-No me convence- pulsa nuevamente la tecla de borrar-Alex es la tercera vez que pulsas la maldita tecla de borrar- le digo
-¡No se que enviarle!
-Envíale: Hola ¿Qué tal estas? ¿Te apetece dar una vuelta?
-¡Claro! ¿Y si piensa que es una cita?
-¡Como va a pensar que es una cita!
-¿Y si le coge el móvil el novio?- busca escusas para no enviar el mensaje
-Vale, no se lo envíes
Alex sigue en su cama con el móvil en la mano. Yo estoy en la otra cama intentando darle consejos para enviarle un mensaje a Iria. Llevamos como dos horas intentando escribir un mensaje. Cuando pensamos que el mensaje está bien, va y lo borra porque nada le convence.
-Me ha caído bien Ian
-¿A qué viene eso?
-No sé, podemos hablar de él
-¿Y por qué quieres hablar de él?
-Porque es guapo… Creo que haríais buena pareja- ¿he escuchado bien?
-¿Buena pareja? Yo he cerrado las puertas al amor
-¡Tonterías, eres joven! ¿Cómo vas cerrar las puertas al amor tan pronto?
-Yo creo que Ian te gusta…- le insinúo
-¿A mí? ¡Me tiene loco!- bromea
Los dos empezamos a reírnos.
-¿Quieres que le escriba yo el mensaje a Iria?- le intento ayudar
-No, lo haré yo. Si ahora no se me ocurre nada, se lo enviaré más tarde
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-¿Cuáles son sus flores favoritas?- me pregunto a mí mismo
Estoy en el jardín intentando hacerle un nuevo ramo de flores. Después del beso… pienso que puedo tener una oportunidad con ella. Miro las flores del jardín, hay más de 30 tipos diferentes… ¿Cómo puedo combinarlos? ¡No se me ocurre nada!
-¿Te puedo ayudar?- escucho una voz por detrás, me doy la vuelta
-¡Hola Ian! ¿Qué haces tan pronto despierto?- le digo
-Quería dar un paseo por el jardín, oler las flores hacen que me sienta como en casa
-¿Vives en el campo?- le pregunto
-Sí
-¡Que suerte! Yo nunca he salido de la ciudad
-¿No?- me pregunta incrédulo
-No, yo siempre he estado en esta mansión. ¿Cómo es la vida en el campo?
-Es bastante diferente a la ciudad, hay menos coches, menos ruido, todo está más tranquilo. Hay hierba y flores por todas las partes, los animales caminan libremente… ¡se respira paz! Pero hay una cosa que no extraño
-¿Qué es?- le pregunto ansioso por saber la respuesta
-¡Las cotillas! Los pueblos al ser tan pequeños, todo el mundo te conocen… ¡y hablan de ti! Y si no tienen de que hablar… ¡se lo inventan!
-Eso sí que es algo chungo
-Pero terminas acostumbrándote… ¡a mí me dijeron que mi novia me ponía los cuernos! ¡Y eso que llevamos 5 años saliendo!
-¿Tienes novia?
-Tengo
-¿Y no la extrañas?
-Un poco, pero ya estamos acostumbrados a las distancias. ¿Tú tienes novia?
No respondo a la pregunta, una sonrisa me delata:
-¿Estas enamorado de alguien?- me pregunta
-Puede- le digo
-¿Y es de la casa?
-Puede…- le vuelvo a decir
-¿Y estas intentando hacerle un ramo de flores?
-Sí…
-¿Te ayudo?
-No hace falta…
El joven Ian me quita las tijeras de la mano.
-¡Te voy a ayudar!- exclama
Empieza a cortar flores de distintos colores: rojas, azules…
Las reúne todas, coge un poco de hierba. Las junta de una forma un tanto peculiar. Las ata con un lazo rojo y me da el ramo. ¡No me lo puedo creer! El ramo está perfecto, las flores muy bien escogidas.
-¿Eres jardinero?- le pregunto
-No, mi padre de pequeño me enseñaba cosas de jardinería. ¡A él le encantaba!
-Algún día me tienes que ayudar a mí- le pido
Ian me guiña un ojo y se despide deseándome suerte con el ramo de flores.
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¿Quién será la afortunada? La verdad es que en la mansión hay sirvientas muy guapas y muy jóvenes. ¡Qué buena acción he hecho al hacerle un ramo! Espero que así podamos ser amigos. Entro en la mansión, veo a una sirvienta joven limpiando la chimenea. ¿Será esa la elegida de Tomas? ¡Quién sabe!
Miro el reloj, son las 11 de la mañana. ¿Qué puedo hacer? La vida en es mansión es algo aburrida, no sabes lo que hacer. ¿Iré a visitar a Abi? Aún es pronto…. ¡no la voy a molestar! Ya tendré toda la tarde para verla.
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-Si no escribes nada… ¡por lo menos deja de mirar el móvil!- le digo a mi hermano
-¿Qué dices?- me pregunta al verse descubierto
-¡Llevas 10 minutos mirando al móvil! ¿Piensas que el mensaje se va a escribir solo?
-Oye… ¡tenemos que patentar esa idea!- dice una tontería para cambiar de tema
-Hermano… ¿tú la quieres?
-¡Claro que te quiero!- se levanta de la cama y viene a junto de mí para besarme en la frente
-¡No seas tonto! Ya sabes a lo que me refiero
-Claro que la quiero
-Entonces… ¿Por qué no le envías un mensaje?
Alex se pone serio, me suelta y se sienta en mi cama:
-Abi… te lo voy a decir. Iria ahora tiene novio, no quiero estropearle la relación… ¿y si ella lo quiere? ¿Y si están predestinados? Yo no quiero estropear esa relación, no quiero que ella sufra… porque sé que va a sufrir
Me quedo callada, tiene razón. Los ojos de Alex están a punto de llorar. Yo no lo había pensado de esa manera. Mi hermano es tan bueno… prefiere perderla a verla sufrir. ¡Hombres como el quedan pocos!
-Podéis quedar como amigos, los amigos se envían mensajes- le digo
-¿Amigos? Claro… ¿Cómo piensas que me voy a sentir cuando me hable de su novio? ¿De lo bien que están? ¿De lo bien que besa?... ¿Qué cara le voy a poner?
-Alex yo… solo quiero verte feliz
-Lo sé hermana… yo quiero ser feliz… ¡pero si no se puede, no se puede!
Las lágrimas de los ojos de Alex terminan saliendo. Le toco la mano y él se apoya en mí.
-Tengo que irme lejos…- dice
-¿Qué? ¡No!
-Voy a comprar un billete para África… crear la clínica y empezar de cero
-No, no y no… ¡si tú te vas… yo voy contigo!
Alex no dice nada. Se seca las lágrimas, coge ropa y se va al baño a ducharse. ¿Qué puedo hacer para que no llore? ¿Qué puedo hacer para que esté feliz? Pienso durante unos minutos… ¡ya lo sé!
Quito la sabana de encima de mí, apoyo los brazos en el suelo y poco a poco voy cayendo. Mi cuerpo hace un ruido que mi hermano escucha:
-¿Estas bien?- pregunta alarmado desde la ducha
-¡Sí! Estoy bien
Me arrastro hasta su cama, apoyo las manos en ella, veo el móvil, está en el medio. Estiro el brazo… y logro cogerlo. Poco a poco vuelvo hasta mi cama. No soy capaz de subir, pero me quedo en el medio de las dos camas tecleando el mensaje. Lo releo y le doy a la tecla de enviar. Escucho un ruido procedente del baño, tiro el móvil a la cama como si no lo hubiera cogido.
-¿Qué haces en el suelo?- grita mi hermano corriendo hacia mí
-Soy un poco torpe- me coge en sus brazos y me sube a mi cama
Le miro, solo lleva puesto una toalla.
-Haz el favor de vestirte- le sonrío
-Si tu no cayeras, ya estaría vestido
Suena el móvil. Alex se acerca a su cama y lo coge. Es un mensaje… Me fijo en su reacción. Está confuso, al terminar de leer el sms me mira.
-¿Qué te ha dicho?- le pregunto sonriente
-Te voy a matar- me dice
-¿No quiere probar el RomRollet?
Me tira un cojín.
-¿Y ahora que me pongo?
Alex se levanta, enseña su perfecto cuerpo atlético tapado solo por una toalla en sus partes inferiores:
-¡Voy ir así!- bromea
-¿Así?- le pregunto
-Seguro que se enamora- vuelve a bromear
-O se vuelve lesbiana…- empiezo a reírme
-Serás… ¡tonta!
-¿Me insultas? ¿A mí? ¡Después de que te consiguiera la cita!
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-¿Has terminado de hacer la comida?
-No- le respondo lo mismo que las cinco veces anteriores
-¿Y a qué esperas?
-Apenas tenemos algo para hacer de comer
-¡Si encontraras un trabajo no tendríamos ese problema!
Su última frase hace que me corte con el cuchillo. ¡Mierda! Cojo unas servilletas para limpiarme un poco la sangre del dedo.
-¡Torpe!
Estoy harta de tantos insultos. Apenas tenemos alimentos para hacer de comer, estoy reuniendo lo que queda y el por encima me insulta. Salgo de la cocina para ver lo que está haciendo. ¡Qué sorpresa! Sigue tirado en el sofá mirando la televisión. Me acerco y la desenchufo
-¿Qué haces loca?- grita histérico
-¡Estoy harta! No tenemos comida, estamos en número rojos y a ti eso no te preocupa
-¿Cómo me va a preocupar? ¡Pídele dinero a tus padres!
-¿Otra vez? ¡Tienes mucha cara!
Salgo del salón y vuelvo a la cocina. Estoy a punto de llorar, mi vida es una puta mierda. El móvil suena. Lo saco del bolsillo. Un mensaje de Alex. Empiezo a sentir como un hormigueo en la barriga, estoy nerviosa ¿Qué querrá?
“Me lo he pasado muy bien ayer en la comida, ¿ahora toca una merienda? Te invito a un RomRollet”
¡Yupi! Me está invitando a una merienda… ¿Qué hago? ¿Acepto? ¡Dios, no se lo que hacer! Si vuelvo a estar con él… voy a empezar a sentir cosas que están olvidadas…
-¿Está la puta comida?- grita Ángel desde el saló
-¡Si tienes tanto apuro abre la lata de comida para perros!
Es hora de empezar a ser feliz. Voy a aceptar esa merienda:
-“¿Un Romrollet? No sé lo que es, pero me apunto. A las cinco en el hospital del otro día”
Después de enviar el mensaje, vuelve a intentar hacer de comer. Corto un poco de patatas y las pongo en la sartén. Ángel viene a la cocina:
-¿Aún no has hecho las patatas? ¡Qué inútil eres!
Me giro, quiero contestarle pero no soy capaz. Todo empieza a darme vueltas. Intento sostenerme en la mesa pero las fuerzas me fallan. Termino cayendo al suelo golpeando fuertemente mi cabeza contra la baldosa.
dios dios dios dios dios!!!!!! q hijo de perrilla!!!!
ResponderEliminarxa van sendo horas de q vaia con alex
molou =)
ResponderEliminarQe lista é Abi carrallo
e como siempre deixando interesante.
Ahora Iria co seu desmallo non vai poder ir a cita... ains