La tarde más perfecta de mi vida. Lástima que se haya hecho de noche y tenga que volver a mi casa. Con la llegada de la noche las temperaturas bajan y empieza a hacer un poco de frío. Corro un poco para llegar lo más rápido posible a casa. Espero que mi madre haya regresado y no tenga que estar a solas con mi padre.Llego a mi casa, abro la puerta y cuelgo la chaqueta en el perchero:
-¿Dónde estabas?- es lo primero que escucho
-He ido dar una vuelta con unas amigas- le digo a mi padre
-Y voy yo y me lo creo- se acerca a mí, empiezo a tener miedo
-¿Dónde estabas?- me vuelve a preguntar
-Te lo he dicho, he ido a dar una vuelta con unas amigas- me agarra de la mano y empieza a apretarla- Me haces daño
-¿Has estado con tu amigo? ¿Verdad?- empieza a gritar
-¡Estas loco!- me separo con fuerza e intento subir las escaleras
Él me vuelve a agarrar, esta vez con más fuerza, me empuja hacía la pared. Allí sus manos empiezan a hacer fuerza en mi garganta.
-Suéltame…- empiezo a notar la falta de respiración
-Dime la verdad- dice entre gritos
Consigo darle una patada en sus partes bajas, me suelta, le vuelvo a dar otra patada:
-Ya no soy la niña de la que abusabas- le grito, con ganas de soltarlo todo
Él cae al suelo y se toca sus partes, la patada le ha dolido bastante:
-¿Te gusta abusar de las pequeñas? ¿De tu propia hija? Me das asco, ahora no soy la tonta de antes, como me hagas algo se lo contaré a todo el mundo. No me vas a volver a tocar, da gracias que hasta ahora no he dicho nada, ¿sabes por qué no lo hice?, porque me das vergüenza, me da vergüenza tenerte de padre…- las lagrimas empiezan a salir por mis ojos
Él se levanta del suelo, intenta pegarme pero no lo consigue. En ese momento la puerta de la entrada se abre. Mi madre aparece y al ver la escena grita:
-¿Qué está pasando?
-Nada- le grita mi padre
Yo aprovecho para subir las escaleras y encerrarme en mi habitación. Siento ira, ganas de acabar con todo. Me desahogo tirando los peluches, estoy harta de aguantar todo esto.
♠♠♠
-¿Qué le has hecho a la niña?- le pregunto a mi marido
-Nada, no le he hecho nada- responde
-¿Entonces porque lloraba? ¿Por qué le ibas a pegar?
-Tu hija se está viendo con un chaval, no me parece bien que a su edad esté con chicos, a saber que le pueden hacer
-Son amigos, ella me ha hablado de él, es un buen chico, no creo que le haga nada
-Antía, no quiero que se vean, ¿lo entiendes?
-No, no te entiendo… hace años que no eres el mismo, estas consiguiendo darme asco
-Cállate, no me obligues a pegarte
♠♠♠
Llega un nuevo día, hoy es sábado. Me levanto de la cama y abro las persianas. Hace un buen día, igual que ayer. Alguien llama a la puerta de la habitación.
-Entra mamá- le digo
La puerta se abre, pero no es mi madre. Felipe entra en la habitación:
-¡Fuera!- le digo
-Escúchame, he venido a hablar contigo
-¿De qué quieres hablar?
-Quiero pedirte perdón
Su frase me deja sin respuesta.
-¿Pedirme perdón? ¿Por arruinarme la infancia?
-Sí, soy un completo idiota. Por favor perdóname, te invito a comer al restaurante que tanto te gusta
En sus ojos veo arrepentimiento. Algo que nunca he visto en el.
-Acepto tu petición, pero no te perdono- le digo firmemente
-Sé que al final me perdonaras- dice mientras cierra la puerta
Me visto rápidamente. Hace tiempo que no voy a ese restaurante, hace una carne deliciosa, la mejor del país.
♠♠♠
Seguimos caminando. Mi madre no ha podido venir con nosotros porque tiene que trabajar. Mi padre me agarra de la mano para cruzar la calle. Saludamos a la gente. El restaurante está un poco lejos de nuestra casa.
-¿Por qué no hemos cogido el coche?- le pregunto
-Porque es mejor caminar, así no contaminamos el medio ambiente- me dice
Todo trascurre con normalidad hasta que cogemos un cruce que no lleva al restaurante. El aprieta fuertemente su mano contra la mía para que no me escape.
-Papa, por aquí no se va al restaurante
-Es un atajo- dice de una forma muy poco convincente
Volvemos a coger varios cruces hasta llegar a un callejón sin salida. En ese momento me empiezo a asustar.
-¿Qué hacemos aquí?- le pregunto
-Lo que ayer no nos dejo hacer tu madre
Separo mi mano con fuerza de la suya. Empiezo a correr todo recto pero me encuentro con una pared.
-No hay salida- dice mientras se acerca a mí
-Aléjate- le digo mientras intento buscar algo para tirarle
-No te resistas
Finalmente está frente a mí. Me agarra con sus brazos y me acerca a él, impidiendo que pueda defenderme. Empieza a besarme por el cuello y a tocarme el trasero.
-Hijo de puta- le digo
Él se separa y me mira a los ojos, es la primera vez que le falto el respeto de esta manera. Su mano impacta con fuerza en mi cara.
-Ahora no voy a tener compasión
Intenta subirme la falda pero yo hago fuerza, en ese momento se escucha una voz:
-¡Que le haces a esa niña!
Ambos miramos fijamente a una esquina del callejón que está totalmente oscura. Un vagabundo se acerca a nosotros.
-Suéltala- le dice a mi padre
-¿Y tu quien eres?
Mi padre me suelta y empiezo a correr. Me detengo unos metros más adelante y puedo ver como mi padre empieza a golpear al vagabundo. Está totalmente fuera de sí, agresivo. El vagabundo grita de dolor, por su boca empieza a salir sangre.
-¡Déjalo!- le grito, pero no me hace caso
Vuelvo a correr, me alejo de todo. No quiero saber nada. Llego a mi casa y me encierro en mi habitación. Subo a mi cama y empiezo a llorar. Lo que ha pasado hoy ha sido la gota que colma el vaso.
Cuando estaba entrando en un profundo sueño, la puerta de mi habitación se abre con agresividad. Aparece mi padre con las manos llenas de sangre. Horrorizada me levanto de la cama:
-Mira lo que me has obligado a hacer- dice acercando sus manos a mi cara- ¡Eres una puta!
Su mano vuelve a golpear mi cara haciendo que caiga en la cama. Felipe me quita la ropa con rabia, con fuerza, la destroza completamente. Entre gritos le digo que pare, le suplico que no lo haga. Grito y grito pero no me escucha, nadie me escucha, me siento impotente.
Se baja los pantalones e introduce con fuerza sus dedos en mi vagina. Haciéndome daño, más daño de lo normal… ojala todo se terminara aquí… pero no.
El ser que me dio la vida se introduce en mi interior, volviendo a abusar de mí, como lo hacía antes…
Al terminar, me tapo con las sabanas, empiezo a llorar mientras el recoge todo y se limpia la sangre. Cierra la puerta de mi habitación. Mi mente solo tiene una idea, matarlo. Me levanto y empiezo a tirar todas las cosas de mi habitación, la destrozo completamente.
♠♠♠
Abro la puerta de la habitación de mi hija. Todo está desordenado, las fotografías destrozadas, las sabanas cortadas… ¿Qué ha pasado? Encuentro a mi hija en una esquina arrodillada y llorando.
-Cariño que te pasa
-Mamá… no puedo mas- dice entre lloros
-¿Por qué?- le acaricio el pelo
-No se distinguir el bien del mal
-¿Cómo? ¿Por qué dices eso?
-Porque tengo ganas de matar, las monjas me han dicho que eso no es bueno. Pero tengo ganas de hacerlo, tengo mucha rabia acumulada, quiero liberarla
-¿Por qué dices eso? ¿Es ese chico? ¿Te ha hecho algo?
-No, no ha sido el…- la pequeña vuelve a llorar
Sé perfectamente que ha sido ese joven, le ha destrozado el corazón. Mi pequeña se ha enamorado…
-Tu eres buena, eres la mejor del mundo- le seco sus lagrima
-¿De verdad?-
-Créeme, soy tu madre
♠♠♠
Los abrazos y las palabras de mi madre me animan. No quiero que esté triste, no le quiero decir que su marido abusa de mí. No quiero destrozarle el corazón, es mejor que sufra yo y no ella.
-Te quiero mamá, eres la mejor
Unas horas después…
Abro la puerta de la caseta y me encuentro con mi mejor amigo, la única persona que me puede apoyar y comprender en estos momentos.
-¿Qué te pasa?- me dice mirándome a los ojos
Yo no contesto, me acerco a él y lo abrazo. Empiezo a llorar.
-Tu padre…- dice con cierta rabia en sus palabras
Lo agarro lo más fuerte posible mientras me acaricia el pelo.
-No llores- me dice- ¿Te acuerdas que prometimos que esta caseta sería el lugar donde no había lloros? ¡Aquí hemos venido a olvidarnos de lo que nos sucede fuera! ¡Aquí tenemos que ser felices!
Me seco las lágrimas y le doy la razón, esa fue la mejor promesa que pude hacer.
-¿Quieres escribir una carta?- me pregunta
-¿Una carta?- le digo
-Sí, mira, escribimos los dos una carta poniendo lo que queremos ser de mayores, cuántos hijos queremos tener y sobre todo el nombre de la persona con la que te quieras casar. Escribimos todo y enterramos las dos cartas bajo la caseta. Años más tarde regresaremos y las leeremos ¿Qué te parece?
-¡Que buena idea!
Me da una hoja y un bolígrafo. Los dos empezamos a escribir nuestras cartas. No podemos verlas pero a mí me entra la curiosidad:
-No te puedo dejar verla- dice él
Al terminar de escribirlas las ponemos en un sobre. Hacemos un hueco en el suelo y dejamos las cartas, tiramos tierra y prometemos que volveremos dentro de muchos años a leerlas.
En ese momento entra por la “puerta” mi padre. Yo me quedo paralizada, no puedo creer que haya descubierto mi sitio secreto, seguramente me habrá seguido.
-Que ganas tenía de conocerte- le dice a mi amigo
-Yo a ti no- le contesta
Felipe lanza una mirada a la caseta:
-Que romántico, vuestra propia caseta- dice de una forma irónica.
Sus manos empiezan a golpear la madera de la caseta:
-¡Que haces!- le grito
Felipe vuelve a estar fuera de sí, empieza a destrozar la caseta. Nosotros salimos y vemos como la destroza. Mi amigo se acerca a él para que pare, pero nada. Mi padre lo golpea y lo tira en el suelo. Yo me paralizo, me quedo quieta mirando la escena. No soy capaz de moverme, ¿será por el miedo?
En ese instante Felipe termina de destrozarla y se acerca al pequeño. Lo agarra por el cuello y empieza a estrangularlo. Él me pide ayuda pero yo no soy capaz de moverme. Las lágrimas empiezan a caer por mis ojos.
-Ayúdame…- dice cada vez con menos voz
-Cállate, esto te servirá de lección, vas a morir por acercarte a mi hija
Sus manos aprietan con más fuerza.
Tengo que hacer algo, en mis manos está ser feliz para siempre. Miro para todos los lados, encuentro una piedra grande en el suelo. La cojo con fuerza, me acerco a mi padre y lo golpeo fuertemente en la cabeza. Él cae al suelo. Mi amigo se levanta.
Yo me pongo encima de mi padre y continuo golpeándolo con la piedra, cada vez con más fuerza, con más rabia. La ira que llevo guardando todos estos años está saliendo a la luz
-¡Lo vas a matar!- grita mi amigo
Pero yo no lo escucho, estoy inmersa en acabar con el tipo que me arruinó la vida. Mis golpes son cada vez más fuertes. La sangre brota por su cabeza.
-¡Para! ¡Para!- se acerca a mí e intenta detenerme
Pero de nada sirve… yo continuo a golpes con mi progenitor. El me arruinó la infancia, yo le arruinaré la vida.
jodete porco!!!
ResponderEliminarestalle ben....
pero ahora a rapasa vai carjar ca culpa...:(
que fieraa! jaja
ResponderEliminara rapaza e unha asesina en potencia!!
ResponderEliminareu faria o mesmo