-¿Dónde te duele?-Por aquí- la niña señala con su pequeña mano la oreja izquierda
Cojo el otoscopio y le miro el oído.
-Me parece que tienes un tapón
-¿Y eso es malo?- dice inocentemente la niña
-No, con unas gotas se te pasará
Tras hacer la receta médica, la madre de la pequeña me da las gracias.
-Toma una piruleta- le digo a la joven
-Gracias señor- me lanza una sonrisa
Ésta es mi última paciente del día, por fin he terminado. Recojo mis cosas y me preparo para ir a tomar un café con el director del hospital. Abro la puerta y salgo al pasillo, una chica que me resulta familiar está cogiendo el ascensor. No tengo duda, se trata de Iria.
Cuando sube al ascensor corro hacía él para mirar a que planta se dirige. El numero del ascensor se detiene en la tercera planta… eso solo puede significar una cosa… ¿pero porque no me lo dice? ¿No confía en mí?
Me acuerdo de hace unos días que tuve en mis manos su informe médico, estuve cerca de saber lo que me oculta… pero no lo leí. Mi dignidad no me permite leer el historial médico de una paciente que no es la mía. Ante todo está la confidencialidad médica.
Llego a la cafetería y el director aún no ha llegado. Me siento en una silla y espero unos minutos que finalmente se convierte en una hora esperando.
-Perdona, no me acordaba de que tenía una paciente a esta hora- dice disculpándose
-No pasa nada- le digo
-De verdad lo siento, tenía que hacerle una radiografía, después se puso a llorar… estos casos son muy difíciles de llevar
-¿Se ha puesto a llorar?- le pregunto
-Sí, es tan joven y tiene que enfrentarse a esto…
“Es tan joven”, “Se puso a llorar”… ¡Oh no… es Iria!
Empujo la silla hacía atrás y salgo corriendo.
-¡A dónde vas!- me grita el director
Llego hasta el ascensor, toco en el botón. La espera se me hace interminable y decido subir todas las escaleras. Llego a la tercera planta. Allí, arrodillada en el suelo, se encuentra Iria, llorando. La gente está a su alrededor, mirándola, intentando saber qué es lo que le pasa. Algunas de esas personas intentan levantarla, pero ella se resiste:
-Largaros, dejadme- grita entre lagrimas
-¿No habéis escuchado?- le ayudo desde la entrada
Me acerco a ella y le seco las lagrimas:
-¿Estas bien?- mi corazón se debilita al verla en este estado
-No, no estoy bien- me contesta ella
Intento levantarla pero ella se niega:
-¡Déjame!- me grita
-Iria, vámonos, aquí estas dificultando el paso a las enfermeras
-¡Me importa una mierda!- vuelve a gritar, esta vez mas alto- ¡Estoy harta de este puto hospital, todos son unos hijos de puta! ¡Una manada de incompetentes!
Una enfermera se acerca y me dice:
-¿Algún problema doctor Salvatierra?
-No ninguno, ya me ocupo yo de ella- le digo
-¿Quiere que llame a seguridad?
-Ya le dicho que no- le vuelvo a insistir
-Llama a quien quieras, ¡como si llamas al papá!- le contesta Iria
La gente se acerca un poco más, están deseando saber el motivo de sus lloros, se divierten. Por la entrada aparecen más curiosos. La situación me está poniendo de los nervios. Escucho algunos murmullos, entre ellos un:
-Seguro que está drogada
Está frase hace que llegue a mi limite:
-¿Qué miráis? ¿Os parece divertido? ¿Os gusta burlaros de las desgracias ajenas?- les digo gritando a todos- Vámonos de aquí- le digo a Iria
-¡Quiero estar sola!- es lo único que dice
-Eres la persona que más quiero, no te voy a dejar sola, confía en mí
-¿Confiar en ti? ¡Cómo voy a confiar en ti si tu no confías en mí!- me lo dice en un tono burlesco
-¿Cómo que no confió en ti?- le pregunto
-Si confiaras en mí no me estarías siguiendo
-No te he estado siguiendo- le digo
-¿Entonces como sabes que estaba en la tercera planta? ¿Por qué no me has preguntado porque lloro? ¿Ya lo sabes verdad?
Me quedo callado, no sé qué contestarle. Ella continua hablando
-Por fin lo has descubierto, dime, ¿Cómo lo has conseguido? ¿No podías esperar a que te lo contase yo?
Sigo sin contestarle, bajo la mirada hacía el suelo. Mis ojos empiezan a derramar lágrimas. Ella se levanta.
-¿Por qué no me lo dijiste?- le pregunto
-Porque no quería que te preocupases, no quería que te compadecieras de mi. Quería disfrutar mí día a día contigo, hasta el último- dice entre lloros- Pero ahora ¿Qué más da? Total ya lo sabes
-Perdóname, debía de esperar a que me lo contases
-Tengo cáncer… Tengo cáncer- cada vez alza más la voz- ¡Tengo Cáncer de mama!- grita finalmente- ¡Ya lo sabéis!- se dirige a todo el público que nos está viendo- ¿Estáis contentos? Gentuza.
La cojo de la cintura y la llevo al baño. Allí cierro la puerta, estamos los dos solos.
-Iria, no debes desmoronarte. Hoy en día existen muchos avances médicos, un cáncer de mama no significa que te vayas a morir. Yo te voy a ayudar, juntos combatiremos esta guerra y juntos llegaremos a la victoria
-No quiero que te compadezcas de mí…
-Eres mi novia, eres lo más importante que tengo, quieras o no te voy a ayudar- le seco las lagrimas- ¿Cómo te fue la radiografía de hoy?
-Me dijeron que el bulto que tengo en el pecho se está extendido y es maligno.
La agarro con mis manos y la acerco a mí.
-Te prometo que todo saldrá bien- intento hacerme el duro pero no puedo, termino llorando con ella.
♠♠♠
-1…2…3- le digo mientras le ejercito la pierna
-Es inútil- dice Abi
-¡Deja de decir que es inútil!- le contesto
Muevo su pierna tres veces, tengo que conseguir que sienta algo. Aunque sea un simple dolor. Pero mis esfuerzos no sirven de nada, ella parece que no se está esforzando, se ve triste, sin ganas de nada.
-¿Qué te ocurre?- le pregunto
-Nada- me contesta apenas sin voz
-Estás triste, tú a mi no me engañas
-He cortado con Tomas- me dice fríamente
No le contesto, le sigo ejercitando las piernas.
-Tranquilo, no fue por nuestro beso- me dice como si me leyera la mente
-¿Por qué fue?
-Porque me puso los cuernos…
-¿Te puso los cuernos? ¡Qué cretino! Seguro que esa chica no vale la pena, una pelandrusca, te lo digo yo, tú vales más que ella- le lanzo una sonrisa
-Pelandrusca no… ¡es una guarra y una puta!
-¡Una zorra!- le ayudo a insultarla
-Me encanta que me ayudes- me dice ella mientras se rie
-Yo estoy aquí para eso
Dejo su pierna en la cama y cojo mi vaso de café. Me lo llevo a la boca sin fijarme en que está caliente. El contacto de la leche con mi boca hace que tire el café en la cama. Todo cae encima de la pierna de Abi, la cual lanza un grito.
-¿Lo has sentido?- mis ojos se abren como platos
-¿Te parece que grito por placer?
Cojo una toalla y le limpio la pierna, por fin ha sentido algo
-Creo que sé lo que te ocurre- le digo
-¿Qué me acabas de quemar?- me vacila
-Aparte de eso, he descubierto que cuando estas triste o enfada, tú misma te bloqueas. Piensas que no eres capaz de sentir, piensas que no vas a caminar y esos pensamientos negativos hacen que tus piernas se bloqueen. Ahora, en este momento, te has olvidado de eso y has sentido la leche caliente.
-Eso mismo pasó ayer… cuando nos besamos- lo dice pensativa
-Exacto, ahora mismo te voy a llevar al jardín
-¿Para qué?
Cojo la silla de ruedas y la subo. Unos minutos después llegamos al jardín, allí, sentado en una silla se encuentra Tomas. Me acerco a él y le digo una cosa al oído.
♠♠♠
¿Por qué me habrá traído al jardín? ¿Qué le estará diciendo a Tomas?
Después de estar unos segundos hablando, Tomas se da la vuelta y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa. Ambos se acercan a mí.
-Ya he hablado con él- me dice Ian
-Me alegro, ¿de que habéis hablado?- les pregunto
-De nada, ahora lo sabrás- me contesta Tomás
-Vuestros secretitos me dan miedo…
Ian arrastra mi silla hasta el final del jardín, principios del bosque. Tomas coge sus muletas y nos sigue.
-No puede ser…- digo al saber a dónde nos dirigimos
-¿Te resulta familiar?- me pregunta Ian
-Sí…- veo unos arbustos pequeños en los cuales hay un espacio sin hierba, en ese espacio es donde me escondía de pequeña- Aquí venía cuando estaba triste
-¿Y quién te venia a alegrar?- me vuelve a preguntar
-Mi padre… era nuestro escondite, aquí me contaba cuentos para animarme, jugábamos los dos, el me hacía olvidar las penas… ¿Cómo encontraste este lugar?- le pregunto
-Él me lo dijo- señala con la cabeza a Tomas, que por fin ha llego a nuestro lado
-¿Por qué me habéis traído aquí?- les vuelvo a preguntar
-Este es uno de los lugares que mas momentos felices te ha dado y como te dije antes la felicidad te ayuda en tu rehabilitación. Hoy, con la ayuda de Tomas, intentaré que te pongas de pie
-¿Estás loco?-grita asustada
-Confía en nosotros- me dice Ian
-Abi, tú puedes- me dice Tomas
Los dos se acercan a mí, uno se pone a mi derecha y el otro a mi izquierda.
-No voy a poder…
-Sí que puedes- me anima Tomas
Ambos me agarran de los brazos y me levantan.
-Cuanto te diga, haz fuerza en los pies para mantenerte de pie- me dice Ian
Tomás me agarra fuertemente, no quiere que me lastime. Lo miro a la cara y él me guiña un ojo.
-No voy a poder- les digo
-Si que puedes…- Ian empieza la cuenta atrás- 3…2…1…¡Haz fuerza!
Intento hacer fuerza con los pies, ellos me sueltan y… mi cuerpo termina cayendo al suelo. Recibo un duro golpe en el pecho que me deja casi sin espiración.
-¡Abi!- gritan los dos alarmados
-Estoy bien- les digo mientras quito algunas hierbas de mi boca- Os he dicho que soy una inútil, jamás volveré a caminar…- mi mirada se dirige al bosque, una idea viene a mi cabeza- Por favor llevadme al bosque
Tomas me sube a la silla:
-Espero que no se te abran los puntos de la operación- le digo a Tomas
-Tranquila, ya voy mejorando- me dice feliz
Los tres nos adentramos en el bosque, yo les dirijo el camino.
-¡Aquí! ¡Deteneos!- Ian frena el paso
Yo miro fijamente la hierba del bosque, alzo la mirada y veo el árbol.
-¡Este es el lugar que más feliz me hace de toda la mansión!
A mi mente vienen todos los recuerdos de mis encuentros con Elías. Parece que los estoy viviendo nuevamente. Cada caricia, cada beso… Este es el lugar que mas felicidad me ha dado.
Ian me toca y me pregunta:
-¿Nos vamos?
-No, quiero intentarlo nuevamente
-¿Estas segura?- pregunta Tomás
-Lo estoy
Ambos vuelven a sus sitios. Me agarran por los brazos y me sostienen en el aire. Mi mirada se mantiene fija en el árbol, único testigo de mis encuentros con Elías, en ese momento mi mente crea una visión. Parece que Elías está delante de mí, esbozando una sonrisa y dándome ánimos. Ian empieza la cuenta atrás.
-Lo haré por ti- susurro en voz baja
-¡Haz fuerza!- ambos me sueltan
Hago todo lo posible para no caerme, estoy nerviosa… pero finalmente consigo mantearme en pie. Apenas unos segundos, pero los suficientes para comprender que puedo volver a caminar. Pronto quedo sin fuerzas e Ian me agarra.
-Lo has hecho muy bien- me dice
♠♠♠
Entro en la habitación de mi tío después de estar llamando a la puerta. No hay nadie. Vuelvo a cerrar la puerta y grito:
-Tío Joaquín, ¿estás en casa?
Nadie contesta. Voy a bajar las escaleras pero me detengo. Tengo que aprovechar que no está en casa para investigar una cosa. Vuelvo a entrar en su dormitorio y cierro la puerta. Empiezo a mirarle los cajones, pero no encuentro nada. ¡Maldita sea!
Me apoyo en la cama y escucho como algo se cae. Me agacho y miro debajo de la cama, veo una carpeta azul. La cojo.
Me vuelvo a sentar en la cama y abro la carpeta. Papeles, papeles y más papeles… nada interesante. Todas las hojas parecen ser de falsas empresas, en el final de todo encuentro unos papeles antiguos. Diferente a los demás. Los cojo y puedo leer:
“La empresa Unión, dirigida por Joaquín…”
Escucho como la puerta de la entrada se abre. Recojo todos los papeles y escondo la carpeta debajo de la cama. Salgo de su habitación y bajo las escaleras:
-¿Qué haces aquí?- me pregunta mi tío
-He venido a darte una visita…-le contesto
♠♠♠
Llego a la mansión Salvatierra. Abro la puerta y me dirijo a mi habitación, pero en ese momento Gloria me ve y me llama:
-Thayssa ven aquí
-Dígame señora- le digo acercándome a ella
-¿No andarás metida en la droga?- me pregunta fríamente
-No señora, porque dice eso
-Porque no me creo que estas escapadas que haces sean por motivos familiares. ¡No tienes ningún familiar en España!
-Tengo algunos problemas de los que prefiero no hablar- le contesto
-Como sigas con estas escapadas voy a tener que despedirte
-Señora, es algo importante para mí, si no lo fuera no descuidaría mi trabajo
-Me da igual, tu cobras por trabajar, no por mirar. Seguro que estas viéndote con hombres, como una vulgar ramera. Si mi marido te viese se arrepentiría de traerte de Colombia. Suerte que has tenido que él te encontrase en la calle mendigando… si fuera otro no se apiadaría de ti.
-Si señora…- bajo la cabeza y no le contesto, perder mi trabajo sería lo último que necesito en estos momentos
Llego a mi habitación y empiezo a llorar. Tengo que estar al lado de mi hijo, pero al mismo tiempo necesito el trabajo para pagar los gastos del hospital. No sé que puedo hacer.
Me quito la ropa y me acuesto en la cama. Entre lloros consigo dormir.
-Thayssa… Thayssa…- escucho una voz
-¿Quién es?- me levanto de la cama y miro a mi alrededor
Las luces de la habitación se encienden solas dejando a la vista una figura masculina, se trata de… ¡Alejandro!
-Thayssa…- me dice él
-¿Alejandro?- le digo asustada
-Sí, soy yo- me dice
-Tu estas muerto- le digo nerviosa
-Tranquila, no tengas miedo- se acerca a mí y se sienta a mi lado.
Incrédula levanto la mano y le toco la cara.
-Eres real- le digo sorprendida
-Thayssa, escúchame, no debes dejarte pisotear por nadie. Tú vales más que ella
-Ella es la señora de esta casa- le digo
-Tu tenías que ser la verdadera señora de esta casa no ella
-Lo sé, pero tú la preferiste
-Eso no es así y lo sabes, en estos momentos debes de ser valiente por los tres
-¿Por los tres?- le pregunto
-Por ti, por mi y por nuestro hijo. Él te necesita, necesita a la Thayssa valiente que tanto ha luchado. Tienes que darlo todo por él, no debes dejar que muera el fruto de nuestro amor. Gloria no debe pisotearte, tú tienes más armas para destruirla.
-¿Pero cómo me voy a enfrentar a ella? ¡Me despedirá!
-Piensa en nuestro hijo, ¿quieres que muera?
-Eso nunca
-Entonces saca las uñas si hace falta- su imagen se hace cada vez menos visible…
En ese momento me despierto empapada en sudor. Todo ha sido un sueño… un maravilloso sueño. Me levanto y me visto
-Alejandro, tienes razón, voy a luchar por nuestro hijo
Abro la puerta y me dirijo a hablar con Gloria Salvatierra.
♠♠♠
-Hola señora Carmen, ¿Cómo está?
-Muy bien Ana, ¿a qué debo tu visita?-
-Quería pasar la tarde con usted- le digo amablemente
Me deja entrar en su casa y nos acomodamos en el salón. Ella me sirve un café.
-¿Qué tal está Ian?- me pregunta
-Muy bien, allí lo tratan estupendamente, se vive de gloria con tantos lujos
-¿Te han caído bien los Salvatierra?- me pregunta
-Me han tratado como una más, son muy buenas personas- recalco el muy
-Ya… Si me disculpas tengo que ir un momento a coger la ropa de la lavadora
-¿La ayudo?
-No, quédate aquí, ahora regreso
Carmen desaparece del salón. Aprovecho para salir y subir las escaleras. Empiezo a buscar el despacho de Bernardo, el único lugar donde puede estar la cosa que busco.
Abro la puerta, entro y empiezo a buscar por las estanterías. No encuentro nada. Me acerco al escritorio e intento abrir un cajón que está cerrado con llave. ¡Maldita sea! La llave la tiene Ian. Me acuerdo del día en el que descubrimos el contrato de Ian en este mismo cajón, el lo abrió con su llave.
-¿Te ayudo en algo?- me dice una voz femenina
Levanto la mirada y veo como Angélica, la tía de Ian, me ha descubierto.
Apuuuf k mal o d k iria teña cancer...juu
ResponderEliminargustoum o capitulo coma semp ;)
xa podias escribir maaas xDD
Neste capitulo pasou de todo e poriba sempre deixando con ganas de mais!
ResponderEliminarque fuerte!! teño cancer de mamá!!!!!!!
ResponderEliminare q cachada a de ana
e como molou o de abi cando ian se puxo a insultar a ana jajajaja
Saludos Cordiales
como mola thaysaaa!!
ResponderEliminaresa tia e a puta ostia xD