-Despierta
-Um, un poco mas- dice apenas abriendo la boca
-Levántate que vas a llegar tarde
-Me duele la barriga
-Todas las mañanas dices lo mismo, vístete
Cierro la puerta y bajo a la cocina. Empiezo a preparar el almuerzo para mi hija pequeña. Unas tostadas con galletas y un cola cao caliente. Por las escaleras aparece ella, vestida de mala gana y con los pelos revueltos:
-Hija, quieres ponerte el uniforme del colegio
-Ya lo he puesto mamá
-Ese no, el otro
-¿Qué más dará?- dice la niña con su inocencia
-El colegio es muy exigente, si vas así no te dejaran entrar
-Eso es lo que quiero- esboza una sonrisa
-Venga sube ahora mismo, y hazte una coleta
La niña vuelve a subir las escaleras. Pongo la leche caliente en la taza, vierto dos cucharadas de cola cao y le doy vueltas. –Suenan dos golpes en la puerta- Me aproximo a la entrada y la abro:
-Buenos días- dice el cartero
-Buenos días
-Traigo una carta para la señora Antía- dice mientras saca una carta del carrito
-Soy yo
-Aquí tienes- me dice amablemente el cartero.
Cierro la puerta y vuelvo a la cocina, abro la carta, nada, recibos y mas recibos.
-Ahora que tal estoy- dice mi hija bajando las escaleras
-Perfecta, solo te falta un pequeño detalle
-¿Cuál?- me acerco a ella y le pongo bien el lazo del pelo
-Ahora estas perfecta, vete desayunar
La pequeña se sienta en la silla, mira su taza de cola cao y se enfada:
-¿Mama que te he dicho?
-¿De qué hablas cariño?
-Yo no quiero la taza de Mike mouse
-Perdona, se me había olvidado que ya tienes 6 años y ya eres toda una mujercita
-Que sea la última vez
-No volverá a pasar, toma tu otra taza- cambio el cola cao de taza y dejo que almuerce tranquila
Subo las escaleras y voy al baño, me miro al espejo: Dios mío que ojeras tengo, por lo menos 2 kilos de maquillaje para taparlas. Recojo mi melena morena con una coleta y me lavo la cara, cojo la toalla y me seco. Voy a mi cuarto y empiezo a vestirme.
-Mamá ya he terminado- dice la pequeña
-Muy bien, bajo ahora
Termino de vestirme, bajo las escaleras:
-Te he dicho alguna vez que tienes unos ojos preciosos- me dice mi hija
-Gracias
-Yo también los quería tener tan verdes como tú
-Tus ojos no son tan feos cariño
-Los míos son marrones, yo quería tenerlos azul, o rosas, sí, yo quiero tener los ojos rosas
-No existe ese color de ojos cariño
-Pues… me los pinto con un rotulador
-¿Estas loca? Venga para clase ahora mismo
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Llega el atardecer, después de estar haciendo las tareas de la casa, voy a buscar a mi hija al colegio. Mientras espero a que salga, empiezo a hablar con algunas madres que están cerca. Suena el timbre del colegio. Las puertas se abren y aparecen unas monjas con las niñas del primer curso. Levanto la mano para que mi hija me vea, sale corriendo hacía mi:
-Hoy hemos aprendido a sumar
-¿Si? A ver, cuanto son 2+2
La niña empieza a levantar los dedos de su mano, sube tres, baja dos, vuelve a subir uno, baja otro. Hasta que se da por vencida:
-Pregúntame cuanto son 1+1
-¿Cuánto son 1+1?
-Dos- lanza una cara de felicidad
-Sabes sumar, eres la niña mas lista del mundo- la abrazo
Caminamos juntas hasta la casa, ella empieza a colorear en el salón mientras que yo termino de preparar la cena. Son las 9 de la noche, mi marido estará a punto de llegar.
-Cariño prepara la mesa- le digo
-Ahora mismo madre
La pequeña me ayuda a colocar los platos y los cubiertos:
-Gracias, te has ganado un buen postre
-Se escucha un fuerte golpe en la entrada de la casa-
-¿Qué ha sido eso?- dice mi hija asustada
-Tranquila cariño no pasa nada- cojo un cuchillo, escondo a la pequeña detrás mía y caminamos hasta la entrada
Veo a mi marido tirado en el suelo:
-Felipe ¿estás bien?
-Si, levántame
-Apestas a alcohol
-Cállate
-¿Papá estas bien?
-Si estoy bien- le ayudo a ponerse en pie mientras la pequeña cierra la puerta con llave
-Cariño vete a tu habitación- le digo en el oído a mi hija
-Vale mami
-¿A dónde vas?- dice mi marido a nuestra hija
-A la habitación
-No, tú te vienes a cenar con nosotros
-Cariño, deja que se vaya
-Cállate- su mano impacta con mi cara y caigo al suelo- que sea la última vez que me contradices
La niña asustada empieza a subir las escaleras. Mi marido, que no es capaz de mantenerse en pie, empieza a subir las escaleras detrás de la niña. Al llegar al descanso, baja sus manos y se quita el cinturón:
-¿Qué le vas a hacer?- le digo asustada
-Lo que tú no me dejas
JODER!! =O
ResponderEliminaraqi ai un pouco de todo un muller qe maltrata a filla, cornos, un home qe maltrata a muller...
Pos aver qe ten qe ver Antía con Abi
ton ca intriga de saberlo xa.
que merda de vida ten antia, menos mal q a filla lle poñe aljo de humor o asunto que senn...
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