martes, 11 de enero de 2011

Cincuenta y nueve

Tecleo en el ordenador el nombre de Rosa Castro Muñoz, es la decimo sexta vez que tecleo su nombre. Hasta ahora no he tenido suerte, no la he encontrado. Miro el reloj, son las cinco de la mañana, aún no he dormido.
Me levanto del sillón y voy a la cocina, hago un café y regreso a mi dormitorio. Cojo el portátil y continúo con la búsqueda, necesito encontrar a Rosa Castro Muñoz. Necesito hacerle ese favor a Abi.
Por más que busco su nombre… no obtengo ningún resultado. Estoy a punto de darme por vencido.
Pongo las manos en la cabeza y me quedo pensando alguna solución, algo tiene que haber para poder encontrar a esa mujer. ¿Y si Rosa Castro Muñoz estuvo en la cárcel?
Tecleo la pagina web de la empresa de abogados en la que trabajaba mi padre. Aún me acuerdo del usuario y de la contraseña, espero que no hayan eliminado su cuenta. Tecleo el email y acto seguido la contraseña. Espero unos segundos… ¡correcto!
La página entra en el perfil de mi padre. Ahora tengo acceso a todos los datos de los clientes de la empresa. A ver si por un casual hay alguna clienta llamada Rosa Castro Muñoz.
Busco la barra para escribir el nombre del cliente, la encuentro y escribo: Rosa Castro Muñoz, acto seguido clico en el botón de buscar. Unos segundos después obtengo una información negativa, no hay ninguna clienta llamada con ese nombre… pero en cambio hay algo que me deja alucinando. ¡Qué coincidencias tiene la vida!

♠♠♠

Abro las persianas de la cocina, el día está nublado y parece que hace bastante frio. Miro el reloj, son las diez de la mañana. Cojo la cafetera y me sirvo un poco de café en el vaso.
Al terminar de beberlo me voy a la ducha, necesito asearme un poco. Mientras cojo el champú, escucho el sonido de llamada de mi móvil… ¡mierda! ¡Qué momento más inoportuno!
Termino rápidamente de ducharme y salgo de la bañera. Me acerco al armario y cojo el móvil, una llamada perdida de mi amigo Antonio.
Pulso el botón de llamada. Unos segundos después obtengo respuesta:
-¡Porque no cogías!- es lo primero que me dice
-Estaba en la bañera
-¿No estarías con ninguna guarrilla? Desde que te abandono tu mujer andas algo necesitado…- empieza a reírse con la típica risa que odia todo el mundo
-Tranquilo Antonio, ahora le digo a tu mujer que regrese a casa
-¡Que gracioso eres Joaquín!
-¿Me llamabas para hablar de lo gracioso que soy?
-No, quería hablar contigo para contarte que he conseguido un nuevo trabajo para ti
-¿Para mí?
-Sí, es un trabajo en el que conseguirás mucho dinero, diez mil euros al mes.
-¡Diez mil euros al mes!- exclamo de felicidad al escuchar la noticia- ¿Y qué tengo que hacer para conseguir el trabajo?
-Trasladarte a Francia, allí hay una “empresa”- recalca el nombre de empresa- que te contratará como “mensajero”- recalca el nombre de mensajero- para realizar unos envíos
-Es decir, que tengo que ir a Francia a trabajar, aparentemente, de mensajero para repartir droga. ¿Es eso lo que quieres decir?
-¡¿Estas loco?! ¡Podíamos tener los teléfonos pinchados!- dice Antonio asustado
-Antonio, esto no es una película de James Bond, aquí lo único que hay pinchado es mi brazo, y es debido a la jeringuilla que me he inyectado
-Necesitamos asegurarnos Joaquín, tenemos que hablar en clave. ¿Qué me dices te gusta el trabajo?
-Es una oferta bastante tentadora, pero a mi edad, con casi 50 años no voy a abandonar España para jugarme la vida en Francia
-No es jugarte la vida, no es un trabajo peligroso
-Lo sé, lo sé… pero tengo a alguien mejor para ese trabajo
-¿A quién?
-A mi sobrino

♠♠♠

Mis manos mueven las ruedas de la silla hasta la habitación. Al llegar a la puerta llamo dos veces antes de entrar. Nadie contesta. Abro la puerta y veo que está todo oscuro… ¿A qué hora se piensa levantar?
Me aproximo hasta su cama intentando no hacer ruido. Escucho sus ronquidos, aún no se ha despertado. Al llegar a su cama consigo verlo gracias a la poca claridad que entra por las persianas. Está boca arriba sin camiseta, puedo ver su musculoso torso. Paso mis manos entre sus músculos, el hace un leve movimiento. Las sabanas lo tapan de la cintura para abajo.
Me acerco un poco más a su cara, escucho su respiración, me estoy poniendo un poco nerviosa, tengo ganas de besarle. Aproximo mi boca a la suya y lo beso.
-Me gusta más que me beses despierto- dice

Al escuchar su voz me separo rápidamente, me ha asustado:
-¿Estabas fingiéndote el dormido?- le pregunto
-Puede…- dice en tono pícaro- ¿Qué más me habrías hecho si no me despertara?
-¿De verdad quieres saberlo?- pongo una voz sexi
-Quiero saberlo
-Pues si siguieras dormido… me acercaría poco a poco a tu cuerpo… te besaría el cuello…- me acerco nuevamente a él- tocaría con mis manos tus abdominales…- se los toco- bajaría mi mano poco a poco hasta llegar al ombligo…- noto como se pone un poco nervioso…
-¿Qué más?- pregunta impaciente
-Volvería subir mi mano suavemente hasta tu cuello… te besaría en la mejilla- le beso la mejilla- me acercaría a la oreja y te la mordería poco a poco- se la muerdo…- ¿Quieres saber que más te haría?
-Sí- dice sin dudar
-Después de morderte la oreja poco a poco… cogería un cojín… ¡y te ahogaría!- me separo bruscamente de él

Veo como se tapa con la sabana y se separa de mí
-¿Qué pasa?... estás… ¿nervioso?- empiezo a reírme

Ian se levanta, intenta taparse con la sabana, veo que están en calzoncillos. Llega a la ventana y sube la persiana. La luz empieza a entrar en la habitación. Acto seguido coge sus pertenencias y se va al baño.
-No hagas cosas malas en el baño- le digo en un tono burlesco
-¿Me lo vas a impedir?- contesta mientras escucho el ruido de la bañera

Hago que no escucho su pregunta y espero a que termine de ducharse.
-¿A qué has venido a mi habitación?- me pregunta desde el baño
-Me preguntaba que estarías haciendo, hace dos horas que teníamos que estar haciendo los ejercicios
-Perdona, esta noche no pegué ojo
-¿Una pesadilla?
-No, estuve hasta las cinco de la mañana buscando información sobre la madre de Elías
-¿De verdad? ¿Has encontrado algo?

El ruido del agua de la bañera cesa. Unos minutos después Ian sale del baño con un pantalón vaquero puesto, enseñando su parte superior. Mi mirada se fija en sus músculos, que cuerpo tan perfecto tiene. Ian nota que lo estoy mirando y me dice:
-Sí son de verdad
-¿El qué?- le pregunto volviendo a la realidad
-Mis músculos, ¿quieres tocar?
-No- le digo

El se acerca a mí, coge mi mano y se la pasa por sus pectorales. Siento una extraña sensación, estoy nerviosa.
-¿Ves como son de verdad?
-No lo dudaba- le digo con apenas voz

Él deja mi mano y se acerca para besarme. Un beso que dura unos minutos hasta que nos separamos.
-¿Qué decías de la madre de Elías?- le vuelvo a preguntar
-Pues que la he encontrado, sé donde vive, donde trabaja…
-¿De verdad? ¿Cómo lo has conseguido?
-Resulta que después de horas buscando por internet su nombre decidí ir a la página de la empresa de abogados en la que trabajaba mi padre. Allí introduje su contraseña y busque el nombre. Quería encontrar algún dato de si estuvo en la cárcel o algo, pero en lugar de eso encontré algo mejor.
-¿Qué encontraste?
-Resulta que la señora Rosa Castro Muñoz es abogada, trabaja en el mismo bufete de abogados en el que trabajaba mi padre. Gracias a su ficha encontré su número de teléfono y la dirección de la casa donde vive
-¿Estas seguro que se trata de la misma Rosa? ¡No creo que una abogada abandone a su hijo!
-No estoy seguro, pero mejor que no tener nada…
-Tienes razón. ¿Esta tarde le damos una visita?
-¡Por supuesto!

Ian se coloca una camiseta apretada amarilla que le sienta estupendamente.
-¿Te apetece hacer los ejercicios aquí?
-¿En tu cama?- le pregunto
-O en el suelo, como quieras…
-Prefiero en la cama

Me coge con sus fuertes brazos y me lleva hasta su cama que todavía está sin hacer. Me coloca bien y empieza a deslizar sus manos por mi cuerpo hasta las piernas.
-¿Sientes algo?- me pregunta
-Un poco, siento como un ligero golpe, pero poco
-Bien

Empieza a mover mis dos piernas, está totalmente concentrado en su trabajo.
Mientras, yo coloco bien la almohada, noto el olor de Ian en ella, un maravilloso olor. No me puedo creer que esté en su cama. Me dejo llevar por el momento, cojo la almohada e inspiro el olor, me encanta.
-Paco Rabanne- me dice
-¿Cómo?- le contesto apartando la almohada de mi cara
-Digo que la colonia que uso es de Paco Rabanne

Al escuchar sus palabras me siento avergonzada, es la segunda vez que me descubre. La primera me pilló mirando sus músculos y ahora esto…
-No te sonrojes…- me hace burla
-No me he sonrojado- le digo mientras le tiro la almohada a la cara

El se levanta, deja de hacer los ejercicios y se acerca a mí:
-¡Ahora te vas a entrar!- coge la almohada y juega a hacer que me asfixia
-¡Para, para!

Con sus manos empieza a hacerme cosquillas por todo el cuerpo, pero yo solo lo siento de la cintura para arriba y no puedo evitar reírme. De pronto él para y se pone encima de mí, me mira fijamente a los ojos y me besa. Noto más pasión que nunca. Le sigo el beso, empezamos a acariciarnos, el aprieta su cuerpo contra el mío, me besa en el cuello, lanzo un breve gemido.
-Sigue…- le digo

El continua besando mi cuello, sube dándome besos, llega hasta la oreja y después regresa a mi boca. Abre los ojos y me mira, todo está en silencio.
-Te quiero- me dice

♠♠♠

El médico me coge el brazo, me coloca una goma elástica y me inyecta suero. Esta vez no me duele. Ayer cuando me lo inyectaron por primera vez me dolió más.
Al terminar, el médico quita la goma de plástico y la jeringuilla.
-¿Te ha dolido?
-No- le digo
-Mejor, ayer no parabas de quejarte
-Normal, si me hace daño me tendré que quejar digo yo
-Ya me dijo Alex que tenías carácter, por cierto ¿Dónde está?
-Trabajando- le digo
-¿Y porque no ha venido a acompañarte? ¿No le dejaron?
-No lo sé, tiene un jefe muy malo
-Estos jefes de hoy en día… se creen que lo saben todo

El doctor tira la jeringuilla a la papelera y se pone a escribir en mi historial médico.
-¿Aún no ha caído?- le pregunto
-¿En que no he caído?- pregunta
-En que es usted el jefe de Alex

Él se queda pensativo unos segundos y empieza a reírse
-¡Es verdad! La edad no perdona. Estaba demasiado concentrado en el trabajo y no me di de cuenta de lo que decías
-Que forma tan fina de decir que me ignorabas
-No, no… ¡no es eso! Es solo que no quería cometer ningún fallo- intenta justificarse, aún no se ha dado dé cuenta de que le estoy vacilando

Termina de apuntar unas cosas y me da dos pastillas para que me las tome.
-Trágalas rápidamente y bebe este vaso de agua

Cojo las pastillas y las trago. Él me aproxima el vaso de agua y pego un sorbo grande.
-Señor Romar, ¿mañana también tendré que venir?- le pregunto
-Tienes que venir todos los días, el tratamiento es fundamental para que te cures
-¿Y no me puede tratar Alex en casa?
-No, el es pediatra, el cáncer no es su terreno

Alguien llama a la puerta.
-Adelante- dice el doctor

La persona abre la puerta y descubro que es Alex:
-¿Qué tal se ha comportado Iria, Señor Romar?
-Muy bien- le contesta
-¿Se ha quejado de la inyección?
-Hoy no- dice sonriente
-¿Estáis hablando como si fuera una niña pequeña?- intervengo en la conversación, ellos dos empiezan a reírse- ¡No le veo la gracia!
-Ya puedes irte, te dejo en buenas manos- me dice Romar

Me levanto de la silla y cojo la chaqueta.
-Hasta mañana doctor

Los dos salimos de la consulta. Llegamos al pasillo:
-¿Qué tal te encuentras?
-Algo mareada, pero bien
-¿Me esperas diez minutos en la cafetería? Tengo un paciente y cuando termine vamos para la casa ¿vale?
-Ok, pero no tardes- nos despedimos con un beso

♠♠♠

Abro la puerta de la cocina y entro. Allí está Elena preparando la comida. Me acerco a ella, está de espaldas, la agarro por la cintura y veo lo que está cocinando.
-¡Que buena pinta tiene todo!- le digo
-Es una comida que he inventado- me dice sonriente
-Pues se parece mucho a la receta de cocina que dieron por la televisión ayer por la noche
-¡Voy a tener que pedir derechos de autor!- empieza a reírse

La beso en la mejilla y empiezo a colocar la mesa. Coloco dos platos, dos vasos, dos tenedores y dos cuchillos. Alguien llama a la puerta.
-¿Esperas a alguien?- me pregunta Elena
-No ¿y tú?
-Tampoco, ve a ver quién es

Me acerco a la puerta de entrada y miro por la mirilla, se trata de mi tío Joaquín. Giro la llave y abro la puerta.
-Buenas tardes sobrino
-Buenas tardes tío

Entra en la casa y nos dirigimos a la cocina.
-Buenas tardes Elena- le dice al verla
-Buenas- le contesta ella
-Que buen olor tiene esa comida- le dice el
-Es una receta que vi por la tele, ¿quiere quedarse a comer?
-No me negaré a esta propuesta tan tentadora- empieza a reírse

Me acerco al armario y cojo otro plato más. Lo coloco en la mesa. Joaquín y yo nos sentamos en la mesa mientras mi novia nos sirve la comida. Después de servirnos, ella se sienta.
-Sobrino, tengo una noticia que cambiará tu vida y la de ella
-¿De qué se trata?
-¡Te vas a Francia!
-¿A Francia? ¿A qué?

Elena nos mira fijamente, no parece estar de acuerdo con la noticia
-Te he conseguido un trabajo, recibirás diez mil euros al mes
-¿En qué consiste ese trabajo?- le pregunta Elena
-Tranquila no es nada malo, será mensajero, trabajara repartiendo objetos en una empresa muy importante en Francia
-¿Es ilegal?- vuelve a preguntarle Elena
-No, no, es todo legal

Miro a las manos de mi tío, sé que está mintiendo porque no para de moverlas, es una manía que tiene, cuando miente, mueve mucho las manos. Elena parece estar tranquila, ha creído lo que le ha dicho.
Terminamos la comida y ayudo a Elena a recoger un poco. Joaquín se va al salón a ver la tele y lo acompaño, me siento a su lado y le digo:
-Ahora cuéntame la verdad
-¿Qué verdad?
-La del trabajo
-¿No me crees?
-No creo que cobres diez mil euros solo por repartir objetos, venga tío que nos conocemos…
-Yo solo mentí para no preocupar a Elena, ella no quiere que sigas trabajando en esto… pero se que andáis mal de dinero…
-En qué consiste el trabajo- le vuelvo a decir
-De mensajero, tendrás que repartir droga, es un buen trabajo, ganarás un pastón
-¿Droga? ¡No quiero aceptarlo! ¿Y si me pillan? ¡Puedo ir a la cárcel!
-Hugo, piensa un momento, ganas diez mil euros al mes, te pagan el alojamiento y te puedes llevar a Elena… ¿Qué más quieres?

Memorizo todo lo que ha dicho: Diez mil euros al mes, alojamiento pagado y me puedo llevar a Elena… Es la oportunidad que estaba esperando para alejarme de todo…
-¡Acepto!- le digo finalmente

Unos minutos después mi tío se va de la casa a prepararlo todo. Elena llega de la cocina y se sienta en el sofá:
-¿Has aceptado?- me pregunta
-Sí, nos vamos a Francia
-¿Yo también?- pregunta sorprendida
-¡Claro! ¿Pensabas que te iba a dejar aquí sola?

Elena, toda emocionada, se levanta y se sienta en mis rodillas
-¡Me has hecho la mujer más feliz del mundo! ¡Vamos a empezar una nueva vida!- nos besamos
-Ya verás los felices que vamos a ser

Nos besamos, la pasión empieza a apoderarse de nosotros hasta que ella se separa.
-¿Qué te ocurre?- le pregunto
-Hay algo que creo que tienes que hacer- me dice
-¿Qué tengo que hacer?
-Creo que deberías de ir a hablar con Ian, contarle lo de Ana. Ian tiene que saberlo todo, es tu amigo, él no puede vivir más en esa mentira.
-Llevo varios días pensando en lo mismo pero aún no estoy seguro
-Cariño, él es tu mejor amigo, Ana se está riendo de él… ¡no permitas que esto siga así! Nosotros nos marcharemos muy lejos y es mejor solucionarlo ahora todo. Marchar con la conciencia tranquila…

Las palabras de Elena son totalmente sinceras… ¿Qué debo de hacer?

♠♠♠

-¡Hemos llegado!- exclama Ian

Se quita el cinturón y sale del coche para ayudarme a bajar. Tras media hora en la carretera por fin hemos llegado al bufete de abogados.
Los dos nos acercamos a la puerta principal, por el camino le pregunto a Ian:
-¿Estas enfadado?
-No, ¿Por qué debía de estarlo?
-Por lo que sucedió por la mañana
-No tranquila, es normal que lo hicieras
-No sé lo que me paso de verdad, todo iba bien hasta que me dijiste Te quiero, todo me recordó a Elías y no podía seguir… siento haberte empujado… siento haberte dicho que te separaras… siento…- no me deja terminar la frase
-Cállate, es normal, yo te quiero y comprendo por lo que estas pasando- se da la vuelta y me mira a los ojos- Abi te quiero y esperaré lo que sea necesario
-Gracias por comprenderme-
-¿Cómo podías creer que estaba enfadado? ¡Yo soy incapaz de enfadarme contigo!- me besa

Los dos entramos en el bufete, allí nos dirigimos hacía una mujer con cara de pocos amigos.
-Queríamos hablar con la señora Rosa Castro Muñoz
-¿De parte de quien?- le pregunta la secretaria
-De Ian
-¿De Ian que?
-De Abi- le digo yo
-¿De Iandeabi?- parece que nos está tomando el pelo
-No, de parte de Abi, solo de Abi- le digo yo
-¿De Abi que?
-¡De Abi Salvatierra! Soy hija de Alejandro Salvatierra, dile que quiero hablar con ella
-¿Eres hija del dueño de la empresa de joyas Salvatierra?
-La misma
-Ahora mismo la llamo
-No hay nada como tener un apellido famoso- me dice Ian sonriente

Al cabo de unos minutos aparece la secretaria diciéndonos que Rosa está preparada para atendernos. Nos señala el despacho.
Entramos por la puerta y vemos un enorme despacho, al final del todo, cerca de un enorme ventanal, está una mujer de unos cuarenta y tantos años sentada. Es delgada y está muy bien cuidada. No le veo el rostro porque está mirando para unos papeles.
Ian cierra la puerta y Rosa nos mira. Al verla siento un escalofrío, ella es la viva imagen de su hijo. Tiene su mismo color de ojos, un marrón muy oscuro. Siento que estoy volviendo a ver a Elías.
-Sentaros- nos dice amablemente

Nos acercamos y nos acomodamos delante de su mesa.
-Yo soy Rosa, una de las mejores abogadas de este bufete
-Yo soy Abi y él es Ian
-Encantada de conoceros, decidme ¿Cuál es vuestro problema? ¿Queréis contratar mis servicios?
-No, no hemos venido aquí por eso
-Entonces… ¿Por qué habéis venido?

Ian y yo nos quedamos callados. No sabemos cómo empezar… ¿Qué pensará de mi? ¿Qué pensará de una desconocida que un día llega a su despacho y le pregunta por qué abandono a su hijo? ¡Qué locura estoy haciendo!
Contemplo los ojos de la señora, son idénticos a los de Elías… ¡incluso tienen la misma mancha negra en el borde del color marrón! No hay duda, ella es su madre.
-¿Por qué no habláis? Si no queréis nada no me hagáis perder el tiempo, estoy muy ocupada

Ian al ver que estoy indecisa se pone a hablar
-¿Me reconoce?- le pregunta Ian
-¿Yo? No… ¿Quién eres?
-Soy Ian, el hijo de Bernardo
-¡Cuánto has crecido!- Rosa se levanta y se ha cerca a darle dos besos- La última vez que te vi tendrías 6 años, eras un renacuajo. ¿Qué tal está el viejo Bernardo?
-Pues… falleció
-Lo siento, no tenía esa información… hace años que no sé nada de él, era un buen compañero y sobre todo un buen abogado, hemos trabajado juntos en varios casos.
-Era el mejor en su trabajo- le dice Ian, tiene lagrimas en los ojos

Los dos se abrazan
-Dale el pésame a tu madre, ella me conocerá
-Señora, ¿puedo hacerle una pregunta?- intervengo en la conversación
-Claro que puedes hacerla
-¿Usted está casada?
-Sí, estoy felizmente casada
-¿Hace muchos años que se casó?
-Hace poco, unos cinco o seis años, ¿Por qué?
-¿Y tiene hijos?- continuo con las preguntas
-Tengo un hijo pequeño

Rosa vuelve a sentarse en su silla y abre un cajón. Coge una foto y me la enseña.
-Este es mi marido y mi hijo, tiene 8 años

Al ver la foto me quedo alucinada. No me lo puedo creer, el niño pequeño es la viva imagen de Elías. Cuando estaba saliendo con él me enseño fotos del orfanato y es idéntico al pequeño.
-¿Te pasa algo Abi?- me pregunta Ian
-Es su viva imagen- digo en alto
-¿La viva imagen de quien?- pregunta Rosa

Continuo sin quitarle ojo a la foto, unas lagrimas caen por mis ojos. La señora Rosa no entiende nada. Me fijo en el padre, no se parece en nada a Elías.
-Puedo hacerle una ultima pregunta- me seco las lagrimas y le devuelvo la foto
-Sí- la abogada me mira extrañada
-¿Cómo se llama su hijo?
-Elías

Su respuesta me deja impactada. Ian y yo nos miramos fijamente, no hay duda, ella es la persona que estamos buscando.
-¿Pasa algo? Me estáis asustando- nos dice Rosa
-He venido aquí para hablarle de su hijo, de Elías
-¿De mi pequeño? ¡Que le ha pasado!- se asusta
-No, de ese Elías no… del otro- le digo
-¿Del otro? ¡No la entiendo!
-Elías, el hijo que abandonaste hace años en la puerta de un orfanato

Mis palabras la dejan sin palabras. Se pone nerviosa, no sabe que contestar
-¡Lárguense de mi despacho!- nos grita
-Señora, calmase- le dice Ian

Pero Rosa no lo escucha, está llena de rabia, no para de gritar, tiene los ojos llorosos:
-Largaos, no quiero saber nada de vosotros

Saco de mi bolso una tarjeta con mi número de teléfono y la dejo encima de su mesa. Ella al verla la rompe y la tira a la basura.
-¡Voy a llamar a la policía!

Ian empuja mi silla de ruedas y antes de llegar a la puerta le digo que pare.
-Es una pena que no quieras saber nada de tu hijo. ¿Qué clase de madre abandona a su pequeño en un orfanato? Yo no la quiero juzgar, sus motivos tendría. Pero ahora, supongo que su vida ira mejor que aquellos años… si usted tiene un poco de corazón no permitirá que la tumba de su hijo siga sin flores.

Mis palabras hacen que ella pare de llorar, se queda totalmente pálida, inmóvil. Ian abre la puerta y salimos de su despacho.

♠♠♠

Una hora después de lo ocurrido en el despacho de Rosa Castro Muñoz

-Aún no me puedo creer lo que ha pasado- le digo a Abi
-Yo tampoco me lo puedo creer… Dios no tardará en castigarla

Llegamos a la mansión. Antes de entrar por la puerta escuchamos unos ruidos procedentes del coche de Alex.
-¿Qué hace el coche de mi hermano aparcado ahí fuera?- me pregunta Abi
-No lo sé, pero parece que hay alguien en su interior
-Ian, acércate a mirar que pasa

Me acerco al coche de Alex que está a unos metros de nosotros. En la parte de delante no hay nadie, veo a Alex y a Iria sentados en la parte trasera. El está sentado al lado de la puerta y ella está durmiendo, apoyando su cabeza en sus piernas. Alex parece que tiene los ojos llorosos. Este al verme baja la ventanilla:
-¿Ocurre algo?- le pregunto a Alex
-No, todo va bien

Abi se acerca a nosotros y ve a Iria durmiendo:
-¿Esta enferma?- le pregunta a su hermano
-Está cansada- responde Alex

Iria, al escuchar voces, se despierta y se sienta en el asiento. Con sus manos se limpia los ojos llorosos y nos lanza una sonrisa. Pero ninguno de nosotros le devuelve la sonrisa, todos estamos mirando las piernas de Alex.
Allí, donde Iria apoyó su cabeza, ahora solo hay mechones de pelo.
Iria al verlos se toca el cabello y empieza a llorar.
-No llores, a mí también me pasa- le dice Abi- sobre todo con el peine

Alex le hace un gesto a su hermana para que se calle. Iria continúa llorando en los brazos de Alex. Así siguen unos minutos hasta que bajan del coche.
-¿Qué os pasa?- le pregunta Abi
-Tengo cáncer- le responde Iria antes de marchar huyendo para su habitación

Alex corre detrás de ella. Mientras en la entrada Abi y yo nos miramos fijamente, no nos creemos lo que acaba de suceder. ¿Cómo puede tener Iria cáncer?

♠♠♠

Consigo detenerla en las escaleras.
-¡Quiero ir a mi habitación!- grita Iria
-Baja la voz- le contesta Alex
-¡pues suéltame! ¡No tengo ganas de nada! ¡Quiero descansar!
-Iria tranquilízate, todo va a salir bien
-Estoy harta de que digas siempre lo mismo, todo va a salir bien… ¡sé la frase de memoria!

Me quedo callado, en ese momento entran por la puerta principal Ian y Abi. Mi madre que ha escuchado los ruidos también aparece seguida de unos empleados, entre ellos Tomás.
-Ahora que estamos todos reunidos- le digo a todos gritando
-¿Qué haces?- pregunta Iria desconcertada

Saco del bolsillo una cajita y me arrodillo en las escaleras. Todos quedan boquiabiertos. Le doy la cajita a Iria y esta la abre…
-¿Te quieres casar conmigo?- le pregunto

♠♠♠

-¿Le está pidiendo matrimonio?- me pregunta Ian
-Creo que si- le digo

En ese momento, mientras mi hermano le está pidiendo matrimonio a Iria, suena mi móvil. Miro el número que me llama, es un número desconocido. Acepto la llamada
-¿Quién es?- le pregunto
-Soy Rosa…- contesta la voz

♠♠♠

Hace mal tiempo, está empezando a nevar. Ian y yo estamos esperando en la entrada del cementerio. Después de unos minutos de espera llega el coche de la señora Rosa. Está baja del coche y con sorpresa vemos que trae a un niño pequeño con ella.
-¿Dónde está el?- nos pregunta Rosa
-Síguenos- le digo

Entramos en el cementerio, Ian y yo vamos delante y ellos detrás. El pequeño está agarrado a la mano de su madre:
-Mamá, ¿Qué hacemos aquí?
-Vamos a visitar a alguien, no tengas miedo

Llegamos a la tumba de Elías.
-Aquí es- le digo a la señora

Ésta mira la tumba. Ve que está descuidada, no tiene flores…
La mujer deja de hacerse la valiente y se desmorona, se arrodilla delante de la tumba y empieza a llorar y a gritar:
-¡Perdóname! ¡Hijo, perdóname!

El pequeño Elías no entiende lo que está haciendo su madre e intenta acercarse a ella. Pero yo lo cojo de la mano y le digo que la deje un minuto sola. El pequeño me hace caso y me sonríe, esa sonrisa del niño me hace feliz. Verlo a él es como ver a su hermano.
-Perdóname, por favor perdóname- continua Rosa hablando con la tumba- Yo quería volver a recogerte, eran unos años muy duros. Tu padre falleció y yo sola no podía sacarte adelante. No me hablaba con mis padres y una amiga me aconsejo que te dejase en el orfanato. No quería abandonarte, solo quería que pasaras allí un tiempo. Incluso di mi nombre, les dije a las monjas que regresaría a por ti… Yo quería regresar… ¡Te lo juro!...- Rosa se seca unas lagrimas y continua hablando- Después de dejarte empecé a trabajar en una casa de ricos que no me permitían tener hijos, trabaje muy duro y me pagué los estudios. Después conocí a un hombre que me hizo infeliz y me impidió buscarte. Me divorcié de él, y ya pasaran muchos años, tendrías que tener 16 y supuse que no querías saber nada de mí. Supuse que me odiarías…

Empieza a nevar.
-Su hijo no la odiaba, él siempre me hablaba de que quería a su madre por encima de todo- le digo a Rosa
-¡El me odiaba! ¡Lo abandoné!
-No, él la quería y su mayor deseo era reencontrarse con usted
-¿De verdad?
-Se lo prometo, él fue mi novio y lo conocía perfectamente
-Mi hijo tenía buen gusto, eres una persona encantadora
-¿Mamá que está pasando?- el pequeño interviene en la conversación
-Quiero que sepas que el pequeño Elías se parece a su hermano mayor, son igualitos y también que sepa que usted tiene los mismos ojos que él.

Rosa coge de la mano a su hijo y lo pone delante de la tumba de Elías.
-Mira cariño, este es tu hermano mayor
-¿Tengo un hermano?- pregunta con inocencia

En ese momento se escucha un miau de un gato. Todos nos damos la vuelta y vemos como un gato negro camina hacía la tumba de Elías.
-Es el gato del otro día- le digo a todos

El pequeño animal se acerca a Rosa y a Elías Junior y empieza a lamerle la mano al pequeño. Después se acerca a mí y levanta las patas y camina hasta llegar a mis brazos. Lo cojo y lo miro a los ojos… tiene unos ojos marrones con una mancha negra en el borde del ojo… ¡los mismos ojos que…!
-Mamá ¿podemos llevarnos el gato a casa?
-No hijo
-Creo que lo deberías de llevar- le digo
-Pues nos lo llevamos- me dice Rosa

Unos minutos después Rosa nos agradece todo y se sube en el coche con su hijo pequeño y con el gato.
-Muchas gracias por todo de verdad, a partir de ahora vendré todos los días al cementerio- nos dice Rosa para despedirse

Ian y yo quedamos los dos solos en la entrada del cementerio.
-Que buena acción hemos hecho- dice Ian
-Ian… ¿tú crees en la reencarnación?

A Ian no le da tiempo de contestar, en ese momento le suena el móvil. Este lo coje:
-Hola Hugo ¿Qué quieres?


3 comentarios:

  1. Jooo... que bunito o momento do gato, e cando Alex lle pide matrimonio a Iria...
    Sin duda en este capitulo lucisteste, sigue así.
    Saludos cordiales

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  2. si señor!
    eu creo q von empesar a creer na reencarnacion :P

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  3. E o máis bunito que leein ata ahora, sigue así!

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad