“Tal vez todo lo que hoy nos preocupa y nos parece difícil e incierto con el tiempo se minimiza y nos damos cuenta que nos ayudó a crecer y a ser mejores cada día…Momentos de prosperidad…otros de incertidumbre y preocupación…
De pronto cuando creemos tener todo en la vida alguien o algo derrumba nuestro castillo, nuestro imperio… y allí estamos nosotros…
A veces llenos de miedo, otras, a la espera de que todo sea una pesadilla y tarde o temprano despertemos…
Pero nunca debemos perder la esperanza…”
Soledad, soledad y más soledad
Aquí estoy… en mi cama. Con las persianas bajadas, las cortinas cerradas… mas sola que en ningún otro momento de mi vida. Recordando momentos pasados, intentando olvidar lo penosa que soy… ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué no puedo vivir el día a día?
He perdido a mi novio, a mi padre… y ahora a mi hermano. ¿Por qué no hago más que hacerles daño a las personas que me quieren y se preocupan por mí? ¿Estoy maldita?
Cada vez tengo más ganas de llorar… ¿por esto dio su vida Elías? ¿Por esta penosa vida que tengo?
Dejo de pensar, no vale la pena que me torture más. Cojo las sabanas de mi cama y me tapo, quiero alejarme de mis pensamientos durante unas horas…
De esta manera poco a poco me quedo dormida
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Lo mejor de todo es que el cielo está más azul que nunca.
La soledad pronto se ve interrumpida, escucho unos pasos detrás de mí. No me doy la vuelta, prefiero que sea una sorpresa. La persona se acerca cada vez más, hasta el punto de taparme los ojos con sus manos y susurrarme al oído:
-¿Quién soy?
-Eres….¿papá Noel?- le digo
-No, has fallado
-¿Elías?
-Correcto- me quita la mano de los ojos y me besa
Me doy la vuelta y lo veo, él estira su mano y me ayuda a levantarme. El campo en el que estamos empieza a cambiar tomando forma de habitación… la habitación en donde pasé el día más feliz de mi vida.
-Aquí fue donde….- dice Elías
-Donde fui tuya- le termino la frase
Los dos nos sentamos en la cama, me toca la pierna, su rostro expresa seriedad, tristeza…
-¿Qué te ocurre?- le digo
-Estoy triste- responde
-¿Por qué?
-Porque siento que he dado mi vida por nada
Sus palabras me hieren:
-¿Cómo que por nada?
-Estás como yo, muerta. Solo que tu aún vives
-Elías…
-No Abi, déjame terminar. En el accidente te dije que tú merecías vivir más que yo, que tenías una familia y amigos… pero ahora… ¿Qué tienes?
-Tengo…- intento responder a la pregunta pero me doy de cuenta de que no tengo nada
-No tienes nada… estas sola como lo estuve yo
-Yo no quiero estar sola…- empiezo a llorar y él me abraza
-Tienes que cambiar, mi muerte no tiene que ser una maldición para ti…
-No es una maldición para mí
-¿Quedarte sola te parece poco? Mi muerte tiene que ser para ti la búsqueda de nuevos caminos. No te encierres en tu habitación, no dejes que tu madre gane la partida. Abre las puertas al amor…
-No me pidas eso
-No quiero que seas una cuarentona amargada, quiero que a esa edad tengas marido e hijos, ¿me lo prometes?
-No…- los ojos de Elías están firmemente mirando a los míos
-¿Me lo prometes?- vuelve a repetir
-Sí
-Me alegra saberlo…- Elías se levanta y se acerca a la puerta
-¿Te vas?- le pregunto
-Sí… pero recuerda que siempre estaré a tu lado
Una luz blanca ilumina la habitación…
-¡Elías! ¡Elías!- grito
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Me despierto envuelta en sudor, miro a mi derecha y acto seguido a la izquierda. Todo oscuridad… esto debe cambiar.
Presiono el botón para llamar a Thayssa.
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La señorita Abi me está llamando… ¿Qué querrá?
Subo las escaleras con el plumero en mano, abro la puerta de la habitación de Abi. Sigue como la deje, con las cortinas y las persianas bajadas. Apenas soy capaz de llegar a la cama sin chocar con algún objeto:
-Señorita ¿me llamabas?
-Thayssa abre inmediatamente las persianas y las cortinas- me ordena
-¿Cómo?- le digo incrédula- hace nada me dijiste que las bajase
-Lo sé, pero ahora estoy viendo el mundo de otra manera
Antes de que cambie de opinión abro las cortinas y empiezo a subir las persianas. Los rayos del sol empiezan a iluminar la habitación. Todo se queda en silencio, la señorita Abi esta contemplando la silla de ruedas que le trajo Ian.
-Ahora mismo quito la silla- le digo
-No Thayssa, déjala
-¿Estás segura señorita?
-Sí, ve a llamar a Ian
Salgo de la habitación con una satisfacción tremenda, parece que la señorita Abi ha recobrado las ganas de vivir.
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La puerta de mi habitación se abre:
-Ian, la señorita Abi te llama- dice Thayssa
-¿Me llama?- le pregunto extrañado
-Sí
-Pero si hace unas horas me hecho de su habitación
-Creo que ha cambiado de idea, sube, vas a encontrarte con una sorpresa
¿Qué sorpresa? Salgo inmediatamente de mi habitación. Unos segundos después estoy frente de la puerta. Escucho un fuerte ruido, la abro y veo a Abi tirada en el suelo intentando acercarse a la silla de ruedas:
-¿Qué haces loca?- le pregunto asustado- ¡Te vas a hacer daño!
Me aproximo a ella, la cojo y la siento en la cama:
-¿Querías suicídate otra vez?- le pregunto
-No soy una suicida
-Todo lo que vi hasta el momento dice lo contrario
-¿Vamos a empezar a discutir?- me pregunta
-Espero que no, ¿Por qué me has llamado?
-Quería hablar contigo
-Empieza
-Quiero que me ayudes a subir a la silla
Sus palabras me dejan impactado. Thayssa tenía razón, me he encontrado con una gran sorpresa, la chica que parecía que había dado todo por perdido… ahora me sorprende diciendo esto.
-¿Para qué quieres subir a la silla?
-Para tomar el sol… ¿para qué va a ser?
-Tenía entendido que no merecías vivir, que no querías saber nada de la silla
-He cambiado de idea ¿te molesta?
-No, al contrario, me alegra
-Pues prepárate, hoy empiezo a ser tu carga
-Estaré preparado- le guiño un ojo
Cojo a Abi en mis brazos y la acerco a la silla de ruedas.
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Los fuertes brazos de Ian me sujetan, poco a poco nos alejamos de la cama para acercarnos a la silla de ruedas.
-No tengas miedo- me repito a mí misma una y otra vez
El corto camino ha terminado, la temida silla de ruedas está delante de mí:
-¿Estas nerviosa?- me pregunta Ian
-No, ¿Por qué lo dices?
-Porque me estas clavando las uñas- me sonríe
Miro y veo que efectivamente mis uñas están clavadas en su musculoso brazo. Rápidamente separo la mano:
-Perdona- le digo
-Tranquila es normal
Ian empieza a acomodarme en la silla. Cierro los ojos para que todo pase rápidamente. Ya no siento sus brazos, ahora estoy sola en la silla. Los ojos los tengo totalmente cerrados, mi respiración empieza a acelerarse. Agarro fuertemente el apoya brazos de la silla. A mi cabeza viene la imagen de Elías, parece que escucho su voz:
-Tu puedes
Abro los ojos y veo que esa voz no era de Elías:
-Sabía que podías- Ian me lanza una sonrisa
Después de casi cuatro años, ya estoy sentada en una silla:
-¿Ahora que se supone que tengo que hacer?- le pregunto
-Tienes que usar las manos para mover las ruedas y desplazarte
-Pero como soy tu carga… serás tú el que me empuje- ahora soy yo quien le sonríe
-Efectivamente- me da la razón- ¿A dónde quieres ir?
-Quiero que me lleves junto a mi hermano
-Ahora mismo
Ian se sitúa detrás de la silla, pone sus manos en la empuñadora y empuja.
-Abi, antes de salir de tu habitación. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Sí
-¿Por qué en todos estos años no quisiste subir en la silla? ¿Qué pasó para que no quisieses vivir?- la pregunta me pone un poco triste, pero ya estoy preparada para hablar de esto.
-Mira, hace unos años conocí a un chico del cual me enamoré. Era pobre pero a mí no me importaba. Mi madre cuando lo supo quiso romper nuestra relación. Un día cansados de todo decidimos fugarnos, pero pensábamos que mi madre nos perseguía y nuestro coche termino cayendo por un barranco. Cuando queríamos salir su cinturón se bloqueo, me ayudo a salir, dio su vida por mí, el no tenia familia y decía que yo merecía vivir. Desde entonces siento que no debo traicionarlo, debo de ser fiel a su recuerdo.
-¿Pensabas que encerrándote y amargándote serías más feliz?
-Sí- le respondo
-No conozco a ese chico pero estoy seguro que el preferiría verte así
-Yo también lo creo- le digo
Terminada la conversación, Ian abre la puerta y empuja la silla.
Estamos en el pasillo, se me hace raro ir en una silla. Me siento más baja que los demás… pero no se está tan mal.
-¿Dónde está mi hermano?- le pregunto a Ian
-Creo que estaba en su antigua habitación
Ian me lleva hasta allí, al llegar le digo que se vaya. Llamo a la puerta y Alex me responde desde dentro:
-No quiero ver a nadie, ¡fuera!
No le hago caso, sé que está enfadado y que necesita hablar conmigo. Abro la puerta, muevo las ruedas con mi mano y entro en la habitación. Alex se encuentra en la silla de su escritorio, se da la vuelta y me mira. No puede creer lo que está viendo. Sus ojos están totalmente abiertos:
-¿Abi?- me pregunta incrédulo
-La misma
-No lo puedo creer- se acerca corriendo a mí y me abraza
-¿Te he sorprendido?- le pregunto
-Mucho, ¿Por qué has cambiado de opinión?
-Lo que me dijiste me ha hecho pensar, tienes razón, hay que vivir la vida
-Me alegro, pero quiero disculparme, algunas palabras no debía decírtelas
-No tienes porque disculparte, has tenido razón en todo
Alex empieza a llorar, se arrodilla delante de mí y apoya su cabeza en mis piernas
-¿Por qué lloras?- le pregunto
-De felicidad- me dice
-No te creo, hay algo que no me has dicho… ¿se trata de Iria?
-Sí… me he peleado con su novio
-¿Por qué?- le pregunto horrorizada
-Porque es un cretino, resulta que Iria se desmayó y la ingresaron, quise saber lo que le pasaba y su novio se celo de mí y empezó a darme golpes. Yo solo me defendí
-Hiciste bien
-Lo peor es que Iria me hecho de su habitación
-Tranquilo hermano, seguro que no está enfadada, ella sabe que solo te defendiste
-Eso espero…
“…de pronto al mirar alrededor siempre tenemos algo que nos dice que podemos resurgir…
De todo debemos aprender… Aún cuando nos encontremos mirando con temor nuestro futuro, llenemos nuestro corazón y nuestra vida con un fuerte deseo de seguir…
Que nada ni nadie nos desaliente…
Somos nosotros los únicos que podemos elegir: Bajar los brazos ó seguir peleando.
La vida no es fácil a veces…
Pasamos por pruebas difíciles, pero siempre debe existir en cada uno de nosotros la fuerza necesaria que nos permita levantarnos y seguir caminando…”
o soño justoume, tu estas muerta como yo solo q estas viva! jajajaja eso matoume pero ten o seu sentido
ResponderEliminare probriño alex, a culpa xa e miña!
saludos cordiales
Como me molaron as ultimas palabras =)
ResponderEliminarPor fin salio da habitacion non era sin tempo tamen!!!
E jops pobre Alex ta todo marchitado por Iria
Asi o do sueño tubo muy ben doulle un ultimo empujon a Abi (meenos mal xD )