Desde aquel día, desde aquel dichoso día, nada ha vuelto a ser igual... mi contacto con el mundo exterior desapareció, lo único que me mantiene informada es la TV y los periódicos.
Me fijo en la hora, son las 10.30, debe de estar a llegar mi querida amiga Thayssa.
-Pum Pum- suena la puerta
-Adelante- suelto al escuchar sonar la puerta
-Hola Señorita Abi, buenos días, ¿como ha amanecido hoy?- me dice Thayssa
-Muy bien, gracias
Thayssa lleva la bandeja con mi almuerzo, me lo deja a duras penas en la cama ya que no consigue ver mucho por culpa de la oscuridad pero aún así puedo ver que está tan guapa como todas las mañanas, lleva su uniforme de criada que mi madre ordena a todas las empleadas, debe de tener unos 45 como mucho y es colombiana, la pobre no debe de tener papeles por eso mi madre la trata como la trata...
-Bueno señorita, le voy a abrir las cortinas para que entre un poco de luz en esta habitación
-No, por favor, no la abra, si la abre tendré que ver a esa cosa
-Pero señorita, ya lleva 3 largos años con ella, debe de estar acostumbrada a verla
-Lo sé, pero cada vez que la veo... me traen recuerdos, Malos Recuerdos
-Pero su madre me ha ordenado que aire un poco el cuarto...
-Por favor Thayssa no abra las cortinas, prefiero estar en la oscuridad sola
Thayssa al escuchar mi voz triste, se da por vencida y abandona la habitación:
-Adiós señorita
-Adiós Thayssa
Se fue, cerró la puerta y me volvió a dejar sola en mi mundo, en mi habitación. Presiono el botón de la lámpara de la mesilla que es muy poco luminosa pero gracias a eso consigo ver el almuerzo, lo único que quiero ver de mi habitación. Empiezo por el croissant y al terminarlo me dispongo a beber mi café cuando me doy de cuenta de que Thayssa se ha vuelto a olvidar el azúcar!! Estiro la mano y pulso un botón que se encuentra encima de mi cama y que sirve para avisar a mis “criados” de que necesito algo.
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Pobre señorita, tan joven y lleva casi 4 años encerrada en su habitación, no se lo merece. Me acerco a uno de los cuadros que se encuentra en la mesita del pasillo, lo cojo y veo a la señorita Abi y a su padre. Ella tan guapa como siempre, ahora tiene 21 años, en la foto tendría unos 13, al lado suya esta su padre, el difunto de Alejandro que Dios lo tenga en su gloria. Aparecen abrazados como padre e hija que son. Yo siempre he dicho que la señorita Abi es hermosa, su melena de color negro, su piel siempre morena, su sonrisa que alegraba a todo el mundo y esos ojos verdes que tanta vida dieron a esta casa...
-Thayssa, ven aquí es urgentemente- escucho gritar a la señora
-Ahora voy señora
La señora siempre alzando la voz, siempre tratando a los demás como si fuéramos una mierda, pero no puedo hacer nada, ella es quien me da el pan para sobrevivir. Me dirijo hasta el salón principal en donde se encuentra la señora:
-Teisi, le ha dado el desayuno ha mi hija?
-Si señora- como siempre ni mi nombre sabe- se lo acabo de llevar
-Y ha abierto las cortinas?
-No señora, me dijo que no quería abrirlas
-Pero bueno, Tisa, que te tengo dicho? Que abras las putas cortinas, que quiero que la habitación se ilumine
-Señora, ya sabe que la señorita odia ver eso allí, quizás si lo ponemos en otro lugar
-En otro lugar? Estas tonta? Si ella la necesita! Donde quieres que la metamos? En el sótano?, anda no digas tonterías, creo que te tengo que despedir y contratar a una criada que sea mas dura y acapte mis ordenes
-No señora, por favor no me despida, llevo 20 años trabajando a su servicio
-Lo sé Tesina, y le tengo mucho aprecio
-Suena el timbre de la señorita-
-Señora, su hija me necesita, debo ir a atenderla
-No Tisa, voy yo, así de paso hablo con ella- finaliza la conversación
La señora se levanta del salón, acomoda su falda y abandona la habitación por la puerta principal. Yo como siempre, llena de rabia, llevo 20 años trabajando a su servicio y ni mi nombre se sabe, cada vez se inventa uno distinto, yo ya no la corrijo, es inútil, a los dos minutos se le volvería a olvidar. Recojo la taza de café que dejó la señora en la mesa del salón, me pongo la mano en el bolsillo del uniforme y encuentro el azucarillo de la señorita, mierda! Siempre lo olvido!
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Cuanto tarda Thayssa! Ya he terminado las tostadas y ella aún no ha aparecido, debe de estar ocupada o algo con mi madre, pobre, que paciencia tiene que tener si esta con mi madre, cada día le pone 1000 nombres- me sale una leve sonrisa al pensarlo.
La puerta de mi habitación se abre, la claridad entra en mi cuarto, alguien entra, no es Thayssa, es... mi madre:
-Buenos días Hija
-Buenos días mama
-Has terminado de almorzar?
-No, estaba esperando por el azúcar que se olvido Thayssa
-Thayssa? Quien es esa?
-La sirvienta mama
-Ah sí, bueno, da igual, ya veo que como todos los días has conseguido tu propósito
-Mi propósito?
-Si las cortinas
-Ah... no me gusta que las abran, y lo sabes mamá
-Si cariño, yo te comprendo, te dije que te dejaría este ultimo mes para dejarlas a oscuras, ahora es momento de abrirlas, de enfrentarte a la realidad hija
-Mamá llevo 3 años y 11 meses intentando enfrentarme a la realidad y no lo consigo
-Pues es hora de hacerlo
-No mamá no lo hagas
Veo como mi madre se acerca cada vez mas a la ventana, yo desde mi cama no puedo evitarlo, me siento débil, estamos tan cerca y yo no puedo hacer nada, las lagrimas empiezan a caer por mis ojos, mis gritos para evitar que esas cortinas no se abran se hacen cada vez mas fuertes. Mi madre, demostrando su maldad, su poco amor hacía a mi... lo hace, tira por la cortina y da paso a una claridad que alumbra toda la habitación. Se puede ver cada esquina, cada color, cada mueble... todo se ve todo, yo cierro los ojos y me pongo la almohada en la cara, por lo menos así no la veo... pero de nada me sirve, mi madre la acerca a mi y con malicia me quita la almohada de la cara y entre gritos me intenta abrir los ojos con sus propias manos:
-Mira aquí la tienes, enfréntate a tus putos miedos
-No quiero, para me haces daño
-Abre los ojos, ábrelos
-Noo, no
El daño de los dedos de mi madre en mis ojos, hacen que los abra, la veo, esta al lado mía, mi madre la arrastro hacía mi. Sigue tal y como estaba hace un tiempo, sus dos ruedas, su cojín... todo esta en su sitio.
-Hija no ves que la silla de ruedas no es un problema, es un bien para ti
-Es un puto problema, cada vez que la veo me recuerda que no puedo caminar, me recuerda aquella noche
-Algún día te olvidaras de todo aquello y subirás a esta silla
-Jamás subiré a esa silla, te lo juro
-No lo jures, no creo en tus juramentos… te lo dije aquel día
-Eso tu sígueme recordando aquella noche
-Si no fueras tonta y me hicieras caso, nada de esto pasaría- me toca una pierna para señalar lo que no pasaría
-Mamá, vete- señalo con el dedo la puerta
Mi madre me hace caso, no sé como, pero me lo hace, se levanta y sale de mi habitación dejándome por fin sola. En la cama, tirada y cerca de la silla de ruedas, hago un esfuerzo con mi mano y consigo tirarla:
-Dichosa silla de ruedas
mira o que era a cousa fea esa oh!
ResponderEliminarq cousaaa! a nai era pouco matala! pero o q vai faser no futuro e peor ainda!
Mira o que era! Mantubeches todo en suspense ata o final
ResponderEliminarai dios!
ResponderEliminarpa ser unha silla d rodas ben d medo k da!
XD