domingo, 20 de febrero de 2011

Sesenta y cinco

-Su hijo ha muerto… su hijo ha muerto… su hijo ha muerto…

La frase del doctor se repite continuamente en mi cabeza. Alex consigue agarrarme antes de que me caiga al suelo. Esto no puede estar pasando, hace unos minutos mi hijo salía recuperado de la operación y ahora… ¡esto no puede ser! ¡Tanto dolor y esfuerzo! ¿Para nada? ¿De qué ha servido todo lo que he hecho?
-Traigan una camilla- grita el médico

Yo estoy sentada en el suelo, no sé lo que pasa a mi alrededor, mi vista no está clavada en ningún punto concreto, básicamente no estoy. Alguien me sube a una camilla, ni me inmuto, en mi cabeza sigue sonando la frase del doctor.
-Su hijo ha muerto… su hijo ha muerto

Leo, mi hijo, fruto de mi relación con Alejandro… tiene que haber una explicación… el no ha podido morir… lo han asesinado, estoy segura, alguien lo ha asesinado.
Los enfermeros empujan la camilla y pasamos por delante de una mujer, está sonriente. En ese momento reacciono. Ella es la culpable.

Detengo a los enfermeros y bajo de la camilla, Gloria ya no sonríe, ahora no sabe lo que hacer al ver que me acerco a ella.
-Has sido tú, puta- le digo a Gloria, acto seguido le pego un puñetazo en el ojo

El impacto hace que ella caiga al suelo y me subo encima suya.
-Eres una asesina- la cojo por los pelos- ¡Mataste a tu marido y ahora a mi hijo! ¡Puta!

Alex se acerca a nosotras e intenta separarme, pero no puede conmigo. Unos enfermeros me inyectan otro tranquilizante. Poco a poco mis manos dejan el cabello de Gloria, sin saber porque tengo mucho sueño…

♠♠♠

-Esa mujer está loca- le digo a los enfermeros

Ellos se llevan a Thayssa en la camilla. Mi hijo Alex me abraza.
-¿Estas bien mamá?
-Si estoy bien, esta mujer me ha querido matar
-Tranquilízate madre
-La voy a denunciar, se le va a caer el pelo
-No la vas a denunciar- dice una voz femenina

Yo y mi hijo nos damos la vuelta y vemos a Sandra:
-Usted no va a denunciar a nadie, no está en condición de hacerlo- continua hablando
-¿Usted quién es?- le pregunta Alex
-Yo soy Sandra, la mejor amiga de Thayssa. Sé mucho de vuestra familia y si quiero os puedo destruir. Alejaos de Thayssa, dejarla en paz
-¿Destruirnos?- pregunta Alex sorprendido
-¡Que se aleje ella de nosotros!- le digo
-Yo sé muy bien qué clase de persona es usted señora Gloria, voy a demostrar que has asesinado a Leo y pagará por todos los crímenes que ha cometido- Sandra se acerca a mí, puedo ver en sus ojos lagrimas de ira
-Lárgate- le digo mirándola a los ojos
-Tus días de libertad están contados- es la última frase que dice antes de irse

Veo como desaparece por el pasillo, me siento impotente, ahora Thayssa me va a destruir con el testamento de Alejandro, tengo que hacer algo. Noto como alguien me agarra la mano.
-Madre ¿Quién es esa mujer? ¿Por qué dice que nos va a destruir?

♠♠♠

Unos minutos más tarde

Thayssa por fin abre los ojos. La veo aturdida, no sabe donde se encuentra. Ella intenta levantarse pero está sujeta a la cama con unas cuerdas.
-Thayssa, tranquilízate- le digo

Ella, al escuchar mi voz, me mira fijamente. Tiene los ojos llorosos y el pelo alborotado. La veo totalmente destrozada.
-¿Abi?- me pregunta
-Si, soy yo
-¿Qué hago aquí?
-Tuviste una crisis nerviosa y los enfermeros te trajeron a esta habitación. Dijeron que te tenían que atar porque estabas muy alterada

La habitación se queda en silencio. Thayssa deja de hacer fuerza y se pone a mirar el techo.
-Mi hijo… ha muerto
-Lo sé… créeme que lo siento mucho… pero no puedes ponerle la culpa a mi madre, ella no ha hecho nada
-Abi, estoy segura que ella lo asesinó. Mi hijo estaba perfectamente, se estaba recuperando. Tenía mucha energía… tu madre lo mató estoy segurísima.
-¿Cómo pudo matarlo? ¡Tu hijo estaba solo en la habitación y nadie la vio entrar!
-Yo sé que lo mató y me las va a pagar
-Escúchame, sé que no te llevas bien con mi madre y eso influye en tu dolor. Crees cosas que no son, estas intentando echarle las culpas a alguien que no las tiene.
-Abi por favor cállate. No me vas a convencer, yo sé que ella lo asesinó y me las pagará todas. La voy a matar con mis propias manos

Sus últimas palabras me dejan alucinando, no sé qué hacer, acaba de amenazar de muerte a mi madre. Además, Thayssa está tan segura… ¿ha podido mi madre asesinar a Leo? ¿Es capaz de llegar tan lejos?
-Una última cosa quiero decirte… muy pronto todo va a cambiar- me dice Thayssa

¿Cómo que todo va a cambiar? ¿A qué se refiere?

♠♠♠

Los días siguientes estuvieron marcados por el dolor y el silencio. En mi casa no se volvió a nombrar a Thayssa, mi madre se negaba a escuchar su nombre, estaba muy enfada.
El entierro del pequeño Leo reunió a mucha gente, entre ellos a periodistas. La noticia de que Alejandro Salvatierra tuvo un hijo bastardo saltó a los medios de comunicación. La prensa se hacía eco de la noticia. Thayssa no dio ninguna declaración, ella lo único que quería era olvidar todo.
En el entierro de mi hermanastro, yo y Alex acudimos acompañados de Ian e Iria. Le dimo tres ramos de rosas. Thayssa se acercó a nosotros para darnos las gracias por todo.
Más que un agradecimiento era una despedida, nos dijo que iba a regresar a Colombia.
Después del entierro los policías aparecieron en mi casa. Se llevaron a mi madre para identificar a los atracadores, por fin los detuvieron. Gloria estaba mucho más feliz, el gordo que la intentó asesinar por fin estaba en la cárcel.
Al parecer, las cosas empezaron a ir a mejor, pero a ninguno de nosotros se nos olvidó la muerte de Leo, en el fondo yo sabía que mi madre tenía algo que ver.

♠♠♠

-Carmen, tu hermana favorita ha llegado

Cierro la puerta y dejo las bolsas de la compra en la cocina. Todo está en silencio, parece que mi hermana no está en casa. Coloco toda la comida en su sitio. Abro la nevera y cojo un refresco. Miro el reloj, son las seis de la tarde.
En el armario de la cocina está el bote de pastillas de mi hermana. Es la hora de que se las tome.
Cojo el móvil y marco su número. El móvil de Carmen empieza a sonar en la casa. Sigo el sonido y lo encuentro en el suelo, justo en frente del cuerpo de mi hermana.
-¡Carmen!

Tiro mi móvil al suelo y cojo a mi hermana, intento levantar y la siento en el sofá.
-¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Veo un bote de pastillas tirado en el suelo. ¿Qué coño significa esto? ¿Se ha suicidado?
Le toco el pulso, es muy débil pero sigue viva. Cojo mi móvil y llamo a una ambulancia.
-Carmen ¿Qué coño has hecho?

Estoy muy nerviosa, no quiero que mi hermana se muera, es lo único que tengo en el mundo. Unos minutos después llega la ambulancia. Cogen a mi hermana y se la llevan.
De camino al hospital mi hermana abre los ojos.
-Carmen ¿Qué has hecho?- le pregunto mientras le agarro de la mano
-Me duele la cabeza- dice
-¿Por qué te has intentado suicidar?
-¿Cómo? ¿Qué dices?
-He encontrado el bote de pastillas cerca de ti… ¿no eres feliz viviendo conmigo?
-Angélica no desvaríes, estaba tomando la pastilla de las 5 y me desmayé

El enfermero empieza a tomarle el pulso.
-¿Usted toma pastillas señora?- le pregunta
-Si, tengo cáncer y estoy en tratamiento
-El desmayo es algo habitual, su cuerpo se está adaptando al tratamiento y eso trae consigo algunos efectos secundarios como perdida de energía.
-Me has preocupado- le digo a mi hermana
-¿Cómo voy a intentar suicidarme? ¿Qué harías tú después sin mí?

♠♠♠

-Muy bien… muy bien ¡Quien te ha visto y quién te ve! - le digo sonriente

Ella está preciosa, su rostro desprende una sonrisa que hasta hace tiempo que no mostraba. Está más guapa que nunca, su piel ya no es tan blanca gracias a los rayos del sol. Sus ojos verdes desprenden alegría. Cada paso que da es una muestra de valentía, todo un esfuerzo que ha valido la pena.
Cuando llegué a esta casa ella era una chica con miedo. Estaba a punto de suicidarse, no quería seguir viviendo… y ahora… ahora es otra mujer.
-¿Lo estoy haciendo bien?- me pregunta
-Muy bien- le digo

Abi se acerca caminando a una silla y se sienta.
-Mírame Ian, por fin puedo caminar yo sola

Me acerco a ella y le doy un beso en los labios.
-Te dije que lo conseguirías
-Todo gracias a ti
-Te quiero Abi
-Yo a ti también Ian

Nos volvemos a dar un beso. Abro los ojos y veo la silla de ruedas en la esquina de la habitación, es el momento de guardarla.
-Abi, ¿Qué te parece si guardamos la silla?
-¿Tan pronto? ¿Estas seguro?- se pone nerviosa
-Ei, mírame, tranquilízate. Llevas días caminando tu sola sin la ayuda de la silla, ya no te hace falta.

Abi no parece convencida, tiene dudas… miedo. Le beso la mano y la miro a los ojos.
-Estás preparada para hacerlo- le digo

Abi mira la silla de ruedas y afirma con la cabeza:
-Guardémosla

Me levanto y acerco la silla de ruedas. Abi la coge y empieza a desmontarla.
-Por fin se ha terminado todo- dice feliz

Yo abro las puertas del armario y separo la ropa para guardar la silla. Es entonces cuando veo la caja fuerte abierta.
-Abi… ¿Cómo has conseguido abrir la caja?
-¿Qué caja?- me pregunta mientras termina de desmontar la silla
-La caja fuerte del armario, ¿Cómo la has conseguido abrir?- me abajo y miro su interior
-¿Está abierta?- pregunta sorprendida

Abi se levanta y se acerca a mí.
-¿Quién la ha abierto?- se pregunta mientras yo sacó una hoja del interior de la caja

La hoja resulta ser una foto. En ella hay una niña pequeña de unos seis años, abrazada a dos personas, un hombre y una mujer.
-¿Quiénes son estos?- le pregunto a Abi

Ella mira la foto y se queda sorprendida.
-Está es mi madre de pequeña
-¿Y estos son tus abuelos?- le pregunto
-No… estos no son mis abuelos… ¿Quiénes serán?


3 comentarios:

  1. dioooos! puta gloria que ben fixo thayssa saltandolle o lombo! ajajajaa

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  2. Gloria xa tiña que ser nombrada a mala do 2011

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  3. ahora q se abriu a caixa fuerte ven o bo xDD

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad