lunes, 16 de mayo de 2011

Epílogo

Como cada mañana, la hermosa joven de ojos verdes y cabello moreno se apoyaba en su silla de ruedas. Era un día normal, nada diferente a los anteriores días. Con sus manos movió las ruedas y abrió las persianas para dejar pasar la claridad a su oscura habitación. Acto seguido se acercó al espejo y se contempló.

Ella, una chica de 23 años, que acaba de perder al amor de su vida. ¿Por qué el destino le hacía estas pruebas? ¿Por qué? Acaso, ¿no había más mujeres en el mundo?

Abrió la puerta y salió al pasillo, no había rastro de ningún sirviente ni de su hermano Alex. Abi se acerco a las escaleras y de pronto alguien le agarro la silla.
-¿Te ayudo?- le dijo una voz masculina

Abi se dio la vuelta y contempló la figura masculina de su padre. Alto y elegante como siempre, así es el señor Alejandro.

Alejandro se acerca a su hija y la coge de los brazos, tas bajar las escaleras la sienta en una silla. Acto seguido las vuelve a subir y bajar la silla de ruedas para subir a Abi en ella.
-Papá, ¿te parezco un estorbo?
-No hija, para mí es un placer tenerte aquí


El señor Salvatierra llevó a su hija hasta el comedor. Allí, la mesa estaba preparada. Abi se colocó en su sitio, a su derecha se sentó su madre y a su izquierda su padre. La señora Gloria radiaba felicidad, algo muy extraño en ella.
-¿Dónde está mi hermano?- preguntó Abi
-¿Dónde va a estar? ¡Estudiando en el extranjero!- le respondió Gloria

Sin saber el porqué, Abi se sintió extraña. Ella pensaba que su hermano había regresado. A medida que el desayuno transcurría, Abi se sentía cada vez mas mareada. Se apoyó en la mesa y miro al suelo, ¿Qué le estaba sucediendo? Levantó la mirada y se fijo en su padre, por un instante lo vio borroso.
-¿Te pasas algo hija?- se preocupó el señor Alejandro
-No, estoy bien- le respondió

El señor Alejandro, no muy convencido, se acercó a su hija, le toco la mano y en ese momento Abi sufrió una especie de déjà vu. Los ojos de Abi se abrieron como platos y la joven empezó a ver una carretera, un acantilado, un coche cayendo, a su padre sufriendo un ataque al corazón.
El señor Alejandro separa su mano de su hija y esta vuelve a la realidad, está sudorosa. No entiende lo que está pasando.

Alejandro coge una servilleta y le toca la frente a su hija, está vuelve a tener otro déjà vu. Esta vez Abi ve a su padre en una habitación, Claudio se acerca y le da unas pastillas lo que le provoca su muerte.

Abi lanza un grito, no entiende nada, ¿Qué cojones está pasando?
-Hija ¿te llevo a fuera?

La señora Gloria se levanta y lleva a Abi al jardín, allí se sienta a su lado, Abi parece estar más tranquila hasta que Gloria le toca la mano. Sus ojos se abren como platos, ve un bosque, está lloviendo, Gloria está tirada en el suelo cantando una extraña canción hasta que muere.

Abi se separa de su madre:
-Tú estas muerta- le dice
-¿Qué dices?- le responde su madre

Su padre se acerca a ella:
-Tu también estas muerto, los dos lo estáis, ¿Qué cojones está pasando?
-Abi tranquilízate- Le dice Alejandro

Pero Abi no quiere escuchar nada más, se coloca las manos en la silla y empieza a mover las ruedas. Se adentra en el bosque y se detiene. Acaba de ver algo más extraño que todo lo anterior. A unos metros de ella hay una figura masculina. Está apoyado en un árbol y la mira fijamente. Abi reconocería esa sonrisa a kilometros de distancia.


Elías… su amado Elías… lo tiene solo a unos metros. ¿Cuántas noches no soñó con volver a abrazarlo? ¿Cuántas noches no soñó con volver estar a su lado?
-Elías- gritó Abi

El joven le sonrió más fuerte y le hizo un gesto con la mano para que se acercase. Abi lo obedeció. Se acercó a él. Seguía siendo el mismo de siempre, joven, moreno y de ojos marrones. Cuerpo atlético. Elías se levantó y miró al cielo, un cielo más azul de lo normal, sin ningún rastro de nubes.

Abi empezó a tocar el brazo de Elías, este se inclinó y Abi pudo tocar su rostro. Palpó cada centímetro de su cara. Se deslizó por su boca y lo besó. Un beso que llevaba tiempo esperando, un beso que jamás pensó que volvería a sentir.
-Pensé que te habías olvidado de mí- Elías rompió el silencio
-¿Olvidarme de ti? ¡Jamás!- le respondió Abi

Su respuesta le tranquilizo, pero Elías sabía que Abi no le estaba diciendo toda la verdad.
-Me alegro de que estés en este lugar, conmigo- le dijo el muchacho
-¿Por qué dices este lugar?- le pregunto Abi asustada
-Porque tu sabes que no estás en tu casa, ¿verdad?

Abi no entendía nada, ¿Por qué no iba a estar en su casa? Miro a su alrededor, todo era igualito. Incluso se fijó que en un árbol había una inscripción: Tomás y Abi.
-Claro que estoy en mi casa- le aseguró Abi
-Se parece, pero no lo es
-No entiendo nada

Elías toco la frente de Abi y ella sintió miedo, volvió a tener esas extrañas visiones y revivió la muerte de su novio. Los pelos se le pusieron de punta.
Los ojos de Abi empezaron a derramar lágrimas.
-No llores
-No entiendo nada- Abi se llevó las manos a la cabeza
-Poco a poco lo entenderás, te lo aseguro.

Elías se sentó al lado de su amada. Llevaba tiempo deseando poder tocarla, acariciarla, besarla… pero al mismo tiempo él sabía que ella ya no era suya.
Desde que murió, Abi se quedó sola. Él la abandonó, le salvó la vida y la dejó libre. Abi supo salir adelante, y aunque le cueste reconocerlo, su corazón es de otra persona.
Hace tiempo que lo estuvo observando: Es un chico listo, buena persona… un buen sucesor.
-¿No te parece extraño que yo esté a tu lado?- le dice Elías
-Tenías que estar muerto- le responde Abi
-¿Y no te parece extraño que tus padres estén vivos?

Abi bajó la cabeza, seguía sin comprender nada. Elías se acercó a ella, Abi intentó besarle pero él se apartó:
-No debes hacerlo- le dice el muchacho
-¿Por qué?
-Estas casada
-¿Casada?

En ese momento Abi gira su cabeza y ve a un chico que le resulta muy familiar, sabe que lo conoce pero no se acuerda de él.
El joven es rubio y de ojos azules, se acerca a ella y a medida que van acortando distancias, Abi empieza a acordarse: Ese chico evitó que se suicidará, ese chico hizo que se levantase de la silla, ese chico… es su vida… ese chico... es Ian.
-Me alegró de que hayas seguido adelante- le susurra Elías al oído a Abi


Ian se detiene a unos metros de distancia.
-¿Por qué no sigues?- le dice Abi
-No puede- le responde Elías
-¿Por qué? No comprendo nada
-Tú no estás muerta, él sí lo está

Abi se puso nerviosa, escuchar la palabra muerte…
-Entonces… ¿Qué hago aquí?

Elías pasó su mano por la hierba y todo cambio de forma. En el suelo se veía la habitación de un hospital. En una camilla estaba ella, conectada a una maquina.
-Estás en coma- le aclaró Elías

En la habitación aparecieron dos ancianos agarrados de la mano.
-¿Quiénes son ellos?- le preguntó ansiosa
-¿No los reconoces? Uno es tu hermano Alex y la otra es su nueva esposa
-¿Cuántos años llevo en coma?
-Cuarenta largos años

La respuesta sorprendió a Abi.
-Mira todo lo que ha pasado desde entonces.

La imagen del suelo cambió.
Se ve a Alex en una clínica trabajando al lado de una chica llamada Elena. Al parecer ella se hizo enfermera y le pidió trabajo a Alex. Ambos se casaron y continuaron con sus vidas en África, trabajando en la Clínica Iria. Una importante clínica para el continente. Elena resultó ser una buena madre para Cristal.

La imagen volvió a cambiar:
Se ve la mansión Salvatierra. En ella hay más vida de lo normal. La preciosa Lucía ya es toda una mujer, está casada y tiene una preciosa hija, que por lo que dicen, se parece a su abuela Abi. Eric también se casó y tiene tres hijos. Todos viven en la mansión Salvatierra. En el salón se ve a una anciana contándole un cuento a los nietos de Abi.


Abi se pone triste, sus ojos empiezan a derramar lágrimas, por un lado está feliz pero por otro… ver a toda su familia y no poder abrazarla ni tocarla… Se fija en el rostro de la anciana.
-Thayssa…- suspira

-La señora Carmen murió, al igual que su hermana Angélica. En estos cuarenta años ha pasado de todo
-¿Por qué me enseñas esto?- le pregunta Abi a Elías
-Porque ahora tienes que decidir
-¿Decidir el que?
-Volver a la vida con tus hijos y nietos… o….

Elías miró hacia Ian. Sobraban las palabras


◊◊◊


Eran las cinco de la mañana cuando el teléfono sonó.
Lucia encendió la luz y cogió el teléfono.
-¿Si?- dijo aún con sueño
-¿Eres la hija de Abi?
-Sí soy yo, ¿le ha sucedido algo?
-Le notificamos que su madre acaba de despertar del coma…

Lucía se levanto enseguida, despertó a su marido y a su hermano. Se movilizó rápidamente por toda la mansión despertando a todo ser viviente. Llamó a su tío Alex. Hoy es un gran día, por fin ha despertado su madre. Tantos años esperando…

En menos de una hora la habitación de Abi se llenó de gente. Ella abrió los ojos por primera vez en muchos años, comprobó como todos sus seres queridos estaban a su alrededor. Al mismo tiempo comprobó como su hermano ya era un anciano casado y con nietos. Como su hija era toda una madraza y como su hijo era todo un padrazo. Vio a sus jóvenes nietos y en una esquina a Thayssa, en una silla de ruedas por la edad. Comprendió que la vida siguió sin ella y que ahora no pintaba nada. Ellos siguieron sus vidas. Abi supo que Elías pensó lo mismo al ver a Ian.

Y en ese momento, delante de todos sus seres queridos, Abi cerró los ojos por última vez en su vida.


Elías miró a Abi y le tendió la mano. Está se levantó de la silla y empezó a correr… por fin todo había terminado.


Ian y ella serían felices para siempre

2 comentarios:

  1. Bueno, pois é un final inesperado, emocionante e un pouco triste como a min me gustan! Ante todo abunda originalidad! Bonito final :)
    SDP: The end

    Saludos coriales

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  2. FINALAZO que pena que xa acabara

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad