-¡Vivan los novios!La gente empieza a tirarle arroz al feliz matrimonio. Todos parecen felices, están contentos de celebrar una boda. Yo me alegro por mi hermano, pero no es el mejor momento para una boda. Aún tengo una herida en el corazón.
Los invitados empiezan a subir en sus coches para ir al restaurante. Yo subo con mi madre en la limusina.
-¿Estas bien hija?- me pregunta
-Sí mama- le digo
-No te veo feliz
-Me duele la cabeza, solo es eso
-¿Tu tristeza no tiene nada que ver con la despedida de Ian?
-No- le miento
-Me parece extraño que se marchase- me dice, intenta insinuar algo
-Yo no lo veo extraño, ya estoy recuperada, su trabajo ha finalizado
-Yo que pensaba que terminaríais juntos- dice mi madre
No le contesto, abro un poco la ventanilla, necesito aire fresco.
-Hija intenta animarte, no le estropees el día a tu hermano. Él está muy feliz, por fin se ha casado con Iria
-Tranquila mamá, intentaré disimular un poco más.
Ambas bajamos de la limusina y entramos en el restaurante. Los invitados ya están sentados. Nosotras nos acomodamos en la mesa principal, al lado de los novios.
Veo a mi hermano muy feliz. Está muy guapo, tiene el pelo levantado y un precioso esmoquin de color negro. Iria está a su lado, lleva una peluca recogida que no se nota que es artificial y un vestido blanco que deja al descubierto su espalda. Los dos rebozan felicidad. Alguien pide un brindis por la feliz pareja, todos levantamos nuestra copa con champán y brindamos.
Las mesas están llenas de invitados, la mayoría son familiares de Iria y la otra parte nuestros familiares paternos. No hay ningún familiar por parte de nuestra madre. Los camareros empiezan a servirnos la comida. Hasta ahora no le di importancia al secretismo que le da mi madre a su familia. ¿Por qué lo hace? ¿Qué oculta?
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Lo conseguí, después de tantos años, por fin nos hemos casado. Hoy es el día de mi boda con Iria, ya nada más importa. Todos los problemas para mi han terminado.
Mientras el camarero nos sirve la comida, yo agarro de la mano a Iria y la miro a los ojos. Ella me lanza una sonrisa.
-¿Estas feliz?- le pregunto
-Muy feliz- me dice
-Si te soy sincero, jamás pensé que llegaría este día
-Y si yo te soy sincera, estaba deseando que llegase este día
Los dos nos besamos. Ahora ya nadie más se interpondrá en nuestra relación, ya no somos novios, ahora somos marido y mujer.
Suelto la mano de Iria y bebo un poco de champan. Miro a mi hermana, parece que está triste. No lo está pasando muy bien. Me levanto y me acerco a ella:
-Podemos hablar- le digo al oído
Ella se levanta y los dos nos vamos fuera del restaurante.
-¿Te sucede algo?- le pregunto
-No, ¿Qué me va a suceder?- finge una sonrisa
-Hermana tu a mí no me engañas, yo sé lo que te pasa. Me parece muy raro que Ian se fuese a su pueblo y que ahora tu estes triste…
-Ana esta embarazada- es lo único que me dice
La abrazo, entiendo por lo que está pasando.
-Si quieres irte para casa, vete- le sonrío
-No, quiero disfrutar de este día con vosotros. No te preocupes por mí, pásalo bien
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Regresamos a nuestros asientos, la boda transcurre con normalidad. Llega la hora del baile, todo el mundo se está divirtiendo. Incluso mi madre se ha puesto a hablar con un familiar de Iria.
Me levanto y me voy al jardín. Todo está muy bien cuidado, se nota que es uno de los restaurantes más caros del país. Me siento cerca de un estanque de agua. Alguien me toca el hombro, me doy la vuelta, es Tomás.
-Hoy estás muy guapa- me dice
-Gracias- le sonrío
-¿Qué haces aquí tu sola?
-Intentando no amargarle el día a mi hermano
-¿Y porque se lo ibas a amargar?
No le contesto, él ya sabe de sobra la respuesta.
-¿Aun estas mal por lo de Ian?- me pregunta
-Sí… pero no me apetece hablar de ello ahora
-Pues hablemos de otra cosa, por ejemplo, ¿sabes que me voy de la ciudad?
-¿Te vas?- le pregunto sorprendida
-Si, me voy a trabajar como recepcionista en un hotel, es hora de conocer mundo
-Me alegro por ti Tomás, ojala todo te vaya bien
-Es hora de cambiar de aires-dice feliz
-Tomás… ¿me haces un pequeño favor?
-Dime
-¿Me llevas a casa?
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Dejo mis cosas en mi habitación. Mi madre y mi tía me están ayudando a deshacer las maletas. Ambas están muy preocupadas por mí. Saben que he dejado a la chica de la cual estaba enamorado por culpa de un embarazo.
-¡Pídele una prueba de ADN!- me dice mi tía
-No puedo pedírsela hasta que el niño nazca
-¡Angélica no le digas esas cosas! ¡No creo que Ana le mienta en algo tan importante!- le recrimina mi madre
Desde que llegue, todos estamos muy nerviosos. A nadie le ha sentado bien la noticia del embarazo de Ana.
-Tengo que ir a verla- le digo a las dos
-Vete, hijo, aclara todo
Cojo una chaqueta y salgo de mi casa. Me voy a ver a Ana, es hora de aclarar unas cuantas cosas
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-Ha sido la mejor boda del mundo- le digo a Alex
El me deja encima de la cama. Empieza a quitarse la ropa.
-Estas muy sexi con ese esmoquin- le guiño un ojo
Alex enciende una radio que hay en la habitación y empieza a hacer un striptease. Toda la ropa que saca me la tira. De pronto cae al suelo, la culpa la ha tenido una ola.
-Ya te dije que era mejor ir en avión- le digo mientras se levanta
-Pero a mí me gustan más los cruceros- se tira en la cama y empezamos a besarnos
-Diez días en Punta Cana, solo nosotros dos- le digo
-Estoy deseando llegar- me dice Alex
-Y yo
-Y cuando regresemos, te espera una nueva sorpresa
-¿Una nueva sorpresa?
-He comprado una casa cerca del mar, nos mudamos allí.
-¿De verdad?- le pregunto sorprendida
-Sí, es hora de independizarse ¿no crees?
-Lo creo
Empiezo a quitarme el vestido hasta quedarme en ropa interior. Me acerco poco a poco a Alex, me coloco encima de él y apago la luz.
♠♠♠
Abro la puerta, veo que es Ian.
-Hola- le digo
-¿Puedo entrar?- me pregunta tímidamente
Lo dejo entrar en mi casa, por suerte mi madre no está. Ian se sienta en el sofá del salón. Yo me siento a su lado.
-¿A qué se debe tu visita?- le digo
-No estoy para bromas- me dice fríamente
-No estaba bromeando
-Ana, voy a ir directamente al grano, ¿el hijo que estas esperando es mío?
Lo miro a los ojos, está muy serio. Nunca lo he visto tan serio.
-Sí, es tu hijo… ¿te acuerdas de aquella vez que lo hicimos sin condón en la mansión Salvatierra?
-Me acuerdo
-Pues aquí tienes el resultado- levanto la camiseta y me acaricio la barriga
-Aún no soy capaz de creérmelo
-Ian, lo único que te pido es que me ayudes a criar a tu hijo, yo sola no voy a ser capaz
-Te ayudaré- me dice
Su afirmación me alegra, me agarro a él e intento besarle en la boca, pero él se separa:
-No confundas las cosas, yo solo seré el padre de tu hijo, nada más
-Deja que pase el tiempo- le digo desafiante
Ian se levanta y se acerca a la puerta.
-Una cosa, cuando nazca nuestro hijo, quiero unas pruebas de ADN y como descubra que yo no soy el padre…- deja la amenaza en el aire y cierra la puerta.
Siempre se tiene que salir con la suya, el hijo que estoy esperando es de Jim pero él no puede saberlo. Tengo que aprovechar estos meses para reconquistarlo. Abi ya no está en nuestro camino, todo será más fácil
♠♠♠
La noche ha llegado, estoy sentada en mi cama y no soy capaz de dormir. Me levanto y abro un poco la ventana para tomar un poco el aire. El jardín esta desierto, ahora mismo Tomás estará muy lejos. Abro la puerta y voy a la cocina, me apetece beber un poco. La mansión esta en silencio, ya no es como antes. Mi madre ha despedido a muchos sirvientes, ahora solo tenemos a dos. Llego a la cocina y me sirvo un refresco bien frio. Lo bebo y regreso al segundo piso, por el camino escucho un ruido en el despacho de mi difunto padre.
Camino hasta allí, la puerta está un poco abierta, escucho las voces de mi madre y de Claudio. ¿Qué harán a estas horas despiertos?
Acerco el oído para escuchar su conversación:
-No creo que las pueda conseguir- le dice Claudio
-¿Por qué? ¡Ya las has conseguido varias veces!- le grita mi madre
-La última vez fue para su marido
Cuando escucho la frase de Claudio me quedo pensativa, ¿de que estarán hablando?
-Esas pastillas ya nadie las fabrica, están muy controladas, nadie se atreve a venderlas
-¡Me importa una mierda! ¡Yo quiero conseguirlas! ¿Te recuerdo que aún tengo a Joaquín merodeando detrás de mí?
-Lo sé señora, pero no creo que las pueda conseguir.
-¿Y no puedes conseguir otras?
-No, esas pastillas son las únicas que debilitan a las personas sin levantar sospecha
Doy un paso atrás, no puedo creer lo que he escuchado. Mi madre y Claudio le dieron pastillas a mi padre. Bajo corriendo las escaleras, no sé qué hacer, a donde ir… pensaba que mi madre había cambiado… ¡que engañada estaba!
De pronto, alguien llama a la puerta. Me acerco y la abro. Con sorpresa veo que se trata de Thayssa.
-Thayssa ¿Qué haces aquí?- le digo con los ojos llorosos
-Señorita, ¿le pasa algo?
-No quiero hablar de ello, cuéntame ¿a qué has venido?
-A enseñarte esto
Thayssa saca del bolsillo una hoja y me la da. La leo, se trata de un testamento. Está firmado por mi padre y por un abogado que no es Bernardo. Esta firma me suena. La firma es de Rosa, la madre de Elías.
-Su padre cambio de abogado antes de morir para actualizar su testamento. No se fiaba de Bernardo porque mantenía una relación con Gloria.
Las últimas palabras de Thayssa hacen que no sepa quién es mi familia, que engañada he estado toda mi vida.
-Señorita Abi, ¿estas dispuesta a desenmascarar a su madre?
-Sí- le digo al recordar que mi madre ha asesinado a mí padre
-Muy bien, tengo un plan para terminar con todo, necesito tu colaboración.
alabadoooooooooooooo!
ResponderEliminarGloria... acercaseche o final
ResponderEliminarx fin!!
ResponderEliminarxD