“Todos tenemos un pasado oscuro, un pasado que no queremos que salga a la luz…Quizás sea de cobardes avergonzarse y renegar de él escudándote en tu momento presente, quizás sea de cobardes renegar de tu presente escudándote en tu pasado, sí, pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.
No lo sé, sólo sé que no es el camino. Del pasado hay que enmendar los errores, del pasado hay que recoger todas las cosas buenas que añoramos e intentar igualarlas o superarlas en el presente, fijarse objetivos y metas para alcanzar, un constante afán de superación.”
-Por fin has llegado- dice Tamara acercándose a mí
-He venido lo más rápido posible, he dejado todas mis obligaciones en la mansión a manos de una amiga para poder venir
-Tienes un motivo, tu hijo te necesita
-Nadie en la mansión sabe que tengo un hijo
Un hombre de mediana edad, vestido con una bata blanca, se acerca a Tamara:
-Su hijo ha empeorado- le dice
-No, yo no soy su madre, la madre es esta- y me señala
-Perdona, como últimamente solo la veo a usted- dice para justificarse
-Tengo obligaciones que no me permiten cuidar a mi hijo- le digo
-Yo no quería meterme en su vida- vuelve a justificarse el médico- Su hijo está peor, le hemos dicho que le quedan dos meses de vida pero tal como están las cosas dudo que llegue a ellos, necesita un donante lo más rápido posible
-¿No hay nadie que le pueda donar?- le pregunto
-Su hijo necesita que le done un familiar, si el donante es otra persona puede que el cuerpo del pequeño lo rechace
Me siento en la silla. Intento pensar el nombre de alguien, de cualquier familiar… pero no hay suerte. Todos mis parientes están en Colombia. Aquí no tengo a nadie.
-¿Quiere ver a su hijo?- me pregunta
-Si por favor
Me levanto y el médico me lleva a la sala donde se encuentra mi hijo. Al entrar lo veo en una cama, conectado a un montón de cables que permiten mantenerlo con vida.
Aún recuerdo el día que nació, el día que salió de mi vientre. Aquel día fui la mujer más feliz del mundo… me sentía sola, cuando pensaba que no llegaría a tener a nadie que me diese cariño llegó él. Mi pequeño, mi niño, mi Leo.
Y ahora… seis años después estoy a punto de perderlo. De perder al único hombre que me ha hecho feliz, el único que su existencia hizo que recobrara las ganas de vivir… no quiero perder a mi hijo. Es la viva imagen de su padre. Si él estuviera aquí, si el viera esto…
-Mamá…-susurra el pequeño en voz baja
Me acerco a él, le doy la mano. Tiene el rostro totalmente pálido, los ojos parece que los tiene amoratados. No parece el mismo Leo de siempre, le falta energía, alegría… la enfermedad se lo ha arrebatado todo y yo no puedo hacer nada por impedirlo.
Le acaricio la cara, está completamente helada
-¿Me voy a morir?- pregunta
-No, claro que no vas morir, ¿Por qué dices eso?- una lagrima sale de mi ojo
-Porque he escuchado a los médicos- empieza a toser
-No hables, tienes que tomar reposo
-Quiero decirte una cosa
-No, tienes que tomar reposo- le vuelvo a decir
-Sé que siempre estas ocupada trabajando y que por eso no me puedes cuidar. Por ello te quiero dar las gracias, me alegra que seas mi madre
Sus últimas palabras hacen que mi intento por mantener la calma se desmorone completamente. Me abrazo a él y empiezo a llorar como una niña pequeña. Intenté por todos los modos no derrumbarme pero no soy capaz, no soy fuerte, nunca lo he sido y nunca lo seré.
-Te quiero hijo, te quiero, mientras esté yo viva, tu no morirás te lo prometo
El doctor entra y me dice que el pequeño tiene que descansar, hay que dejarlo solo.
-Mamá no te vayas- dice Leo desde su cama
-Estoy fuera cariño, volveré
Regreso nuevamente al pasillo, con los ánimos por los suelos. Tamara, al verme, me abraza.
-Tamara, quiero contártelo todo
-¿Qué me quieres contar?
-Todo, quien es el padre de mi hijo, que ha pasado con él, porque no está aquí… ¡te lo voy a contar absolutamente todo!
-Vamos a la cafetería
Bajamos por las escaleras, nos sentamos en una mesa cerca de un gran ventanal. Está lloviendo y hace bastante frío. La camarera nos atiende, ambas pedimos un café con leche.
Unos minutos después no los sirve con unas galletas.
-¿Estas segura de que me lo quieres contar?- me dice Tamara
-Sí, estoy segura, siempre te he dicho que no quería hablar de ese tema y tu lo has aceptado, nunca me has preguntado por nada, has sido una buena amiga… pero es hora de que sepas toda la verdad, quiero contárselo a alguien… no puedo más con este secreto.
Le pego un sorbo a mi café, ella me toca la mano:
-Adelante- me dice
-Hace más de 30 años, cuando yo tenía 15 años…
♠♠♠
Era una época muy dura, yo vivía en Colombia, allí la vida no es como aquí. El hambre afectaba a toda la población, sobre todo a los más pobres. Mi padre trabajaba de barrendero y mi madre de costurera. Ambos no tenían contrato, sus jefes los explotaban cuanto querían, les obligaban a trabajar más horas de las contratadas y había meses que no cobraban. Esos meses teníamos que pasar hambre. Pero aún así íbamos saliendo adelante hasta que mi madre dio a luz a un niño. Mi hermano. El pequeño estaba muriéndose de hambre, el dinero no daba para todos y yo me vi obligada a trabajar. Nadie me quería contratar por ser tan joven e inexperta. Un mal día, o bueno según se mire, me encontré con una mujer. Yo no sabía que era una proxeneta. Se llamaba Antonia. Ella me dio la oportunidad de trabajar en su local.
En un principio solo me ocupaba de servir copas y de dar las llaves de las habitaciones a los clientes. Todo iba bien, ganaba bastante dinero que se lo daba a mi madre para la manutención de mi hermano.
Poco a poco fuimos saliendo a delante hasta que un viejo apareció en el club donde trabajaba, el viejo se enamoró de mí y le ofreció a Antonia una buena suma de dinero por ser él el primero en desvirgarme. Antonia al ver el dinero acepto, y pese a que yo me negaba, me obligaron a hacerlo.
Terminé acostándome con ese señor de unos setenta años. Esa experiencia cambio por completo mi vida, a partir de entonces me sentía asqueada, no quería volver al trabajo, me sentía sucia. Mi padre cuando lo supo fue al local, allí se encontró con aquel señor que me arruinó la vida. Tuvieron una discusión, esa misma noche estaba yo trabajando de camarera. Intente que se fuera pero terminaron peleando, finalmente sin que yo lo pudiera evitar, mi padre lo mató.
La policía no tardó en llegar y se lo llevó a la cárcel. A partir de entonces la vida de mi madre, de mi hermano y la mía fue a peor. Mi hermano enfermó y necesitaba medicamentos que mi madre no podía pagar, me sentí prácticamente obligada a sacar mi familia adelante.
Me fui a junto Antonia y le dije que quería ser prostituta. Ella, en un principio, se negaba porque no quería tener más problemas… pero finalmente me contrató. Empecé a acostarme con viejos, con jóvenes… todo a cambio de dinero.
Algunos de mis clientes se enamoraban de mí y decían que querían sacarme de ese mundo, pero ninguno tubo los huevos suficiente para hacerlo. Me enamoraba como una tonta de todos los que me decían eso, pero con el paso del tiempo fui aceptando la realidad.
Un buen día entro en el prostíbulo un hombre de 29 años, me pasaba catorce años, pero sin saber cómo me enamoré de él.
Contrató mis servicios y cuando supo que era menor se negaba a mantener relaciones conmigo, dijo que esperaría a que tuviese los 18. Semana tras semana venía a visitarme, el no era de Colombia, estaba allí por trabajo. El día menos esperado me confesó que quería sacarme de la prostitución, yo no le hice caso.
Un mes después volvió a su país y no supe más de él hasta que cumplí los 18. El día de mi cumple lo vi en el club, dijo que regresaba para acostarse conmigo. Tuvimos una noche de pasión que jamás olvidaré. Al terminar, el me confesó que sus padres le obligaban a casarse con una chica de mi edad, de la cual no estaba enamorado.
Yo le pregunte quien era la dueña de su corazón y el dijo mi nombre. Le creí, al día siguiente se presentó delante mía con un pasaporte y un billete. Me daba la oportunidad de mi vida, alejarme de todo.
Se lo conté a mi madre y esta aceptó, las cosas le iban mejor, se había casado con un hombre con dinero y podía mantener a mi hermano.
Cogimos el avión y nos fuimos para España. Empecé a trabajar como sirvienta para su familia, jamás hable de la relación que manteníamos con nadie. En su mansión se trabajaba bien, dormía y comía allí. Por las noches teníamos sexo sin que nadie se enterase.
Un año después de mi llegada, cuando tenía 19 años, apareció en la mansión la que iba a ser su futura esposa, una mujer de mi edad, una mujer soberbia que provenía de una familia estable, ni muy rica ni muy pobre. Poco a poco nuestras visitas nocturnas fueron a menos, cuando ella se quedó embarazada nuestra relación se deterioró por completo.
Pasaron los años y me vi obligada a renunciar a ese amor por completo. No quería destrozar una familia. Todo iba bien, ya había conseguido olvidarlo con el paso de los años…
Pero como es obvio, algo tuvo que pasar para que yo tuviese a mi hijo. Hace seis años, Alejandro vino a mi habitación, dijo que me extrañaba, que yo era la mujer de su vida… terminamos haciendo el amor. Me quedé embarazada y se lo hice saber, el me dijo que tenía que ocultar el embarazo y yo le hice caso. Me fui durante nueve meses de vacaciones a Madrid. El lugar donde te conocí. Nos hicimos amigas y tú te encargaste de cuidar de mi pequeño hasta hoy, cosa que te agradezco…
♠♠♠
Termino de contar la historia. Los ojos de Tamara están totalmente clavados en los míos:
-¿El padre de tu hijo es el difunto Alejandro del que tanto me has hablado? ¿Nunca aceptó a tu hijo?
Las dudas la invaden, tiene ganas de saber más
♠♠♠
Dos años después de dar a luz, el sufrió un ataque al corazón que le impedía levantarse de la cama…
(Llamo a la puerta)
-¿Se puede?- pregunto
-Claro, adelante Thayssa
-Te traigo el almuerzo, como todas las mañanas- le dejo la bandeja en la cama
-Que buena pinta tiene todo- dice sonriendo
Me doy la vuelta para salir y el me dice:
-Thayssa, puedes quedarte unos minutos, quiero decirte algo
-¿Qué tienes que decirme?
-¿Te acuerdas del día que nos conocimos? ¿De cuándo te dije que hasta que fueras mayor de edad no me acostaría contigo?
-Si me acuerdo- le digo
-¿Y te acuerdas que años después regresé en tu cumpleaños? Esa noche fue la mejor de mi vida, tu siempre has sido la mujer de mis sueños, sacarte de aquel mundo fue lo mejor que hice
-A veces pienso que no- le digo
-¿Por qué piensas eso?
-Preferiría que no regresases, preferiría que no me sacases de ese mundo. Cuando me llevaste a España pensé que íbamos a ser pareja, que ibas a dejar todo por mi… pero me equivoqué… solo me has traído para ser tu chacha y ver cómo te casabas y formabas una familia mientras yo, como una tonta, te esperaba- las lagrimas caen por mis ojos
-Eso no es así- dice el
-¿No es así? ¿Cómo piensas que me siento cuando le digo a nuestro hijo que su padre está fuera y que no lo puede ver? ¿Cómo piensas que me siento al saber que discriminas a mi hijo?
-De eso quería hablarte, hoy mismo voy a reconocer a nuestro hijo, darle el apellido Salvatierra que es lo que se merece
Sus palabras me dejan atónita, no me lo esperaba:
-¿Lo dices enserio?- le pregunto
-Lo he puesto en el testamento, por si me pasa algo quiero que tengas esto- me da una cosa- Quiero divorciarme de Gloria, irme contigo y ser felices
Me acerco a él y lo beso en los labios
♠♠♠
-¿Y qué más paso? Cuéntame- dice Tamara
-Esa misma noche lo encontraron muerto, un ataque al corazón…
-¿Un ataque al corazón? ¿Pero no se encontraba mejor?
-Lo asesinaron, pero jamás se pudo demostrar… yo sé muy bien que fue Gloria
-¿Su mujer?- dice incrédula
-Sí, él la estaba investigando, decía que se enteró de muchas cosas acerca de su mujer que la llevarían a la cárcel
-¿Y que fue esa cosa que te dio antes de morir?
-Esto- desabrocho la chaqueta y le enseño mi colgante que contiene una llave
-¿Una llave? ¿Qué abre?
-Abre una caja fuerte que contiene todos los papeles que inculpan a Gloria, pero lo malo es que no sé dónde está esa caja fuerte
-Ahora que lo pienso, ¿Por qué no recibiste nada de la herencia?
-Alejandro cambio el testamento, hay una copia en la caja fuerte, pero alguien se encargó de que la renovación de ese testamento no saliera a la luz…
Tamara está completamente alucinando, no se esperaba esta historia.
-¿Alejandro no tiene dos hijos?
-Sí
-Entonces… ¡ellos pueden salvar a Leo!- dice feliz
-Yo pensé lo mismo… pero Alejandro me dijo antes de morir que dudaba de que sus hijos fueran suyos…
Waoooo... Quen iba decir que unha simple sirvienta iba a estar liada co señor da casa??
ResponderEliminarBuf... Capitulo superinesperado! Esperando más!
Saludos cordiales
o.0!!
ResponderEliminarcomo mooola!
esto si k non mo esperaba
a caixa fuerte sejuro k e esa k esta na habitacion d abi
ojala a encontren e manden a gloria a carcel ^^
:O ¡NON MO ESPERABA!
ResponderEliminarQUE FORTE A VIDA DE THAYSSA