Tendría que empezar con un “Querido diario” pero, francamente, me parece una estupidez y una pierda de tiempo. Por eso nunca hice un diario y no tenía pensado hacerlo… hasta ahora.
Hoy es un día especial, el día de mi renacimiento. Bernardo ha muerto y con él se terminó todo.
Con su muerte, se inicia mi nueva vida. Una vida que quiero recordar para poder olvidarla.
Apuntando aquí todo mi pasado conseguiré dejarlo atrás. Que es lo único que quiero…
-Alma, recoge tus cosas, tus padres han llegado- me dice la directora del centro
Hoy es el día que cumplo 17 años, llevo más de un año en el reformatorio. Todo este tiempo he sufrido constantes humillaciones: Me han cortado el pelo, pegado, insultado… Fui la chica de las burlas. Todas me utilizaban para descargar su ira. Esta experiencia me ha fortalecido. Ya no soy una niña inocente, ya nunca más voy a dejar que nadie me pisoteé y a partir de ahora pondré en marchar mi venganza. Comenzando por mi padre Felipe y terminando por mi madre Antía.
Llego a la salida y veo a mi madre subida en un coche nuevo. La directora me ayuda a poner la maleta en el maletero.
-Espero no volverte a ver por aquí- me dice para despedirse
-Yo también lo espero- le enseño una falsa sonrisa
Me acomodo en el asiento del copiloto. Antía se acerca a mí para darme dos besos, le dejo que me los de. Hace más de un año que no la veía, pero sigue igual, con su cabellera morena y sus ojos verdes.
Pero yo ya no soy la misma y ella lo debió de notar, empezando por mi físico.
-Ya te has hecho mayor- me dice intentando romper el hielo
Arranca el coche.
-Es ley de vida- le digo intentando hablar lo mínimo posible
-Me gusta tu nuevo look, ¿Quién te lo ha hecho?- trata de ser amable
-Mis compañeras de habitación, un día las castigaron y mi pelo sufrió las consecuencias
-¿Te pegaban?- dice sorprendida
No le contesto a la pregunta, no quiero hablar de ese tema. Es bastante doloroso para mí y no quiero que vea mi punto débil. Soy una mujer valiente
-¿Aún estás casada?- le pregunto
-Sí, ¿Por qué no debería estarlo?
-Yo pensaba que tener un marido pederasta era un buen motivo para dejarlo
-Todo el mundo comete errores
Después de unos minutos en el coche, llegamos a la casa. Mi vieja y querida casa. Por fuera tiene el mismo aspecto que cuando la dejé.
Él tiene que estar dentro. Esperando mi llegada. Tal vez intente abusar nuevamente de mi, pero ahora estoy preparada para hacerle ver a mi madre como es su marido. Pienso hacerla sufrir, mi llegada a esta casa, será el fin de su matrimonio.
Abro la puerta y llevo mis maletas a mi habitación. Está igual que siempre.
Mi madre entra:
-Tu padre no está en casa, llegará de noche
Empiezo a deshacer las maletas, ignorando sus palabras
-Voy al mercado a comprar comida, tenemos que celebrar tu cumpleaños- me sonríe
Mi madre abandona la habitación, baja las escaleras y escucho como cierra la puerta principal con llave.
Voy al baño y cojo el set de maquillaje. Empieza la acción
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Mi hija ya está en casa, después de todo este tiempo, por fin volveremos a ser una familia feliz. Soy consciente de que va a ser difícil conseguirlo, pero lo intentaré. Sufrí mucho para poder sacarla del reformatorio y ahora nadie me impedirá que volvamos a ser una familia.
Lo peor de todo es el comportamiento de Felipe, ¿Qué hará cuando la vea? ¿Intentará abusar otra vez de ella? No, eso es pasado. Ya estuvo en el psicólogo y lo ha superado.
Me acuerdo cuando lo pillé con otra chica en la cama, intenté alejarme de él y terminé cayendo por las escaleras. El golpe hizo que estuviese 3 semanas enteras en un hospital. Felipe me prometió que cambiaria… y lo hizo.
Ya no es el hombre borracho y arrogante de antes, ahora es honrado trabajador. ¿El regreso de Alma lo cambiará todo? Espero que no.
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Abro la puerta de mi casa. Enciendo la luz del pasillo, todo está en silencio, parece que no hay nadie en casa. ¿Hoy no llegaba Alma? Dejo mi chaqueta en el perchero y voy a la cocina a comer un poco.
Hace más de un año que no veo a mi hija, ahora tendrá 17 años. Un momento, ¿hoy no es el día de su cumpleaños?
Cierro la nevera, estuve todas estas semanas en tratamiento. Por fin superé mi obsesión por ella. ¿Volver a verla será un paso hacia atrás? Espero que no.
A medida que subo las escaleras empiezo a escuchar una música romántica que proviene de mi habitación. Abro la puerta. Hay unas velas que iluminan el cuarto dándole un aspecto romántico.
Doy unos pasos y la puerta de la habitación se cierra sola, me doy la vuelta y veo a Alma apoyada en ella. Está casi desnuda, solo lleva puesto un sujetador y unas bragas.
-¿Qué…?- intento articular alguna palabra pero no soy capaz
-Hola papi
Se acerca sensualmente a mí y me besa en la boca.
-Alma… ¿qué haces?
-Lo que tú siempre has querido, papá
Me empuja y caigo encima de la cama. Ella se coloca encima de mí y empieza a quitarme la ropa.
-Para…- le digo
Intento ser fuerte pero no soy capaz. Tanto tiempo de tratamiento para nada, la pasión puede más.
Con sus manos me desabrocha el pantalón y me los baja. Lo tengo decidido, la necesito.
La empujo y me coloco encima de ella. Como una fiera le arranco su ropa intima. Compruebo como se ha desarrollado. Ahora tiene más pechos y mejor cuerpo.
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Enciendo la luz del pasillo, veo la chaqueta de Felipe en el perchero, ya ha llegado a casa. Escucho unos ruidos que proceden del piso de arriba. A mi cabeza vienen una serie de pensamientos que espero que no sean verdad. ¿Está pasando otra vez lo mismo?
Me agarro al pasamanos y subo lentamente las escaleras. El corazón me late a mil por hora. Me siento débil, asustada. No quiero saber lo que me puedo encontrar
La música proviene de mi habitación. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo mientras abro la puerta. Mis ojos se clavan fijamente en las dos personas que están en la cama. Mi hija encima de mi marido, su padre, los dos desnudos. Otra vez no… él ya lo tenía superado…
Ahora sí que se ha roto la familia, para siempre.
Felipe me mira fijamente. Alma se da la vuelta y me sonríe:
-Hola mami
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-Gloria, ¿A dónde vas?
-Me voy a un lugar, vengo ahora
-Tu no te vas a ningún sitio, la policía te está buscando
-Claudio necesito ir, tu no lo comprendes… pero es urgente
-Vete, si te descubren no quiero saber nada- me dice
Abro la puerta de la cabaña y subo al coche de Claudio. Pongo unas gafas de sol y una gorra para ocultar mi rostro. Nadie me puede descubrir.
Pongo en marcha el coche y me dirijo a la carretera, el camino está lleno de baches.
Hace unos minutos vino a mi cabeza un recuerdo. El recuerdo de unas cartas que tengo que encontrar. ¿Cómo me he podido olvidar de ella?
Piso más el acelerador, me queda un camino largo por recorrer.
Una hora después aparco el coche en un descampado. Vigilo que no haya nadie mirando y saco una pala del maletero.
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Cruzo las rodillas y coloco un cojín detrás de mi espalda. Paso la página del diario y continúo leyendo. Me faltan solo 4 páginas para terminarlo.
Los recuerdos de mi madre me entristecen. Yo no sabía nada de que su vida fuera tan difícil. Pensaba que su comportamiento se debía al dinero, pero he estado muy equivocada. A mi madre le hicieron mucho daño, le jodieron la vida.
Seco las lágrimas de mis ojos. Creo que por fin comprendo a mi madre.
Termino de leer las cuatro páginas y cierro el diario. Estoy alucinando, las cosas que sé me superan:
“Atropellé a la mujer de Bernardo”, “Maté al hijo de Thayssa”, “Joaquín me persigue”, “Asesiné a la secretaria de Bernardo”, “Bernardo fue enterrado vivo”
Definitivamente no conocía a mi madre, pero me alegro, si todo este tiempo supiera la verdad no me sentiría cómoda con ella. Cojo un abrigo y me lo pongo, escondiendo el diario en el interior del bolsillo.
Necesito ir al cementerio.
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-¡No lo voy a hacer!- grito con fuerza
-Claro que lo vas a hacer, soy tu madre y debes de obedecerme
-Ni muerta lo haré
Su mano impacta en mi cara causándome dolor.
-Has roto nuestra familia- me dice Antía con rabia
-Nuestra familia ya estaba rota- empiezo a reírme
Mi risa cabrea más a mi madre que intenta golpearme nuevamente, pero esta vez lo esquivo.
-Te vas a casar con el hijo de los Salvatierra. Quieras o no
-Tiene 31 años, yo tengo 17. No voy a arruinar mi vida con un vejestorio
-Ese será tu castigo
Mi madre me odia. Quiere vengarse arruinándome la vida.
-No lo voy a hacer, yo quiero a Bernardo
-Bernardo se ha ido del pueblo
-Lo buscaré
-¿Piensas que el ya no tiene a otra? No seas niña. Lo que tu tenias con Bernardo solo era un amor de infancia, erais niños. Inocentes y tontos.
-Nos queremos…- le digo entre lloros
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“…no lo comprendía, mejor dicho, lo comprendía pero me quería hacer daño. Yo le destruí el matrimonio y mi madre me quería destruir la vida juntándome con Alejandro.
Después de la discusión empezamos a forcejear. Nuestra pelea terminó con su muerte, una muerte que estuvo presente cuando maté a Andrea. Ambos asesinatos fueron del mismo modo.
Después de matar a mi madre ya no sabía lo que hacer. Huir no era la respuesta porque no tenía a nadie. Cambiarme el nombre y empezar de cero era lo mejor que podía hacer. Tras modificar unas pruebas, acusaron a mi padre del asesinato de Antía. Paso sus últimos días en la cárcel.
Decidí que casarme con Alejandro era lo mejor que podía hacer, el tenía dinero y eso me serviría para poder seguir adelante. Tuve que renunciar al amor de Bernardo. Él se fue del pueblo, abandonándome, abandonando cualquier oportunidad de estar juntos que pudiéramos tener”
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Cierro el diario y me abrigo un poco más. Por fin sé quiénes son mis abuelos, por fin sé porque tanto secretismo con el pasado de mi madre. Ella mató a mi abuela. No lo hizo queriendo, pero lo hizo.
Me arrodillo y dejo un ramo de rosas en la tumba que tengo enfrente.
-Antía y Felipe, descansad en paz
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Después de escavar varios minutos, por fin encuentro la caja. En este lugar pasé los días más felices de mi infancia. Aquí venia a jugar con Bernardo desde que éramos pequeños.
Saco la caja y la abro. Encuentro las dos cartas que escribimos hace años. Ambos juramos regresar para leerlas. Pero eso va a ser imposible. Cojo las cartas, una es mía y otra es de Bernardo. Abro la de Bernardo:
-“Espero que cuando volvamos a por esta carta estemos casados y seamos muy felices jugando con nuestros futuros hijos”
Las lagrimas empiezan a caer por mis ojos. ¿Qué pasaría si no golpease con la piedra a mi padre? ¿Qué pasaría si no me encerrasen en el reformatorio? ¿Sería todo distinto?
Yo no fui quien renunció al amor, el no me esperó…
Abro mi carta:
-“Vamos a estar juntos para siempre”
Con rabia, destrozo las dos cartas. Pudimos ser felices… pero lo estropeamos todo.
Cojo la caja para tirarla pero veo una pequeña nota en su interior. La leo.
"No sé si algún día se cumplirá la promesa de que los dos leamos las cartas juntos, pero creo que eso jamás sucederá. Te prerguntarás que hace esta nota aquí, pues te lo diré: Regresé, sí, regresé. No sé cuando leerás esta nota pero estoy hablando del día que saliste del reformatorio. Yo no estaba porque mis padres tenían un viaje de negocios. Ahora que he regresado me enteré de que te vas a casar con un viejo. Yo pensaba que me querías... pero veo que no. Para ti lo nuestro solo fue un juego de niños. Ahora sí que me voy para no volver nunca, reharé mi vida y te olvidaré. Gracias por destruir mi corazón"
No... ¡no puede ser! ¿Por qué? Destrozo la caja con rabia. Fui yo quien lo estropeó todo casándome con Alejandro. No, la culpa no es mía, es de Antía. La odio. Ahora no me arrepiento de haberla matado

Diooos!! Que capítulazooo! Encantoume de verdad! Sobre todo esto último da nota, e mais o que fixo ela o salir do reformatorio! (no fondo Gloria ten motivos pa ser tan cabrona)
ResponderEliminarSaludos cordiales :)
como mooooolaaa!!!!
ResponderEliminarxa nn podo esperar o siguiente :D
Non me esperaba nada do que pasou neste capitulo, o mellor de todos sin duda
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