sábado, 30 de octubre de 2010

Treinta y cuatro

Unos minutos después se levanta. Ya no está apoyado en mis piernas, se seca las lágrimas con la mano:
-Le voy a pedir perdón- dice
-Ve, no puedes perderla otra vez- le digo para animarlo
-No sé donde vive- se lamenta
-¿No tienes su número?- le pregunto
-Sí, pero si la llamo no será una sorpresa…
-Tengo una idea, dámelo a mí
-¿Qué vas a hacer?

Cojo el móvil de mi hermano, voy a opciones y acciono la tecla de llamada en oculto. Marco el número de Iria y espero a que conteste:
-¿La vas a llamar?-me pregunta
-Sí, pero calla que no escucho
-¿Desde mi móvil?
-He puesto el número en oculto

Por fin contesta:
-¿Si?- responde una voz llorosa
-Buenas tardes, le llamo para informarle que tenemos un paquete para usted
-¿Un paquete?- responde la voz incrédula de Iria
-Sí, tenemos que enviárselo a casa pero se nos ha traspapelado la dirección, ¿sería tan amable de dármela?

Apunto la dirección en un papel, el plan ha funcionado. Cuelgo el móvil. Y le enseño el papel a Alex con la dirección apuntada:
-No sé como lo haces hermana, ¡eres la mejor!- me da un abrazo que me deja sin respiración
-Por favor, no aprietes tanto- le digo mientras me separo un poco
-¿Y ahora que ropa me pongo? ¿Qué le puedo comprar?
-Unos bombones y un ramo de flores
-Pero si el novio lo ve…- no termina la frase
-Si el novio lo ve le das otra paliza- le digo guiñándole un ojo

Alex se pone detrás mía y empuja la silla. Me lleva hasta el pasillo:
-Déjame aquí- le digo
-¿No quieres que te lleve junto a Ian?- me pregunta
-No, tú tienes que prepararte y además, tengo que acostumbrarme a esta silla

Alex se despide de mí y va a su habitación. Yo empujo las ruedas, aún no las domino muy bien, intento moverlas para delante pero la silla va para atrás. Tropiezo con una mesita y un jarrón cae al suelo:
-¡Mierda! ¿Por qué no tendré una silla más moderna?

Thayssa aparece alertada por el ruido del jarrón, al verme queda unos segundos mirándome:
-¿Señorita Abi?
-Hola Thayssa- le sonrío

Se acerca, da una vuelta alrededor de mí, mira la silla y me dice:
-¿A qué se debe esté maravilloso milagro?
-Digamos que me convencieron
-¡Que maravilloso! ¡Dios bendiga a Ian!
-¿Por qué a Ian?- le pregunto
-Por que él ha tenido algo que ver ¿o no?
-Si algo si…
-Ese chico está trayendo muchas alegrías a esta mansión
-Sí, pero no se lo digamos que no quiero que se le suban los humos- empezamos las dos a reírnos
-¿Te llevo a algún sitio?- me pregunta
-¿Puedes llevarme al despacho de mi padre?
-Por supuesto- Thayssa se coloca detrás de mí y empuja la silla

Al llegar, saca de su bolsillo las llaves maestras de la casa. Abre la puerta del despacho, entro en el. Todo está oscuro, Thayssa acciona el botón de la luz.
El despacho sigue igual que lo recordaba, todo está en su sitio: Las fotos, los libros…
-Hace tiempo que no viene nadie aquí- dice
-Se nota, está todo lleno de polvo- cojo una foto del escritorio, limpio el cristal con la manga del jersey para quitarle el polvo
-Esa foto era la favorita de tu padre
-Lo sé

Contemplo la foto, en ella estamos mi hermano, mi padre y yo, abrazados en el jardín
-¿Por qué mi madre no ha vuelto al despacho?
-Quería mantener vivo el recuerdo de tu padre, desde su muerte este despacho jamás se ha abierto
-¿Pero los papeles de la empresa no están aquí? ¿No los necesitan?
-No sé, supongo que los cogería

Salimos del despacho cerrando la puerta con llave:
-¿La llevo a algún sitio más?- me pregunta
-Ahora quiero que me lleves junto a mi madre
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Termino de arreglarme. Llevo una camiseta de color azul, unos vaqueros y unos tenis azules. Cojo la gomina, levanto los pelos. Estoy perfecto, hacía tiempo que no usaba gomina. Por último cojo la colonia y me hecho cuatro gotas.

Llego hasta el coche, lo arranco y salgo de la mansión. ¿Dónde puedo comprar un buen ramo de flores y unos bombones?
Conduzco por la carretera principal, a mí izquierda veo una floristería, bajo del coche y entro en la tienda. Una dependienta está recortando unos lazos:
-Buenas tardes- me dice sonriendo- ¿En qué puedo ayudarle?
-Necesito un ramo de rosas para una chica
-¿De qué color?
-Las mejores que tenga

La empleada me hace un gesto indicándome que vuelve en unos minutos. Entra en una puerta y un poco más tarde sale con un precioso ramo de rosas blancas y rojas adornadas con lazos:
-¿Le gustan estás?
-Me las llevo

Le pago el ramo y regreso al coche, solo faltan los bombones.
Encuentro una pastelería, entro y compro una caja roja de bombones, me han salido bastante caros pero va a merecer la pena. Necesito que me perdone por pelearme con su novio.

Cojo la nota con su dirección, la miro, por fin he llegado. Bajo del coche.

Abro la puerta de la entrada del edificio y subo las escaleras, están viejas y hacen ruido. El piso es un poco antiguo, se nota Iria necesita dinero. Subo las escaleras y llego al primer piso, timbro en la puerta, escucho su voz:
-Ya voy

La puerta se abre, Iria queda impresionada al verme:
-¿Qué haces aquí?
-Vengo a pedirte perdón por el espectáculo del hospital- le enseño el ramo y los bombones
-¿Son para mí?- dice incrédula

La contemplo de arriba abajo, tiene el maquillaje corrido, parece que ha llorado. Hace un gesto para que entre en su piso. Al entrar veo que no tiene muchos muebles:
-El paro te ha afectado- le digo sonriendo
-Sí, mucho- dice mientras busca un jarrón para las flores, cuando lo encuentra intenta llenarlo de agua, pero del grifo no sale nada.
-¿Te han cortado el agua?- le pregunto
-Por lo que veo sí- deja las flores en la mesita y empieza a llorar
-¿Por qué lloras?
-Mi vida es una mierda- me abraza fuerte
-No digas eso, si tienes una vida fantástica, tienes un novio…
-Un novio que me ha abandonado- me interrumpe
-¿Qué dices?- siento una extraña sensación de alegría
-Cuando me desperté no lo vi, sus cosas no están, las mías tampoco, el poco dinero que teníamos se lo ha llevado… ¡y para colmo han venido dos hombres diciéndome que me embargaban el piso en dos horas!
-No lo puedo creer- le acaricio la cara
-Créetelo, ¡me quiero morir!
-Jamás, nunca vuelvas a decir eso, eres la mejor persona del mundo. Tu novio es un cabrón con todas las letras, tú te mereces a alguien mejor
-Me merezco a alguien como tú- sus palabras me dejan impactado
-Sí… a alguien como yo

Nuestros ojos se cruzan, nuestros labios se acercan…
-No puedo- dice apartándose
-¿Por qué?- le digo dolorido
-Lo que hemos vivido fue maravilloso… pero hace tiempo que lo dejamos
-Antes éramos jóvenes, no sabíamos lo que hacíamos…
-No quiero volver a pasar por aquello, en aquella época me convertí en alguien que no quería por culpa tuya. Juré que jamás volvería contigo
-¿Te hice mucho daño?
-Sí, comprende que ahora solo quiero ser tu amiga…
-Lo comprendo- tengo ganas de llorar

Iria coge la caja de los bombones, la abre y se come uno:
-¿Quieres?
-No gracias, son para ti, por cierto ¿Dónde vas a dormir ahora?
-No sé, haber si encuentro un motel gratis
-¿Gratis?
-O lo encuentro o duermo debajo de un puente
-Te pago yo un hotel
-No, ya has hecho mucho por mí…
-Por favor déjame recompensarte por los malos momentos que te hice vivir hacer años- la miro a los ojos, una lagrima resbala por mi mejilla
-Gracias…

La ayudo a recoger lo poco que tiene, salimos del piso y subimos a mí coche.
-¿A qué hotel me vas a llevar?- me pregunta
-A uno de cinco estrellas
-¿De cinco?-pregunta incrédula
-¿No te gusta?
-Hombre, entre el hotel de cinco estrellas o dormir debajo de un puente… ¡prefiero el hotel!
-Si quieres te llevo a un puente que está a las afueras de la ciudad que es bastante bonito, normalmente hay vagabundos pero seguro que son unos buenos vecinos
-Gracias por la tentadora oferta… pero me quedo con el hotel

Freno detrás de un paso de cebra, el semáforo se ha vuelto rojo. Por el paso de cebras aparece Ángel y una chica. Están abrazados, miro hacía Iria. Tiene un rostro inexpresable. Lleno de rabia:
-El hijo de puta le ha dado mi colgante a esa chica- exclama llena de rabia

Parecen felices, pasean como si nada. Quito el cinturón de seguridad y bajo del coche:
-¿A dónde vas?- me pregunta Iria alarmada
-A darle a ese cabrón lo que se merece
-No, detente

Me acerco a Ángel, le todo la espalda. Este se da la vuelta y me mira, acto seguido mira el coche y ve a Iria:
-¿Quién eres tú?- me pregunta la chica que lo acompaña

No contesto, le pego un puñetazo en toda la cara a Ángel. Los dos empezamos a pelear y nos tiramos al suelo, el semáforo se vuelve verde y los coches tocan el claxon para que mueva el coche. Yo sigo pegándole a Ángel, es lo que se merece. Iria baja del coche y se acerca a nosotros, no nos separa:
-¡Haz algo!- le dice la acompañante de Ángel a Iria
-Claro que lo voy a hacer- el puño de Iria termina en la cara de la joven acompañante, la tira al suelo y se sube encima de ella arrancándole el medallón- ¡Esto es mío zorra!

La gente empieza a llamar a la policía

2 comentarios:

  1. Jajajajajaja, que cousa! fajo un barro!
    Bueno, teño curiosidad por saber que lle fixo Alex a Iria pa que non queira tar con el...
    Saludos cordiales :)

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  2. Canto ingenio ten Abi qe lista Eh!! xD
    A ultima escena Matadora,ai qe Iria OH!

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Nacer en la luz, Morir en la oscuridad