miércoles, 29 de septiembre de 2010

Diecinueve

“Cuando por fin se encuentran dos almas,
Que durante tanto tiempo se han buscado una a otra entre el gentío,
Cuando advierten que son pareja,
Que se comprenden y corresponden,
En una palabra, que son semejantes,
Surge entonces para siempre una unión vehemente y pura como ellas mismas. Una unión que comienza en la tierra y perdura en el cielo.
Esa unión es amor, amor auténtico”

Su mirada es extraña, sus ojos verdes están llenos de miedo. Se siente perdida, sola… ¿porqué? Tiene esta pedazo mansión, dinero… ¿Por qué se quiere suicidar? Yo no lo entiendo, a veces cuando alguien tiene todo en realidad no tiene nada:
-Ya llevo bastante tiempo luchando, es hora de rendirme- dice
-¿Mucho tiempo?- me acerco cada vez más a ella a un paso lento
-¡Aléjate!- me grita, se acerca el cristal a la muñeca
-Esta bien, no me acerco, pero aleja ese cristal de tu mano

La chica no sabe lo que hacer, sigue con el cristal a un centímetro de su muñeca:
-¿Por qué te importa tanto mi vida?
-Por que a partir de ahora estas a mi cargo
-¿A tu cargo? ¿Quién eres?
-Me llamo Ian- me acerco para darle dos besos
-Detente- vuelve a acercar el cristal a su muñeca
-Ya veo que no quieres dos besos
-No soy de presentaciones, y menos con desconocidos
-No somos desconocidos, te he dicho que me llamaba Ian

La joven lleva un camisón que deja al descubierto algunos golpes en su pierna. Como si se diera latigazos. Es verdad lo que la señora Gloria decía, la pobre se autolesiona. Me siento en el suelo a unos metros de ella.
-Está bien, me siento aquí delante de ti
-¿Para qué?- la muchacha está confundida
-Para salvarte cuando te cortes
-¿Cómo?
-Alguien te tendrá que llevar en los brazos, y ese voy a ser yo
-¿Qué te crees mi ángel de la guardia?
-No me lo creo, lo soy- le guiño un ojo
-¿A sí? ¿Eres mi Ángel de la guardia? Entonces, si me corto aquí- señala su pelo, pero intentaba señalar su cuello- ¿Qué harías?
-Llevarte a la peluquería

La joven mira la colocación del cristal y descubre que en vez de aproximarlo a su cuello lo aproximó al pelo.
-¿Te parece gracioso que una chica indefensa se intente suicidar delante de ti?
-Lo que me parece gracioso es que se intente suicidar cortando el cabello

La miro fijamente, veo que tiene ganas de reír pero no se atreve. Esta demasiado ocupada intentando aparentar que se va a suicidar.
-No creo que te vayas a suicidar- le digo
-Si que lo voy a hacer
-Si quisieras cortarte las venas, lo harías nada más verme- me levanto
-Siéntate- me dice
-No, me voy, te dejo a solas con tu cristal

Me aproximo a la puerta, agarro el manillar y escucho:
-Ian… no te vayas- sonrío
-Ya veo que has entrado en razón- le digo
-Eres la primera persona que se ha preocupado por mí desde hace 3 años

Suelto el pomo, me acerco a ella, veo sus ganas de llorar. Su voz tiembla. Le cae el cristal de mano. Me coloco al lado suyo y la abrazo. La chica explota, empieza a llorar como una niña pequeña.
-¿Sabes lo que he extrañado que alguien se preocupase por mi?
-Ahora ya no lo vas a extrañar, soy tu nuevo fisioterapeuta, me vas a tener hasta en la sopa

Me abraza cada vez más fuerte. Le acaricio el cabello.
-¿Cómo te llamas?- le pregunto
-Me llamo Abi- sigue llorando
-¿Por qué lloras Abi?
-Porque soy tonta
-No eres tonta, eres mas lista de lo que piensas
-¿Mas lista de lo que pienso?
-Al verme sabias que si te matabas no volverías a ver a un hombre tan guapo como yo… y claro… ¡eso no podía pasar!

Abi empieza a reírse:
-Que tonto eres
-Hace unos segundos decías que eras tú la tonta…¿me contagiaste?
-¿Eres siempre así de gracioso?
-Ya veo que nos vamos conociendo

Me levanto, cojo a Abi en los brazos y la llevo a la cama:
-¿Esta es tu habitación?
-No, esta es mi sala de castigo

La joven se tapa con las mantas, es tan joven… veo marcas en su muñeca que indican que anteriormente también ha intentado acabar con su vida. Debe de estar más sola…, la pobre lo único que quiere es llamar la atención, que alguien le haga caso. Tranquila ahora ya estoy yo aquí.
-¿Ya os conocéis?- dice Gloria entrando en la habitación
-Si, estábamos hablando sobre mi futuro trabajo- le digo
-Muy bien, ¿Abi te gusta el nuevo fisioterapeuta? Es más joven que aquel viejo verde
-Que viejo verde?- no puedo evitar preguntarle
-Mi anterior fisioterapeuta, un viejo que intentó aprovecharse de mi
-Yo no soy así, mi objetivo es ayudarte con los ejercicios
-Se que harás muy bien tu trabajo- dice Gloria
-Lo haré- le afirmo
-Ian, acompáñame, ya hemos dejado tus maletas en tu habitación.
-¿En su habitación?- dice Abi
-Si en su habitación, Ian va a dormir en la planta baja
-Eres el primer fisioterapeuta que duerme en nuestra casa- dice Abi
-Así es, y esperemos que por mucho tiempo- dice Gloria mientras me señala la puerta para irnos

Gloria y yo salimos de la habitación, cerramos la puerta. Allí en esa habitación queda una pobre mujer incomprendida, marcada por el destino.

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¿Ian? ¿Ian? ¿Ian? No soy capaz de olvidarme del recién llegado. Es rubio, ojos azules, joven y simpático. Se preocupó por mí, se sentó a escuchar mis penas, el es distinto a mis fisioterapeutas anteriores. ¿Es distinto? O ¿lo veo yo de una forma distinta? Lo que importa es que el si que me comprende.
Mi madre vuelve a entrar por la puerta:
-Hola Abi ¿Qué tal la inyección?
-Muy bien, me ha rejuvenecido- le digo irónicamente
-Vengo para decirte que no se te ocurra contarle nada de lo que te he hecho a Ian.
-¿Por qué te importa tanto que se lo cuente?
-Por que no quiero que piense mal de mí.

Acabo de quedar aturdida, ¿he escuchado bien?:
-¿Por qué te importa tanto lo que piense Ian de ti?
-Deja de hacer preguntas y haz lo que te digo, vuelves a tu habitación, ahora llamo a Claudio…
-No, Claudio no… llama a Tomás
-¿A Tomás? Como quieras…- sale de la habitación

Las cosas empiezan a ir a mejor. Mi madre parece que está más amable, va a dejar que Tomas venga a llevarme a mi habitación. Tomas… ¡que ganas tengo de verte! Eres el único amigo que me queda
Unos minutos después aparece por la habitación Tomas:
-Hola Abi, ¿Qué tal estas? ¿Por qué gritabas antes?
-Hola Tomas, siéntate, estoy bien
-¿Me han dicho que querías hablar conmigo, es verdad?- parece contento.
-Sí, quiero que me lleves a mi habitación
-¿Yo?- pregunta confundido
-Si tú.
-Lo haré encantado, pero ¿Por qué gritabas antes?
-Me dolía la tripa.
-No te creo.
-Por que es mentira, pero no puedo contártelo
-¿Algún día me lo contaras?- me pregunta
-Si algún día.

Tomas se agacha y me coge en sus brazos, me agarro fuerte a su cuello. Me siento protegida. Salimos de la habitación y bajamos las escaleras. Unos minutos después llegamos a mi antiguo cuarto, me deja en la cama.
-Ya hemos llegado
-¡Gracias!
-¿Extrañaste tu habitación?
-Mucho- le digo

Tomas se sienta enfrente mía, en la cama de Alex
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-Cuando me dijeron que querías verme, me hicieron feliz- le digo después de mucho pensarlo
-¿Qué dices?- me pregunta Abi
-Cuando escuché tus gritos intenté venir a por ti, a ayudarte, a saber por que gritabas… pero no me dejaron. Salí de la mansión cabreado, lleno de ira. Golpeé a Claudio…
-¿Golpeaste a Claudio?
-Si
-La próxima vez golpéalo dos veces, una de mi parte- me sonríe
-Abi… si te pasará algo malo… yo… me moriría- le digo

Abi se queda callada, me mira a los ojos, no sabe lo que decir:
-¿Qué sientes por mí?- me pregunta
-Amor- le digo sin rodeos
-¿Amor? Tomas…
-No digas nada, ya se que lo nuestro es imposible- le corto la palabra

Me levanto de la cama y llego a la puerta.
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-Detente- le digo.
-Ahora mismo necesito estar solo- dice Tomas.
-Por favor, acércate un momento.

Tomas vuelve a sentarse en la cama de Alex:
-Siéntate al lado mía- le señalo con la mano un sitio en mi cama.

Vuelve a levantarse y se sienta cerca de mí:
-No quiero que estés mal por mí- le acaricio la cara.
-¿Cómo quieres que no esté mal por ti si vivo un amor no correspondido desde hace años?
-¿Desde hace años?- le pregunto
-Si… desde pequeños.
-Tomas no digas nada mas…
-¿Mis palabras te lastiman?- me pregunta
-No, me hacen sentir culpable
-¿Culpable? ¿Por qué?- me pregunta incrédulo.
-Por no corresponder a ese amor- empiezo a llorar

Tomas se acerca a mí, me seca las lágrimas y me mira a los ojos. Acerca su cara a la mía y me besa, es la primera vez que siento unos labios desde aquella fatídica noche.


Dieciocho

Miro el reloj, son las 9 de la mañana. Llevo una hora y media conduciendo. Necesito descansar un poco. Aparco el coche enfrente de un bar. Lo cierro con llave y entro en el bar.
-Buenos días le digo a la camarera
-Buenos días- me responde de una forma muy coqueta
-Un café con leche y un croissant para aquella mesa- le señalo la mesa en la que me voy a sentar.
-Ahora se lo llevo

Mientras la camarera prepara el café, yo me siento en la silla y miro por la ventana pasar los coches. Se me hace inevitable recordar la despedida y la hermosa noche que pasé con Ana.
-Aquí tiene, que aproveche- dice la camarera dejando el café y el croissant en la mesa.

Bebo un sorbo de café y muerdo un trozo de croissant. Aún me quedan unas 3 horas de camino. Yo pensaba que la casa estaba a 69 km pero me equivoque, miré el mapa y descubrí que estaba más lejos, fuera de la ciudad, en la zona de los millonarios. A unos 200 kilómetros de mi casa. No me apetecía nada volver a conducir…
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-¿Tienes todo listo?- dice mi madre
-Si, lo tengo
-¿No te olvidas nada?- dice mi tía
-Como se nota que sois hermanas, igual de pesaditas. Por decimoquinta vez, no se me olvida nada

Cojo las dos maletas, las coloco en el maletero del coche.
-Es hora de la despedida- le digo a mi madre
-Cuídate, no hagas tonterías, ten sentido. Acuérdate que en aquella casa nada es lo que parece, no te dejes manipular por ninguno de ellos. Haz bien tu trabajo- me coloca bien la chaqueta- Espero que vuelvas muy pronto- me besa en la mejilla, empieza a llorar
-Mamá no llores, algún día tendría que ir a trabajar- le limpio algunas lagrimas de sus ojos
-Tranquila Carmen, ahora me tienes a mí. Para que no lo extrañes te dejo que me cuides como si fuera tu hijo, ¡puedes traerme el almuerzo a la cama y todo!

Mi madre le lanza una mirada amenazante a mi tía, acto seguido los tres estallamos a carcajadas.
-¿De mi no te despides?- dice mi tía
-Claro- la abrazo fuertemente y la beso- Cuida mucho de mi madre
-Tenlo por seguro

Subo al coche y me despido con la mano de ellas. Arranco el coche, unos minutos después ya no las veo. ¡Mierda! Freno y regreso a mi casa, mi tía y mi madre siguen en la puerta como si esperasen mi regreso:
-¿Pasa algo Ian?- dice mi Tía
-Que me he olvidado la cartera- les digo

Bajo del coche y entro en la casa, mi tía me agarra de la mano. Me doy la vuelta y mi madre me enseña la cartera:
-¡Que harías sin nosotras!- dicen las dos al mismo tiempo
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Mojo un trozo de croissant en el café y me lo llevo a la boca. Sé que mi madre estará bien con mi tía. Miro el reloj, las 9:15. Salí a las 7.30 de mi casa. Conducir cansa. El móvil empieza a vibrar, lo miro, un mensaje de Ana:
“Te echo de menos, la ultima noche ha sido I-N-O-L-V-I-D-A-B-L-E”
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-Ha sido el mejor de todos- dice Ana mientras nos tapamos con la manta
-El ultimo tiene que ser el mejor- le digo
-¿Sabes que te voy a extrañar?
-Yo a ti mas, ¿porque no te quitas el pareo?
-Tengo dolor de garganta y no quiero empeorar


Nos abrazamos, empezamos a contar estrellas:
-Cada vez que mires al cielo quiero que pienses en mi- le digo
-Y tu cada vez que mires a una chica… ¡acuérdate de que tienes novia!- empieza a reírse
-¿Novia? ¿Qué novia?- le hago un poco de burla
-Enserio, cuando veas una estrella acuérdate de esta noche.

Ana coge el bolso y saca un colgante:
-Toma- me lo da- Ábrelo

El colgante es como si fuera un medallón, lo abro y en el interior hay una foto mía y de ella, la foto de nuestro primer beso. En este mismo lugar, hace 5 años.
-Me has dejado sin palabras- le digo
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Término el almuerzo, me levanto y le pago a la camarera. Salgo por la puerta del bar y me subo al coche. Miro el reloj: las 9.30. Me quedan 3 horas para llegar a la Villa Salvatierra.

El viaje se hace largo, bastante largo. La música de los 40 principales me acompaña en todo momento. Tarareo alguna de las canciones, otras las canto… Unas horas después llego a la ciudad, el tráfico es mayor. Los semáforos terminan con mi paciencia. Decido aparcar unos minutos para llamar a mi madre. Veo un sitio libre, aparco. Saco el móvil y marco el número:
-¿Estas bien? ¿Ha pasado algo?- dice mi madre nada mas aceptar la llamada
-Si, estoy bien no ha pasado nada. Estoy llegando. Solo me queda una hora de camino
-¿Cómo ha ido el viaje? ¿Has comido?
-Aparqué en un bar para almorzar algo, al principio estaba cansado pero ahora ya estoy mejor
-Me alegro, por aquí todo sigue igual. Yo y tu tía estamos haciendo un pastel de chocolate
-Y tuvisteis que esperar a que me fuera para hacerlo…
-Cuando regreses haremos otro para ti
-Bueno madre te tengo que dejar. Adiós
-Chao hijo, cuídate.

Cuelgo el móvil. Vuelvo a la carretera. Solo me queda 1 hora de camino.

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Desde lejos puedo ver la inmensa mansión de los Salvatierra. Llego al portal de la entrada. Salgo del coche y miro por el portal, veo un inmenso jardín y al final una enorme mansión. Acciono el botón del telefonillo, me contesta una mujer:
-Mansión Salvatierra, ¿en qué podemos ayudarle?
-Soy Ian, el nuevo fisioterapeuta
-Un momento, ahora le abriremos la puerta

Vuelvo al coche, el portal empieza a abrirse solo. Entro con el coche en el jardín. Sigo el camino, veo una fuente que hace de rotonda y que se encuentra delante de la puerta de entrada de la mansión. Doy la vuelta a la fuente y veo a un home corriendo, parece que está llorando ¿Quién será?
Otro hombre aparece, algo mas mayor y con uniforme:
-Buenos días, soy el aparcacoches de la familia
-Buenos días- salgo del coche y le doy la llave- Trátelo bien que es nuevo

Una mujer vestida de sirvienta me dice que pase:
-Me llamo Thayssa, por favor entre, la señora Gloria la atenderá e breves momentos
-Un gusto conocerla Thayssa, yo me llamo Ian
-Acompáñeme a la sala de espera

Acompaño a Thayssa hasta una enorme habitación con sofás, televisión, una mesa, ventanas, una puerta de cristal que lleva hasta el jardín trasero de la casa.
-Ahora mismo llega Gloria- Thayssa sale de la habitación y me deja solo

No puedo evitar cotillear la sala. Empiezo a mirar los muebles, las fotos que hay en los armarios, los sofás, todo es de primera calidad. Miro por la puerta de cristal y veo a los jardineros trabajando. Hay una enorme piscina. ¡Quiero una casa como esta! Empiezo a escuchar unos gritos. ¿De quién serán? Parece que alguien necesita ayuda, me dirijo a salir por la habitación cuando entra una mujer:
-Buenos días, me llamo Gloria- la mujer me mira de arriba abajo
-Buenos días señora, yo soy Ian
-Por favor no me llame señora, trátame de tú- me dice amablemente la mujer
-Como usted quiera señora, aquí le traigo mis papeles de trabajo
-No hace falta que me los enseñe, le creo. Hoy mismo empieza a trabajar, ¿Dónde están sus maletas?
-En mi coche ¿Por qué?
-Para llevarlas a tu habitación
-¿A mi habitación?
-Si, vas a vivir en esta mansión
-No, no puedo aceptar eso. Seria aprovecharme de usted, con el trabajo ya es suficiente
-Ni hablar, necesito que esté al cuidado de mi hija las 24 horas del día.
-Muchas gracias, ahora mismo voy por las maletas
-No, ya aviso a algún criado, ahora le enseñaré su habitación

Los dos salimos de la sala de espera, me lleva por un pasillo. Vuelvo a escuchar los grito de una chica:
-Si no es una impertinencia… ¿me puede decir de quien son esos gritos?
-De mi hija
-¿De su hija?
-Si, ya hablaremos de ella, ahora sígueme

Entra en una habitación, me hace pasar:
-Esta será tu habitación. Está en la planta de los sirvientes, espero que no le moleste, es la mejor habitación de todas
-No me molesta, al fin y al cabo es lo que soy
-Tu eres más que un sirviente, eres un fisioterapeuta. Y esta será como tú casa

Miro la habitación, es grande, más grande que la que tenía en mi casa. Hay una cama de matrimonio, dos ventanas con vistas al jardín. Un armario para dejar mis cosas y un baño.
-¿Cómo está tu padre?- me dice Gloria
-Mi padre… ha muerto
-¿Cómo? No lo sabía- intenta disculparse- Era un buen hombre, el mejor abogado que llegó a esta casa
-¿Trabajó para usted?- le digo
-Si, hace muchos años, hasta que se fue a vivir al campo
-Ahora que estamos hablando de esto… tengo algo de curiosidad… ¿Por qué firmó un contrato para darme trabajo si no me conocías?

La mujer se pone nerviosa, parece que no sabe lo que contestar, hasta que finalmente dice:
-Tu padre al irse de esta casa, pensaba que no tenía futuro como abogado en aquel pueblo. Tenía miedo de quedar sin dinero. Cuando se enteró de que su esposa estaba embarazada me dijo que si le podía hacer un gran favor, el favor de darle un trabajo en esta mansión a su futuro hijo. Yo le tenía mucho aprecio a tu padre y acepte ese trato. Yo y mi difunto marido Alejandro firmamos ese documento de trabajo.
-Hay algo que no entiendo… ¿por qué mi padre nunca me hablo de esto?
-No lo sé - me dice seriamente la señora
-¿Cuándo empiezo el trabajo?-cambio de tema al ver que incomodé a Gloria
-Ahora mismo, usted tiene que ayudar a mi hija que hace 4 años se quedó en silla de ruedas. Necesita hacer ejercicios y usted le ayudará. Se encuentra en la última planta, toma las llaves- me las da- Está un poco loca, se lesiona y siempre está gritando. Haga como que no le ve los golpes, no le gusta hablar de eso
-Pobre, conmigo estará en buenas manos
-No lo dudo, Ian, no lo dudo- me pone la mano en el hombro

Subo las escaleras hasta el último piso, la casa es inmensa. Veo la puerta de donde provienen los gritos, saco las llaves, la coloco en la cerradura y entro. No doy crédito a lo que veo.
Tirada en el suelo, está una joven de cabello negro, piel blanca, ojos llorosos. En sus manos tiene un cristal, pretende cortarse las venas. Al notar mi presencia me mira fijamente. No sabe quién soy.
-¿Te vas a rendir tan pronto?- le digo cerrando la puerta y acercándome a ella.

Diecisiete

-Camisetas, pantalones, calcetines…

Me encuentro en mi habitación mirando la maleta, revisando que ha mi madre no se le haya olvidado nada. Tras unos minutos comprobando la maleta, observo que me falta algo, lo más importante. Me acerco a la mesita de noche y miro el cuadro de la foto de mi padre y mía. Le doy un beso y la pongo en la maleta. Ya está todo:
-Ian ¿podemos hablar de lo de ayer?- dice mi madre entrando en mi habitación
-¿De qué quieres hablar?- le digo mientras cierro la maleta
-¿Por qué te fuiste así?
-Tenía que hablar con Ana
-Esa chica no te trae más que problemas
-Mamá no empieces
-Hace tiempo que te digo que esa chica no me da buena espina, pero nunca me hiciste caso
-¡Y mira lo bien que nos ha ido!
-Os ha ido bien porque vuestra relación se basa en la lejanía, siempre estáis separados
-Mamá, si vamos a discutir mejor cállate, es mi último día en esta casa y no quiero pasar discutiéndolo
-Tienes razón hijo, perdóname, ¿te hago algo de comer para el viaje?
-No, ya parare en algún bar
-¿A qué hora te vas?
-A las 7 de la madrugada- miro el reloj, aún son las 4 de la tarde
-Acuérdate que dentro de dos horas tenemos que buscar a tu tía al aeropuerto
-Ya lo sé mamá, voy a terminar de recoger las cosas, luego buscaré a Ana e iremos a por la tía
-¿Te vas a llevar a Ana al aeropuerto?- dice sorprendida
-Pues claro, es mi novia
-Vale, no digo nada, tu sé puntual- finaliza mi madre saliendo de la habitación.

Cojo la maleta y la coloco al lado de la puerta de mi habitación. Miro mi cuarto por última vez, a saber cuándo volveré a dormir en mi cama. Paso la mano pos las sabanas. Coloco por última vez la almohada. Miro por la ventana… ¡qué bonitos paisajes! Todo es verde, en la ciudad no tendré estas vistas… ¡con lo que me gusta la naturaleza! Me acerco al corcho de fotos de la pared y veo una foto mía y de Hugo ¿Qué será de él? Lo extraño mucho, es mi mejor amigo. Abro la mesita de noche y cojo la pulsera de la amistad que Hugo dejo en la colina. ¡Casi se me olvidaba! La coloco en la maleta con la intención de devolvérsela algún día.
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-Ana, recoge la mesa- grita mi madre
-No tengo tiempo

Retoco por última vez el color de mis labios. Me miro al espejo, estoy estupenda: Llevo una camiseta azul que deja mi hombro derecho al descubierto, unos shorts vaqueros y unas converse azules. El pelo suelto y ondulado. Entra mi madre:
-Mucho te has preparado hoy- dice
-Tengo una cita
-Ya, te vas con Ian al aeropuerto
-¡Ostias! Se me olvidaba
-¿Cómo? ¿Con quién tenias la cita entonces?
-Con Jim
-¿Con ese impresentable?
-Si, tenemos que hablar de unas cosas
-Hija, cada día te entiendo menos
-Da igual, si viene Ian le dices que deje el móvil en casa y que voy a visitar al abuelo que se ha puesto malo
-Siempre protegiéndote


Cojo el bolso y salgo de mi casa. ¿Hago bien acudiendo a la cita de Jim? Tendría que ir con Ian porque no lo volveré a ver más durante unos cuantos meses… bueno me da igual. Después de unos minutos caminando llego a la casa de Jim. Estoy dudando si timbrar o no, finalmente lo hago.
-Si ¿Quién es?- dice Jim por el telefonillo
-Soy yo- le contesto
-Ana, por fin has llegado, pasa- empujo la puerta y la abro

Entro en la casa, Jim está observándome desde el pasillo. No lleva camiseta, está en calzoncillos dejando a la vista su musculoso cuerpo:
-Me acabas de pillar haciendo unas flexiones
-Si quieres vengo más tarde- digo mientras coloco el bolso en el perchero
-No… si me encanta tu presencia- se acerca a mí

Cada paso que da me pone más nerviosa. Se coloca delante de mí. Acerca su cara a mi cuello, lo huele. Sube sus manos por mis hombros y acaricia poco a poco mi cuello… hasta apretar cada vez más fuerte:
-¿Qué haces?- le digo mientras noto que me falta respiración
-Nada- grita mientras aprieta cada vez más fuerte sus manos

Intento quitar sus manos de mi cuello, pero no soy capaz. Noto como cada vez me cuesta más y mas respirar. Todo finaliza, me tira al suelo y llevo un golpe fuerte en la cabeza. Intento levantarme y él me agarra por los pelos:
-Mira lo que me has hecho- se da la vuelta y puedo ver una cicatriz en su hombro
-Solo me defendí
-Ahora vas a hacer lo que yo quiero, te arrepentirás de clavarme ese cuchillo.

Me lleva al sofá. Me deja allí y empieza a besarme todo el cuello:
-Ahora eres mía, solo mía. Quisiste jugar conmigo pero te has cruzado con el hombre equivocado
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Llamo a la puerta;
-Hola Ian, Ana no está en casa
-¿Cómo que no está?- le digo sorprendido
-Se fue a visitar a su abuelo que ha empeorado
-Joder… pero ¿volverá antes de las 6?
-No creo… el móvil lo dejo en casa si no la llamaba
-Dile que de noche vengo a visitarla, que a las 7 de la madrugada me voy
-Se lo diré

Me despido de la madre de mi novia. Subo a mi coche y regreso a mi casa. Pobre Ana, no gana para disgustos. Llego a mi casa y veo a mi madre toda preparada:
-Que elegante te has puesto
-Tengo que causarle buena impresión a mi hermana
-Sube al coche, nos vamos- le digo
-¿Y Ana?- me pregunta
-No ha podido venir, está con su abuelo

Mi madre sube en mi coche y arrancamos. Una hora después llegamos al aeropuerto, buscamos la puerta de desembarque del vuelo para encontrarnos con mi tía.
-Que nerviosa estoy- dice mi madre
-¿Por qué?- le pregunto
-Hace tiempo que no veo a Angélica

La gente del vuelo empieza a salir por la puerta, miramos a ver si vemos a Angélica. La multitud se va haciendo cada vez menor y por fin la encontramos. Levanto la mano haciéndole señas. Está muy cambiada, a sus 43 años se conserva estupendamente, parece una jovencita:
-¡Familia!- exclama abrazándonos
-Tía cuanto tiempo, estas hermosa
-Carmen no has cambiado nada- le dice a mi madre
-Por lo que veo tú te conservas jovencita- le dice mi madre que está sorprendida al ver el cambio que ha pegado mi tía
-Dime donde tienes a tu novia- dice mi tía
-No ha podido venir, tuvo que visitar a su abuelo que está enfermo
-Me la tienes que presentar, venga sobrino sé un caballero y coge mis maletas.


Angélica agarra de la mano a mi madre y se ponen delante mía a hablar de cosas y más cosas; Recuerdos de viejos tiempos que jamás volverán y por supuesto, de los momentos que les toca vivir ahora que vuelven a estar juntas. Y yo, sin embargo, me quedo detrás llevando dos maletas y un bolso de mano.
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-Ian ha estado aquí
-¿Y qué le has dicho?
-Que ibas a visitar a tu abuelo


Preparo las cosas para darme un baño. Me siento sucia. Es la primera vez que me repugna estar con alguien. Lleno la bañera de agua, necesito un baño relajante. Me desnudo y me tapo con una toalla. Voy a la cocina a coger algo de picar, mi madre me ve y me dice:
-¿Qué tienes en el cuello?
-Nada- me pongo nerviosa
-Es como un moratón… ¿te han hecho algo?
-No madre, es un chupetón
-¡Eres tonta! Ian me dijo que de noche venia a despedirse de ti
-¿Cómo? ¿Y ahora qué hago?
-Tranquila, pones un pareo y listo

Vuelvo al baño y me miro al espejo, tengo un moratón y no lo había visto. Cierro la puerta. El agua esta calentita como a mí me gusta. Empiezo a jugar con las burbujas y poco a poco me quedo dormida.
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-Llegamos a casa- ¡exclamo felizmente!

Mi tía y mi madre salen del coche:
-Díos mío que rápido conduce este hombre- exclama mi tía al salir del coche
-¿Rápido? Aun no lo has visto conducir de verdad- le dice mi madre

Bajo del coche y quito las maletas del maletero:
-Ahora os toca a vosotras llevarlas
-Qué poco caballeroso eres- dice irónicamente me tía
-Voy a visitar a mi novia- le digo
-Llévame contigo- dice
-¿Estás loca?- le dice mi madre- Tu te vienes conmigo a preparar tu habitación
-Sigues igual de mandona que siempre- exclama mi tía

Mientras ellas llevan las maletas a la casa, yo arranco el coche. Es hora de ver a mi novia.
Unos minutos después llego a la casa de Ana, la llamo al móvil:
-Si, dígame- contesta ella
-Baja, te estoy esperando en el coche
-Ahora bajo

Estoy algo nervioso, ¿saldrá bien el plan de esta noche? Ana llega y abre la puerta, esta preciosa:
-¿A dónde me vas llevar?- dice
-Secreto, ponte esto- le saco un pañuelo para que se lo ponga en los ojos
-Que nerviosa me estas poniendo- coloca el pañuelo
-Ahora prepárate para la sorpresa de tu vida-piso el acelerador

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-No veo nada- dice mientras tropieza con una rama
-Tranquila, yo te guio
-Como me caiga…
-No te vas a caer, sigue recto… ya esta, siéntate- le quito el pañuelo de los ojos- ¡Sorpresa!

El rostro de Ana se llena de alegría. No se puede creer lo que está viendo:
-Aquí… este lugar… ¡que recuerdos!
-Es el lugar donde te pedí que fueras mi novia… y donde hicimos el amor por primera vez. Este lugar significa mucho para mí
-Y para mí también, lo has preparado todo; Una manta, unas velas, un hermoso paisaje…
-Y falta lo más importante
-¿Hay algo más?
-Si- le enseño una cajita pequeña, se la doy

La abre y mira el anillo:
-Es precioso
-Esto es una promesa
-¿Qué promesa?
-La promesa de que siempre estaremos juntos
-Que bonito- me besa en los labios
- Y… que cuando regrese me casaré contigo
-¿Bromeas?
-No
-Me haces la mujer más feliz del mundo

Empezamos a besarnos, la luz de la luna ilumina nuestros cuerpos mientras poco a poco nos dejamos rendir por el amor.
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A la mañana siguiente, mi madre y mi tía me despiertan, son las 6.30. Es hora de prepararme para el viaje que cambiará por completo mi vida

lunes, 27 de septiembre de 2010

Dieciséis

En la vida de cada persona suceden dos tragedias muy grandes: El exceso de Amor y la falta de Amor. Y es que en el Amor como de la Vida siempre se espera más y nunca se está satisfecho.


-Ian, ¿estás bien?- repetía mi madre continuamente al verme en estado de shock.

Pasa su mano por mi cara para ver si reacciono, pero nada, yo sigo con el móvil en la mano mirando incrédulo el mensaje que me acababa de llegar. ¿Cómo puede ser posible? ¿Por qué ha cortado conmigo? ¿Ya no me quiere? ¿Hay otro hombre? Mi cabeza estaba llena de preguntas sin respuesta, tenía que encontrar una solución a todos mis interrogantes:
-Mamá me voy- digo mientras me levanto a por una chaqueta
-¿Cómo que te vas? ¿Y la maleta? Son las 10 de la noche ¿A dónde vas?
-No tengo tiempo para explicártelo
-Hijo ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
-No estoy llorando
-Estas llorando- afirma mi madre

Toco con la mano mí ojo, lo noto húmedo, con lagrimas, no me había dado dé cuenta de que estaba llorando. Era todo tan extraño.
-Se me ha metido algo en el ojo- lo toco un poco con el dedo
-No sé qué te ocurre, pero no tardes, yo mientras te voy a hacer la maleta

Afirmo con la cabeza y cierro la puerta de casa. No soy capaz de pensar en otra persona que no sea Ana, ¿qué puedo decirle cuando la tenga delante mía? Quizás un ¿por qué? O tal vez un ¿ya no me quieres? Cojo las llaves de mi coche del bolsillo, abro la puerta del garaje. Acciono el botón de la llave y enciendo el coche. Mi Audi A4 rojo. Entro en el coche y cierro la puerta. Doy la vuelta a la llave y lo arranco. Que recuerdos. Este olor… ¡aún me acuerdo del día que me regalaron el coche! Hace un par de semanas.

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-¡Carmen hemos llegado!- grita mi padre abriendo la puerta de la casa

Entramos cargados con dos maletas cada uno. Cierro la puerta y aparece mi madre con el mandil de cocinar:
-Ian cuanto tiempo- me abraza y empieza a besarme por toda la cara- Mira como estas, ¡Has adelgazado un montón! Venga vamos a la cocina inmediatamente que en la universidad no as comido nada. Normal, con la comida que preparan que es todo congelados y tonterías. Menos mal que ya estás en casa, te he preparado un potaje de garbanzos que está para chuparte los dedos. ¿Qué tienes ahí?- lleva su dedo índice a la boca, lo moja y me quita una mancha que tengo en la cara.
-¡Mamá para ya!
-Tenía tantas ganas de verte
-Lo noto mama, pero tranquila, ahora estarás cansada de verme
-Carmen descansa que me voy a poner celoso-dice mi padre entrando en la conversación

Llevamos las maletas a mi habitación. Mis padres me siguen como si fuera el rey de España. Saco de una de las maletas una carpeta que contienen todas mis notas. Se las enseño a mis padres:
-¡Matricula de honor!- exclaman los dos a la vez
-¿No esperaríais menos de mí?

Los dos se miran mutuamente como diciendo:
-¡Y nosotros que pensábamos que no sacaba la ESO!

Esbozan una sonrisa, mi madre me ayuda a sacar las maletas y mi padre me da una caja envuelta en papel de regalo:
-Toma tu regalo- me dice
-No hacía falta que os molestarais
-Es lo que te mereces por tu matrícula de honor. La voy enmarcar en un cuadro y colgarla en el salón- dice mi madre

Miro el paquete, es del tamaño de una caja de reloj, envuelta con un papel de regalo de dibujitos. Abro poco a poco el envoltorio. De vez en cuando observo la mirada de mis padres que no me quitan ojo, están impacientes. Tiro el envoltorio y veo un ambientador.
-Eh… ¿no estaréis insinuando que apesto?- les digo
-No, pero te va a hacer falta- dice mi padre
-¿Para qué?- le digo
-Abre el ambientador- me dice

Lo abro… no doy crédito a lo que veo. Una llave de un Audi.
-¿Es lo que estoy pensando?
-¡¡Te hemos comprado un laudi 4!!- grita emocionada mi madre, se nota que no entiende de coches
-Auidi A4- le corrige mi padre
-¡¡Te hemos comprado un coche!!- vuelve a gritar mi madre haciendo oídos sordos a la corrección de mi padre
-Pero si vale un pastón, acaba de salir al mercado…
-No rebusques… tu acéptalo- dice mi padre
-¡Sois los mejores padres del mundo!- los abrazo a los dos
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Aparco el coche detrás de un seat león, enfrente de la casa de Ana.
Salgo y veo el edificio. ¡Cuánto tiempo hace que no vengo por aquí! Entro por la puerta principal y subo hasta el tercer piso. Timbro en la puerta. Aparece la madre de Ana:
-Ian ¡cuánto tiempo! Pasa, Ana está en su habitación
-Muchas gracias

Toco en la puerta de la habitación de Ana, la abro. Veo a Ana tirada en su cama, no se ha inmutado con mi presencia, está de espaldas, debe de pensar que soy su madre. Me acerco a su cama:
-Vete, te dije que quería estar sola

Me siento al lado suya y la abrazo, al ver mi mano se da la vuelta sorprendida, tiene sus hermosos ojos verdes llorosos:
-¿Tu?
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-¿Qué haces aquí?- le digo
-Tengo que hablar contigo
-No quiero habar contigo
-Pero yo contigo sí

Lo miro a los ojos, los tiene llorosos. Mi corazón está empezando a latir cada vez más rápido. Siento su olor… su respiración… ¡me está volviendo loca! Pero ¡no! Me tengo que controlar, ya he tomado una decisión:
-Lárgate, estás en mi casa y aquí mando yo
-¿Por qué me haces esto?- sus lágrimas empiezan a caer por sus ojos
-Ian, no lo hagas más difícil
-¿Me quieres?

Me quedo callada, no le quiero contestar a esa pregunta.
-Ian, lárgate- le vuelvo a decir
-Me voy si me respondes a la pregunta
-No te quiero- le digo finalmente
-Mientes- me dice mirándome fijamente a los ojos
-Ian, comprenderlo, debes de continuar con tu vida. Eres joven, tienes toda la vida por delante, tu corazón tiene que latir por otra chica.
- Mi corazón no muere al dejar de latir, muere si mis latidos por ti dejan de tener sentido- me agarra las manos
-No me digas eso- empiezo a llorar yo también- ¡Te odio!
-¿Me odias?
-Si, por hacerme llorar- me seca las lagrimas con su mano
-Ana por favor explícame por qué quieres cortar conmigo, solo te pido eso
-Quiero que te vayas a la ciudad, no quiero que tengas ataduras, que sufras allí. Yo te quiero muchísimo, pero quiero que seas feliz y a mi lado no lo vas a ser.
-A tu lado soy el hombre más feliz del mundo. Tu eres la razón de mi existencia, desde hace 5 años no hago nada más que pensar en ti. Eres mi droga

Sus palabras se clavan cada vez más profundo en mi corazón. Tal vez he cometido un error al cortar con él. Si está en la ciudad, Jim no le hará nada. Podemos seguir saliendo.
-Perdóname, soy una idiota
-Tú no eres una idiota, solo tenias miedo- me abraza, acerco mi boca a la suya. Lo beso
-¿Me quieres?- me vuelve a preguntar
-Claro que te quiero- le sonrió
-Sabía que me mentías
-Eres muy listo
-¿Sabes que a tu lado soy el hombre más feliz del mundo?
-No esperaba menos- le hago una mueca
-¿Y sabías que eres algo creída?- me hace una mueca

Le tiro un cojín a la cara. Empezamos a jugar como dos niños pequeños, aparece mi madre por la puerta:
-¿Quedas a cenar Ian?
-No, gracias señora
-Claro que queda a cenar- le digo
-Pero mi madre ya ha hecho la comida-dice Ian
-Un día es un día, levantaos y venid al comedor- dice mi madre

Nos levantamos de la cama:
-Una carrera haber quien llega antes- dice Ian mientras sale por la puerta adelantándome

Quedo sola en la habitación, cojo el móvil y tecleo un mensaje para Jim:
“Dentro de tres días nos vemos, tendrás lo que quieres, pero a cambio no le puedes hacer nada Ian”- envió el sms

Pongo el móvil en el bolsillo y corro detrás de Ian para alcanzarlo. Nos sentamos en la mesa, suena mi móvil. Lo cojo y leo el mensaje:
“¿Tendré lo que quiero? ¿Eso es que quieres salir conmigo?”

Le contesto el mensaje:
“Si, seré tu novia”- envió el mensaje

Ian me mira y me dice:
-¿Quién te envía los mensajes?
-La puta compañía de teléfono- le miento

sábado, 25 de septiembre de 2010

Quince

“Cuando me encuentro envuelto en neblina.
Hay tantos caminos que es difícil elegir…
Tengo en mi cabeza tantos consejos y palabras de aliento que son sinceras y distintas…
No se qué hacer, si quedar o partir… lo único que tengo claro es que tengo que tomar una decisión y tu posiblemente no estarás en ella”


-¿Cómo estás?- dice Ana mientras me agarra por el hombro
-No lo sé
-¿Algo tienes que sentir no crees?- me dice medio confusa
-Todo es muy raro, hace un día no sabía lo que hacer y ahora me encuentro con un futuro planeado
-Tu padre miró por tu futuro

Las palabras de Ana pasaron desapercibidas, yo seguía sentado en el suelo con la carta de mi difunto padre en la mano. Miraba para todos los lados en busca de respuestas que nunca tendría ¿O quizás sí? Mi madre tiene que saber algo… ¿pero cómo se lo pregunto? No, no debo preguntarle. Debo dejar la carta en su sitio y hacer como que no he visto nada. Empiezo a doblar la carta y la meto en el sobre:
-¿Qué haces?- dice Ana
-Volver a dejar la carta en su sitio
-¿Por qué? ¿No tienes que llamar a ese número?
-No quiero, llamar a ese número implicaría dejar todo esto. Implicaría dejar a mi madre en estos duros momentos… pero sobre todo implicaría dejarte a ti
-No tienes por qué dejarme, yo te esperaré
-¿Otro año más? No, esto ya no parece una relación seria. De los 5 años que llevamos juntos… a penas nos hemos visto. Solo en las vacaciones de navidad, verano… cuando no tenía universidad. Ahora que ya he terminado todo lo único que deseo es estar contigo. Recuperar el tiempo perdido.
-Ian cálmate, tu sabes que aquí en este pueblucho de mierda no encontraras un trabajo como fisioterapeuta. Tienes que irte a la ciudad, allí es donde están los trabajos de verdad
-Lo sé, pero la ciudad está a 69 kilómetros de aquí, son demasiados kilómetros para que nuestro amor pueda sobrevivir
-Sobrevivimos a mas kilómetros, los fines de semana te iré visitar
-¡Que no! Mi madre quedaría sola ¿y si le pasa algo?

Ana se quedó callada, para eso no tenia respuesta. Me levanto y empiezo a recoger la ropa que tenia tirada. Empecé por ponerme los calcetines, el calzoncillo ya lo tenía puesto. Cogí el pantalón y la camiseta cuando Ana dijo:
-Miedo
-¿Qué?- le digo
-Que tienes miedo
-¿A qué?
-A dependerte tu solo
-No digas bobadas
-Es la verdad, los dos motivos que me has dado para quedarte somos yo y tu madre. Ya tienes 25 años, es hora de que vueles, de que empieces tu vida lejos de aquí, tienes un gran futuro… y yo estaré contigo. Quizás ahora no pueda, pero trabajaré, conseguiré dinero para comprarme un piso en la ciudad y poder vivir los dos juntos.
-Ana…-no sé como terminar la frase
-Ana voy a coger la maleta, ¿es eso lo que vas a decir?
-Si

Ana se acerca y me abraza:
-Es hora de que se lo digas a tu madre
-Pero antes me tendré que vestir ¿no crees?
-¿Por qué? Así estas más sexi- me da una palmada en el trasero
Los dos nos vestimos, al terminar nos damos un profundo beso:
-Te quiero- le digo
-Yo también

Salimos del despacho de mi padre, lo miro todo por última vez y cierro la puerta.
-Yo me voy a mi casa, llámame cuando hables con tu madre
-De acuerdo te llamo más tarde

Ana sale de mi casa. Yo bajo las escaleras y empiezo a pensar en qué hacer. No se me ocurre nada, no sé cómo decirle a mi madre que ya tengo trabajo. El teléfono de la casa suena. Me dirijo a cogerlo cuando la llamada finaliza, mi madre lo ha cogido desde su habitación.

Unos minutos después me encuentro viendo una serie de dibujos animados en la televisión, miro el móvil y veo dos llamadas perdidas de Ana, quiere que la llame pero todavía no hablé con mi madre.
-¿Qué estás viendo?-aparece mi madre
-Unos dibujos
-¿A tu edad?- mi madre mira fijamente la televisión, los dibujos la desconciertan- ¿Ahora se supone que tenemos que decir mochila?
-Sí, son dibujos para niños- ella coge el mando y apaga la televisión
-Hijo tenemos que hablar de una cosa
-Dígame
-Me ha llamado mi hermana Angélica
-¿Y qué te ha dicho?
-Que se siente muy sola, ya sabes que desde el divorcio vive sola
-¿Y qué quiere?
-Quiere venir a vivir con nosotros

Quedamos un minuto en silencio, empieza a encajar las piezas del puzle: Si acepto el trabajo mi madre ya no estará sola.
-Genial dile que venga
-¿No te importaría?
-En absoluto, ahora te tengo que decir yo una cosa
-¿Qué cosa?
-He leído la carta de papá- el rostro de mi madre es inexpresivo
-¿Y qué opinas?
-Que me quiero ir, voy a aceptar ese trabajo. En un principio tenía dudas porque estabas sola, pero ahora con la tía Angélica ya no lo estarás
-¿Estas seguro? Es la decisión más importante de tu vida
-Estoy seguro madre, es hora de independizarme
-Yo te apoyo, pero déjame decirte que en esa casa nada es lo que parece. La gente que vive en ella está llena de maldad. Cuídate mucho hijo. Si algo malo te pasará…- los ojos de mi madre se iluminan
-Madre no pienses en eso

Nos abrazamos:
-Te voy a echar de menos- le digo
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Llego a casa:
-¿Ana eres tú?-dice mi madre
-¿Quién voy a ser sino?

Dejo la chaqueta en el perchero. Le he dado dos llamadas perdidas a Ian y aún no me ha llamado. Debe de estar hablando con su madre. Entro en el salón y veo a mi madre viendo la televisión:
-La cena la tienes en el microondas, caliéntala- me dice
-No tengo hambre
-¿Quieres ser modelo?
-No lo dudes- le digo irónicamente

Subo a mí cuarto. Pongo las zapatillas y abro un cajón del escritorio. Encuentro la primera foto que saqué con Ian, una foto en la que estamos los dos besándonos. ¡Qué romántico! Empiezo a recordar todos los momentos que hemos vivido. ¡No! Para, no piensas en él. No puede quedarse, tiene que ir a la ciudad. Si se queda quizás le ocurra algo… Jim puede hacerle cualquier cosa, tiene que marchar y no volver, es la única forma de que esté a salvo. Recibo un mensaje en el móvil. Cojo el móvil y lo leo:
-Esta vez te has salido con la tuya. Ahora empieza tu pesadilla

Elimino el mensaje de Jim. Empiezo a recordar el momento en el que intentó abusar de mí, intento olvidarlo, pero no soy capaz. Empiezo a llorar. ¿Qué he hecho con mi vida? La he jodido completamente. Jim está muy loco y puede hacer cualquier cosa. Me lo tengo merecido. ¿Llamaré a la policía? No, no puedo, el me puede acusar de asesinato, le apuñalé en el hombro.
Cojo el móvil y empiezo a marcar el numero de Ian, comunica… ¿estará llamado a su nueva jefa?
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-Buenas noches- le digo educadamente
-Buenas noches, ¿Quién me llama?- me dice la mujer
-¿Es la señora Gloria Salvatierra?
-Si soy yo, ¿Quién es usted?
-Soy Ian, el hijo de Bernardo- la voz de la señora Salvatierra queda en silencio, puedo escuchar como entrecierra una puerta- Perdone, ¿está ocupada?
-No, estaba con mi hija en la habitación, decías que eres el hijo de Bernardo
-Si, encontré una carta en la que usted me ofrecía trabajar en su mansión cuando cumpliera la mayoría de edad
-Si, me acuerdo de ese contrato. ¿Tiene alguna carrera?
-He terminado fisioterapia
-Estupendo, mi hija necesita un fisioterapeuta. Hemos despedido al que teníamos- la voz de Gloria es extrañamente sospechosa, parece alegre
-Entonces ¿Cuándo puedo trabajar?
-Mañana mismo si lo deseas
-Mañana no puedo, pasado sin falta
-Te esperaré, ahora tengo que colgar que mi hija está cerrando la puerta de la habitación- cuelga el teléfono

Dejo el móvil en el salón. Mi madre quiere saber la conversación:
-¿Que te ha dicho?
-Que empiezo pasado mañana
-¿Te ayudo a preparar la maleta?
-Eso no tienes que preguntarlo, lo tienes que afirmar

Subimos los dos las escaleras con dirección a mi cuarto, no podemos perder más el tiempo. En dos días tengo que estar en la ciudad y me queda mucho por hacer. El móvil suena. Bajo rápidamente las escaleras y veo un mensaje de llamadas perdidas, es de Ana. Borro el mensaje. Ya la llamaré mas tarde. Dejo nuevamente el móvil en la mesita y llega otro mensaje. Lo abro, es nuevamente de Ana:
-Cortamos

viernes, 24 de septiembre de 2010

Catorce


Cuando estas sola piensas en tu vida, en los buenos y malos momentos. Yo por desgracia tengo más momentos malos vividos que buenos. Desde lo de Elías, no he vuelto a sonreír. Ya ni sé lo que es eso. La vida me ha clavado puñales bien profundos que no soy capaz de quitar… y ahora que ya no me queda nada, que ya he llegado al límite de mis fuerzas… ya no puedo gritar, ya no quiero sufrir… solo quiero un cosa… terminar con esto de una vez”

Siento dolor por todo mi cuerpo, bueno, por casi todo mi cuerpo. De la cintura para abajo no siento nada. Ojala no sintiera ninguna parte de mi cuerpo. Los brazos me arden, siento que me va a explotar la cabeza, estoy sangrando por la boca, por la nariz.
Con las manos me agarro del pelo, arranco unos cuantos mechones, quiero que este dolor termine. ¿Qué me han inyectado?

Mis gritos son cada vez más fuertes, el dolor aumenta. Toda la mansión debe de escucharme… pero nadie viene en mi ayuda.
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-¿Qué son esos gritos?- dice mi compañera
-Es Abi- le digo
-¿Por qué grita de esa forma?
-Su madre le debe de haber hecho algo, la tratan como un juguete. Hacen con ella lo que quieren
-Me da pena la señorita
-A mi también, la he criado como si fuera mi hija. Cada vez que le hacen algo es como si me lo hicieran a mí. Pero yo no puedo hacer nada, la señora acabaría conmigo se intentase hacer algo- una gota cae por mi mejilla
-Thayssa no llores, ¿ese golpe que tienes en el brazo te lo ha hecho ella?
-No, me caí con la bandeja- le miento- Me dan ganas de subir las escaleras y ver que le sucede- cambio de tema.

-Nosotras no podemos hacer nada, solo somos sirvientas
-Si el difunto de Alejandro estuviese vivo no permitiría esto
-¿Cómo era el señor Alejandro?- pregunta con un rostro de curiosidad
-¿No lo conociste?
-No, yo empecé a trabajar hace un par de meses- es verdad, se me había olvidado que mi compañera era una recién llegada.
-El señor Alejandro era el hombre más bueno del mundo. Un gran empresario, el solo levantó un imperio de la nada. Trataba a sus dos hijos con cariño, nunca le ha levanto la mano a ninguno de ellos. Su mayor debilidad era Abi, siempre estaban juntos. Ella era la razón de su vida… hasta que llegó aquel fatídico día
-¿Fatídico día? ¿De qué hablas?
-La señorita Abi hizo una locura, una tontería que terminó con todo. Pero no quiero hablar de ello. No quiero recordar aquella noche, aquellas horas de angustia… los días siguientes, la muerte de Alejandro…
-Al nombrar al difunto de Alejandro se te han iluminado los ojos- dice mirándome a los ojos fijamente
-Se me iluminan los ojos porque él era mi señor, el me trajo aquí. Me salvo de los suburbios y me dio este puesto de trabajo. Siempre se lo agradeceré

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-Tomas pásame las tijeras- grita Claudio desde el otro extremo del jardín
-¿Por qué no vienes a buscarlas? Estas algo lejos
-Soy tu jefe
-Tú no eres mi jefe

Claudio se acerca a una velocidad cada vez más rápida. Unos segundos después se encuentra delante mía:
-He dicho que me pases las tijeras

Me agacho, cojo las tijeras y se las doy en la mano
-Aquí las tienes
-Bien, que sea la última vez que te tenga que repetir dos veces la misma cosa- me da dos golpes en la espalda y se da la vuelta

No soporto los aires de grandeza que tiene el tío, me da mucha rabia, necesito descargarla de alguna manera. No puedo quedarme callado, tengo que decirle algo:
-¿Qué tal el ojo morado?

Claudio detiene el paso, tira las tijeras en el jardín. Se da la vuelta e intenta abalanzarse sobre mí, lo esquivo y termina cayendo en la hierba del jardín:
-¿No has comido?- le digo mientras él se quita algunas hierbas de la boca
-Prepárate- se levanta del suelo, remanga la camisa…

Unos gritos impiden la pelea. Nos quedamos en silencio, mirando para los lados para saber de donde provienen esos gritos. Sus llantos me suenan, los llevo escuchando desde hace casi 4 años. ¿Por qué esta llorando? ¿Qué le ha pasado? Dejo la discusión con Claudio, él nota mi preocupación:
-Ya no te voy a pegar, he descubierto otra forma de hacerte más daño
-Ni se te ocurra tocarle un pelo, Gloria no te lo permitirá
-¿Gloria? Que confianzas son esas, para ti es la señora. ¿Por qué piensas que está llorando? ¿Quién crees que le facilito el líquido a Gloria?
-¿Liquido? ¿Qué liquido?

El rostro de Claudio se vuelve pálido, ha metido la pata, se ha auto delatado.
-Ninguno- lanza una sonrisa que me saca de mis casillas

Intento deternerme, pero no lo consigo… Me acerco a Claudio y le golpeo en la mejilla derecha, un golpe rápido que hace que caiga al suelo nuevamente.

Los gritos hacen que me detenga, no puedo perder el tiempo en Claudio, tengo que saber cómo está Abi. Me dirijo a la entrada, allí está Thayssa limpiando un florero como si no escuchase nada:
-Thayssa ¿Qué ocurre?
-La señora, le ha hecho algo a Abi, lleva más de media hora gritando
-¿Qué le ha hecho?
-No se

Al escuchar la respuesta de Thayssa me doy la vuelta, tengo que saber que está pasando. Voy en dirección a las escaleras pero no puedo, Thayssa me está agarrando del brazo:
-¿A dónde vas?
-A su habitación
-No está en su habitación, la trasladaron a la última planta
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Cosas de la bruja, vete al jardín, termina tu trabajo
-No puedo Thayssa, tengo que saber lo que ocurre
-Tomas no puedes hacer nada, el amor en estos momentos no sirve. Tú piensas que en estos momentos no quiero subir las escaleras y abrazarla, decirle que pare de llorar, que nos tiene a su lado… pero no es posible… no somos nadie

Las palabras de Thayssa frenaron mis pasos, tiene razón. Un simple jardinero no puede atreverse a entrar en la habitación de la hija de su jefa. Si Gloria lo supiera… terminaría en la calle y seguramente mi madre también. Pero lo peor de todo seria no volver a ver a Abi.
-Esta bien, hare oídos sordos como todos- le digo

Doy un portazo al salir por la puerta. No soy capaz de seguir trabajando en estas condiciones, solo hay un lugar que me puede tranquilizar.
Empiezo a correr, veo como un coche desconocido entra en el jardín de la mansión.
Las lágrimas caen por mis ojos, me siento débil, no puedo hacer nada para que la persona que me hace feliz pare de llorar. Llego al bosque, me siento a la sombra del árbol que tiene el corazón con nuestras iniciales. Es el único lugar que me tranquiliza, miro al cielo y veo pasar las nubes…
-Algún día haré que dejes de sufrir

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-Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…- termino la margarita
-¿Qué haces?- tiro la margarita para que no la vea
-Nada, estaba… mirando caracoles
-¿Qué hacías con esa margarita?- la señala
-Jugando a un juego- le digo tímidamente al verme descubierto
-¿En qué consiste el juego?
-Mira- cojo una margarita- Tu piensas en alguien y empiezas a quitar los pétalos de la margarita diciendo: Me quiere o No me quiere. En el ultimo pétalo sabrás si te quiere o no
-¿Y en quien tengo que pensar?
-En quien tú quieras
-Vale, voy a hacer una prueba

Coge la margarita de mi mano y empieza a quitarle los pétalos, uno por uno. Yo estoy nervioso, sentado a su lado, intentando averiguar en el chico que está pensando ¿Seré yo?
En los últimos pétalos me da la espalda, no quiere que sepa la solución:
-¿Qué haces?- le digo
-Ya he terminado
-¿Que te ha salido?
-Que… me quiere- una sonrisa aparece en mi cara
-Y… ¿en quién has pensado?- tengo la esperanza de que diga mi nombre
-Eso no se puede decir… después no se cumple

-Venga Abi dímelo...
-Que no Tomas, no te lo voy a decir- mi cara se pone triste
-Vale...
-Pero si quieres te puedo dar una pista
-¡Damela- le digo inmediatamente

La joven Abi se acerca a mí, me da un tímido beso en la mejilla. Mi cara se pone toda roja, no sé cómo reaccionar. Me doy la vuelta para hablar con ella, es el momento de decirle algo... ¿Dónde
está? Miro a mi izquierda y veo a Abi dando saltitos con dirección a su casa...

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¡Qué recuerdos! ¿Cuántos años tendríamos? ¿6,7,8? Aún éramos niños. Aquel fue el primer beso que me dio Abi… ¡Y único! Pero me da igual, tengo la esperanza de casarme algún día con ella. Miro el árbol y toco el dibujo del corazón con la mano:
-Delante de este árbol me diste un inocente beso de niños, aquel día quería decirte que fueras mi novia… ¡Que joven e inocente era!

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Los dolores más fuertes han cesado. Es hora de dejar de ser débil, voy a tomar la mejor decisión de mi vida.

Apoyo mis manos en la cama, hago fuerza, pongo una mano en el suelo e intento bajar de la cama poco a poco sin llevar mucho golpe. Mi cuerpo termina en el suelo con un fuerte sonido, por suerte no siento dolor. Me arrastro hasta una vieja caja, la abro y busco algo que me pueda servir. Encuentro un espejo… puede valer. Tiro el espejo contra el suelo y lo rompo. Cojo un cristal con la mano y la acerco a mi muñeca:
-Por fin terminará todo, Elías ahora estaremos juntos para siempre

Alguien abre la puerta y entra en mi habitación:
-¿Te vas a rendir tan pronto?- me dice

sábado, 18 de septiembre de 2010

Trece

El despertador suena como todas las mañanas, lo apago. Me levanto y miro la hora, aún son las 8.30, mi marido lleva una hora trabajando. Abro las cortinas y dejo que los rayos del sol iluminen la habitación. Hace un buen día, si fuera por mi seguiría unas horas más durmiendo, pero tengo que llevar a la niña a la escuela. Cruzo el pasillo y abro la puerta de la habitación de mi hija:
-Despierta
-Um, un poco mas- dice apenas abriendo la boca
-Levántate que vas a llegar tarde
-Me duele la barriga
-Todas las mañanas dices lo mismo, vístete

Cierro la puerta y bajo a la cocina. Empiezo a preparar el almuerzo para mi hija pequeña. Unas tostadas con galletas y un cola cao caliente. Por las escaleras aparece ella, vestida de mala gana y con los pelos revueltos:
-Hija, quieres ponerte el uniforme del colegio
-Ya lo he puesto mamá
-Ese no, el otro
-¿Qué más dará?- dice la niña con su inocencia
-El colegio es muy exigente, si vas así no te dejaran entrar
-Eso es lo que quiero- esboza una sonrisa
-Venga sube ahora mismo, y hazte una coleta

La niña vuelve a subir las escaleras. Pongo la leche caliente en la taza, vierto dos cucharadas de cola cao y le doy vueltas. –Suenan dos golpes en la puerta- Me aproximo a la entrada y la abro:
-Buenos días- dice el cartero
-Buenos días
-Traigo una carta para la señora Antía- dice mientras saca una carta del carrito
-Soy yo
-Aquí tienes- me dice amablemente el cartero.

Cierro la puerta y vuelvo a la cocina, abro la carta, nada, recibos y mas recibos.
-Ahora que tal estoy- dice mi hija bajando las escaleras
-Perfecta, solo te falta un pequeño detalle
-¿Cuál?- me acerco a ella y le pongo bien el lazo del pelo
-Ahora estas perfecta, vete desayunar

La pequeña se sienta en la silla, mira su taza de cola cao y se enfada:
-¿Mama que te he dicho?
-¿De qué hablas cariño?
-Yo no quiero la taza de Mike mouse
-Perdona, se me había olvidado que ya tienes 6 años y ya eres toda una mujercita
-Que sea la última vez
-No volverá a pasar, toma tu otra taza- cambio el cola cao de taza y dejo que almuerce tranquila

Subo las escaleras y voy al baño, me miro al espejo: Dios mío que ojeras tengo, por lo menos 2 kilos de maquillaje para taparlas. Recojo mi melena morena con una coleta y me lavo la cara, cojo la toalla y me seco. Voy a mi cuarto y empiezo a vestirme.
-Mamá ya he terminado- dice la pequeña
-Muy bien, bajo ahora

Termino de vestirme, bajo las escaleras:
-Te he dicho alguna vez que tienes unos ojos preciosos- me dice mi hija
-Gracias
-Yo también los quería tener tan verdes como tú
-Tus ojos no son tan feos cariño
-Los míos son marrones, yo quería tenerlos azul, o rosas, sí, yo quiero tener los ojos rosas
-No existe ese color de ojos cariño
-Pues… me los pinto con un rotulador
-¿Estas loca? Venga para clase ahora mismo

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Llega el atardecer, después de estar haciendo las tareas de la casa, voy a buscar a mi hija al colegio. Mientras espero a que salga, empiezo a hablar con algunas madres que están cerca. Suena el timbre del colegio. Las puertas se abren y aparecen unas monjas con las niñas del primer curso. Levanto la mano para que mi hija me vea, sale corriendo hacía mi:
-Hoy hemos aprendido a sumar
-¿Si? A ver, cuanto son 2+2

La niña empieza a levantar los dedos de su mano, sube tres, baja dos, vuelve a subir uno, baja otro. Hasta que se da por vencida:
-Pregúntame cuanto son 1+1
-¿Cuánto son 1+1?
-Dos- lanza una cara de felicidad
-Sabes sumar, eres la niña mas lista del mundo- la abrazo

Caminamos juntas hasta la casa, ella empieza a colorear en el salón mientras que yo termino de preparar la cena. Son las 9 de la noche, mi marido estará a punto de llegar.
-Cariño prepara la mesa- le digo
-Ahora mismo madre

La pequeña me ayuda a colocar los platos y los cubiertos:
-Gracias, te has ganado un buen postre

-Se escucha un fuerte golpe en la entrada de la casa-
-¿Qué ha sido eso?- dice mi hija asustada
-Tranquila cariño no pasa nada- cojo un cuchillo, escondo a la pequeña detrás mía y caminamos hasta la entrada

Veo a mi marido tirado en el suelo:
-Felipe ¿estás bien?
-Si, levántame
-Apestas a alcohol
-Cállate
-¿Papá estas bien?
-Si estoy bien- le ayudo a ponerse en pie mientras la pequeña cierra la puerta con llave
-Cariño vete a tu habitación- le digo en el oído a mi hija
-Vale mami
-¿A dónde vas?- dice mi marido a nuestra hija
-A la habitación
-No, tú te vienes a cenar con nosotros
-Cariño, deja que se vaya
-Cállate- su mano impacta con mi cara y caigo al suelo- que sea la última vez que me contradices

La niña asustada empieza a subir las escaleras. Mi marido, que no es capaz de mantenerse en pie, empieza a subir las escaleras detrás de la niña. Al llegar al descanso, baja sus manos y se quita el cinturón:
-¿Qué le vas a hacer?- le digo asustada
-Lo que tú no me dejas

viernes, 17 de septiembre de 2010

Doce


-Despierta

Una voz seguida de unos golpes en la espalda me hacen despertar. Abro los ojos poco a poco, veo a mi madre con una bandeja:
-¿Has dormido aquí?- dice sorprendida
-Sí, no voy dejar sola a mi hermana
-Hijo, cada día te conozco menos
-Yo a ti igual madre
-Primero juntas tu cama con la de tu hermana, después te matas a golpes con Claudio y ahora duermes en un pasillo
-Si no la encerraras dormiría en la habitación
-Si se comportara ya estaba
-¿Qué es para ti comportarse?
-Déjalo no quiero discutir tan pronto, queda un largo día
-¿Qué llevas en la bandeja?- cambio de tema
-El almuerzo para tu hermana
-Dámelo que se lo doy yo
-No
-Tranquila, no la voy a sacar de la habitación
-Mas te vale- mi madre me pasa la bandeja, me levanto y la cojo.

La mujer se da la vuelta y se despide, se detiene al llegar a las escaleras y me pregunta:
-¿Por qué le pegaste a Claudio?
-Aún me preguntas por qué
-No te ha hecho nada
-Vosotros dos me tendisteis una trampa para alejarme de mi hermana

Mi madre calla la boca, no dice ni una palabra. Baja las escaleras. Yo dejo la bandeja en el suelo, estoy alucinando, solo hay una tostada y un vaso de agua ¿Qué coño es esto? Cojo las llaves que se encuentran en la bandeja y abro la puerta:
-Lárgate- dice Abi desde dentro
-Tranquila hermana soy yo
-¿Qué haces aquí?
-Me dejaron traerte el almuerzo- me acerco a la cama y apoyo la bandeja en la mesita
-¿Solo hay esto?- dice al ver la tostada y el vaso de agua
-Si, mas tarde iré a la cocina a mangar un poco de comida
-No hace falta, siempre quise empezar una dieta, es hora de hacerlo
-Esto no es una dieta… esto no tiene nombre
-Si que lo tiene, pero no lo voy a decir

Abi agarra la tostada y se la lleva a la boca, pega un trago al vaso de agua. En unos segundos termina con su “almuerzo”.
-Que rico- dice irónicamente- me ha dejado sin apetito
-Eres de poco apetito por lo que veo
-Lo tendrías que saber, ¿Qué tal la entrevista? ¿Te han cogido?
-No, digamos que buscaban a otro tipo de medico
-¿A otro tipo de medico?
-Si, a un cardiólogo, yo soy pediatra
-Ya conseguirás pronto un trabajo, lo presiento
-Hoy por la tarde voy a repartir unos currículos ¿te apuntas?
-No gracias, prefiero quedarme aquí

Cojo la bandeja y me despido de mi hermana:
-Mas tarde vengo a darte una visita, voy a prepararme

Me levanto y cierro la puerta de la habitación con llave. No quiero hacerlo, pero lo tengo que hacer. Bajo a la cocina y dejo la bandeja en la mesa.

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-Buenos días señora, le traigo el almuerzo?- dice una de mis criadas
-Si, llévalo al comedor principal, no tardes mucho

La criada sale de mi habitación, yo cojo el cepillo y empiezo a peinarme. Me siento a mirarme en el espejo. ¡Como han pasado los años! En mi juventud no tenía ni una sola arruga, era la envidia del pueblo, la más guapa, todo el mundo me deseaba. Mi melena morena y mis ojos marrones volvieron locos a más de uno. Pero yo solo deseaba a un hombre…¡Que hombre!... Pero eso ya es pasado… ¿o no? Lo único cierto es que a mis 45 años aún provoco atracción en los hombres.

-Suena la puerta-
-Adelante
-Buenos días
-Buenos días Claudio, pase- entra en la habitación
-Le traigo lo que me ha pedido
-Perfecto, enséñamelo

Claudio saca de su bolsillo una cajita de madera, la deja en mis manos. Yo la abro con cuidado, mis ojos se iluminan de felicidad, por fin lo tengo.
-¿Cuánto te ha costado?- le pregunto
-350 euros señora, fue muy difícil conseguirlo
-¿350 euros los dos frascos?
-Si

Saco del cajón de la mesita un sobre con 500 euros, se los doy:
-Toma, 150 euros de propina, no te quejes
-Gracias señora- Claudio está a punto de irse
-Un momento- lo detengo
-Dígame señora
-Recuérdame los efectos que provoca- cojo los dos frascos, que contienen un liquido verde, de la caja
-Si una persona tiene contacto intravenoso con el liquido empieza a sentir picores por todo el cuerpo, mas tarde empezará a sentir ardores como si se estuviera quemando viva, deseará estar muerta. Sentirá como su cabeza le da vueltas, tendrá nauseas, pinchazos… pero no morirá, a no ser que le suministre los dos al mismo tiempo
-Gracias por la información Claudio, puede retirarse
-¿Necesita ayuda señora?
-¿Para qué?
-Para subministrárselo a su hija
-No, lo hare yo sola, no quiero que mi hijo te deje sin dientes-Claudio sale de la habitación.

Me levanto, sacudo algunas arrugas del jersey. Me aproximo al armario y cojo una jeringuilla del maletín de primeros auxilios.

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-Buenos días señor, ¿en qué puedo ayudarle?
-Buenos días, le traigo un currículo
-Eso lo tiene que dejar en la recepción- me dice la enfermera muy amable
-Gracias ¿me puede indicar por donde es?
-Si, siga usted todo recto y gire a la izquierda

Sigo las indicaciones de la enfermera. Veo la recepción, me aproximo a la ventana y hablo nuevamente con una mujer, esta vez más guapa y más joven:
-Buenos días le traigo un currículo
-Muy bien, déjalo aquí- señala una esquina llena de papeles
La conversación termina, la chica se pone a teclear en el ordenar, no me ha hecho ningún caso, mi currículo ha pasado desapercibido. Me doy la vuelta algo indignado, a este paso jamás conseguiré un trabajo. Mierda. E tropezado con alguien, le he derramado el café en su camiseta:
-Perdona- le digo agarrándole la mano

De pronto, la chica levanta la cabeza, es ella, no me lo puedo creer. Sigue igual que siempre, un poco más gorda pero igual de guapa. Tiene el cabello moreno, más corto que antes, sus ojos son azules, su piel es blanca…
-Dios mío, ¿Alex?- dice con sorpresa la chica
-¿Iria?
-La misma- me abraza
-Estas guapísima- le digo
-Bueno, si alguien no me hubiera tirado el café encima lo estaría más- me lanza una sonrisa de complicidad
-Perdona, estaba mirando como la recepcionista dejaba mi currículo en una esquina sin hacerle caso
-¿Buscas trabajo?
-Si de pediatra
-Ya sabía yo que llegarías muy lejos
-¿Tu de que trabajas?
-Ahora mismo estoy en el paro
-Que mala suerte, te invito a tomar un café
-¿Me vas a invitar porque te he dicho que estaba en el paro?
-No, te voy a invitar porque te he tirado el café, pero si te lo quieres tomar de esa forma…
-¿Sea como sea me vas a invitar no?
-Si
-Pues entonces ya veré de qué forma me lo tomo
-Si no estás conforme… puedes invitar tu- le sonrió
-¿No escuchaste que estoy en paro?

Los dos nos miramos fijamente y empezamos a reír:
-No has cambiado nada- le digo
-Tu tampoco por lo que veo- me dice

Damos media vuelta y nos dirigimos a la cafetería. ¿Quién me iba a decir que buscando trabajo la encontraría? ¿Quizás sea el destino? Lo importante es que la he encontrado… y espero no perderla como hace años.

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-23,24,25… ya me he cansado de contar las baldosas

Intento girarme, estoy algo incomoda en la cama, casi no tiene colchón. ¿Cuánto tiempo voy a estar en esta habitación? ¿Cuándo se le pasará el cabreo a mi madre? Lo peor de todo es que estoy aburridísima, no tengo compañía, si alguien me viniera a visitar, ¿pero quién?, no tengo amigos… bueno si, está Tomas. Pero mi madre jamás dejara que me dé una visita. ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Tendrá novia?, pero en que estoy pensando, en mi mente no puede haber mas hombres, se lo prometí a Elías.
-Cállate Abi cuenta baldosas- me digo a mi misma

El recuerdo de Elías debe perdurar más años, no es bueno que lo olvide. Aún no han pasado ni 4 años y yo ya estoy pensando en otro. Si Elías se enterase me mataría.
La puerta de la habitación se abre:
-Hola Abi
-Hola madre
-¿Qué tal te sientes en tu nueva habitación?
-Como una princesa- le digo irónicamente
-Me alegro

Mi madre se acerca a mí, tiene las manos en su espalda ¿Qué ocultara? Mueve la mano y deja ver lo que escondía… no me lo puedo creer…¡tiene una jeringuilla!
-¿Qué es eso?- le digo asustada
-Es una medicina
-¿Medicina? ¿Para qué? ¿Qué me quieres hacer?
-Tranquila no te dolerá
-Estas loca, déjame

Mi madre saca la sabana de mis piernas, va a lo fácil, sabe que de la cintura para abajo no me puedo mover:
-Cobarde
-¿Qué has dicho?- me pregunta
-Cobarde, no eres capaz de inyectármela en el brazo porque sabes que no puedes, vas a lo fácil
-No voy a lo fácil, voy a lo rápido, tengo mucho que hacer

Se pone a buscarme una vena por mi pierna, da con ella e inyecta la jeringuilla. No siento nada. Inyecta el líquido y saca la jeringuilla:
-Ya está
Pone la jeringuilla en el bolsillo y se despide de mí, pero antes me da un beso en la frente. ¿Mi madre dándome un beso?
Camina hacia la puerta y la cierra, no ha pasado la llave. Me deja en la habitación llena de dudas ¿Qué me ha inyectado? ¿Por qué me dio un beso? ¿Por qué no cerró con llave? De lo único que no tengo duda es que me dio más miedo el beso que la inyección.
-Ya descubriré que me ha inyectado, ahora voy dormir un poco- digo en voz alta

Intento dormir pero no soy capaz, empiezo a sentir un cosquilleo por los brazos, por la barriga, por el pecho… el cosquilleo va seguido de unos fuertes pinchazos. No lo puedo soportar, siento como si me estuvieran quemando, empiezo a gritar de dolor. Escucho como la puerta se cierra con llave, ya tengo respuesta a una de mis preguntas… la puta de Gloria estaba esperando a que el efecto del liquido surgiera para cerrar la puerta.

¿Hasta que limite puede llegar su maldad?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Once

Sigo caminando por el pasillo, me detengo delante de la puerta, intento abrirla pero está cerrada. Saco del bolsillo las llaves que le acabo de coger a Tysa, la pongo en el cerrojo y la giro. Consigo abrir la puerta:
-Adelante Thayssa ya tenía hambre- dice Abi desde dentro de la habitación

Entro en la habitación y cierro la puerta, Abi está en su cama, me mira horrorizada, tiene miedo. Intenta esconderse entre las sabanas pero de poco le va a servir:
-Ahora estas sola- le digo nada más entrar
-¿Cómo has conseguido las llaves?
-Digamos que Thysa ha caído con tu desayuno, intenté levantarla y se le cayeron las llaves… un despiste de la pobre criada.
-Fuera de mi habitación
-¿Tu habitación? Tu aquí no tienes nada- me acerco poco a poco a su cama, dando pasos pequeños
-¿Por qué me odias tanto?- me pregunta con una voz temblorosa
-¿Aún lo preguntas? Has arruinado todo.
-Yo no arruiné nada
-¿Te recuerdo la discusión que tuve con tu padre? Esta muerto por tu culpa
-No fue culpa mía
-Le diste un disgusto que terminó con su débil corazón

Los ojos verdosos de Abi se llenan de lagrimas. Me da rabia. No soy capaz de mirarla, todo en ella me recuerda a Antía; Su larga melena negra, sus ojos verdes, su rostro, su piel blanca...
-No llores- le digo a Abi
-¿Cómo que no llore?- dice dudando
-Aún no te he hecho nada, cuando te lo haga puedes llorar… hasta entonces no
-No pararás hasta verme muerta verdad
-No digas estupideces, si mueres no podré divertirme contigo

El móvil que se encuentra en mi bolsillo empieza a sonar, lo cojo, miro el numero, no me suena de nada ¿Quién será?
-Tranquila vuelvo ahora, tengo que atender una llamada- le digo a Abi


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-Tengo que escapar, ¿pero cómo?

Saco las sabanas de mi cuerpo, tengo que buscar una solución antes de que mi madre vuelva. Apoyo los brazos en el suelo e intento bajar poco a poco, pero no controlo con mis manos el peso de mi cuerpo y caigo al suelo. Intento girarme como puedo, uso la fuerza de mis brazos para llegar hasta la puerta, pero me canso, aun no me he movido ni un centímetro. Soy una débil, no soy capaz de valerme por mi misma. Me rindo. Cierro los ojos e intento dormirme en el suelo, intentando que el tiempo pase lo más rápido posible.

A mi cabeza vienen las palabras de mi hermano, no soy débil, soy valiente y se lo voy a demostrar. Sin saber cómo, me lleno de energía, consigo arrastrarme por el suelo un poco, cada vez queda menos. Por fin llego a la puerta, la cierro e intento llegar a la llave para girarla, pero tengo mala suerte, la bruja de mi madre se ha girado y ha visto cerrarse la puerta.

Al ver que no soy capaz de llegar a las llaves, apoyo mi cuerpo contra la puerta intentando hacer peso para que no se abra. Gloria mueve el pomo de la puerta, empieza a empujarla con fuerza:
-Puta, abre la puerta- grita con fuerza- No me enfades mas
-Lárgate- le digo gritando

Gloria empuja cada vez con más fuerza, fuerza que yo no tengo para sujetar la puerta. El último empujón hace que la puerta se abra y que yo caiga al suelo. Me recupero del golpe y la miro a los ojos:
-Prepárate- me dice ella entrando en la habitación y cerrando la puerta con llave

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-¿Dónde coño se encuentra el hospital La paz?

Me estoy cansando, llevo más de media hora dando vueltas en círculos, seguí los pasos que el recepcionista me ha dado para llegar. He dado más de diez vueltas a la rotonda, cojo el móvil y miro el número del hospital, pero es un número privado, ¿Por qué un hospital llama en número privado?
Giro a la izquierda e intento buscar un sitio para aparcar e estirar un poco las piernas. Por fin lo encuentro, aparco el coche y salgo. Camino y me encuentro con un anciano, lo detengo:
-Disculpe señor, ¿sabe donde se encuentra El Hospital La paz?
-¿Hospital La Paz?- me pregunta el anciano
-Si, el hospital privado la paz
-Lo siento, debe de estar equivocado, en esta zona solo hay un hospital y no es privado.
-¿Esta usted seguro?
-Segurísimo joven, llevo más de 50 años viviendo en esta zona
-Gracias señor

Me despido amablemente del anciano, ¿Cómo puede ser posible que no exista el hospital privado? Me siento en un banco que se encuentra cerca y me pongo a pensar, el móvil empieza a sonar, quizás sea del hospital. Cojo el móvil y miro el número, es Thayssa:
-Dígame Thayssa que sucede
-Señor tiene que venir inmediatamente, la señora me ha robado las llaves y se escuchan gritos en la habitación de Abi

Ahora lo entiendo, todo ha sido una trampa planeada por mi madre.
-Thayssa voy inmediatamente

Cuelgo el teléfono, abro la puerta del coche y lo arranco. Giro el volante, miro a la derecha y a la izquierda para ver si vienen coches. No viene nadie. Acelero. Miro por el espejo retrovisor… no puedo creer lo que estoy viendo… ¿es ella?... Sí… es ella, sigue tan guapa como siempre, con sus inconfundibles ojos azules… la encontré…pero no tengo tiempo. Acelero con fuerza, tengo que salvar a mi hermana.

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-Por favor para- le suplico a mi madre

-Cállate-dice mientras me sigue golpeando con el látigo

-Me callo- ya no tengo fuerzas para luchar, dejo que me golpee

De pronto ella se detiene, por la puerta aparece Claudio:
-Señora ya está todo listo
-¿Todo listo para qué?- me meto en la conversación
-Ahora lo sabrás- me dice mi madre

Claudio entra en la habitación, se acerca a mí y me coge en sus brazos, le pego puñetazos pero es inútil:
-¿A dónde me lleváis?- grito desesperada

Mi madre se pone delante nuestra, le hace un gesto con el dedo a Claudio para que la siga. Nos indica el camino. Claudio me sigue llevando en sus brazos. Subimos las escaleras hasta llegar al cuarto piso. Llegamos al final del pasillo, Gloria saca de su bolsillo las llaves de la puerta, la abre y entramos. No puedo creer lo que estoy viendo.
Me han llevado a una habitación, tiene una cama pequeña, casi sin mantas, con un armario roto y un cuadro en la pared. No tiene bombillas, ni televisión, ni ventana. La habitación en la que me encuentro la usaban antes para poner las cosas viejas.
-Bienvenida a tu nueva habitación
-¿Estas loca? Aquí no puedo vivir es infrahumano
-Tranquila, solo pasaras unos días, hasta que aprendas a comportarte.

Claudio me deja en la cama y junto a Gloria salen de la habitación y la cierran con llave.

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Doy un volantazo, aparco delante de la mansión. Me bajo del coche sin cerrar las puertas. Thayssa aparece:
-Señor creo que se la han llevado al cuarto piso
-¿Al cuarto piso? ¿A qué?
-La han acomodado en la habitación de los trastos viejos
-¿Cómo? Si no tiene ventanas, no hay ventilación ni luz
-Lo sé, pero su madre ha ordenado eso
Dejo que Thayssa siga hablando, subo las escaleras lo más rápido posible. Tropiezo con un escalón y me caigo, me doy un fuerte golpe en la rodilla, pero sigo caminando. Al llegar al tercer piso me encuentro con mi madre y Claudio:
-¿Qué habéis hecho?
-¿Yo? Nada- dice la mujer con una estúpida sonrisa en su rostro
-Como le hayas hecho algo…
-No estás en condiciones para amenazarme- veo como Claudio sonríe a escuchar las palabras de mi madre
-Tienes razón, no te voy a amenazar, pero a ti sí Claudio

La sonrisa de Claudio se detiene. Continuo subiendo las escaleras dejando en el aire esa amenaza. Al final del pasillo esta la puerta, la intento abrir pero está cerrada:
-¿Abi? Estás ahí?
-Hermano- escucho una voz llorosa
-Abi, ¿te han hecho algo?
-Me han encerrado aquí
-Tranquila te sacaré
-No déjalo, deja que este aquí
-¿Por qué dices eso?
-Deja que se salga con la suya, dentro de unos días me sacara de aquí
-No, te voy a sacar ahora
-¡No!, no ves que si me sacas volverá a vengarse, y cada vez de una forma más dura, deja que se salga con la suya por esta vez. Quiero dejar de sufrir.
-Vale no haré nada, pero hoy dormiré aquí en el pasillo
-¿Eres tonto? Vete a dormir a la habitación
-No, no quiero que te sientas sola, voy a coger unas sabanas y me acomodo en el pasillo.
-Eres testarudo… te quiero mucho hermano
-Yo también a ti hermana.

Bajo las escaleras, entro en la habitación, cojo un par de mantas y una almohada, escucho un ruido del jardín. Salgo por la ventana y veo al estúpido de Claudio apoyado en el árbol fumándose un cigarrillo. No puedo dejar que esto se quede así.

Dejo las sabanas en la cama, bajo a toda prisa las escaleras, salgo por la puerta principal. Doy la vuelta a la mansión para llegar al jardín. Lo localizo, se encuentra en el mismo sitio, fumándose el cigarrillo. Me acerco a él:

-Hace un buen día verdad- le digo
-Si, un precioso día- me responde
-Claudio… tengo una pregunta… ¿te sientes mas hombre lambiéndole el culo a mi madre? O ¿te sientes mas hombre abusando de una chica en silla de ruedas?

La sonrisa de Claudio desaparece de su rostro
-Me siento más hombre tocándole el culo a tu hermana cada vez que la cojo en los brazos
-¿Cómo dices?
- Lo que escuchas, eres un niño de mamá, un malcriado, tanto tu como tu hermana. Necesitáis ser educados a mano dura, vuestra madre hace lo mejor para vosotros y no se lo sabéis agradecer. En mi pueblo no durarías ni un solo día- termina el cigarro y lo tira a mis pies

Inclino la mirada al suelo, apago el cigarrillo con la suela del zapato. Levanto la mirada y lo veo, le esbozo una sonrisa, acto seguido me abalanzo sobre él. No le doy tiempo a que se mueva. Lo tiro al suelo, veo su cara de sorpresa, empiezo a pegarle patadas en las piernas, en la barriga. Me detengo, lo cojo de los pelos y lo golpeo contra el suelo, empieza a sangrar por la nariz, pero eso no impide que lo deje. Los demás criados me están mirando horrorizados, no saben si meterse o no. Dejo de golpearlo, cojo el cigarrillo que me tiro a los pies y se lo hago tragar:
-Como vuelvas a tocar a mi hermana, te tragaras tu propio culo
Le doy un último golpe en la cara y me alejo. Los demás criados se acercan a él para preguntarle si se encuentra bien. Mi madre hace presencia, ve a Claudio sangrando en el suelo y ve mis manos llenas de sangre:
-¿Qué has hecho?- me pregunta horrorizada
-Lo que no te pude hacer a ti



Nacer en la luz, Morir en la oscuridad