miércoles, 16 de marzo de 2011

Setenta y dos

El mal tiempo hace que me despierte. El viento impacta con fuerza en la ventana. Estoy en una habitación a oscuras. No hago más que moverme en la cama, soy incapaz de dormir. Entre el colchón que es muy incómodo y mis pensamientos…
Una y otra vez pienso en mis momentos de gloria, aquellos momentos no tan lejanos que vivía en la mansión y tenía bajo mi poder millones y millones de euros.

¿Por qué he terminado así? ¿Qué he hecho mal? El pasado quedó atrás, fueron momentos en los que sucedieron cosas que ya no puedo modificar. Lo que pasó, pasó. Ya está escrito. Mis asesinatos, mis estafas… todo, es una huella imborrable que lo único que me deja es remordimiento. ¿Y por qué remordimiento? ¿A caso no fui consciente de todo lo que hacía? ¿Estaba tan cegada por el amor que me deje llevar? ¡No! La culpa no lo tiene el amor, la única culpable de todo soy yo.

Me muevo nuevamente en la cama intentando buscar una posición cómoda. Uno de los muelles se clava en mi espalda causándome un leve dolor. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos.
De pronto, la habitación se llena de una especie de humo negro que aparece por debajo de la puerta. Me levanto y escucho a alguien. El humo empieza a ser cada vez más espeso. Empiezo a escuchar varios gritos, ¿Qué está pasando? Miro por toda la habitación, no entiendo nada.
-Asesina, asesina- se escucha por todos los rincones- Asesina, Asesina- cada vez más alto.
-¿Quién está ahí?- pregunto asustada
-¡Asesina, asesina!

Me tapo los oídos con la mano, no quiero escuchar más. Todo es fruto de mi imaginación, mi mente me está jugando una mala pasada, solo es eso…
-¡Asesina, asesina!
-No escucho nada… no escucho nada- me digo a mi misma
-¡Tú me mataste!

Esa última frase hace que tenga más miedo. Miro más desconcertada que nunca todos los rincones de la habitación. El humo me dificulta la visión. Una ráfaga de viento hace que las ventanas se abran de par en par y la luz de la luna entra en la habitación, mostrando un poco más de claridad. La luz se refleja en una figura que no es la mía. Hay otra persona en la habitación.
Siento un extraño escalofrío que recorre todo mi cuerpo, no estoy sola. Cojo la almohada y me tapo la cara. No quiero ver nada.
-¡Asesina, asesina! ¡Tú me mataste!

Puedo escuchar cómo se acerca a paso lento a mi cama.
-¡No te acerques, lárgate!
-¡Vas a pagar por mi muerte, asesina!

Noto como se apoya en la cama y me quita la almohada de la cabeza. Abro lentamente mis ojos y veo su rostro cerca del mío. Sus ojos azules están llenos de odio. Tiene la cara blanca y llena de moratones. En un acto reflejo, me levanto. Ahora la contemplo mucho mejor.
La joven está vestida de blanco, tiene una cicatriz en la garganta. La reconozco, sé perfectamente quien es.
-¡Tú me mataste!

Intento abrir la puerta de la habitación pero no soy capaz. Mi desesperación hace que empiece a gritar como una loca.
-¡Claudio, ayúdame!

No sé cómo lo consigo, pero la puerta se abre. Salgo al pasillo y no hay nadie en la cabaña. La puerta principal está cerrada y de pronto… la puerta de la habitación de la madre ce Claudio se abre.
-¡Claudio!- grito

Entro en la habitación y cierro la puerta. Enciendo la luz pero no funciona, veo a Claudio acostado en la cama. Me acerco a él y le quito la sabana con la cual estaba tapado. Al destaparlo contemplo nuevamente a la mujer de antes que se abalanza encima de mí:
-¡Asesina, asesina!

Me despierto empapada en sudor. Me levanto de un golpe y abro corriendo la puerta.
-¡Claudio!- grito

Veo una sombra levantarse del sofá.
-¿Qué pasa señora?- me dice medio dormido

Enciendo la luz, mis manos no paran de temblar. Todavía estoy asustada
-Está aquí- le digo
-¿Quién? ¿Quién está aquí?
-Ella, está aquí, ha venido a matarme
-¿Quién?

Cojo un cuchillo del fregadero y me dirijo a la puerta de la habitación de la madre de Claudio.
-Abre la puerta- le doy una orden
-¿Estás loca? ¡Es la habitación de mi difunta madre!
-¿La estas ocultando Claudio? ¡Ella está aquí! ¡Abre la maldita puerta!

Claudio se acerca a mi e intenta que entre en razón, lo golpeo y lo amenazo con el cuchillo:
-Abre la puerta

Asustado, Claudio saca de su pantalón una llave y abre la puerta. Lo aparto y enciendo la luz, es una habitación normal, con una cama, un armario y una ventana. Todo está lleno de fotografías de Claudio y de su familia.
-No puede ser… estaba aquí

Me deslizo hasta llegar al suelo. Suelto el cuchillo y empiezo a llorar. ¿Me estoy volviendo loca?
-¿Quién pensabas que estaba aquí?- me pregunta Claudio

Lanzo un suspiro y le contesto:
-Andrea

♠♠♠

Han pasado seis días desde que se dio la orden de búsqueda y captura de mi madre. Tuve que llamar a mi hermano y ponerlo al día de todo lo que estaba pasando. Éste cancelo unos días de su luna de miel y regresó con su esposa Iria a la mansión. Nosotros tenemos que declarar todo lo que sabemos de Gloria. Estos días también sirvieron para que Thayssa recuperase todo lo que le pertenece. La justicia congeló las cuentas de mi madre. Le arrebataron todo el dinero de la herencia de mi padre y se repartió entre Thayssa, Alex y yo.

-Hermana, ¿estás lista?
-Si- le digo a Alex

Ambos salimos de la mansión y subimos al coche. Nos dirigimos a la comisaría para prestar declaración.
-Aún no me creo que vuelvas a caminar- me dice feliz
-Pues créetelo, estoy mejor que nunca
-¿Mejor que nunca? Eso no sé si creértelo
-¿Por qué lo dices?
-Por Ian… ¿no lo extrañas?

Al escuchar su nombre siento un extraño escalofrió. Aun lo sigo amando.
- Ya lo he olvidado- le digo fríamente

Al notar que no quiero hablar de ese tema, Alex cambia de conversación:
-Hermanita… ¿sabías que vas a ser tía?
-¿Qué?

Después de sentirme triste por Ian, ahora me siento alegre. Voy a tener un sobrinito.
-¿Iria está embarazada?
-¡Sí!- exclama con felicidad
-¡Enhorabuena! Voy a ser la mejor tía del mundo
-No sabíamos si contarlo con todo lo que está pasando
-¡Tonterías! Eso es una buena noticia. ¿Cómo está ella?
-Ahora está preparando nuestra nueva casa y en la quimio le va muy bien. Creo que juntos estamos venciendo al cáncer.
-Me alegro de que todo vaya tan bien

Unos minutos después aparcamos delante de un árbol. Ambos salimos del coche y entramos en la comisaría. Justo en ese momento veo a una persona conocida salir del despacho del inspector Mauricio.
Alex me agarra con fuerza, intenta tranquilizarme.
El corazón empieza a latirme a cien por hora. Estar tan cerca de él y a la vez tan lejos. Se me hace cada vez más difícil respirar. Le agarro fuertemente la mano a Alex.

Ian cierra la puerta del despacho, nos ve y se acerca a nosotros.
-Hola- nos dice a los dos
-Hola Ian, ¿Qué tal te va todo?- le dice mi hermano
-Estoy buscando trabajo, la vida en el campo es muy difícil- le contesta él

Me siento incomoda estando a su lado.
-Alex, yo voy al despacho de Mauricio- le digo

Le suelto la mano a Alex y me alejo de ellos dos sin dirigirle la mirada a Ian. Llego a la puerta del despacho. ¿Qué hago? ¿Entro? Sí, tengo que entrar. Ian ya no es mío, es de Ana. Llamo a la puerta y entro.

♠♠♠

Ian y yo salimos a fuera. Lo acompaño a su coche.
-¿Me odia verdad?- me pregunta mientras él entra en su coche
-No lo sé Ian, ella no puede odiarte. Te quiere muchísimo, solo esta dolida
-¿Está dolida? ¿Y yo que? ¿Se piensa que para mí es un placer esperar un hijo de una mujer que ya no quiero? ¿De una mujer que me puso los cuernos?
-Ian yo te entiendo, lo único que sucede es que Abi necesita tiempo
-Yo le doy todo el tiempo del mundo, pero su desprecio me hace daño. No me dirigió la palabra, ni siquiera me miró. ¿Tú sabes el dolor que me causa esta situación?

Me quedo callado. No sé qué contestarle. Los ojos de Ian empiezan a llenarse de lágrimas. Con rabia, golpea el volante.
-Estoy harto de esta mierda de vida. ¡Maldita la hora en la que Ana se cruzó en mi camino!
-Lo mejor es que rehagas tu vida con ella- le digo sinceramente

Yo esperaba que el terminase con mi hermana. Ambos se quieren mucho. Pero al mismo tiempo, sé que mi hermana jamás aceptara que Ian tenga un hijo con otra mujer. Yo comprendo a ambos. La culpa no la tiene ninguno de los dos.
-¿Rehacer mi vida con ella? ¿Tú no sabes lo último que ha hecho?
-No, no lo sé ¿Qué ha hecho?
-Tu madre la contrató para que robase en mi casa
-¿En tu casa? ¿Por qué iba contratar mi madre a Ana?- le pregunto dubitativo
-El comisario Mauricio te informará de todo, ahora me tengo que ir, debo de ir a buscar a Ana. Tiene que prestar declaración por lo que hizo.

♠♠♠

-Tengo que aparentar normalidad, no me puedo poner nerviosa

Me miro al espejo, ondulo un poco más mi pelo. ¡Estoy estupenda! Llevo unos pantalones vaqueros con una camiseta floja negra. Cojo unos botines y me los pongo. Me repito a mí misma una y otra vez que tengo que mantener la calma.

Yo no hice nada malo. Solo cogí una cosa para dársela a una persona… ¿Qué tiene eso de malo?
Intento mantener la normalidad, pero no soy capaz. Estoy en un asunto muy serio. Ian me puede denunciar por robo, puedo ir a la cárcel por complicidad… ¡maldita la hora en la que Gloria se cruzó en mi camino!

Yo no quería hacer nada malo, solo quería el dinero. Ahora ella está en búsqueda y captura y yo puedo ir a la cárcel. De pronto empiezo a sentir unos mareos, tengo ganas de vomitar. Voy corriendo al retrete, subo la tapa y empiezo a vomitar.

Mi madre abre la puerta del baño:
-¿nauseas?- me dice en un tono burlón
-Lárgate

Ella termina de pintarse los labios y se va. Me levanto y me limpio la boca con agua. Ya estoy mejor. Salgo del baño y me encuentro a mi madre enseñándome una carta
-¿Qué significa esto?- me da una bofetada
-¿Estás loca?- le digo tocándome la cara
-¿Qué has robado? ¿Qué educación te he dado yo?- cada vez está más enfadada

Nunca he visto a mi madre así, ella siempre ha pasado totalmente de mí pero ahora…
-Te consentí muchas cosas, te pagué un aborto, pero esto… ¡has ido muy lejos!

Cojo la carta y leo: “Señorita Ana, ha sido citada para prestar declaración ante el comisario Mauricio Peña por hurto y una ocultación de pruebas…”
-¿Qué has robado?- mi madre vuelve a abofetearme
-Yo no he robado nada
-No mientas, vas ir a la cárcel

Mi madre coge aire y se siente en el sofá, está muy nerviosa.
-Yo no quiero que mi hija vaya a la cárcel. ¿Quién te ha denunciado?

Me acerco a ella y me siento a su lado.
-Ian- le digo
-¿Ian? ¡Cuéntame todo!- me ordena
-Gloria, su ex jefa, me pagó para que cogiese una cosa que era de Bernardo. Resultó ser un video en el que se veía un asesinato. Yo no sabía nada, Ian vio el video y se lo llevo a la policía. Me acusó de robar en su casa y ahora tengo que prestar declaración
-Me parece muy fuerte que tu propio novio te haya denunciado, tienes que conseguir que te quite la denuncia
Ella me agarra la mano y me mira fijamente a los ojos.
-No quiero que vayas a la cárcel
-Yo tampoco quiero ir mamá- al ver el rostro de pena de mi madre, empiezo a llorar

Las dos nos abrazamos:
-He sido mala contigo. Desde pequeña te he consentido mucho, tu padre siempre me lo decía pero yo nunca le hice caso. Ahora me arrepiento de haberte criado así. ¡Que tonta he sido! Y lo peor de todo es que te he convertido en una sin vergüenza
-Madre no digas eso- sus palabras me hacen daño
-¿A caso no es verdad?

No le contesto, ella continua hablando.
-Creo que sé cómo te puedes librar de la denuncia
-¿Cómo?- le pregunto ansiosa por saber la respuesta
-Yo te crié, y con error, te convertí en una persona como yo. No quiero que seas así. No jodas tu vida como la jodí yo, no bases tu vida en el dinero

♠♠♠

Al llegar a la mansión nos encontramos con Thayssa que está redecorando la casa.
-¿Qué tal va todo?- le pregunta mi hermano
-Muy bien, mirad como deje el nuevo salón

Los tres nos acercamos al salón, todo está decorado de una forma más moderna. No sabía que Thayssa tenía tan buen gusto para la decoración.
-Pienso redecorar toda la casa- empieza a reírse, está feliz

Alex y yo nos vamos al despacho de mi madre. El comisario nos dijo que intentásemos buscar más pruebas sobre Gloria, para saber si oculta algo más.
-¿Cómo te sientes?- me pregunta mi hermano
-Nerviosa
-¿Te imaginabas que madre era capaz de hacer eso?
-No, cuando la vi en el video se me puso la piel de gallina. Jamás la imaginé de esa forma
-Gracias a Ian descubrimos que realmente nuestra madre es una asesina
-Querrás decir, gracias a la patosa de Ana- le corrijo
-Sea como sea, nuestra madre esta descubierta

Ambos empezamos a mirar en busca de algún tipo de prueba. A mi cabeza vienen las imágenes del video: Mi madre como una fiera golpeando a Andrea hasta matarla. Una y otra vez.

Las horas pasan y se hace de noche. Iria llama a Alex y este se tiene que ir.
-Mañana continuaremos- me dice

Lo acompaño a la salida. Quedamos Thayssa y yo solas en la mansión. Hemos despedido a todos los criados, nosotras dos nos ocupamos de todo.
-Te voy a hacer de cenar- me dice Thayssa amablemente

♠♠♠

Ian llega a mi casa. Mi madre le abre la puerta y le dice que vaya al salón. Los tres nos sentamos en el sofá.
-¿Sucede algo?- nos pregunta alarmado
-Sí, que has denunciado a mi hija- le dice mi madre
-Señora, eso no es asunto suyo- le dice Ian de una forma muy respetuosa
-Si se trata de mi hija, también es un asunto mío
-Me gustaría hablar con ella a solas
-No- se niega mi madre

Hasta el momento no abrí la boca. Me siento impotente, no sé lo que decir. Diga lo que diga, parece que la guerra es entre mi madre y él. Ella no hace más que recriminarle que me denunciara después de tantos años juntos. Pero eso a Ian parece no importarle. Él está empeñado en acabar conmigo, hacer pagarme por todo el sufrimiento que pasó cuando se enteró de que le engañaba.
-Ana ¿hablamos a solas?- me dice
-No- le digo- Quiero hablar contigo delante de mi madre, voy a ofrecerte un trato
-¿Un trato?
-Me quitas la denuncia de robo y yo a cambio te libero de la responsabilidad de criar a mi hijo

El trato hace que Ian se quede alucinado. No puede creer lo que está escuchando
-¿Cómo dices?
-Retiras la denuncia y eres libre, ¿aceptas?
-Aunque retire la denuncia puedes ir a la cárcel por ocultar pruebas de un asesinato
-Me estuve informando, eso no es tan grave, voy a decir que fui coaccionada por Gloria, que me amenazo y yo no sabía lo que había en el video. Si tengo suerte y un buen abogado, solo tendré que pagar una multa. ¿Aceptas el trato?

♠♠♠

Al llegar a la habitación de mi madre me acomodo en la cama. Cuando era pequeña me gustaba venir aquí y sentarme en el regazo de mi padre. Siempre me contaba cuentos hasta que me quedaba dormida. Como extraño esos tiempos en los que era inocente y no sabía nada de la vida. Cuando me decían que uno más uno eran tres y yo me lo creía porque no sabía sumar. Extraño esos tiempos en el que tenía una familia, en el que mi madre no era una asesina, o por lo menos, yo no lo sabía. Prácticamente me gustaría vivir en la ignorancia, sería muchísimo más feliz. Me levanto de la cama y abro un poco la ventana. Miro por ella. En algún lugar está escondida mi madre… ¿pero dónde?

Muevo un poco la cama y en ese momento escucho un ruido. Me abajo y veo una especie de libro debajo de la cama. Lo saco. Es un diario. El diario de mi madre.

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad