga por tus pecados- le aconsejo
-No me pidas eso hija
-Si no lo haces puedes acabar muerta mamá, tu misma escribiste en el diario que hay un señor detrás de ti
-Pero jamás me encontrará, estoy escondida con Claudio, él me defenderá

La conversación termina. Ambas nos levantamos y ella hace un gesto de despedida.
-Recuerda hija, no existen los príncipes azules
-Hace años que lo sé mamá- le digo sonriendo
-Con esto te quiero decir que te busques un príncipe verde y seas feliz. Es un consejo que me dio tu abuela hace años.

Gloria empieza a correr y desaparece en la oscuridad. Hace años que no me sentía tan orgullosa de ella. Miro el reloj, es hora de volver a mi solitaria mansión.

♠♠♠

Llego a la cabaña. Lo primero que escucho es la voz de Claudio.
-¿Dónde te habías metido? ¡Me tenías preocupado, pensé que te habían encontrado!
-No, no me han encontrado. He estado en el cementerio, visitando la tumba de mis padres
-Muy bien, acomódate que la cena ya está lista

Me siento en la silla, Claudio llega con dos platos de sopa.
-Es lo único que se cocinar- sonríe
-La verdad es que no tengo mucha hambre…- le miento
-¡Sí llevas tres días sin comer!

Cojo la cuchara y pruebo la sopa, no sabe muy bien pero no hay mas donde elegir.
-¿Sabes a quien encontré en el cementerio?
-¿A quién?
-A mi hija

Mi respuesta sorprende a Claudio
-¿Nos ha descubierto? ¿Tenemos que huir?- está asustado
-Tranquilo, hemos hablado y ella no me va a delatar
-Menos mal
-¿Sabes lo que me preguntó?
-No lo sé- me responde
-Me preguntó si yo había matado a su padre

En ese momento Claudio se pone nervioso. Empieza a tartamudear.
-¿Y qué le dijiste?
-Que no, que nosotros solo le dimos pastillas para debilitarlo… ¿o no?
-Sí señora, tu misma se las daba
-Sabes Claudio, yo no estoy segura de ello. Las cosas no me cuadran, esas pastillas no tenían que matarlo aquella noche
-En efecto esas pastillas no lo mataron- su tono de voz cambia radicalmente
-¿Qué estas insinuando?
-¡Vamos no seas ingenua! ¿No me digas que aún no te has enterado?
-¿De qué?- empiezo a ponerme nerviosa
-De que estoy enamorado de ti. Yo maté a Alejandro porque tú eras demasiado cobarde para hacerlo
-¿Tu mataste a mi marido?
-Sí, era un estorbo en nuestra relación. Aquella noche, le di la misma pastilla que tú le diste a Bernardo.
-¿Mi marido fue enterrado vivo?- le pregunto horrorizada
-Sí, como ves, has tenido dos amores y los dos han terminado de la misma forma…
-Jamás me imaginaría eso de ti
-Ahora da igual, estamos juntos que es lo que realmente importa

domingo, 20 de marzo de 2011

Setenta y tres

23 de noviembre de 2010

Tendría que empezar con un “Querido diario” pero, francamente, me parece una estupidez y una pierda de tiempo. Por eso nunca hice un diario y no tenía pensado hacerlo… hasta ahora.
Hoy es un día especial, el día de mi renacimiento. Bernardo ha muerto y con él se terminó todo.
Con su muerte, se inicia mi nueva vida. Una vida que quiero recordar para poder olvidarla.
Apuntando aquí todo mi pasado conseguiré dejarlo atrás. Que es lo único que quiero…

-Alma, recoge tus cosas, tus padres han llegado- me dice la directora del centro

Hoy es el día que cumplo 17 años, llevo más de un año en el reformatorio. Todo este tiempo he sufrido constantes humillaciones: Me han cortado el pelo, pegado, insultado… Fui la chica de las burlas. Todas me utilizaban para descargar su ira. Esta experiencia me ha fortalecido. Ya no soy una niña inocente, ya nunca más voy a dejar que nadie me pisoteé y a partir de ahora pondré en marchar mi venganza. Comenzando por mi padre Felipe y terminando por mi madre Antía.

Llego a la salida y veo a mi madre subida en un coche nuevo. La directora me ayuda a poner la maleta en el maletero.
-Espero no volverte a ver por aquí- me dice para despedirse
-Yo también lo espero- le enseño una falsa sonrisa

Me acomodo en el asiento del copiloto. Antía se acerca a mí para darme dos besos, le dejo que me los de. Hace más de un año que no la veía, pero sigue igual, con su cabellera morena y sus ojos verdes.
Pero yo ya no soy la misma y ella lo debió de notar, empezando por mi físico.
-Ya te has hecho mayor- me dice intentando romper el hielo

Arranca el coche.
-Es ley de vida- le digo intentando hablar lo mínimo posible
-Me gusta tu nuevo look, ¿Quién te lo ha hecho?- trata de ser amable
-Mis compañeras de habitación, un día las castigaron y mi pelo sufrió las consecuencias
-¿Te pegaban?- dice sorprendida

No le contesto a la pregunta, no quiero hablar de ese tema. Es bastante doloroso para mí y no quiero que vea mi punto débil. Soy una mujer valiente
-¿Aún estás casada?- le pregunto
-Sí, ¿Por qué no debería estarlo?
-Yo pensaba que tener un marido pederasta era un buen motivo para dejarlo
-Todo el mundo comete errores

Después de unos minutos en el coche, llegamos a la casa. Mi vieja y querida casa. Por fuera tiene el mismo aspecto que cuando la dejé.
Él tiene que estar dentro. Esperando mi llegada. Tal vez intente abusar nuevamente de mi, pero ahora estoy preparada para hacerle ver a mi madre como es su marido. Pienso hacerla sufrir, mi llegada a esta casa, será el fin de su matrimonio.

Abro la puerta y llevo mis maletas a mi habitación. Está igual que siempre.
Mi madre entra:
-Tu padre no está en casa, llegará de noche

Empiezo a deshacer las maletas, ignorando sus palabras
-Voy al mercado a comprar comida, tenemos que celebrar tu cumpleaños- me sonríe

Mi madre abandona la habitación, baja las escaleras y escucho como cierra la puerta principal con llave.
Voy al baño y cojo el set de maquillaje. Empieza la acción

♠♠♠

Mi hija ya está en casa, después de todo este tiempo, por fin volveremos a ser una familia feliz. Soy consciente de que va a ser difícil conseguirlo, pero lo intentaré. Sufrí mucho para poder sacarla del reformatorio y ahora nadie me impedirá que volvamos a ser una familia.
Lo peor de todo es el comportamiento de Felipe, ¿Qué hará cuando la vea? ¿Intentará abusar otra vez de ella? No, eso es pasado. Ya estuvo en el psicólogo y lo ha superado.
Me acuerdo cuando lo pillé con otra chica en la cama, intenté alejarme de él y terminé cayendo por las escaleras. El golpe hizo que estuviese 3 semanas enteras en un hospital. Felipe me prometió que cambiaria… y lo hizo.
Ya no es el hombre borracho y arrogante de antes, ahora es honrado trabajador. ¿El regreso de Alma lo cambiará todo? Espero que no.

♠♠♠

Abro la puerta de mi casa. Enciendo la luz del pasillo, todo está en silencio, parece que no hay nadie en casa. ¿Hoy no llegaba Alma? Dejo mi chaqueta en el perchero y voy a la cocina a comer un poco.
Hace más de un año que no veo a mi hija, ahora tendrá 17 años. Un momento, ¿hoy no es el día de su cumpleaños?

Cierro la nevera, estuve todas estas semanas en tratamiento. Por fin superé mi obsesión por ella. ¿Volver a verla será un paso hacia atrás? Espero que no.

A medida que subo las escaleras empiezo a escuchar una música romántica que proviene de mi habitación. Abro la puerta. Hay unas velas que iluminan el cuarto dándole un aspecto romántico.
Doy unos pasos y la puerta de la habitación se cierra sola, me doy la vuelta y veo a Alma apoyada en ella. Está casi desnuda, solo lleva puesto un sujetador y unas bragas.
-¿Qué…?- intento articular alguna palabra pero no soy capaz
-Hola papi

Se acerca sensualmente a mí y me besa en la boca.
-Alma… ¿qué haces?
-Lo que tú siempre has querido, papá

Me empuja y caigo encima de la cama. Ella se coloca encima de mí y empieza a quitarme la ropa.
-Para…- le digo

Intento ser fuerte pero no soy capaz. Tanto tiempo de tratamiento para nada, la pasión puede más.
Con sus manos me desabrocha el pantalón y me los baja. Lo tengo decidido, la necesito.
La empujo y me coloco encima de ella. Como una fiera le arranco su ropa intima. Compruebo como se ha desarrollado. Ahora tiene más pechos y mejor cuerpo.

♠♠♠

Enciendo la luz del pasillo, veo la chaqueta de Felipe en el perchero, ya ha llegado a casa. Escucho unos ruidos que proceden del piso de arriba. A mi cabeza vienen una serie de pensamientos que espero que no sean verdad. ¿Está pasando otra vez lo mismo?
Me agarro al pasamanos y subo lentamente las escaleras. El corazón me late a mil por hora. Me siento débil, asustada. No quiero saber lo que me puedo encontrar

La música proviene de mi habitación. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo mientras abro la puerta. Mis ojos se clavan fijamente en las dos personas que están en la cama. Mi hija encima de mi marido, su padre, los dos desnudos. Otra vez no… él ya lo tenía superado…
Ahora sí que se ha roto la familia, para siempre.

Felipe me mira fijamente. Alma se da la vuelta y me sonríe:
-Hola mami

♠♠♠

-Gloria, ¿A dónde vas?
-Me voy a un lugar, vengo ahora
-Tu no te vas a ningún sitio, la policía te está buscando
-Claudio necesito ir, tu no lo comprendes… pero es urgente
-Vete, si te descubren no quiero saber nada- me dice

Abro la puerta de la cabaña y subo al coche de Claudio. Pongo unas gafas de sol y una gorra para ocultar mi rostro. Nadie me puede descubrir.
Pongo en marcha el coche y me dirijo a la carretera, el camino está lleno de baches.
Hace unos minutos vino a mi cabeza un recuerdo. El recuerdo de unas cartas que tengo que encontrar. ¿Cómo me he podido olvidar de ella?

Piso más el acelerador, me queda un camino largo por recorrer.
Una hora después aparco el coche en un descampado. Vigilo que no haya nadie mirando y saco una pala del maletero.

♠♠♠

Cruzo las rodillas y coloco un cojín detrás de mi espalda. Paso la página del diario y continúo leyendo. Me faltan solo 4 páginas para terminarlo.
Los recuerdos de mi madre me entristecen. Yo no sabía nada de que su vida fuera tan difícil. Pensaba que su comportamiento se debía al dinero, pero he estado muy equivocada. A mi madre le hicieron mucho daño, le jodieron la vida.

Seco las lágrimas de mis ojos. Creo que por fin comprendo a mi madre.
Termino de leer las cuatro páginas y cierro el diario. Estoy alucinando, las cosas que sé me superan:
“Atropellé a la mujer de Bernardo”, “Maté al hijo de Thayssa”, “Joaquín me persigue”, “Asesiné a la secretaria de Bernardo”, “Bernardo fue enterrado vivo”

Definitivamente no conocía a mi madre, pero me alegro, si todo este tiempo supiera la verdad no me sentiría cómoda con ella. Cojo un abrigo y me lo pongo, escondiendo el diario en el interior del bolsillo.

Necesito ir al cementerio.

♠♠♠

-¡No lo voy a hacer!- grito con fuerza
-Claro que lo vas a hacer, soy tu madre y debes de obedecerme
-Ni muerta lo haré

Su mano impacta en mi cara causándome dolor.
-Has roto nuestra familia- me dice Antía con rabia
-Nuestra familia ya estaba rota- empiezo a reírme

Mi risa cabrea más a mi madre que intenta golpearme nuevamente, pero esta vez lo esquivo.
-Te vas a casar con el hijo de los Salvatierra. Quieras o no
-Tiene 31 años, yo tengo 17. No voy a arruinar mi vida con un vejestorio
-Ese será tu castigo

Mi madre me odia. Quiere vengarse arruinándome la vida.
-No lo voy a hacer, yo quiero a Bernardo
-Bernardo se ha ido del pueblo
-Lo buscaré
-¿Piensas que el ya no tiene a otra? No seas niña. Lo que tu tenias con Bernardo solo era un amor de infancia, erais niños. Inocentes y tontos.
-Nos queremos…- le digo entre lloros

♠♠♠

“…no lo comprendía, mejor dicho, lo comprendía pero me quería hacer daño. Yo le destruí el matrimonio y mi madre me quería destruir la vida juntándome con Alejandro.
Después de la discusión empezamos a forcejear. Nuestra pelea terminó con su muerte, una muerte que estuvo presente cuando maté a Andrea. Ambos asesinatos fueron del mismo modo.
Después de matar a mi madre ya no sabía lo que hacer. Huir no era la respuesta porque no tenía a nadie. Cambiarme el nombre y empezar de cero era lo mejor que podía hacer. Tras modificar unas pruebas, acusaron a mi padre del asesinato de Antía. Paso sus últimos días en la cárcel.
Decidí que casarme con Alejandro era lo mejor que podía hacer, el tenía dinero y eso me serviría para poder seguir adelante. Tuve que renunciar al amor de Bernardo. Él se fue del pueblo, abandonándome, abandonando cualquier oportunidad de estar juntos que pudiéramos tener”

♠♠♠

Cierro el diario y me abrigo un poco más. Por fin sé quiénes son mis abuelos, por fin sé porque tanto secretismo con el pasado de mi madre. Ella mató a mi abuela. No lo hizo queriendo, pero lo hizo.

Me arrodillo y dejo un ramo de rosas en la tumba que tengo enfrente.
-Antía y Felipe, descansad en paz

♠♠♠

Después de escavar varios minutos, por fin encuentro la caja. En este lugar pasé los días más felices de mi infancia. Aquí venia a jugar con Bernardo desde que éramos pequeños.

Saco la caja y la abro. Encuentro las dos cartas que escribimos hace años. Ambos juramos regresar para leerlas. Pero eso va a ser imposible. Cojo las cartas, una es mía y otra es de Bernardo. Abro la de Bernardo:
-“
Espero que cuando volvamos a por esta carta estemos casados y seamos muy felices jugando con nuestros futuros hijos”

Las lagrimas empiezan a caer por mis ojos. ¿Qué pasaría si no golpease con la piedra a mi padre? ¿Qué pasaría si no me encerrasen en el reformatorio? ¿Sería todo distinto?
Yo no fui quien renunció al amor, el no me esperó…

Abro mi carta:
-“Vamos a estar juntos para siempre”

Con rabia, destrozo las dos cartas. Pudimos ser felices… pero lo estropeamos todo.
Cojo la caja para tirarla pero veo una pequeña nota en su interior. La leo.

"No sé si algún día se cumplirá la promesa de que los dos leamos las cartas juntos, pero creo que eso jamás sucederá. Te prerguntarás que hace esta nota aquí, pues te lo diré: Regresé, sí, regresé. No sé cuando leerás esta nota pero estoy hablando del día que saliste del reformatorio. Yo no estaba porque mis padres tenían un viaje de negocios. Ahora que he regresado me enteré de que te vas a casar con un viejo. Yo pensaba que me querías... pero veo que no. Para ti lo nuestro solo fue un juego de niños. Ahora sí que me voy para no volver nunca, reharé mi vida y te olvidaré. Gracias por destruir mi corazón"

No... ¡no puede ser! ¿Por qué? Destrozo la caja con rabia. Fui yo quien lo estropeó todo casándome con Alejandro. No, la culpa no es mía, es de Antía. La odio. Ahora no me arrepiento de haberla matado

miércoles, 16 de marzo de 2011

Setenta y dos

El mal tiempo hace que me despierte. El viento impacta con fuerza en la ventana. Estoy en una habitación a oscuras. No hago más que moverme en la cama, soy incapaz de dormir. Entre el colchón que es muy incómodo y mis pensamientos…
Una y otra vez pienso en mis momentos de gloria, aquellos momentos no tan lejanos que vivía en la mansión y tenía bajo mi poder millones y millones de euros.

¿Por qué he terminado así? ¿Qué he hecho mal? El pasado quedó atrás, fueron momentos en los que sucedieron cosas que ya no puedo modificar. Lo que pasó, pasó. Ya está escrito. Mis asesinatos, mis estafas… todo, es una huella imborrable que lo único que me deja es remordimiento. ¿Y por qué remordimiento? ¿A caso no fui consciente de todo lo que hacía? ¿Estaba tan cegada por el amor que me deje llevar? ¡No! La culpa no lo tiene el amor, la única culpable de todo soy yo.

Me muevo nuevamente en la cama intentando buscar una posición cómoda. Uno de los muelles se clava en mi espalda causándome un leve dolor. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos.
De pronto, la habitación se llena de una especie de humo negro que aparece por debajo de la puerta. Me levanto y escucho a alguien. El humo empieza a ser cada vez más espeso. Empiezo a escuchar varios gritos, ¿Qué está pasando? Miro por toda la habitación, no entiendo nada.
-Asesina, asesina- se escucha por todos los rincones- Asesina, Asesina- cada vez más alto.
-¿Quién está ahí?- pregunto asustada
-¡Asesina, asesina!

Me tapo los oídos con la mano, no quiero escuchar más. Todo es fruto de mi imaginación, mi mente me está jugando una mala pasada, solo es eso…
-¡Asesina, asesina!
-No escucho nada… no escucho nada- me digo a mi misma
-¡Tú me mataste!

Esa última frase hace que tenga más miedo. Miro más desconcertada que nunca todos los rincones de la habitación. El humo me dificulta la visión. Una ráfaga de viento hace que las ventanas se abran de par en par y la luz de la luna entra en la habitación, mostrando un poco más de claridad. La luz se refleja en una figura que no es la mía. Hay otra persona en la habitación.
Siento un extraño escalofrío que recorre todo mi cuerpo, no estoy sola. Cojo la almohada y me tapo la cara. No quiero ver nada.
-¡Asesina, asesina! ¡Tú me mataste!

Puedo escuchar cómo se acerca a paso lento a mi cama.
-¡No te acerques, lárgate!
-¡Vas a pagar por mi muerte, asesina!

Noto como se apoya en la cama y me quita la almohada de la cabeza. Abro lentamente mis ojos y veo su rostro cerca del mío. Sus ojos azules están llenos de odio. Tiene la cara blanca y llena de moratones. En un acto reflejo, me levanto. Ahora la contemplo mucho mejor.
La joven está vestida de blanco, tiene una cicatriz en la garganta. La reconozco, sé perfectamente quien es.
-¡Tú me mataste!

Intento abrir la puerta de la habitación pero no soy capaz. Mi desesperación hace que empiece a gritar como una loca.
-¡Claudio, ayúdame!

No sé cómo lo consigo, pero la puerta se abre. Salgo al pasillo y no hay nadie en la cabaña. La puerta principal está cerrada y de pronto… la puerta de la habitación de la madre ce Claudio se abre.
-¡Claudio!- grito

Entro en la habitación y cierro la puerta. Enciendo la luz pero no funciona, veo a Claudio acostado en la cama. Me acerco a él y le quito la sabana con la cual estaba tapado. Al destaparlo contemplo nuevamente a la mujer de antes que se abalanza encima de mí:
-¡Asesina, asesina!

Me despierto empapada en sudor. Me levanto de un golpe y abro corriendo la puerta.
-¡Claudio!- grito

Veo una sombra levantarse del sofá.
-¿Qué pasa señora?- me dice medio dormido

Enciendo la luz, mis manos no paran de temblar. Todavía estoy asustada
-Está aquí- le digo
-¿Quién? ¿Quién está aquí?
-Ella, está aquí, ha venido a matarme
-¿Quién?

Cojo un cuchillo del fregadero y me dirijo a la puerta de la habitación de la madre de Claudio.
-Abre la puerta- le doy una orden
-¿Estás loca? ¡Es la habitación de mi difunta madre!
-¿La estas ocultando Claudio? ¡Ella está aquí! ¡Abre la maldita puerta!

Claudio se acerca a mi e intenta que entre en razón, lo golpeo y lo amenazo con el cuchillo:
-Abre la puerta

Asustado, Claudio saca de su pantalón una llave y abre la puerta. Lo aparto y enciendo la luz, es una habitación normal, con una cama, un armario y una ventana. Todo está lleno de fotografías de Claudio y de su familia.
-No puede ser… estaba aquí

Me deslizo hasta llegar al suelo. Suelto el cuchillo y empiezo a llorar. ¿Me estoy volviendo loca?
-¿Quién pensabas que estaba aquí?- me pregunta Claudio

Lanzo un suspiro y le contesto:
-Andrea

♠♠♠

Han pasado seis días desde que se dio la orden de búsqueda y captura de mi madre. Tuve que llamar a mi hermano y ponerlo al día de todo lo que estaba pasando. Éste cancelo unos días de su luna de miel y regresó con su esposa Iria a la mansión. Nosotros tenemos que declarar todo lo que sabemos de Gloria. Estos días también sirvieron para que Thayssa recuperase todo lo que le pertenece. La justicia congeló las cuentas de mi madre. Le arrebataron todo el dinero de la herencia de mi padre y se repartió entre Thayssa, Alex y yo.

-Hermana, ¿estás lista?
-Si- le digo a Alex

Ambos salimos de la mansión y subimos al coche. Nos dirigimos a la comisaría para prestar declaración.
-Aún no me creo que vuelvas a caminar- me dice feliz
-Pues créetelo, estoy mejor que nunca
-¿Mejor que nunca? Eso no sé si creértelo
-¿Por qué lo dices?
-Por Ian… ¿no lo extrañas?

Al escuchar su nombre siento un extraño escalofrió. Aun lo sigo amando.
- Ya lo he olvidado- le digo fríamente

Al notar que no quiero hablar de ese tema, Alex cambia de conversación:
-Hermanita… ¿sabías que vas a ser tía?
-¿Qué?

Después de sentirme triste por Ian, ahora me siento alegre. Voy a tener un sobrinito.
-¿Iria está embarazada?
-¡Sí!- exclama con felicidad
-¡Enhorabuena! Voy a ser la mejor tía del mundo
-No sabíamos si contarlo con todo lo que está pasando
-¡Tonterías! Eso es una buena noticia. ¿Cómo está ella?
-Ahora está preparando nuestra nueva casa y en la quimio le va muy bien. Creo que juntos estamos venciendo al cáncer.
-Me alegro de que todo vaya tan bien

Unos minutos después aparcamos delante de un árbol. Ambos salimos del coche y entramos en la comisaría. Justo en ese momento veo a una persona conocida salir del despacho del inspector Mauricio.
Alex me agarra con fuerza, intenta tranquilizarme.
El corazón empieza a latirme a cien por hora. Estar tan cerca de él y a la vez tan lejos. Se me hace cada vez más difícil respirar. Le agarro fuertemente la mano a Alex.

Ian cierra la puerta del despacho, nos ve y se acerca a nosotros.
-Hola- nos dice a los dos
-Hola Ian, ¿Qué tal te va todo?- le dice mi hermano
-Estoy buscando trabajo, la vida en el campo es muy difícil- le contesta él

Me siento incomoda estando a su lado.
-Alex, yo voy al despacho de Mauricio- le digo

Le suelto la mano a Alex y me alejo de ellos dos sin dirigirle la mirada a Ian. Llego a la puerta del despacho. ¿Qué hago? ¿Entro? Sí, tengo que entrar. Ian ya no es mío, es de Ana. Llamo a la puerta y entro.

♠♠♠

Ian y yo salimos a fuera. Lo acompaño a su coche.
-¿Me odia verdad?- me pregunta mientras él entra en su coche
-No lo sé Ian, ella no puede odiarte. Te quiere muchísimo, solo esta dolida
-¿Está dolida? ¿Y yo que? ¿Se piensa que para mí es un placer esperar un hijo de una mujer que ya no quiero? ¿De una mujer que me puso los cuernos?
-Ian yo te entiendo, lo único que sucede es que Abi necesita tiempo
-Yo le doy todo el tiempo del mundo, pero su desprecio me hace daño. No me dirigió la palabra, ni siquiera me miró. ¿Tú sabes el dolor que me causa esta situación?

Me quedo callado. No sé qué contestarle. Los ojos de Ian empiezan a llenarse de lágrimas. Con rabia, golpea el volante.
-Estoy harto de esta mierda de vida. ¡Maldita la hora en la que Ana se cruzó en mi camino!
-Lo mejor es que rehagas tu vida con ella- le digo sinceramente

Yo esperaba que el terminase con mi hermana. Ambos se quieren mucho. Pero al mismo tiempo, sé que mi hermana jamás aceptara que Ian tenga un hijo con otra mujer. Yo comprendo a ambos. La culpa no la tiene ninguno de los dos.
-¿Rehacer mi vida con ella? ¿Tú no sabes lo último que ha hecho?
-No, no lo sé ¿Qué ha hecho?
-Tu madre la contrató para que robase en mi casa
-¿En tu casa? ¿Por qué iba contratar mi madre a Ana?- le pregunto dubitativo
-El comisario Mauricio te informará de todo, ahora me tengo que ir, debo de ir a buscar a Ana. Tiene que prestar declaración por lo que hizo.

♠♠♠

-Tengo que aparentar normalidad, no me puedo poner nerviosa

Me miro al espejo, ondulo un poco más mi pelo. ¡Estoy estupenda! Llevo unos pantalones vaqueros con una camiseta floja negra. Cojo unos botines y me los pongo. Me repito a mí misma una y otra vez que tengo que mantener la calma.

Yo no hice nada malo. Solo cogí una cosa para dársela a una persona… ¿Qué tiene eso de malo?
Intento mantener la normalidad, pero no soy capaz. Estoy en un asunto muy serio. Ian me puede denunciar por robo, puedo ir a la cárcel por complicidad… ¡maldita la hora en la que Gloria se cruzó en mi camino!

Yo no quería hacer nada malo, solo quería el dinero. Ahora ella está en búsqueda y captura y yo puedo ir a la cárcel. De pronto empiezo a sentir unos mareos, tengo ganas de vomitar. Voy corriendo al retrete, subo la tapa y empiezo a vomitar.

Mi madre abre la puerta del baño:
-¿nauseas?- me dice en un tono burlón
-Lárgate

Ella termina de pintarse los labios y se va. Me levanto y me limpio la boca con agua. Ya estoy mejor. Salgo del baño y me encuentro a mi madre enseñándome una carta
-¿Qué significa esto?- me da una bofetada
-¿Estás loca?- le digo tocándome la cara
-¿Qué has robado? ¿Qué educación te he dado yo?- cada vez está más enfadada

Nunca he visto a mi madre así, ella siempre ha pasado totalmente de mí pero ahora…
-Te consentí muchas cosas, te pagué un aborto, pero esto… ¡has ido muy lejos!

Cojo la carta y leo: “Señorita Ana, ha sido citada para prestar declaración ante el comisario Mauricio Peña por hurto y una ocultación de pruebas…”
-¿Qué has robado?- mi madre vuelve a abofetearme
-Yo no he robado nada
-No mientas, vas ir a la cárcel

Mi madre coge aire y se siente en el sofá, está muy nerviosa.
-Yo no quiero que mi hija vaya a la cárcel. ¿Quién te ha denunciado?

Me acerco a ella y me siento a su lado.
-Ian- le digo
-¿Ian? ¡Cuéntame todo!- me ordena
-Gloria, su ex jefa, me pagó para que cogiese una cosa que era de Bernardo. Resultó ser un video en el que se veía un asesinato. Yo no sabía nada, Ian vio el video y se lo llevo a la policía. Me acusó de robar en su casa y ahora tengo que prestar declaración
-Me parece muy fuerte que tu propio novio te haya denunciado, tienes que conseguir que te quite la denuncia
Ella me agarra la mano y me mira fijamente a los ojos.
-No quiero que vayas a la cárcel
-Yo tampoco quiero ir mamá- al ver el rostro de pena de mi madre, empiezo a llorar

Las dos nos abrazamos:
-He sido mala contigo. Desde pequeña te he consentido mucho, tu padre siempre me lo decía pero yo nunca le hice caso. Ahora me arrepiento de haberte criado así. ¡Que tonta he sido! Y lo peor de todo es que te he convertido en una sin vergüenza
-Madre no digas eso- sus palabras me hacen daño
-¿A caso no es verdad?

No le contesto, ella continua hablando.
-Creo que sé cómo te puedes librar de la denuncia
-¿Cómo?- le pregunto ansiosa por saber la respuesta
-Yo te crié, y con error, te convertí en una persona como yo. No quiero que seas así. No jodas tu vida como la jodí yo, no bases tu vida en el dinero

♠♠♠

Al llegar a la mansión nos encontramos con Thayssa que está redecorando la casa.
-¿Qué tal va todo?- le pregunta mi hermano
-Muy bien, mirad como deje el nuevo salón

Los tres nos acercamos al salón, todo está decorado de una forma más moderna. No sabía que Thayssa tenía tan buen gusto para la decoración.
-Pienso redecorar toda la casa- empieza a reírse, está feliz

Alex y yo nos vamos al despacho de mi madre. El comisario nos dijo que intentásemos buscar más pruebas sobre Gloria, para saber si oculta algo más.
-¿Cómo te sientes?- me pregunta mi hermano
-Nerviosa
-¿Te imaginabas que madre era capaz de hacer eso?
-No, cuando la vi en el video se me puso la piel de gallina. Jamás la imaginé de esa forma
-Gracias a Ian descubrimos que realmente nuestra madre es una asesina
-Querrás decir, gracias a la patosa de Ana- le corrijo
-Sea como sea, nuestra madre esta descubierta

Ambos empezamos a mirar en busca de algún tipo de prueba. A mi cabeza vienen las imágenes del video: Mi madre como una fiera golpeando a Andrea hasta matarla. Una y otra vez.

Las horas pasan y se hace de noche. Iria llama a Alex y este se tiene que ir.
-Mañana continuaremos- me dice

Lo acompaño a la salida. Quedamos Thayssa y yo solas en la mansión. Hemos despedido a todos los criados, nosotras dos nos ocupamos de todo.
-Te voy a hacer de cenar- me dice Thayssa amablemente

♠♠♠

Ian llega a mi casa. Mi madre le abre la puerta y le dice que vaya al salón. Los tres nos sentamos en el sofá.
-¿Sucede algo?- nos pregunta alarmado
-Sí, que has denunciado a mi hija- le dice mi madre
-Señora, eso no es asunto suyo- le dice Ian de una forma muy respetuosa
-Si se trata de mi hija, también es un asunto mío
-Me gustaría hablar con ella a solas
-No- se niega mi madre

Hasta el momento no abrí la boca. Me siento impotente, no sé lo que decir. Diga lo que diga, parece que la guerra es entre mi madre y él. Ella no hace más que recriminarle que me denunciara después de tantos años juntos. Pero eso a Ian parece no importarle. Él está empeñado en acabar conmigo, hacer pagarme por todo el sufrimiento que pasó cuando se enteró de que le engañaba.
-Ana ¿hablamos a solas?- me dice
-No- le digo- Quiero hablar contigo delante de mi madre, voy a ofrecerte un trato
-¿Un trato?
-Me quitas la denuncia de robo y yo a cambio te libero de la responsabilidad de criar a mi hijo

El trato hace que Ian se quede alucinado. No puede creer lo que está escuchando
-¿Cómo dices?
-Retiras la denuncia y eres libre, ¿aceptas?
-Aunque retire la denuncia puedes ir a la cárcel por ocultar pruebas de un asesinato
-Me estuve informando, eso no es tan grave, voy a decir que fui coaccionada por Gloria, que me amenazo y yo no sabía lo que había en el video. Si tengo suerte y un buen abogado, solo tendré que pagar una multa. ¿Aceptas el trato?

♠♠♠

Al llegar a la habitación de mi madre me acomodo en la cama. Cuando era pequeña me gustaba venir aquí y sentarme en el regazo de mi padre. Siempre me contaba cuentos hasta que me quedaba dormida. Como extraño esos tiempos en los que era inocente y no sabía nada de la vida. Cuando me decían que uno más uno eran tres y yo me lo creía porque no sabía sumar. Extraño esos tiempos en el que tenía una familia, en el que mi madre no era una asesina, o por lo menos, yo no lo sabía. Prácticamente me gustaría vivir en la ignorancia, sería muchísimo más feliz. Me levanto de la cama y abro un poco la ventana. Miro por ella. En algún lugar está escondida mi madre… ¿pero dónde?

Muevo un poco la cama y en ese momento escucho un ruido. Me abajo y veo una especie de libro debajo de la cama. Lo saco. Es un diario. El diario de mi madre.

sábado, 5 de marzo de 2011

Setenta y uno

-Esto es todo, ya sé que no es muy grande, pero aquí estarás segura

Claudio se acerca a la nevera y coge una lata de cerveza. Dejo mis cosas en una habitación pequeña. En su interior solo hay una cama pequeña y un viejo armario. En momentos como estés me arrepiento de hacer todo lo que he hecho.


Yo, Gloria Salvatierra. Viuda de Alejandro Salvatierra, un importante empresario de joyas. Acostumbrada a los lujos, a gastar diez mil euros en un fin de semana… Terminé en una pequeña cabaña perdida en el medio de un bosque. ¿Qué estarán diciendo las vecinas de mí? ¿Seré la comidilla de todas esas viejas ricachonas? En estos momentos todas ellas estarán sentadas en sus lujosos sofás de piel, junto a una chimenea, bebiendo su champán y hablando de la última noticia del momento: La huida de la poderosa Gloria Salvatierra.

Saber que lo tenía todo y que lo perdí… saber que jamás volveré a mi vida normal…
Voy al pequeño salón y me acomodo en un viejo sofá, Claudio se sienta a mi lado y enciende la televisión. La televisión es pequeña y bastante vieja. Al encenderse hace un ruido y la imagen tarda en aparecer.
-Mi vida no está llena de lujos- bromea Claudio
-La mía ahora tampoco- le respondo


Mientras la televisión se enciende, hecho un vistazo a la cabaña. La cocina y el salón están unidos, hay un pequeño baño y dos habitaciones más. Una de ellas está cerrada con llave y la otra es mi dormitorio.
-¿Qué hay en aquella habitación?- le señalo la puerta que está cerrada con llave
-Es la habitación de mi difunta madre, la cerré el día que murió
-¿Vas a dormir ahí?- le pregunto al ver que no hay más habitaciones
-No, yo dormiré en el sofá

Miro un momento el sofá, es viejo, está roto y es muy incómodo.
-¿Por qué no duermes en la habitación de tu madre?

Claudio se pone muy serio, bebe un poco de cerveza y deja la lata en la mesa dando un fuerte golpe.
-Por qué no quiero perder el último recuerdo de mi madre- me dice

La televisión por fin se enciende. Lo primero que se ve son imágenes de una mansión… ¡mi mansión! Está llena de coches de policías y de gente cotilla. Una periodista se acerca a un agente… ¡el comisario Mauricio!
-Señor Comisario, ¿nos podrías relatar los acontecimientos?- le dice la joven periodista
-Estamos detrás de Gloria Salvatierra. Descubrimos que es una asesina y una estafadora. Teníamos un plan para detenerla, pero falló y se dio a la fuga con su fiel sirviente Claudio. Si alguien la ve, por favor, pónganse en contacto con nosotros

En la televisión aparecen dos fotos: Una de Claudio y otra mía. En el margen aparece un número de teléfono. Claudio coge el mando y apaga la televisión.
-Ya no hay nada que hacer, es cuestión de horas que nos encuentren- me dice Claudio

♠♠♠

-¡Esto hay que celebrarlo!

Apago la televisión. Me levanto y cojo rápidamente mi chaqueta. Hoy me dieron la mejor noticia del mundo, tras años planeando mi venganza… ¡por fin todo transcurre como quería!
Abro la puerta de mi casa y me dirijo a un bar. Entro y pido una copa de whisky.


En el bar tienen la televisión encendida justo en el mismo canal que la tenía yo. Siguen transmitiendo, en directo, la noticia de la huida de Gloria Salvatierra. La mujer que me arruinó la vida, que me dejó sin familia y sin dinero… ¡la mujer más malvada del mundo!
Ahora el destino está en su contra, de nada le sirve todo su dinero, de nada le sirve todos sus contactos. Ahora ella es una mujer normal, sin dinero, y su destino será la cárcel… o… la muerte. Sí, la muerte. No pude matar a Bernardo... ¡y no dejaré escapar a Gloria!


La mataré yo con mis propias manos, me vengaré. Cojo el vaso de whisky y lo acerco a mi boca. Su olor hace que tenga más ganas de vengarme. Tengo que encontrarla antes de que lo haga la policía. Pero… hay una cosa que me preocupa aún más que la policía. Mi cómplice. La persona que me ayudó a encontrar a Gloria y a Bernardo. Esa persona también se quiere vengar… y si la encuentra primero la matará y yo eso no lo puedo permitir. Quiero ser yo quien tenga el gusto de ver como agoniza.
El bolsillo de mi pantalón empieza a vibrar, alguien me está llamando. Saco de su interior mi móvil y acepto la llamada. Es mi sobrino Hugo.
-Buenas noches tío- me dice
-Buenas noches sobrino
-¿Qué tal va todo por ahí?

Su pregunta me hace pensar en mis compañeros, están todos en la cárcel por su culpa. Se está a burlar de mí, piensa que yo no sospecho de él y quiere que le diga que están todos en la cárcel. Pero no le voy a dar ese placer.
-Todo va bien, ¿Qué tal el trabajo?
-El trabajo es más fácil de lo que pensaba, tengo buenos amigos y hasta ahora no hubo ningún problema
-No te fíes sobrino, en esos mundos es muy fácil cometer un pequeño error y terminar muerto- le digo
-¿Por qué dices eso?- noto en su tono de voz nerviosismo
-Es una forma de hablar, yo sé que a ti no te ocurrirá nada malo
-Eso espero…por cierto… ¿sabes algo de Elena?
-¿De Elena? No sé nada, solo que se ha ido del pueblo
-¿Se ha ido?
-Sí. Se olvidó de ti Hugo, intenta rehacer tu vida
-Tengo ganas de llamarla
-No lo hagas, ella te odia
Mi respuesta hace que Hugo no tenga ganas de seguir la conversación.
-Bueno tío me tengo que ir…


Cuelgo el móvil con una amplia sonrisa. Me ha gustado romperle el corazón a mi sobrino.

♠♠♠

Entro en mi habitación y cierro la puerta. Es difícil cerrarla, empujo con fuerza y lo consigo. Me acomodo en la cama. El colchón es muy duro y poco cómodo. Las sabanas huelen mal. La situación por la que estoy pasando hace que empiece a llorar como una niña pequeña. No sé si aguantaré esto por mucho tiempo.
Abro el viejo armario y solo encuentro una navaja tirada. La cojo y la abro… ¿Qué pasaría si terminase hoy con mi vida? ¿Quién me echaría de menos?
Acerco la navaja a mi muñeca izquierda. Solo un leve corte y todo se termina…


A mi mente viene la imagen de cientos de personas: Mi difundo marido, mi hija, mi hijo, Thayssa…. Y por último Bernardo. El amor de mi vida. El único en el confié y él único que jugó conmigo. Él nunca me amó, siempre prefirió a la zorra de Carmen. Solo me usaba por el dinero. Nos engañaba a su mujer y a mí con otras…. Pero yo se lo perdoné todo. ¡Qué tonta he sido!

Presiono un poco la navaja.
-Bernardo… mi fiel traidor…

♠♠♠

-Pensé que no querías saber nada más de mi- le digo con sarcasmo
-¿Por qué no iba a querer saber de ti?
-Porque preferiste a tu mujer y a tu hijo- le digo sin rodeos

Ambos estamos en el coche. Él en el asiento de piloto y yo en el de copiloto. Está es una de las tantas veces que nos vemos a escondidas. Pero lo único extraño es que hacía años que no quedábamos.


Cuando me casé con Alejandro, perdí el contacto con él. Por cosas del destino un día lo encontré. Estaba estudiando para abogado y necesitaba hacer las prácticas en alguna empresa. Como éramos amigos de la infancia, convencí a mi marido para contratarlo. Y así fue, se convirtió en nuestro abogado. Con el paso del tiempo, el amor volvió a florecer entre nosotros. Empezamos a vernos a escondidas. Nos convertimos en amantes. Él estaba casado y yo también. Pero nada nos importaba.
Un día vino a mi casa para decirme que su mujer tuvo un accidente y no podía tener hijos. Él no sabía que fui yo quien la atropelló. Odiaba a su mujer, la odiaba porque ella lo podía tener y yo no. Al ver que ella no podía tener hijos, él se volcó más en nuestra relación. Todo iba bien entre nosotros hasta que su esposa se quedó embarazada. En ese momento no quería saber nada más de mí. Ahora tenía una familia y se iba a dedicar al 100% en ella. Eso me hizo mucho daño. Nos dejamos de ver. El abandonó su trabajo y se fue con su mujer al campo. La crisis hizo que unos meses más tarde regresase a mí y me pidiese trabajo. Volvimos a nuestros encuentros sexuales, me quede embarazada de Abi y él pensaba que era hija suya. En un principio yo pensé lo mismo, pero estaba equivocada, Abi era hija de Alejandro. Bernardo no se lo creía y me amenazo con contárselo todo a Alejandro. No quería quedar en la ruina y acepte todos sus chantajes, le firme el contrato para su hijo. Le di grandes cantidades de dinero.
Y sin saber cómo, volví a estar más enamorada que nunca. Ambos empezamos a estafar a la empresa Unión, le arruinamos la vida a Joaquín y juntos hicimos muchas más cosas. Pero un día todo terminó. Lo encontré con su secretaría, yo no podía permitir esa humillación. La maté. Él lo supo y me abandonó para iniciar una nueva vida en el campo con su mujer e hijo. Conseguí olvidarme de él… hasta hoy que nos volvimos a ver. ¿Qué querrá de mí?
-Gloria, tenemos un problema
-Cual es el problema
-¿Te acuerdas de Joaquín?
-¿El que estafamos?
-Sí
-¿Qué sucede con él?
-Quiere venganza. Ayer nos vimos y me dijo que iba a terminar con nosotros, me amenazo y me dijo que tuviésemos cuidado… ¡está dispuesto a todo para culminar su venganza!

Me pongo nerviosa, no me esperaba esta noticia.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Tenemos que devolverle su dinero
-¡Eso es imposible!
-Entonces nos matará…
-Podemos con él, lo mataremos nosotros antes
-¿Y cómo lo vamos a encontrar? Yo tengo un mejor plan
-¿Cuál es tu plan?
-Nos fugaremos, fingiremos nuestra muerte y empezaremos una nueva vida lejos de todos
-¿Me estas pidiendo que abandone a mi familia?- le digo sorprendida
-Sí, además, a ti tu familia no te importa
-Lo sé, pero yo te lo pedí a ti hace años y nunca me hiciste caso ¿Por qué lo quieres hacer ahora?
-Por qué te quiero Gloria. Todo este tiempo sin ti me hizo recapacitar…
-Claro, después de amenazarme, de todo… ¡te odio!
-No me odias y lo sabes, olvidemos todo

Se acerca a mí y me besa. Ya no me acordaba como eran sus besos.
-Si lo haces, te daré el video y dejaré de amenazarte- me vuelve a decir

El video, llevo años siendo amenazada por culpa de esa grabación.
-Vale, lo dejaré todo por ti. Fingiremos nuestra muerte. Yo tengo un amigo, Claudio, que me puede conseguir unas pastillas que te dejan como muerto. La tomas, te entierran y por la noche yo te desentierro. Nos fugaremos y nadie se enterará de nada.
-Ya sabía yo que me ayudarías

Empezamos a besarnos. Sé que lo que voy a hacer no está bien, pero el corazón manda.


Unas semanas después, en la casa de Ian, durante el entierro de Bernardo.


-Apúrate Claudio. No quiero que termine el entierro, yo también quiero ir a despedirme de Bernardo- empezamos a reírnos

Claudio me ayuda a coger un poco de ropa para Bernardo. Estamos en su habitación, hay fotos de su mujer y de su hijo, se parece mucho a su padre cuando era joven.
-Señora Gloria, ¿está usted segura de que quiere fugarse?
-Si Claudio, lo estoy. Muchas gracias por ayudarme siempre en todo
-Me gusta su vestido negro, parece que va a un entierro de verdad
-Es un entierro de verdad, solo que nadie sabe que el muerto está vivo- continuamos riéndonos

Terminamos de recoger unas cosas y Claudio se acerca a mí.
-Señora… hay un problema- me dice
-¿Qué ocurre?- le digo asustada
-Mira- me da un sobre

Lo abro y saco de su interior los pasaportes.
-Son los pasaportes para fugarnos, no hay ningún problema- le digo más tranquila
-Lee los nombres- me dice

Los cojo y leo los nombres de los dos pasaportes. Uno es de Bernardo y el otro es de una tal Cindy. ¿Cindy? ¡Quien es Cindy!
-Creo que ha intentado engañarte- me dice Claudio
-Otra vez no… otra vez no… ¡maldito bastardo! ¡Hijo de puta! ¡Ya lo hizo una vez! Me engañó con su secretaria.
-¿Con Andrea?- me pregunta Claudio
-Sí, con esa. La maté y ahora él me vuelve a engañar con otra. ¡Hijo de puta! ¡Esta vez sí que me las va a pagar!

La rabia se apodera de mí. Lloro de dolor, de sufrimiento. Mi corazón está roto, no quiere más burlas. Esta es la última.
-Claudio, deja todo en su sitio. Nos vamos


Una hora después llego al cementerio. Todos están llorando por su muerte. Medio pueblo está allí. Su hijo y su esposa son los más afectados. Yo estoy a una distancia considerable, no quiero llamar la atención. El entierro termina.
-Adiós Bernardo, tus humillaciones terminan hoy, con tu muerte

En ese momento, el hijo de Bernardo me ve y se acerca a mí. No puedo permitir que me vea y empiezo a correr.

♠♠♠

-Ya te dije que no quiero nada contigo
-Lo sé, pero quiero que vuelvas a confiar en mí- me dice

Ana sale de su habitación y me deja a mí solo en ella. No sé por qué acepte su invitación, no quiero nada más con ella. Solo voy a ser el padre de su hijo, nada más.
Pero… pensándolo bien. Ella lo fue todo para mí: Mi primer beso, mi primera novia… mi primera vez. ¿Yo para ella sería algo? Está claro que no. Siempre fui uno más. El único que la dejo embarazada. Y seguro que ni eso.

¿Le daré otra oportunidad? Quizás el embarazo la cambie. ¿Pero que estoy diciendo? ¡Yo quiero a Abi! Pero jamás la tendré…

Ana entra en la habitación con una taza de cola cao con churros para los dos.
-¿Te acuerdas cuando comíamos los dos de la misma taza?
-Si, me acuerdo. Siempre terminabas manchada
-Quiero volver a ser tan feliz como en aquella época
-¿La época en la que te follabas a Hugo?- le digo sonriente
-Ian, no hablemos del pasado. Dejémoslo a un lado, empecemos de cero
-Para ti es muy fácil, eres la que cometió los errores. Para mí no lo es tanto
-Quiero que volvamos a ser novios
-No, eso jamás
-Hazlo por nuestro hijo- se toca el vientre
-Lo haré cuando sepa que es mío- le digo finalmente

Ya he renunciado al amor. Abi nunca será mía, me lo dijo bien claro. Ella no quiere a un hombre que tenga un hijo de o
tra. En ese momento alguien llama a la puerta.
-Voy a abrir- me intenta besar en la boca pero me separo y me besa en la cara

Me deja nuevamente a solas en su habitación. Cojo el mando y enciendo la televisión.
Al encenderse el video se activa solo y empiezo a ver una grabación.


En ella aparece Gloria peleando con una joven en un despacho. La pelea parece ser bastante fuerte. Ninguna de las dos quiere perder. La joven empuja a Gloria e intenta huir. Pero está la agarra por los pelos y la tira al suelo. Gloria coge una figura de piedra de la mesa y le da un fuerte golpe en la cabeza. La muchacha cae al suelo y empieza a sangrar…


Nacer en la luz, Morir en la oscuridad