
El viento azota con fuerza las ventanas de mi habitación, pero no es esa la causa de que me despertara. Una extraña sombra, procedente de la ventana, se refleja en la habitación. Abro lentamente los ojos y veo a alguien mirando por la ventana, no puedo saber de quién se trata, pero con certeza puedo deducir que es un hombre. Lo que más me preocupa es lo que lleva en la mano, un enorme cuchillo.
De un salto me levanto de la cama y abro la puerta de mi habitación. No encuentro a Claudio en el salón y empiezo a llamar a la puerta de la habitación de su madre.
-¡Claudio abre! ¡Me quieren matar!- le digo entre gritos
Claudio parece no responder, continuo llamando con fuerza. Escucho un fuerte ruido en el interior. ¿Y si Claudio está muerto? Doy un paso atrás, estoy nerviosa. Empiezo a escuchar pasos y la puerta de la habitación se abre. La sombra se reflecta en mí, mis pulsaciones van a cien por hora.
La persona que abre la puerta es Claudio, lleva unos calzoncillos y una camiseta. Está medio dormido.
-¿Qué sucede?- empieza a bostezar
-¡Hay alguien ahí fuera!- le agarro con fuerza
-¿Esta segura?
-¡Sí! Lo he visto con mis propios ojos, era un hombre y tenía un enorme cuchillo…
-¿Dónde lo has visto?
-En la ventana de mi habitación
Claudio entra en su habitación y saca del armario una escopeta.
-Vamos a ver de quien se trata- dice empuñando el arma
Se abre paso en el pasillo y entra en mi habitación. En la ventana solo se ven los arboles del bosque. Deja la pistola en el suelo y abre la ventana, saca su cabeza.
-¡Cuidado!- le digo nerviosa
Claudio cierra la ventana y coge la escopeta.
-Ahí fuera no hay nadie
-¡Te digo que sí! ¡Que lo vi con mis propios ojos!
-Quizás sea imaginación suya…
-¿Crees que estoy loca?
-No lo estás… pero creo que terminarás estándolo- me dice sin tapujos
Él abandona la habitación dejándome sola. Me apoyo en la cama y empiezo a llorar. ¿Qué coño está pasando? ¿Por qué no hago más que ver cosas que no son?
♠♠♠
-Gloria, Gloria, Gloria… por fin te he encontrado
♠♠♠
-¿De verdad que no conoce a este hombre?
-No señor, no me suena de nada
-¿Está usted seguro? Fíjese bien, es muy importante que lo encuentre
-Por más que miro la foto no logro reconocerlo, yo le digo que ese hombre no es de aquí. Yo conozco a todos los habitantes, es un pueblo muy pequeño, y yo llevo viviendo aquí más de 60 años.
-Gracias por su ayuda
-¿Ya se va? ¿No quiere tomar un vinito?- me dice amablemente el anciano
-No tengo tiempo, tengo que encontrar a este hombre lo antes posible
Dejo de hablar con el amable señor y vuelvo al coche. Quizás buscar a Claudio no ha sido una buena idea. Se supone que este es su pueblo, alguien tenía que reconocerlo, pero llevo dos horas aquí enseñando su foto y no he tenido suerte.
Me doy cabezazos contra el volante. En lo único que pienso es que la van a encontrar antes que yo, la matara y yo no podré culminar mi venganza. ¡Mierda! Gloria tiene que estar escondida en alguna parte de este pueblo. Es imposible que escapara de la ciudad, tiene a medio país buscándola.
Paso por el coche delante de una tienda de electrodomésticos, en el escaparate hay una televisión que emite las noticias. Detengo el coche y veo mi foto en las noticias: Se busca, Joaquín cómplice de atraco.
¡Mierda! Saben que estoy relacionado con el atraco a la mansión Salvatierra. ¿Qué más me puede pasar?
Tengo que irme de este pueblo antes de que alguien me reconozca, tendré que olvidar mi venganza y huir. Es más importante mi salvación que la muerte de Gloria.
Llego a una recta y cojo un desvió, acelero y me alejo lo más rápido posible del pueblo. De pronto el coche se detiene, se ha terminado la gasolina. Vuelvo a darme golpes contra el volante. La carretera está desierta, ¿Quién cojones va a vivir en esta mierda de lugar? Hago memoria y recuerdo que a unos cuantos metros por el camino de donde vine había una gasolinera. Cierro con llave el coche y vuelvo a pie por donde había venido.
Diez minutos después encuentro una casa, estoy cansado, hace calor y tengo bastante sed. Me acerco a la puerta y toco el timbre. Una señora mayor me abre la puerta. Tiene el cabello blanco y el rostro lleno de arrugas. Tendrá unos 90 años.
-Buenas tardes señora, mi coche no tiene gasolina y me preguntaría si usted es tan amable de darme un vaso de agua
-¿Cómo?- grita la señora, parece que está dura de oído
-¡Que si me puede dar un vaso de agua!- le digo alzando la voz
-Sí , sí, entre
A un paso lento me lleva a la cocina, allí me sirve un vaso con agua.
-¿Qué hace un joven como usted en un pueblo como este?- me pregunta la señora
-Estoy buscando a un hombre- le sonrío
-¿Y lo ha encontrado?
-No, nadie sabe quién es
-Si quiere yo puedo ayudarle- la vieja parece estar un poco loca
La cocina empieza a llenarse de gatos, un total de 6, que están jugando cerca de la anciana.
Yo saco del bolsillo la foto de Claudio y se la enseño.
-¿Lo conoce?
-Claro que lo conozco, es mi hijo
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Y aquí estoy, sola en esta enorme mansión. Lo que un día fue alegría… hoy es tristeza. Rodeada de tanto lujo y al mismo tiempo de tanta soledad. Mi padre muerto, mi madre huyendo de la policía, mi hermano con su mujer, Ian en su pueblo… con Ana… ¿Qué me queda a mí? ¿El recuerdo de que los días pasados fueron mejores?
Me acomodo en el sofá, veo entrar a una señora que me resulta conocida y a su lado está Thayssa.
-Esta es Sandra, mi gran amiga, la he invitado a vivir con nosotras, como estamos tan solas… espero que no te moleste
-Al contrario, es un placer que haya más gente en esta casa- le digo sonriente
Acompaño a Sandra a su habitación mientras Thayssa va a la cocina.
-Muchas gracias por dejarme vivir con vosotras- me dice ella
-Necesitamos repoblar esta mansión- le digo entre risas
Sandra deja su maleta en el suelo y empieza a mirar el cuarto.
-Es enorme, mucho más de lo que pensaba
-Es una de las mejores habitaciones- le informo
Thayssa abre la puerta con tres cafés, los deja encima de la mesita.
-Señoritas, es hora del café- nos dice en un tono alegre
-La verdad es que no me apetece mucho- le digo
-Tonterías ¡nunca se puede rechazar un café!
-No estoy de ánimos…
-¿Te pasa algo?
-He hablado con mi madre
-¿La has encontrado?- dice sorprendida- ¿Te ha intentado matar?
-No, no me ha hecho nada. Hemos estado hablando de su infancia, de lo injusta que es la vida, se arrepiente de todo lo que ha hecho…- una lagrima resbala por mi mejilla
Thayssa se acerca a mí y me abraza. Sandra se va de la habitación dejándonos solas.
-No puedo más, intento ser valiente, pero no soy capaz. Ojalá me muriese en aquel accidente
-¡No digas eso! Elías dio su vida por ti y hasta ahora has demostrado que ha valido la pena seguir viviendo
-¿De verdad vale la pena? ¡No he hecho más que sufrir!
-La vida es como una montaña rusa, a veces estás arriba y otras abajo. Sea como sea siempre tienes que seguir adelante
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-¡Ponte de rodillas!- me señala con la pistola
-¡Se lo juro! ¡Por lo que más quiera yo no he sido!
-¡Eres un ladrón!- el hombre empieza a gritar
-Yo no he sido de verdad- las lágrimas resbalan una y otra vez por mi mejilla
A mi mente vienen un montón de imágenes, recuerdos, personas. Voy a morir, es mi fin. Me duele admitirlo pero es así. Ya sabía yo que esto tenía que terminar de esta forma. No había otro final, quien juega, arriesga y quien arriesga… pierde.
Coloco mis manos detrás de mi cabeza, miro al suelo y separo mis rodillas. No pienso implorar más por mi vida, si voy a morir que sea con dignidad.
Espero unos minutos mirando el suelo, al ver que aún sigo vivo levanto la cabeza y miro al hombre que me apunta con la pistola.
-¿A qué esperas?- le digo
-¿No vas a implorar más por tu vida?- me dice con arrogancia
-Si he de morir, que sea con la cabeza alta
Lo siguiente que veo es la mano del hombre pulsando el gatillo, suena un fuerte disparo y una bala impacta en mi cabeza. Una imagen distorsionada viene a mi cabeza, poco a poco empieza a coger forma. Es ella… la quiero, desearía estar a su lado… quizás algún día en el más allá nos reencontremos.
♠♠♠
-¿Más vino?- me pregunta amablemente la anciana
-No gracias, por favor continúe con la historia- le digo impaciente
-Pues como le iba diciendo: Mi hijo se fue a trabajar a la ciudad, creo recordar que a una mansión… si… era una mansión. Se llama... Salva….Salva…
-Salvatierra- le termino la frase
-Sí, Salvasierra
-Salvatierra- le corrijo
-Se fue a trabajar allí, a la mansión Salvasierrra- hace oídos sordos a mi corrección, bueno, mayormente está sorda- Pero antes creo que se casó, si se casó y se fue a la mansión Salvasierra. ¿O no se casó? ¡No lo recuerdo!
-Bueno señora, vaya al grano
-Hace años que no sé nada de mi hijo, no me ha venido a visitar. Lo último que recuerdo es que estaba viviendo con su esposa en una cabaña
-¿Con su esposa?
-¿O era con su prima? No lo recuerdo joven… como le he dicho hace años que no sé nada de él. Lo último que sé es que compró con su hermana una cabaña en el bosque
-¿Con su hermana? ¿No era su prima o su mujer?
-¡Si yo no tengo más hijos!
-Señora…- empieza a mosquearme un poco- ¿Me podría decir dónde puedo encontrar esa cabaña?
-Está en el bosque, por un desvío que hay a unos metros de aquí
-Gracias- me levanto
-¿No quiere más café?
-Señora, estoy bebiendo vino
La anciana mira con tristeza a sus gatitos:
-¿Te gustan mis hijos?- me dice
-¿Sus… hijos?
-Si, son sextillizos, sufren una extraña enfermedad por eso tienen tanto pelo. Mi marido piensa que son hombres lobo
-¿Su marido está aquí?
-No, ha muerto
No hablo nada más con ella. Definitivamente está loca. Abandono la casa y sigo mi camino a la gasolinera. Tengo que encontrar esa cabaña sea como sea.
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Descuelgo el teléfono:
-¿Si?- pregunto
-¿Ian? ¿Eres tú?- escucho una voz femenina llorando
-Sí soy yo, ¿Quién eres?
-Soy Elena
-¿Por qué lloras? ¿Qué ha pasado?
-Se trata de Hugo…
-¿Le ha pasado algo?- empiezo a ponerme nervioso, escuchar a Elena llorar me hace presagiar algo malo
-Ha muerto
Su frase hace que me caiga el teléfono de las manos. Mi amigo, mi compañero, mi hermano…
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La vida en la cabaña empieza a aburrirme. No hay nada que hacer. Cojo la radio y la enciendo, tiene poca señal, se escucha con interferencias. Me subo al sofá intentando coger más señal… pero nada.
De pronto, alguien llama a la puerta. Debe de ser Claudio. Hace unos minutos se fue a coger leña y tendrá las manos ocupadas para abrir la puerta.
Me acerco a la puerta, giro el pomo. Entonces alguien empieza a empujar la puerta con fuerza. Reacciono intentando bloquearla pero no soy capaz. La persona logra abrirla y caigo al suelo. Lo veo. Es grande, bastante fuerte, tiene un pasamontañas, unos guantes negros y una chaqueta bastante grande. Puedo ver como fuera hay una carretilla volcada y leña por el suelo. En sus manos el hombre tiene un cuchillo ensangrentado.
-Oh no… Claudio… ¡Que le has hecho! ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?
El hombre entra en la cabaña cerrando la puerta de un portazo. Se acerca a mí y me pega un puñetazo que me deja inconsciente.
jajajajajajajaja matoume o dos fillos que son un pouco raros por eso teñen tanto pelo!
ResponderEliminarjajajaja o da vella fui mortal jajaja E o final ca duda no aire como sempre
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