domingo, 30 de enero de 2011

Sesenta y tres

Salgo del hospital y veo el tiempo que hace. Está lloviendo y hace mucho viento. ¿Ian y Abi conseguirían encontrar un taxi?
A lo lejos veo una persona caminando con alguien en brazos. A medida que se aproximan veo que se trata de Ian, que lleva a mi hija en sus brazos. Corro hacía ellos:
-¿Qué le ha pasado?- le digo asustada
-Se ha desmayado- me dice

Ambos están mojados. Entramos en el hospital y dos enfermeros traen una camilla para llevar a mi hija. Ian les cuenta lo sucedido:
-Se levantó de la silla, hizo demasiado esfuerzo y se desmayó…

Los enfermeros se la llevan. Veo a Ian muy nervioso, me acerco a él y le paso mi mano por el hombro. Él me mira con cara triste:
-Esperemos que este sobresfuerzo no le traiga ningún problema para su recuperación- me dice
-Tranquilo Ian, se pondrá bien

Claudio aparece y se acerca a nosotros. Me hace un gesto con la cabeza.
-Discúlpame Ian, voy a hablar un minuto con él

Me acerco a Claudio y le digo en voz baja:
-¿La encontraste?
-No, la perdí de vista
-¿Otra vez? ¡Eres un inútil!
-Entró en la planta cuatro y no sé a dónde se dirigió
-¿La planta cuatro dices?
-Si
-Está bien, quédate aquí con Ian. Yo voy a buscarla

Me vuelvo a acercar a Ian y le digo que me disculpe unos minutos porque tengo que hablar con la dirección del hospital. Él, de forma muy caballerosa, me dice:
-¿Te acompaño?
-No gracias, tu quédate aquí, cuando recibas noticias de Abi avísame

Me doy la vuelta y subo en el ascensor hasta la cuarta planta. Allí veo un pasillo largo con dos puertas: En una hay una placa con los siguientes números: Habitaciones del 01 a la 50. En la otra puerta: Habitaciones de la 51 a la 100

Cojo la primera puerta y camino por el pasillo, escucho algunas voces pero ninguna es de Thayssa. ¡Esto es imposible! Hay 100 puertas y jamás la encontraré. De pronto escucho como una puerta se abre detrás de mí y alguien me dice:
-¿Me estabas buscando?

Me doy la vuelta y veo a Thayssa, delante de la puerta numero 5.
-No, yo no sigo a una pobre
-Entonces… ¿Por qué mandas que me espíen?
-Yo no he mandado a nadie para que te espíen
-¿Y Claudio?- ya sabía yo que era un inútil- ¿Tu te piensas que soy tonta? ¿Qué haces en este hospital? ¿Vienes a por mi hijo verdad?
-Thayssa cállate que das pena, ¿tú te piensas que una Salvatierra va a perder su valioso tiempo en el hijo de una pobre colombiana?
-En el hijo de una pobre colombiana puede que no… pero en el hijo de un Salvatierra sí
-Tu hijo no es un Salvatierra
-Mi hijo es un Salvatierra

Thayssa parece muy decidida a darlo todo por su hijo. Nunca la he visto tan enfadada como ahora.
-Pobre… me das pena, ¿Quién se va a creer que tu hijo sea un Salvatierra?
-Quizás nadie crea mi palabra porque solo soy una simple colombiana que no tiene donde caerse muerta…
-Por lo menos sabes lo poco creíble que eres- le digo con odio
-Pero la gente creerá en la palabra de Alejandro
-¿Y qué vas a hacer? ¿Desenterrarlo? ¡Ningún juez dictaría una orden para levantar el cadáver de mi marido!
-Yo no tengo que levantar ningún cadáver- Thayssa pone la mano en el bolsillo y saca un papel y me lo entrega- Léelo

Empiezo a leer el papel y la miro desafiante
-¿Cómo has conseguido esto?
-Mi hijo es tan dueño de la fortuna Salvatierra como tus propios hijos, ¿Qué pensará el juez cuando le enseñe el verdadero testamento de Alejandro?
-Maldita zorra- me lanzo encima de ella pero esta consigue esquivarme
-No intentes agredirme. Tengo cientos de papeles que te involucran en varios casos turbulentos, a ti y a tu ex amante Bernardo, puedo llevarte a la cárcel

Sus últimas palabras son alucinantes. Estoy en las manos de una simple criada. ¿Cómo he podido llegar a esta situación? Cojo el papel y lo destrozo en mil pedazos.
-Eso era solo una copia, el original lo tengo guardado en un lugar seguro
-Te mataré antes de que enseñes un solo papel- la amenazo
-Si muero, una persona se encargará de que salgan a la luz. Gloria estas acabada, pero te voy a decir una cosa. A mí no me importa tu dinero, yo solo quiero que mi hijo se salve. Te doy la oportunidad de que les digas a tus hijos la verdad y que donen una medula a cambio del testamento.
-Jamás
-Entonces tendré que ser yo quien se lo diga- se da la vuelta y la agarro por el hombro
-Está bien, se lo diré a mis hijos, pero tú a cambio me das el testamento
-Te lo daré cuando mi hijo tenga su medula. Te doy dos horas- Thayssa se da la vuelta y entra en la habitación número cinco

Regreso al ascensor ¿qué voy a hacer? ¿Cómo se lo diré a mis hijos? Mi móvil empieza a sonar, lo cojo.
-Abi está en la segunda planta, habitación número 6- me dice Ian
-Ahora voy

Llego a la habitación. Abi se encuentra en la cama, está muy pálida. A su lado está Ian agarrándole la mano. Esa situación me recuerda a Bernardo… son tan parecidos… ¿se repetirá la misma historia? ¿Mi hija se enamorará de Ian?
Me acerco a la cama, Abi apenas es capaz de hablar.
-En unas horas estarás mejor, ahora tienes que descansar- le dice Ian
-Has hecho un esfuerzo muy grande- le digo- Estoy orgullosa de ti

Abi empieza a llorar:
-Es la primera vez en años que me siento orgullosa de mi misma- dice mi hija- Hoy por fin me he sentido útil al salvarte la vida- mira a Ian
-Os dejo solos, voy a llamar a tu hermano- le digo a mi hija

♠♠♠

El piso es muy amplio y luminoso. Está muy bien amueblado. Lo malo es que es demasiado grande para una sola persona.
Voy al baño y enciendo la ducha, necesito refrescarme un poco. Dentro de nada voy a hablar con mi nuevo jefe.
Me visto rápido y bajo las escaleras. Al llegar a la calle veo a mucha gente caminando. No estoy acostumbrado a la vida en la ciudad, es algo estresante. Aprovecho un semáforo en rojo para cruzar un paso de cebra. Saco de mi bolsillo una nota con la dirección de mi jefe apuntada. Más o menos sé donde es, pero me gustaría preguntarle a alguien para asegurarme… ¡pero lo malo es que no sé francés!
Miro carteles y encuentro el que busco. Sigo una recta y miro el número de la vivienda. Veo a una pareja joven abrazados y dándose besos… es inevitable que piense en Elena. ¿Que estará haciendo ahora? ¿Me odiará? Ella jamás comprenderá que la dejé por nuestro bien. Necesitamos dinero o nos embargaran.

Llamo en la puerta de la casa y aparece por la ventana un tío con mala cara que me pregunta si soy Hugo y le digo que sí con la cabeza.
Entro en la vivienda, todo está derrumbado. Es una casa muy vieja, hay ratones caminando por el suelo. Sigo una voz que me dice:
-Por aquí

Llego a una habitación que está un poco más ordenada, por lo menos no tiene ratones. Hay una mesa grande llena de bolsas. Solo hay un hombre gordo en la habitación:
-¿Eres Hugo? ¿El sobrino de Joaquín?
-Sí, soy yo
-Bienvenido a tu nuevo trabajo- me dice con un tono de voz que da miedo

♠♠♠

-Abi, ¿estas bien?- aparecen Alex e Iria en la habitación
-Sí, estoy bien- le contesta mi hija

En estas horas trascurridas, Abi está mucho mejor. Tiene más energía gracias a los medicamentos. Ian no se ha separado ni un minuto de su lado.
-Me habías asustado- le dice Alex
-Mamá es muy exagerada- le contesta Abi
-Yo no soy exagerada- les digo a los dos
-Pero ¿Qué te ha pasado?- le pregunta Iria
-Me salvó la vida, se levantó para avisarme de que una caja de cemento iba a caer encima de mí- le dice Ian
-¿De verdad? ¿Te levantaste?- le pregunta incrédula Iria
-¡Esa es mi hermana! ¡Una gran heroína!- le dice Alex todo feliz

Todos nos reímos. De pronto me doy cuenta de Thayssa. Es hora de comunicarles la noticia a mis hijos.

♠♠♠

-¿Qué tal el trabajo?- le pregunto a mi sobrino por el teléfono
-Muy bien, hoy he tenido el primer encargo
-¿Ha sido muy difícil?
-Para nada, no es tan difícil como pensaba. Solo tengo que llevar una bolsa con droga a una determinada persona y este me paga. Es todo muy fácil
-Ya te dije yo que te ibas a hacer millonario por nada
-Gracias por conseguirme este trabajo
-¿Estas feliz?

No obtengo respuesta
-¿Extrañas a Elena?- le pregunto
-Sí…- el tono de voz de Hugo ha cambiado- ¿La has visto?
-Hace unos días la fui a visitar, está muy triste
-Lo debe de estar pasando fatal…
-Tranquilo Hugo, cuando regreses con el dinero todo se solucionará
-Eso espero, la quiero mucho y no me gustaría perderla para siempre

Después de una conversación de veinte minutos, cuelgo el teléfono. Qué suerte tiene mi sobrino de tener un tío tan bueno como yo.
Abro las ventanas, sigue lloviendo. ¿Qué estará haciendo Gloria Salvatierra en estos momentos?
A mi mente vienen todos los recuerdos que más dolor me causaron. Por culpa de Gloria quedé en la ruina, mi mujer me abandonó… ¡todo por su culpa! Pero ella no es la única culpable, su abogado la ayudó en todo. ¡Malditos traidores!
Mi venganza tiene que terminar, juré que me vengaría de Bernardo y de Gloria… y voy a terminar mi venganza.
Saco de un cajón una hoja que pone:
“¿Quieres saber donde están Gloria Salvatierra y su abogado Bernardo? Yo te puedo ayudar a encontrarlos”

Esa nota anónima la encontré un día en la puerta de mi casa. Gracias a ese aliado conseguí encontrarlos y poner en marcha mi venganza.

♠♠♠

-¿De qué nos quieres hablar mamá?- me pregunta Abi
-Hijos, quiero hablar con vosotros dos de una cosa muy importante. No quiero que nadie más se entere, por eso le he pedido a Iria y a Ian que se fueran un minuto de la habitación.
-Me estas preocupando madre- me dice Alex- ¿Qué es eso tan importante que nos tienes que contar?
-Es sobre Thayssa
-¿Thayssa?- se preguntan los dos al mismo tiempo
-Sí, Thayssa. Quiero contaros un secreto que nadie más debe de saber
-¿Nos vas a contar por que la despediste?- me pregunta Abi
-Sí… pero quiero que seáis comprensibles con todo lo que os voy a decir
-Lo seremos- me dice Alex

Me siento en una silla y tomo aire. Es hora de contarlo, tengo que contárselo o si no iré a la cárcel.
-Thayssa tiene un hijo que está enfermo, por eso faltaba al trabajo
-¿Tiene un hijo?- se preguntan sorprendidos
-Sí, el pequeño está en este hospital por lo que tengo entendido y necesita urgentemente un trasplante de médula. Pero lo malo es que solo puede recibir un trasplante de un hermano
-Pero Thayssa no tiene más hijos- afirma Alex
-Thayssa no, pero el padre de su hijo sí

Abi empieza a comprender por donde van los tiros:
-¿Quieres que nosotros le donemos nuestra medula?- me pregunta
-¡Como le vamos a donar nosotros! Eso significaría que…- Alex me mira fijamente
-Alejandro es el padre del hijo de Thayssa, ambos tuvieron una aventura

Los dos hermanos se miran, no se creen lo que les he dicho.
-Yo me he enterado hace poco, por eso despedí a Thayssa.
-¿Thayssa y papá? ¡No puede ser!- dice Abi llorando
-¿Tenemos otro hermano?- me pregunta Alex
-Un bastardo. Thayssa lo único que quiere es la herencia de vuestro Padre
-Pero si papá te lo dejó todo a ti- me dice Alex
-Con eso no contaba ella. Thayssa lo único que quería era el dinero y romper mi matrimonio. Es una puta

Abi sigue sin creerse nada. La pobre tenía a su padre en un pedestal.
-Yo seré la donante- dice mi hija
-¿Tu? Estás muy débil, mejor seré yo- le responde Alex
-No, yo quiero ser la donante- Abi se pone muy sería- Creo que soy la persona adecuada
-¿Estás segura hija?
-Sí mamá, yo seré la donante

♠♠♠

-¡Lo tengo!- exclamo de alegría

En mis manos tengo los papeles del caso que estaba buscando. Cojo el retrato robot y lo pongo encima de la mesa. Me siento en la silla y al lado abro la carpeta con el caso archivado. Ahora sé de que me sonaba la cara de Gloria Salvatierra. Ella es la mujer que estuvimos buscando durante mucho tiempo. Miro el caso, se trata de un asesinato. Del asesinato de una joven secretaría llamada Andrea. Nunca se encontró al asesino, solo un testigo vio al asesino y se logro hacer un retrato robot…
-Es hora de reabrir el caso

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad