domingo, 12 de diciembre de 2010

Cincuenta y tres

-Señor, le traigo el informe bancario de la empresa- dice mi secretaria
-Gracias Kate, déjalo encima de la mesa
-¿Dónde señor? Casi no hay sitio- dice Kate al ver que mi mesa está llena de papeles
-Dámelos, le buscaré yo un sitio- cojo el papel
-¿Mucho trabajo no?
-Muchísimo, no puedo más, tengo que firmar muchos documentos, preparar la nueva colección de joyas, mirar nuevos materiales…
-¿Quiere que le traiga un café?- me dice amablemente
-Mejor una tila… con un poco de tequila- le guiño un ojo
-Ahora se lo traigo

Kate se da la vuelta y cierra la puerta de mi despacho. Yo miro por los grandes ventanales, está nevando. Hoy es un día perfecto para estar en casa con la familia, cerca de la chimenea… pero el trabajo no me deja. Cojo el marco que tengo en la mesa, lo miro, en la foto estamos yo y mis dos maravillosos hijos. Cuanto les quiero.
Kate abre la puerta y me trae el vaso:
-Tomate el día libre- le digo
-¿Seguro? ¿No quiere que le ayude?- me dice dudosa
-Yo voy para mi casa, hoy no me apetece seguir trabajando
-Como usted quiera señor

Salimos de la empresa. Subo en mi coche y conduzco hasta mi casa. Es una hora larga de viaje, pero llego sin ningún tipo de problema. Aparco el coche en el garaje y subo por las escaleras. En la entrada veo a Thayssa, muy sonriente organizando el árbol de Navidad.
-Buenas tardes Thayssa- le digo
-Buenas tardes señor, ¿Qué hace usted tan pronto en casa?- me pregunta
-No me apetecía trabajar más
-¿Quiere que le prepare un café?
-No gracias, ahora me voy a echar una siesta

A Thayssa se le cae una estrella del árbol, ella se agacha para recogerla. El vestido le marca sus maravillosas curvas. Mis ojos no pueden evitar mirar su elegante cuerpo.
-Hola papi- aparece Abi desde las escaleras
-Hola cariño- la abrazo
-¿Qué haces tan pronto aquí?- me pregunta con su maravillosa sonrisa
-No me apetecía trabajar, hoy es un día para pasarlo en familia

Unos minutos después, mi hija se va con una amiga y yo subo a mi habitación Camino por el pasillo hasta llegar a mi dormitorio, allí empiezo a escuchar unos ruidos. Abro silenciosamente la puerta y me quedo atónito. Dos personas están manteniendo relaciones sexuales en mi cama. Hay ropa tirada por el suelo, se ve un pantalón de un hombre, unos calzoncillos y… no puede ser. La falda favorita de mi mujer. Cierro la puerta silenciosamente. Mi mujer me está poniendo los cuernos.

Enfadado, me dirijo a mi despacho cerrando la puerta con llave. ¿Con quién se estará acostando? Maldita zorra, ¿Cuánto tiempo llevará engañándome? Tiro unos papeles, la rabia se apodera de mi, ¿Qué debo hacer?

Bajo las escaleras y me encuentro a Thayssa, que sigue decorando el árbol, me acerco a ella y le susurro al oído:
-¿Cuánto tiempo hace que no estamos a solas?

Ella, asustada, se da la vuelta y me mira de arriba a bajo. No se puede creer lo que le he dicho.
-Está casado, tiene dos hijos, hemos decidido que no volveríamos a…
-Me da igual, yo te quiero a ti, vamos a tu habitación
-Yo no…- se queda pensativa

♠♠♠

Lo miro a los ojos por segunda vez, una parte de mi quiere y la otra no. Está casado y tiene dos hijos, yo no pinto nada en esa relación, la destruiría y yo no soy así.
Alejandro se acerca a mí y me agarra con sus brazos. Acerca su cara a mi cuello, siento su aliento… no aguanto más… aún sigo enamorada de él
-Vámonos- le digo

Los dos vamos a mi habitación, nadie nos ha visto. Allí cierro la puerta con llave y bajo las persianas.
-Llevo mucho tiempo deseando esto- me dice con una voz cariñosa

Ambos nos tiramos en la cama y empezamos a quitar la ropa. Me acuerdo de la primera vez que nos acostamos, acababa de cumplir la mayoría de edad y el vino solo para cumplir una promesa. A partir de aquella noche todo cambió, yo me enamoré de él.
Nuestros cuerpos desnudos se juntan, el placer que ambos sentimos nos recuerda a momentos pasados. Momentos que han regresado.
-Te quiero- le susurro al oído

Unos minutos después nos abrazamos, hay un silencio incomodo hasta que él habla:
-Perdóname
-¿Por qué?- le digo
-Por traerte a este país, por alejarte de tu familia…
-Tú no tienes la culpa de nada, yo he venido por propia voluntad, tú me has dado una vida mejor que la que tenía. Yo me conformo con tenerte a mi lado, con poder verte todos los días… sé que lo nuestro es imposible.
-Ojala fueras tu mi esposa- me dice abrazándome mas fuerte que nunca

♠♠♠

Nos vestimos y salimos de la habitación. Ella regresa a hacer el árbol y yo subo las escaleras. En ese momento veo a Bernardo que las está bajando. Es entonces cuando encajo todas las piezas del puzle: Él, fiel amigo y mano derecha de Gloria, fue contratado por ella, desapareció hace años cuando su mujer se quedó embarazada, llevaba todos los papeleos de la empresa y de la mansión… nunca podía imaginar que se acostaba con mi mujer.
-Hola Alejandro, mucho gusto- me dice mientras nos damos la mano
-Hombre Bernardo, ¿a que debemos su visita?
-A nada en especial, extrañaba esta casa y he venido a daros una visita

Tu lo que extrañabas era acostarte con mi mujer, pienso para mis adentros.
-¿Ya te vas?- le digo
-Sí, tengo mucho trabajo en el pueblo donde vivo
-Tengo entendido que eres el abogado favorito de tu pueblo, todo te debe ir de perlas
-No me va mal- dice sonriendo

Parece nervioso, tiene miedo a que lo pille. Nos despedimos. Subo a mi dormitorio y veo a Gloria haciendo la cama:
-Que extraño, ¿tu haciendo la cama?- le digo

Ella se pone nerviosa, no contesta, solo lanza una sonrisa.

A la mañana siguiente llamo a un detective:
-Quiero contratar sus servicios, tiene que vigilar a mi mujer.

A continuación le doy todos los datos sobre mi esposa. El detective me contesta:
-En una semana tendrá un informe detallado de la vida de su mujer

La semana pasa rápidamente, en estos siete días me comporte como si nada hubiera pasado. Como un hombre cornudo feliz, ignorante de todo. El detective llega a mi casa y ambos vamos a mi despacho a hablar. Sus palabras son claras:
-He investigado a su mujer y una cosa debo decirle, no se fie lo mas mínimo de ella, no es lo que aparenta ser

♠♠♠

En el presente, seis años después de que Alejandro descubriese que su esposa le era infiel…

Abro las puertas del armario. Cojo un álbum de fotos que he escondido bajo unas sabanas. Subo a mi cama y abro el álbum de fotos.
La primera foto es una de cuando era pequeña e inocente, muy guapa con mis lacitos y me vestido rosa, era mi favorito. Paso la pagina y veo una foto mía y de mis padres, la siguiente foto es mía y de… mi amado, mi dulce Bernardo. El hombre que más feliz me ha hecho en este mundo.

En la foto estamos los dos abrazados, besándonos. Sigo mirando las fotos, tengo una del día en el que me caso con Alejandro… ese dichoso día. El día más triste de mi vida.

Las siguientes fotos son de mi hijo Alex y por ultimo están las fotos más comprometedoras de Bernardo y mías. Ambos en la cama…
Recuerdo cada instante de pasión que teníamos los dos, cada momento de amor…

Me levanto y me acerco al armario, saco de él un traje negro. El traje que lleve al entierro de Bernardo, aquel día que tuve que huir para que Ian no me preguntase quien era.
Pongo nuevamente el traje en su sitio, me acerco al tocador y me miro al espejo. Cuanto he luchado por nuestro amor, yo lo he dado todo y tú… Tú no has dado nada. Yo atropellé a tu mujer, quería quitarla de nuestro camino, era un estorbo.
Con la rabia de recordar todo, tiro unas cuantas colonias.
-¡Bernardo porque nunca me has querido!- digo entre lloros

Me siento en mi cama y recuerdo mis últimos momentos con él, nuestra llamada telefónica, justo dos días antes de que él muriese:
-Gloria ya tengo todo listo, pasado mañana nos fugamos, vamos a vivir los dos juntos lo que nos queda de vida
-Lo llevo deseando desde hace años, ¿te ha llegado el dinero de los billetes?- le pregunto
-Sí, ya los he comprado. Jamás nos encontrará
-¿Has tenido más noticias de él?
-Sí, me dijo que te estaba buscando, que se iba a vengar de los dos. No ha olvidado que le hemos arruinado su vida y no descansará hasta vernos muertos
-Tranquilo Bernardo, no nos va a pillar. Mañana te llevaré la pastilla
-Tráemela, sin ella no podremos fugarnos, será nuestro pasaporte a la libertad

Después de esa llamada nada fue lo mismo, le fui visitar al día siguiente, le di la pastilla. Todo estaba preparado para irnos… pero una nueva traición estropeo todo.


4 comentarios:

  1. aiiins k intrigaa!!
    ton pnsando algo pero nn creo k sea como eu pnso jaja
    en fiin aer si escribes pronto mas ohh xDD

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  2. joderr.... pero como o deixas asi???? ¬¬
    Saludos cordiales

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  3. Esa pastilla da que pensar... ¡creo que xa sei por donde van os tiros!

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  4. um...
    k pastilla sera esa??
    haber se ahora k acabastes o exames escribes mas e vajeas menos!!!
    :P

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad